Catalina es la primogénita de la familia Bloemen, un ducado de gran importancia en el imperio de Blodau, pero a pesar de eso su vida siempre estuvo lejos de ser la de una dama noble, por lo que desde que recuerda su mayor deseo es huir de su disque familia, algo que logra de la mano de un desconocido que llego a su puerta sin avisar y del que se enamoró perdidamente.
La pareja enamorada hizo su vida lejos de los lujos de la nobleza, felices simplemente con estar el uno al lado del otro, pero algo empañaba esa felicidad y eso eran las preguntas que existían alrededor de Jared, Jared no recuerda nada de su pasado, solo su nombre y descubrir quién es él y encontrar a sus padres es algo que desea hacer, pero Jared no es quien él cree que es, y su verdadera identidad sumergirá a la pareja en un mundo lleno de peligros del que creían que eran ajenos.
¿Podrán Catalina y Jared superar los obstáculos que los esperan y ser felices?
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Capítulo 20
—Gracias, Livia, ¿cómo ha estado tu sobrino? —le pregunta Aeson a Livia mientras entra a la casa seguido de Oliver, quien en ningún momento ha quitado la vista de Livia, quien se sonroja al ser el centro de atención de un hombre tan apuesto como Oliver.
Aeson ve la interacción entre ambos jóvenes y sonríe; si bien una relación entre ellos dos es difícil, no es imposible, sobre todo si es algo que ellos desean, pero eso es algo que solo el tiempo lo dirá; por ahora necesita hacer su trabajo.
Al ver a Oliver tan concentrado en la joven, Aeson le da un ligero golpe en el hombro, sobresaltándolo un poco, logrando así su objetivo, que ambos jóvenes dejen de concentrarse el uno en el otro y estén más atentos a su entorno.
—Livia, si no es muy abusivo de mi parte, me gustaría cobrar mi pago por adelantado —le dice Aeson a la peliverde con una sonrisa, sin importarle que hace un rato la joven lo ignoró por completo por andar observando a Oliver.
—Claro que no es abusivo, dígame, ¿qué desea de pago?
—Una buena comida, aquí hay una gallina y algunos vegetales, haz lo que desees con ella, pero que sea muy delicioso, mi compañero y yo tenemos mucha hambre —le dice Aeson a Livia, mientras le entrega la gallina y le hace una señal a Oliver de que lleve el resto de los ingredientes que tienen a donde Livia le indique, todos pagos por sus servicios del día de hoy —Liver, tú ayúdala en lo que pide; por seguridad no puedes acompañarme a revisar a este paciente —le dice Aeson a Oliver.
—¿Por qué?
—Acompáñame y lo sabrás, pero no te acerques mucho, y tan pronto des un vistazo, vuelve a la cocina —le dice Aeson.
Oliver asiente ante las palabras de Aeson y ambos se internan en la casa, llegando a una habitación al fondo de la casa.
—Quédate aquí —le dice Aeson a Oliver, dejándolo a una buena distancia de la puerta de aquella habitación, y antes de entrar, Aeson se cubre manos, nariz y boca con un tipo de tela que, aunque delgada, no es transpirable, y si bien usarla le causaba cierta dificultad para respirar, en este caso era necesario.
Aeson toca la puerta, y una mujer de poco más de cuarenta años, con cierto parecido a Livia, abre la puerta, y lo extraño es que la mujer parece estar muy sana.
—¿Cómo amaneció? —le preguntó Aeson a la mujer.
—Ya mejor —contesta una voz infantil, que viene de un niño que no usa nada más que su ropa interior, dejando ver las notables marcas en su cuerpo.
—Dominic, qué te he dicho de acercarte a la puerta, vuelve a dentro – riñe la mujer al niño, quien se disculpa y vuelve dentro de la habitación.
Ante la visión del niño Oliver abre los ojos realmente asustado, el niño tenía aleuriv, una enfermedad muy difícil de curar, sobre todo en niños, y también una enfermedad muy contagiosa, eran muy pocos los médicos que podían tratarla con existo, ya que el método para hacerlo era muy variado dependiendo la persona y no siempre era exitoso, y aquellos médicos que sabían tratarlo cobraban grandes cantidades de dinero por hacerlo, le impresionaba saber que Aeson supiera como tratarla, ya que el niño que vio claramente no se veía mal, si no fuera por la marcas en su piel, cualquiera creyera que está bien, y más impresionante aun nadie más en la casa estaba contagiado, ni la mujer que parecía estar cuidando del niño.
Aeson entró a la habitación, mientras que Oliver volvió hasta la entrada y de allí se dirigió hasta la cocina en donde Livia lo esperaba.
—¿Sabes matar y preparar una gallina? —le pregunta Livia a Oliver cuando lo ve entrar.
—Sé hacerlo con conejos y patos, no creo que una gallina sea distinta, ¿dónde puedo hacerlo? —le responde Oliver a Livia y es que el peliazul solía hacer ese tipo de cosas cuando sale de caza.
—Ven, sígueme.
Ambos salen a un pequeño patio detrás de la casa, en donde Livia le indica dónde puede matar al animal.
Con gran agilidad, Oliver mata la gallina y comienza a limpiarla para que esta sea apta para cocinar, y mientras lo hace decide preguntarle a Livia sobre el niño que vio.
—¿Quién es el niño que está enfermo?
—Es mi sobrino.
—¿Tiene aleuriv, o me equivoco?
- No, no te equivocas, cuando los síntomas comenzaron a aparecer, estaba solo con mi madre, sus padres estaban trabajando y yo también, mi mamá se encerró con él en esa habitación y se negó a salir por temor a que contagiara a los demás, mi hermana, quien no pensaban dejar morir a su hijo o a mi madre, fue a buscar al médico Aeson con la esperanza que el pudiera hacer algo, pero la verdad no teníamos mucha fe, fue una grata sorpresa cuando él nos dijo que podía tratarlos a ambos sin ningún problema, le dio un varios brebajes a mi madre para evitar que se enfermara, algo que funciono por que hasta el momento no se ha enfermado y eso que ella decido a quedarse a cuidar del niño, para no exponer a nadie más, en cuanto a mi sobrino, él ha mejorado mucho, la verdad somos muy optimistas – le responde Livia a Oliver, y el peliazul puede ver el alivio en los ojos de la mujer.
—Me alegro mucho; el médico Aeson es muy talentoso.
—Claro que lo es, somos muy afortunados de tener a alguien como él con nosotros.
- Eso es seguro.
Después de eso, la conversación giró a otros temas más triviales y, tras terminar con la gallina, Livia fue la encargada de lavar la carne y llevarla adentro para cocinarla, siendo Oliver su asistente, y si bien no fue muy bueno, ya que su experiencia en la cocina era nula, al menos no fue un desastre, en parte gracias a su experiencia en acampar al aire libre.
Un rato después Aeson apareció, ya sin su mascarilla ni sus guantes, y se sentó pacientemente a esperar la comida, la cual no tardó mucho en estar lista, y al fin, después de una mañana y parte de la tarde muy ajetreadas, la pareja al fin pudo comer algo, y a Oliver aquella comida le supo a gloria.
Tras comer, ambos abandonaron la casa y siguieron su camino.
—Livia desea ser institutriz, así que su educación es muy completa; también le pidió a Catalina que le diera clases de modales, así que es una jovencita muy preparada —le suelta Aeson a Oliver, quien se tropieza al oír a su acompañante.
—Yo no pregunté nada —dice Oliver, quien se alegra al oír las palabras de Aeson.
—Lo sé, pero pensé que la información te sería útil —le dice Aeson con una sonrisa, a lo que Oliver tan solo se sonroja.
Tras ir a casa de Livia, Aeson y Oliver se dirigieron a la casa de este primero. Aeson ya no tenía pacientes que atender, por lo que se quedaba en casa en caso de que alguien lo fuera a buscar, algo que pasó en al menos tres ocasiones, todos casos menores, y justo cuando el sol estaba por ocultarse, Oliver decidió que era momento de irse.
—¿Por qué decidió convertirse en médico? —le pregunta Oliver a Aeson antes de irse, ya que quiere saber más sobre el hombre con el que pasó casi todo el día.
- Por mi familia, veras, cuando era niño mis padres y hermanos enfermaron, aun no sé por qué yo no me enferme, pero así fue, busque la ayuda del medico que se encontraba cerca de donde vivíamos, no teníamos mucho dinero, así que tome todo el que teníamos para pagarle al médico, este reviso mi familia, y tras dar su diagnóstico me dio indicaciones para cuidarlos, así como una lista de la medicina que debía de comprar, pero no había más dinero, todo se fue en los honorarios del médico, le rogué que nos ayudara pero este ese negó, al final toda mi familia murió, y unos parientes de mi madre se hicieron con lo poco que teníamos, echándome de mi casa, pero lejos de entristecerme, tome ese momento como una señal para mí, yo ayudaría a quienes muchas veces nadie quiera ayudar, por eso me convertí en médico, para que la personas no pasen por lo mismo que yo pase – le narra Aeson a Oliver quién la verdad no esperaba una respuesta así.
Para Aeson el camino no había sido fácil; siendo un plebeyo, tuvo que aprender muchas cosas por su cuenta antes de poder entrar a la academia de medicina, en donde pudo entrar gracias a una beca que ofrecía dicha academia, beca que venía de parte de la familia imperial, una oportunidad que Aeson no desperdició, convirtiéndose en uno de los mejores médicos de todo el imperio.
—Lamento lo que pasó con tu familia —le dice Oliver, quien no sabe qué más decir.
—No debes sentirlo, eso pasó hace mucho, ya lo he superado, y si bien fue un momento duro en mi vida, fue la razón por la que me convertí en lo que soy hoy en día, y estoy orgulloso de quien soy, y me gusta creer que mi familia también está orgullosa de mí.
—Eso es seguro, ¿sabes, Aeson? La razón por la que quise pasar el día con usted fue para demostrar que no era confiable –confiesa Oliver.
—¿Por qué querrías demostrar eso?
—Porque estaba celoso. De niños siempre fuimos solo Basil y yo. Sentí celos de que Basil le tuviera la misma confianza que me tiene a mí a otra persona, por eso quería demostrar a toda costa que usted no era alguien confiable, pero obviamente eso no pasó, sino todo lo contrario. Ya entiendo por qué Basil tiene tan buena opinión de usted; es una persona increíble, y me gustaría poder conocerlo mejor.
—Sabes, desde un inicio sentí que no le agradaba. Me alegra saber que ya no es así. Pareces un buen muchacho, creo que podríamos llevarnos muy bien —le responde Aeson a Oliver, quien sonríe feliz de haber hecho un amigo.