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EL PRECIO DE MI LIBERTAD

EL PRECIO DE MI LIBERTAD

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / CEO / Posesivo
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SEBAS M

La vida de Valeria Santoro se desmorona en una sola noche cuando su padre, al borde de la ruina financiera y amenazado por una deuda impagable, toma la decisión más cruel: venderla al hombre más temido y poderoso de la ciudad.
Damián Thorne es un CEO frío, implacable y conocido por destruir todo lo que toca. No cree en el amor, solo en los negocios, y Valeria es el activo que acaba de adquirir. El trato es simple: un matrimonio arreglado por doce meses a cambio de limpiar el nombre de su familia y salvarlos de la bancarrota.
Para el mundo, son la pareja perfecta: él, el magnate exitoso; ella, la esposa elegante y sumisa. Pero tras las puertas cerradas de la mansión Thorne, la realidad es muy distinta. Valeria está decidida a no entregarle su corazón al hombre que la compró, mientras que Damián descubre que ella es la única pieza en su tablero de ajedrez que no puede controlar.

NovelToon tiene autorización de SEBAS M para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Tierra de nadie

El tercer día de navegación, el horizonte finalmente nos entregó una promesa que nos obligó a contener el aliento: una franja de tierra verde y escarpada que se alzaba sobre el azul profundo del océano como un colmillo volcánico. No aparecía en los mapas de navegación básicos que Damián había estudiado obsesivamente durante las semanas previas, pero para nosotros, era el edén. Era una de las islas menores, casi invisibles, del archipiélago, un punto ciego en los radares comerciales, un refugio perfecto para dos fantasmas que ya no deseaban ser vistos por nadie.

A medida que nos acercábamos, el agua cambió de un azul cobalto impenetrable a un turquesa transparente, revelando un arrecife que protegía una pequeña caleta de arena blanca como el hueso. Damián detuvo el motor a cincuenta metros de la orilla, dejando que la inercia nos llevara hasta encallar suavemente en el lecho arenoso. El silencio tras el cese definitivo de la máquina, ese zumbido constante que nos había acompañado durante jornadas interminables, fue tan profundo que pude escuchar el latido de mi propio corazón golpeando contra mis oídos.

Saltamos al agua, sintiendo la frescura del mar envolviendo nuestras piernas, una sensación de bautismo tras meses de podredumbre y persecución. Damián, todavía debilitado, se apoyó en mi hombro, dejando que mi cuerpo sostuviera el suyo. Caminamos hacia la línea de árboles densos, cargando únicamente lo que podíamos llevar en nuestras espaldas: la mochila con algo de ropa, el arma que nos quedaba como último recurso y el peso abrumador de nuestros recuerdos, que parecían hacerse más pesados con cada paso.

Al adentrarnos en la selva, encontramos los restos de una pequeña estructura de madera, un esqueleto que parecía haber sido abandonado por pescadores artesanales hace décadas. Estaba en ruinas, con el techo parcialmente colapsado y paredes de caña que dejaban pasar la luz de la luna, pero tenía una base firme y una estructura que nos protegería de los vientos nocturnos. Era una choza, una cabaña humilde, una insignificancia absoluta comparada con los palacios de cristal y acero que alguna vez habitaron nuestras vidas, pero al cruzar el umbral, me pareció el lugar más seguro de la tierra.

—Aquí termina el mapa, Elena —dijo Damián, dejando caer su peso en un rincón con un suspiro de alivio genuino. Su rostro estaba más pálido que nunca, con los pómulos marcados por el hambre, pero sus ojos, por primera vez en años, no escaneaban la habitación buscando una salida de emergencia o un ángulo de tiro. Estaban enfocados en mí, con una calma que me resultó inquietante.

—Aquí termina el mapa y aquí comienza nuestro territorio —respondí, sentándome a su lado en la tierra batida.

Durante las siguientes semanas, nuestro mundo se redujo a la supervivencia pura, a la biología básica. No había tecnología, no había noticias del exterior, no había deudas ni mercados financieros que colapsar. Damián, incapaz de realizar grandes esfuerzos debido a la infección de su herida, se convirtió en el arquitecto de nuestra nueva vida, diseñando métodos ingeniosos para recolectar agua de lluvia con hojas gigantes y organizando nuestra pequeña despensa natural con la precisión de un auditor. Yo, por mi parte, me convertí en la cazadora, aprendiendo a leer las mareas, a pescar en los arrecifes y a identificar los frutos que la isla nos ofrecía sin matarnos.

En ese aislamiento forzado, algo ocurrió que ninguno de los dos esperaba. Sin la presión de las industrias, sin los asesinos al acecho o la ley pisándonos los talones, las máscaras que habíamos llevado puestas durante tanto tiempo cayeron definitivamente, dejando al descubierto lo que había debajo. Damián, el hombre que una vez intentó controlarme mediante el miedo y el contrato, empezó a mostrar una faceta de una ternura cautelosa que me desarmaba. Me contaba historias de su infancia antes de que su padre lo convirtiera en una máquina de negocios, revelando grietas en su armadura; yo le narraba los sueños que tuve antes de que mi mundo se redujera a las paredes de la oficina del magnate.

Sin embargo, el pasado, aunque lejano y enterrado en el océano, seguía dejando sus huellas en este rincón del mundo.

Una tarde, mientras recolectaba leña seca cerca de la orilla norte, donde el oleaje era más violento, encontré algo que me paralizó y que convirtió mi sangre en hielo. Varado entre las rocas volcánicas, arrastrado por la marea y parcialmente cubierto por algas, había un trozo de metal negro, una pieza de un dron de vigilancia de alta tecnología con un diseño que yo conocía demasiado bien. Estaba destrozado, con los circuitos expuestos y la lente de la cámara pulverizada, pero la marca grabada en la base de titanio era inconfundible: el sello de Thorne Industries.

El corazón me dio un vuelco salvaje. No estábamos tan solos como pensábamos. La tecnología que Damián había intentado destruir en la cabaña seguía operando, o al menos, sus restos nos estaban buscando activamente en el silencio de este archipiélago.

Regresé a la cabaña con el metal en la mano, sintiendo que el sol de la tarde quemaba más de la cuenta. Le mostré la pieza a Damián. Él la sostuvo entre sus manos durante un largo minuto, observándola como si fuera un bicho venenoso. Su rostro, que durante semanas había recuperado algo de paz, se volvió una máscara de piedra, fría y calculadora.

—No nos han abandonado, Elena —dijo con una voz plana, lanzando el metal al corazón de nuestra hoguera—. Han estado patrullando estos sectores esperando que nos detuviéramos en algún lugar. Este dron no cayó aquí por casualidad. Si este resto ha llegado a la orilla, es porque hay un satélite o un dron de largo alcance barriendo este cuadrante sistemáticamente, buscando firmas de calor humano que no encajen con la fauna local.

—¿Nos van a encontrar? ¿Es cuestión de tiempo?

—No si dejamos de ser humanos y empezamos a ser parte de este lugar —respondió, levantándose con una determinación renovada que no le veía desde la noche del incendio—. Si quieren rastrearnos, lo harán buscando calor, electricidad, señales de radio o grandes construcciones. A partir de mañana, viviremos como sombras. Nada de fuego durante el día, nada de salir a cielo abierto, nada de dejar rastro.

Esa noche, bajo la luz de una luna que parecía observar cada uno de nuestros movimientos con un ojo gélido y mecánico, supe que nuestra estancia en la isla no sería un retiro espiritual, sino el comienzo de una guerra secreta y desigual. El consorcio no solo quería capturarnos para recuperar una fórmula; quería borrar cualquier evidencia, cualquier testigo, cualquier recuerdo de que alguna vez existimos. Y nosotros, dos náufragos armados solo con nuestra voluntad y el conocimiento íntimo de sus métodos, éramos los únicos que podíamos asegurarnos de que la verdad no fuera enterrada bajo las cenizas de esta isla.

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deli perez
Me gusta la historia, que días actualizas?
deli perez: Un gusto esperar nuevos capítulos.. Gracias
total 2 replies
deli perez
Excelente historia
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