Esta es la historia de Glenn, un joven criado en la forja, que narra su historia desde sus origenes.
Debera afrontar retos y malos presagios que deparan en su vida, ademas desvelara los secretos y corrupción que existe en el reino magico de Magnolia, para así luchar por consolidar y crear un mundo donde la magia cumpla su verdadero propósito.
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《Siguiendo el Plan》
El Leviatán había llegado por fin a la costa, aunque este se movía con mucha lentitud, cada avance que hacía, lograba hacer vibrar cada parte de nosotros. La mina en donde estaba resguardado con los no combatientes dejaba caer polvo y algunas rocas ante la magnitud de aquello que escalaba con dificultad por el risco.
/Gonzalo/- Amor ha llegado la hora de combatir. Tenemos que encontrar ese titiritero.
/Sandra/- Quien sabe si ese bruto dijo la verdad, pero si es así puede que nuestro plan tenga más oportunidades de tener éxito de lo esperado.
/Gonzalo/- ¿Estás lista?
/Sandra/- Contigo a mi lado siempre estaré lista.
Ambos se abrazaron con pasión, besándose de manera lenta y placentera. Los corazones de ambos latían tan fuerte que ya no diferenciaban si era el paso del Leviatán o su corazón latiendo el uno por el otro.
/Gonzalo/- No importa que pase después de este combate, te amo y no importa si nos separan, nos volveremos a encontrar.
/Sandra/- Hay que darlo todo, esperaré por ti.
Ninguno de ellos quería separarse del otro, Gonzalo camino lento sin soltar la mano de su amada hasta que tuvo que voltear a ver donde el deber lo llamaba soltando su mano emprendió carrera hacia donde estaban los nuevos subordinados qué tenía para esta contienda
Poco antes de que el Leviatán logrará llegar a la cima del risco qué era el límite para llegar al pueblo, mi padre llego hasta donde estaban atrincherados los combatientes. Subió de un solo salto arriba de una casa e invoco un arco de fuego.
Todos estábamos esperando a mi padre, puesto que todo su plan empezaría en el momento que él lanzará una sola flecha. Todos voltearon a ver a mi padre sin dejar sus puestos de combate, se puso en posición para disparar y manifestó una flecha hecha de fuego qué mantenía una punta qué brillaba de color azul y el resto amarillo.
/Gonzalo/- !Todos prepárense y con vista a la calamidad! /Grito para todos los presentes y luego dijo en voz baja algo solo para el Leviatán/ A ver que te sabe esta brocheta, asquerosa lombriz de mar.
El Leviatán ya estaba a nada de llegar al borde del pueblo, mi padre se mantenía derecho y sereno puesta toda su atención sobre aquella cosa que aunque no estaba a su vista, podía sentirla. La calamidad parecía que preparaba un ataque, su boca hocico permanecía cerrado, pero se podía apreciar claramente como un vapor verdoso emanaba entre sus desgastados colmillos.
Por fin estaba a la vista... su cabeza aún apuntaba hacia el cielo, pero en cuanto aquella cosa empezó a enderezarse y bajar su mirada hacia el pueblo, un ruido gutural se escuchaba de su interior, el leviatan abrió sleviatáns y desde la campanilla de esta podía ver como un extraño líquido verdoso brillante venía saliendo de su garganta y cuando estuvo apunto de dispararla mi padre disparo su flecha a tal velocidad que simplemente se escuchó un silbar por su roce con el viento.
Había disparado a la campanilla del monstruo y por el dolor que le provocó hizo que moviera él cuello en distintas direcciones haciendo que aquella cosa que buscaba arrojar, cayó sobre sí mismo. Y mi padre en ese momento grito como si fuera un grito de guerra:
/Gonzalo/- ¡Ahora-a-a!
El plan había empezado, aquellos combatientes salieron de sus trincheras corriendo hacia las patas de la calamidad qué se encontraba sostenida en el borde del risco. Mi padre bajo de aquella casa y fue detrás de los aldeanos combatientes.
Algunos de los combatientes empezaron a invocar magia que potenciaba sus atributos físicos, ya que la mayoría de ellos eran mineros y agricultores tenían esa afinidad que transmitían a sus golpes, provocando cortadas hasta donde las armas pudiesen llegar. Luego usuarios de magia de tierra provocaron que donde se sostenía la bestia se debilitara y empezará a derrumbarse aprovechando el propio peso inconmensurable de la criatura.
La Patrona se hallaba atrás de los combatientes, extendiendo sus manos hacia arriba conjuro un poderoso hechizo eléctrico que aprovechando que la propia naturaleza y el estado atmosférico provocó que 3 poderosos rayos cayeran encima de la calamidad. Uno de estos atinándole directamente a uno de los 6 ojos que está tenía.
Mi padre atravesando las trincheras, los hechizos y sus propios aliados, corría de manera tan pesada y rápida que empezó a deformar la tierra dura que pisaba, dio un salto de más de 100 metros del nivel de suelo aterrizando en la cara del Leviatán clavo 2 dagas de fuego que había creado con el salto. La cual gemía de manera chillona y estruendosa.; se miraban fijamente mi padre y la bestia.
/Gonzalo/- Por fin nos vemos de frente maldito infeliz.
Soltó su brazo izquierdo del leviatán y acumulo gran parte de su poder mágico en su puño. Luego de eso dio un poderoso golpe a uno de los ojos que tenía más cerca y fue tanto el poder bruto que la hizo estallar.
La bestia presa del dolor, viendo que sacudir su cabeza no era suficiente para que mi padre lo soltara, se detuvo un momento en seco y con toda su cara iba directo a embestir el suelo para aplastar a mi padre.
Sin embargo, mi padre salto de la cara de la bestia y el resto de los combatientes ya hace buen tiempo que habían despejado el lugar, por lo que mi padre con mucho esfuerzo y suerte logró aterrizar rodando torpemente en el suelo. La bestia impactó sobre todo el terreno que inesperadamente para mí empezó a sentirse varias explosiones qué aunque no eran tan poderosas, si eran numerosas e incluso lograron levantar por un breve momento y a escasos milímetros del suelo toda su cabeza, haciendo que finalmente resbalara y cayera al océano provocando una gran ola. Provocando que todos los combatientes gritaran de alegría y emoción, pero mi padre los regaño:
/Gonzalo/- ¡Que esperan, váyanse! Solo la aturdimos, si perdemos el tiempo no sobreviviremos una segunda ronda.
Todos los combatientes empezaron a ir corriendo a la mina y montaron los caballos y carretas correspondientes rápidamente todos con sus familias, continúe con mi parte que era llevar a los habitantes del pueblo directo al borde qué bloqueaba el paso.
/Glenn/- ¡Vámonos y síganme!
Todos salimos ordenadamente como si fuéramos una estampida, aprovechando el movimiento rápido solo alcance a ver mi padre sosteniendo su mano derecha como si le doliera, corría directo hacia mi madre. Luego de eso los perdí de vista y seguí con el plan que estaba saliendo según como dijo mi madre.
Él había planeado este ataque en contra del Leviatán, teníamos la ventaja de terreno alto, la extraña lentitud con la que se movia la calamidad, podíamos modificar el entorno y durante la noche dejo plantadas bolsas con pólvora solo listas para ser aplastadas y detonados por el gran peso de la calamidad. El plan era atacar y aturdir a la bestia para que luego mis padres aprovecharán el nuevo terreno y la experiencia de ver como atacaba para usarlo en su contra y pudieran distraerlo entre ellos dos el tiempo suficiente y obligar aparecer a quien lo estaba controlando.
Mi padre era un auténtico estratega, el respeto y admiración que tenía por el simplemente se acrecentaron más ese día, todos excepto ellos 2 habían evacuado exitosamente el pueblo, todo sucedió de acuerdo al plan, o por lo menos así lo había parecido.