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Un Matrimonio Imperial

Un Matrimonio Imperial

Status: En proceso
Genre:Romance / Matrimonio arreglado / Traiciones y engaños
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: A.B.G.L

Todo empezó en la crueldad: el hombre que amo se casa con mi mejor amiga, y yo debo presenciarlo todo, humillada, en primera fila.

Para dejar de ser su juguete, suelto la mentira que me salva y me venga:
—Estoy comprometida con Denney Callahan.

Se burlan… hasta que él aparece, me rodea la cintura con posesión feroz, me pega a su cuerpo y declara:
—Es mi prometida. Créanlo.

La mentira se vuelve verdad. Y el juego dulce, vengativo y oscuro ha comenzado.

NOVELA EXTENSA...

Advertencia: Novela +21

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Capitulo 9: Gotas de agua y marcas invisibles

Me aferro al borde de piedra pulida y me elevo despacio fuera del agua, sintiendo cómo la tela del vestido, empapada y pesada, se adhiere a cada curva de mi cuerpo como una segunda piel oscura. El aire cálido de la noche me recibe con un escalofrío que me hace temblar ligeramente; las piernas me fallan un instante al recuperar el peso sobre la tierra firme, pero enderezo la espalda y me sostengo. No me dejaré doblar ni por el agua ni por lo que viene.

Antes de que logre recobrar el aliento por completo, una calidez suave y espesa cae sobre mis hombros desnudos: una toalla de felpa blanca, grande, de la mejor calidad que existe, que él ha tomado de las instalaciones privadas del spa contiguo. No se limita a entregármela; la coloca con sus propias manos, envolviéndome, cubriéndome, y sus dedos —largos, fríos, firmes— rozan mi piel apenas lo necesario para acomodar la tela.

No se aparta. Se mantiene a un paso, tan cerca que puedo percibir la mezcla de su loción cara —madera oscura y pimienta— con la frescura del agua que aún gotea de mi cabello. Alza la mano y, con la yema de los dedos, toca levemente mi mejilla, justo donde la piel empieza a revelar el rastro rojizo de la bofetada. Su contacto es ligero, preciso, como si estuviera examinando una grieta en una pieza valiosa, y sin embargo me quita el aire. Me quedo inmóvil, sin apartarme, sin acercarme, observándolo mientras él observa la marca.

—¿Un trofeo de tu conversación en los baños? —pregunta, con voz tan baja que casi se pierde entre el murmullo lejano de la fiesta. No hay furia en su tono, solo una clase de claridad helada que lo hace aún más imponente.

Levanto la barbilla a pesar de que una gota de agua recorre mi mandíbula y se pierde entre el escote.

—Un recordatorio de que Savannah no sabe pelear —respondo, manteniéndole la mirada—. ¿Vas a regañarme por arruinar el vestuario, Callahan?

Retira la mano despacio, como si le costara soltar el contacto.

—No. El vestuario se puede comprar de nuevo. La actitud no.

Me envuelvo mejor con la toalla, aunque no me seco con brusquedad. Sé que no hay vuelta atrás: debemos volver. Asiento y caminamos juntos hacia la entrada principal del salón, las luces cada vez más brillantes, el ruido más cercano.

No intento disimular lo que ha pasado. Camino a su lado con el cabello oscuro empapado cayéndome pesado sobre la espalda, el vestido soltando un rastro lento de gotas sobre el mármol pulido, la toalla aún sobre los hombros pero deslizada lo suficiente para que todos vean el estado en que vuelvo. Y lo ven. En cuanto cruzamos las puertas, los susurros se encienden como fuego. Las miradas se clavan en mí, recorriéndome de arriba abajo. Pasión, murmuran. Se escaparon juntos. Qué descaro. Nadie se atreve a decirlo en voz alta, pero las miradas lo gritan.

Y entonces ocurre algo que no esperaba. Mientras avanzamos entre las mesas, siento cómo varios pares de ojos —hombres mayores, influyentes, conocidos por su riqueza y su falta de escrúpulos— se posan sobre mí no con admiración, sino con hambre. Deslizan la vista por la tela húmeda y traslúcida, por el escote que el agua ha vuelto más revelador, y sonríen de una manera que me revuelve el estómago.

De repente el aire se me escapa. El salón se desdibuja. Esas miradas no son nuevas. Las he sentido antes, en lugares oscuros, en momentos que he intentado enterrar, cuando nadie creyó lo que me pasaba, cuando las palabras de otros pesaron más que mi miedo. Una vieja sensación me asalta: la de ser un objeto, algo que se mira, que se posee, que se consume sin pedir permiso. Mis manos aprietan la toalla con tanta fuerza que los nudos se me ponen blancos. Quiero huir, quiero desaparecer, pero mis piernas no responden. El piso parece moverse bajo mis pies. El pasado rompe la puerta y me toma por la garganta.

No sé si he hecho un ruido, si mi respiración se ha roto, si mi cuerpo ha perdido la postura. Solo sé que, antes de que pueda desmoronarme, siento un movimiento rápido y decidido a mi lado.

Denney se agacha y, sin pedir permiso, sin dar explicación alguna, rodea mis rodillas con un brazo y mi espalda con el otro, y me levanta en brazos como si no pesara nada.

El salón entero contiene el aliento.

Nadie se mueve. Nadie habla. Denney Callahan —el hombre que jamás ha mostrado afecto público, que mantiene a todos a distancia, que hace del control su segunda naturaleza— me sostiene contra su pecho con una firmeza absoluta. Camina con paso serio, rápido, sin mirar a nadie, dirigiéndose a la salida, y su voz corta el silencio como un cuchillo cuando pasa junto a la mesa de honor:

—Disculpen las molestias. Mi prometida necesita cambiarse.

No hay preguntas. No hay objeciones. Su tono es tan frío, tan definitivo, que nadie se atreve a interponerse.

Yo me aferro instintivamente a su hombro, avergonzada, confundida, consciente de que todos me miran. Le acerco los labios a su oído y susurro con urgencia, más por orgullo que por verdadero deseo de bajar:

—Bájame, Callahan… Puedo caminar sola. Todos están mirando.

Él no baja la vista ni un instante. Sigue caminando, su paso firme, su pecho contra el mío, y responde con una sola palabra, seca, tajante, innegociable:

—No.

Me quedo sin réplica. Apoyo la cabeza en su hombro, no por rendición, sino porque no quiero que nadie vea que me tiemblan los párpados, que esas miradas me han hecho daño de una forma que no logro explicar. Su olor me envuelve: limpio, fuerte, real, y por primera vez en mucho tiempo no me siento expuesta. Me siento protegida. Cerrada.

Antes de cruzar las puertas dobles hacia la noche, levanto la vista por encima de su hombro. Y los veo.

Nash está de pie, con los puños cerrados a los costados, la mandíbula tan tensa que parece a punto de romperse, los ojos fijos en mí con una furia que no logra ocultar. No es preocupación. Es posesión. Es rabia por ver que alguien más me sostiene, que alguien más me da el lugar que él me quitó. A su lado, Savannah aprieta los labios hasta palidecer, tragándose su propia derrota: lo que hizo en el baño no me ha humillado; ha conseguido que el hombre que ella siempre quiso me lleve entre sus brazos frente a todos.

Las puertas se cierran a nuestras espaldas y el ruido se apaga. Solo quedamos él y yo, la noche cálida y el silencio del coche que nos espera.

Apoyo la frente en su hombro mientras me acomoda en el asiento.

—No tenías que hacer eso —murmuro, con la voz aún temblorosa por el eco de lo que sentí.

Denney cierra la puerta y se sienta a mi lado. Me mira, y por un instante su máscara se afloja, lo suficiente para que vea algo que parece comprensión.

—Te estaban desgarrando con la mirada —dice con calma gélida—. Y mientras lleves mi anillo, nadie te mira así. Nadie.

Bajo la vista hacia la piedra que brilla en mi dedo, pesada y brillante. Comprendo entonces que la mentira ha cambiado de naturaleza. Ya no es solo un escudo. Es un muro. Y Denney Callahan lo ha construido alrededor de mí, alto y duro, para que nadie —ni Savannah, ni Nash, ni los fantasmas de mi pasado— pueda volver a tocarme.

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JOGXANDY BELLO
jejeje critica constructiva, fue a humillar a otros y se humillo ella misma, solo no se doblega contra él protahonista pero si se humilla contra los demas, sobretodo con sus enemigos, no estoy entendiendo la logica de la narraccion. Espero que el cambio realmente sea significativo
A.B.G.L: Si resulta algo exasperante, pero es que ahora quiero darles ese toque humano, donde hay margen de error y así, espero que te vaya gustando...👏
total 1 replies
JOGXANDY BELLO
Que horror eso que es la primera aparicion y ya pierde los modales, no creo que este dando la imagen de chica super poderosa jejeje
A.B.G.L: hola, gracias por tu primer comentario, la verdad es que estoy queriendo que la evolución de los personajes fluyan natural y algo calmado, pero mas adelante ella cambiará un poco, gracias por tu apoyo...
total 1 replies
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