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Reencarnando En Un Omegaverse Para Salvar A Mi Hijo, El Protagonista

Reencarnando En Un Omegaverse Para Salvar A Mi Hijo, El Protagonista

Status: En proceso
Genre:ABO / CEO / Omegaverse
Popularitas:9.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Inés Nsé

Harold era un médico incapaz de concebir, tras su muerte descubre que ahora es Sayon, el esposo Omega de Lebrón Kambell que ha permanecido encerrado en una jaula de oro alejado de la civilización por ese Alfa, Lebrón.
Con la misión que le pidió el verdadero Sayon de recuperar y proteger a su hijo de cinco años, Dion, que es el verdadero protagonista de la novela, Sayon tendrá que idear un plan para escapar de su prisión de oro y salvar al hijo que Lebrón le arrebató al nacer ya que era el hijo de Sayon con otro hombre, otro Alfa al que Lebrón odiaba profundamente.
Y así Sayon inicia su escape de un Alfa dominante que no quiere soltarlo.
Y así inicia la historia de estos tres, un Alfa que se aferra a buenas y malas a un Omega, un Omega reencarnado que no quiere ser encerrado y un niño Omega que solo quiere a sus padres.

NovelToon tiene autorización de Inés Nsé para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 22

Cierto, la marca.

Sayon tenía la marca de la mordida de Lebrón en el cuello, una marca hecha contra su voluntad, una marca de por vida, imborrable, que era un signo físico y mental de que Sayon le pertenecía por completo, de que Lebrón era su Alfa y el único Alfa que podía percibir sus feromonas y al único que podía desear durante los días en que estuviera en celo.

Para un Omega marcado, sus feromonas solo podían ser percibidas por el Alfa que lo había marcado. Un Omega marcado no podía sobrevivir mucho tiempo sin las feromonas de su Alfa, ya que aquello podía llevarlo al deterioro de su salud hasta alcanzar finalmente la muerte.

Sayon sabía esto, al igual que sabía que aquello era quizás la mejor arma que tenía Lebrón para mantenerlo a su lado. Pero se equivocaba si creía que eso iba a frenarlo a él, a este nuevo Sayon.

— No te preocupes, Laila, tengo un plan para eso — Dijo Sayon.

— Señor Sayon, perdóneme, pero yo... — Laila seguía dudando.

Quería mucho a Sayon. Como su cuidadora, se había encariñado profundamente con él y no quería que nada malo le ocurriera.

— Laila — La llamó Sayon con una seriedad que nunca antes había utilizado mientras sujetaba suavemente su mentón y la miraba directamente a los ojos —. ¿Quieres que pase toda mi vida encerrado aquí, con la grandísima posibilidad de que Lebrón acabe algún día con mi vida? — Preguntó Sayon —. ¿O quieres ayudarme a intentar encontrar mi libertad lejos de ese hombre?.

Laila sabía que Sayon había cambiado. Puede que no fuera solo por haber dejado sus pastillas. Era el tipo de cambio que ocurría cuando una persona había decidido darlo todo por alguien.

— ¿Por qué? — Murmuró la chica para sí misma —. ¿Por qué ahora? — Preguntó mientras miraba a Sayon.

Sayon sabía que podía confiar en ella, así que simplemente se lo dijo.

— Antes de que tú vinieras, yo tuve un hijo, Dion — Dijo con una sonrisa melancólica que pronto se volvió fría —. Como Lebrón no era su padre, me lo quitó. Me mintió diciendo que había muerto y lo escondió lejos — Dijo Sayon — Así comenzó mi locura.

Laila escuchó en silencio. Había oído hablar del niño. Era uno de los grandes chismes que había escuchado cuando recién había entrado a trabajar en aquel lugar: el niño bastardo que había muerto.

Lo que Sayon le había dicho sobre la acción del Señor Kambell, de haberse llevado al niño, no lo dudaba. Lebrón era capaz de eso y mucho más.

— Me da gusto que por fin tenga una razón para vivir — Dijo Laila con lágrimas en los ojos — Me alegro por usted, Señor Sayon.

Desde que lo había conocido, siempre había visto una mirada sin luz ni esperanza en sus ojos, una mirada de rendición, como si hubiera dejado de esperar algo de la vida.

Pero ahora era diferente.

— Lo ayudaré — Dijo la chica con decisión.

Sayon tenía razón. Era mejor perseguir la libertad que morir sin poder sentirla ni siquiera un poco. Era mejor que Sayon se alejara de Lebrón, porque su amor tóxico y enfermizo al final acabaría matándolo.

Sayon sonrió y acarició su mejilla.

— Gracias — Le dijo.

...********************...

En otro lugar, en otra parte muy muy lejos de la mansión, existía una especie de centro de rehabilitación destinado a situaciones que requerían medidas especiales.

Los dueños, del lugar eran la familia Kambell.

Desde fuera podía parecer realmente a un centro normal, pero por dentro tenía el aspecto frío y silencioso de una instalación médica, con paredes reforzadas, puertas metálicas y pasillos iluminados por luces blancas que permanecían encendidas incluso cuando todo el lugar estaba en silencio. Al fondo de uno de aquellos pasillos se encontraba una habitación especialmente preparada para contener al Alfa más peligroso del lugar.

Lebrón Kambell.

La habitación no era especialmente grande, contaba con una camilla metálica, una pequeña mesa, una silla y algunos aparatos instalados en las paredes que trabajaban continuamente para mantener el aire limpio de feromonas. No había ventanas por las que pudiera escapar, solamente una pequeña abertura de cristal reforzado en la parte superior de la puerta, lo suficientemente gruesa como para soportar cualquier golpe.

Incluso la puerta había sido diseñada para resistir la fuerza de un Alfa dominante.

Lebrón había sido quien había pedido que lo encerraran allí.

Incluso se había colocado él mismo una gruesa cadena alrededor del tobillo, dejando el otro extremo asegurado a una estructura metálica fijada al suelo. No confiaba en nadie para contenerlo, pero tampoco confiaba completamente en sí mismo cuando llegaba su Rut.

Lebrón era un Alfa dominante y los Alfas dominantes tenían que pasar sí o sí su Rut con alguien. En su caso, llevaba tiempo pasándolo con Sayon, quisiera el Omega o no, pero esta vez las cosas eran diferentes.

Sayon todavía estaba inconsciente y su cuerpo apenas comenzaba a recuperarse, por lo que acercarse a él en aquel estado podía poner nuevamente su vida en peligro.

Por eso Lebrón había decidido pasarlo solo.

Era doloroso. Todo su cuerpo deseaba y necesitaba a Sayon, sus instintos le exigían acercarse a él y su mente luchaba constantemente contra aquel impulso, pero sabía que, por el bien del Omega, no podía hacerlo. Ni siquiera podía permanecer en la misma casa que él durante su Rut, porque conocía demasiado bien lo que podía ocurrir si su deseo terminaba superando su raciocinio.

Esta vez quería evitarlo.

Aún recordaba el momento en que Sayon había convulsionado entre sus brazos y había estado a punto de morir porque él había intentado obligarlo a hacer algo que no quería. Aquel recuerdo seguía clavado en su mente y, por primera vez, Lebrón parecía comprender que acercarse a Sayon en esas condiciones podía terminar destruyéndolo.

Dentro de la habitación, el aire era frío gracias al sistema de ventilación que funcionaba sin descanso, pero el cuerpo de Lebrón estaba cubierto de sudor. Su temperatura había aumentado, su respiración era cada vez más pesada y sus músculos permanecían tensos mientras luchaba por mantener bajo control sus instintos. La cadena alrededor de su tobillo tintineaba cada vez que cambiaba de posición y, de vez en cuando, sus dedos se cerraban con fuerza sobre el borde de la camilla.

Aun así, su pensamiento siempre terminaba en la misma persona.

Sayon.

Lebrón levantó lentamente la cabeza y miró hacia la puerta, donde una pequeña luz roja indicaba que el sistema de aislamiento continuaba funcionando.

— Caleb — Llamó, manteniendo una voz firme a pesar de todo.

Al otro lado de la puerta, Caleb permanecía en el pasillo. Había pasado buena parte del tiempo allí, recibiendo información del personal médico. Desde aquella posición podía observar parcialmente el interior a través del cristal reforzado, aunque no podía entrar mientras el Rut de Lebrón estuviera activo.

— Sí, Señor Kambell — Respondió el asistente.

Los aparatos instalados en las paredes producían un sonido bajo y constante mientras filtraban el aire de la habitación. Las feromonas de Lebrón eran absorbidas casi en el mismo momento en que se liberaban, evitando que pudieran escapar hacia el pasillo y afectar a cualquiera que se encontrara cerca.

— ¿Ya despertó? — Preguntó Lebrón.

Caleb bajó ligeramente la mirada antes de responder.

— No, Señor, sigue inconsciente, pero todo indica que está bien — Dijo Caleb.

Durante unos segundos, Lebrón permaneció en silencio. Su respiración seguía siendo pesada y sus ojos se mantuvieron fijos en el suelo, como si intentara reunir la poca calma que todavía conservaba.

— Mantente al tanto — Fue lo último que dijo antes de dejar caer su cuerpo contra el pie de la camilla.

— Sí, Señor — Respondió Caleb.

Después de decir aquellas palabras, Caleb dio media vuelta y comenzó a caminar por el pasillo. Sus pasos resonaron suavemente sobre el suelo mientras se alejaba de aquella puerta, pasando una por una las medidas de seguridad que protegían la habitación. Para salir de aquella zona tuvo que introducir varios códigos y esperar a que cada puerta se desbloqueara antes de poder continuar.

Mientras lo hacía, no pudo evitar admirar todavía más el autocontrol de su Señor.

Un Alfa dominante que, aun encontrándose en pleno Rut y soportando un dolor que otro Alfa difícilmente podría ignorar, seguía siendo capaz de mantener una conversación coherente, dar órdenes y, sobre todo, mantenerse alejado de la persona que más deseaba.

Caleb era también un Alfa, así que podía imaginar hasta cierto punto lo difícil que debía ser aquello. Y cuanto más se alejaba de aquella habitación, más comprendía que Lebrón no estaba encerrado allí por su Rut.

Estaba allí porque él mismo había decidido convertirse en su propia jaula y no hacerle daño a Sayon.

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kohaku viento
espero todo salga bien y pueda encontrar pronto a su hijo como ya sabe en qué lugar está supongo que tendrá que ubicar el lugar e ir aya y en cuanto al alfa no se. espero que cambie. en cuanto al padre biológico de Dios tampoco estoy totalmente feliz con el ya que de alguna forma se aprovecho de su amigo cuando esté estaba borracho y más vulnerable
kohaku viento
casi me da. algo. en esta situación menos mal logro salir ahora a correrrrrrr
kohaku viento
aaaa que suspenso. el escape empezó que emisión
kohaku viento
ojalá todo resulte bien
kohaku viento
ay dios en qué lío se metió
kohaku viento
creo que te dió una segunda oportunidad para conseguir lo que más deseas
kohaku viento
eso no creo que sea malo desear ser feliz y tener una familia que amar no creo que sean celos malos que tenga hacia su amiga
kohaku viento
Ya era lectura de apoyo no sé pero Ami me salieron hasta lágrimas 😭😭 en esa última parte
kohaku viento
definitivamente eso fue sorpresa quedé plop
kohaku viento
no que va esa historia es para puro llorar que demonios estaba haciendo esa mujer leyendo algo así
kohaku viento
creo que se le olvidó esa parte 🤭🤭🤭
kohaku viento
esto ya se ve mal en el lío que dejaron al pobre ojalá pueda resolver este embrollo
kohaku viento
que pena pero creo que ahora se le hará realidad su sueño
LecturasDeNoche
No, por favor, vengo de dejar una historia a medias porque los protas eran absurdamente tóxicos, no me digan que esto será igual porque abandono este barco 😑.
patata_02
jajajajajajaj esta mujer casa vez me cae mejor
LecturasDeNoche
Eso es un poco triste, sinceramente...
patata_02
señor, usted es un amor de persona se merece todo lo mejor del mundo 💕
LecturasDeNoche
Eso no me lo ví venir
Roxanne Ochoa
que alivio no lo encontraron
Leidism Sivila
Entre el cielo y tierra no se oculta nada simplemente debían hablar y llegar a un consenso porque sino las consecuencias son peores así que Dior debe estar cerca y bueno todos deben ser feliz no tardes mucho en el desenvolvimiento de la historia
julietha galiano: ah okey, estás hablando del alma actual, si sería bueno a ver qué pasa
total 4 replies
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