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El Amor Eterno Del Rey Vampiro

El Amor Eterno Del Rey Vampiro

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Amor en la guerra / Fantasía épica / Salvando al mundo
Popularitas:24.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Gloria Escober

**Una promesa sellada con sangre y eternidad.**

Tras la traición de su prometido, Cecil intenta concentrarse en lo único que siempre le ha dado sentido a su vida: la medicina. Como parte de una comisión médica de Oxford, viaja al reino de Kratos, sin imaginar que aquel viaje cambiará su destino para siempre.

Desde su llegada, extraños sueños y recuerdos que no le pertenecen comienzan a atormentarla. Al mismo tiempo, se siente inexplicablemente atraída por el rey Azharel, un hombre tan poderoso como enigmático, cuyos ojos parecen guardar el dolor de siglos enteros.

Lo que Cecil ignora es que su historia con Azharel comenzó mil años atrás, cuando él era un príncipe vampiro que renunció a todo por amor. Separados por la tragedia y la muerte, una promesa sellada con sangre y eternidad los mantuvo unidos a través del tiempo.

Ahora, mientras los secretos del pasado resurgen y antiguos peligros vuelven a despertar, Cecil deberá descubrir quién fue realmente y por qué el rey vampiro la mira como si hubiera esperado mil años para volver a verla.

Una apasionante historia de amor, destino y reencarnación, donde ni siquiera la muerte puede romper los lazos de un amor eterno.

NovelToon tiene autorización de Gloria Escober para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ni siquiera ayudaron a enterrar a nuestros muertos.

Habían pasado tres semanas.

Tres semanas desde aquella conversación en el bosque.

Tres semanas en las que, poco a poco, el príncipe Azharel y Merida comenzaron a conocerse de verdad.

Cada día pasaban más tiempo juntos.

Él encontraba cualquier excusa para mantenerla en la torre: mover un mueble, ordenar unos libros, escribir cartas o simplemente acompañarlo mientras trabajaba.

Cuando terminaban sus obligaciones, salían a caminar por los jardines o por los senderos cercanos al bosque.

Reían.

Conversaban.

Discutían por tonterías.

Y, de vez en cuando, se robaban algún beso.

Intentaban ocultar lo que sentían.

Pero era imposible.

Las jóvenes brujas notaban cómo Merida llegaba cada tarde con una sonrisa imposible de esconder.

La veían distraída, sonrojándose sin motivo aparente.

Cantando mientras preparaba mermeladas.

Mirando por la ventana durante largos minutos.

Y cuando alguien mencionaba al príncipe vampiro...

sus mejillas se teñían inmediatamente de rojo.

Por su parte, Azharel tampoco podía ocultarlo.

Sus soldados ya habían notado que el príncipe sonreía mucho más que antes.

Incluso durante las reuniones más aburridas.

Jamás había tenido tanta paciencia.

Y, cuando pronunciaban el nombre de Merida, sus ojos adquirían un brillo que nunca antes habían visto.

Sus sentimientos crecían con cada día que pasaba.

Se habían besado varias veces desde entonces.

Besos largos.

Tiernos.

Otros apasionados.

Pero jamás habían cruzado la línea de la intimidad.

Azharel cumplía la promesa que le había hecho.

Esperaría hasta que ella estuviera completamente segura.

________________________________________

Aquella tarde...

Merida se encontraba en la torre del príncipe.

Estaba acostada boca arriba sobre la enorme alfombra frente a la chimenea.

Su cabeza descansaba sobre varios cojines mientras contemplaba distraídamente el techo.

A su lado, Mi Lord mordisqueaba tranquilamente un enorme hueso, moviendo la cola de vez en cuando.

Azharel permanecía sentado en un amplio sillón.

Tenía sobre la mesa una bandeja llena de frutas.

Tomó una fresa entre los dedos.

La observó unos segundos.

Luego sonrió.

—Abre la boca.

Merida giró apenas la cabeza.

—¿Qué?

—Confía.

Ella suspiró divertida.

Abrió ligeramente la boca.

Azharel acercó la fresa...

Pero antes de que pudiera llegar...

—¡Grrrr!

¡Zas!

Una diminuta garrita golpeó la mano del príncipe.

La fresa salió volando.

Mi Lord volvió a esconderse junto a Merida.

Azharel observó las pequeñas marcas rojas en el dorso de su mano.

Después miró al cachorro.

—¿Cuándo vas a aceptarme?

El pequeño león respondió con otro diminuto rugido.

—Me odia.

Merida soltó una carcajada.

—Dale tiempo.

—¿Cuánto tiempo?

—Es un bebé.

—Pues ese "bebé" no se comporta así con el jovencito de la aldea.

Con ese... flacucho.

Merida volvió a reír.

—No le digas así a Jackson.

Además...

si tú no lo hubieras amenazado con convertirlo en tapete...

quizá confiaría más en ti.

Azharel levantó una ceja.

—Solo fue una vez.

—Tres.

—¿Tres?

—Tres veces.

Azharel guardó silencio unos segundos.

—Bueno...

quizá fueron tres.

Merida negó divertida.

Abrazó con fuerza a Mi Lord.

El pequeño cachorro inmediatamente escondió la cabeza bajo el cuello de la joven.

Azharel observó la escena.

Luego señaló al pequeño felino.

—Ese es el verdadero problema.

Merida levantó la vista.

—¿Cuál?

—Que lo abrazas demasiado.

Ella sonrió.

—Porque es un bebé.

—Lo consientes demasiado.

—Claro que sí.

—Lo cargas todo el tiempo.

—También.

Azharel cruzó los brazos.

—Por eso me mira como si fuera un enemigo.

Merida acarició la cabeza del cachorro.

—No te mira como enemigo.

—Claro que sí.

Es un león.

Y no uno cualquiera.

Es un león blanco.

Los leones son animales territoriales por naturaleza.

Celosos.

Protectores.

La señaló con un dedo.

—Tú lo alimentas.

Lo cuidas.

Lo bañas.

Duermes con él.

Lo abrazas.

Para él...

eres parte de su manada.

Su hogar.

Su territorio.

Luego se señaló a sí mismo.

—Y yo...

soy el invasor que intenta acercarse.

Merida soltó otra risa.

—No exageres.

Se lleva bien con las demás brujas.

Y también con Jackson.

Azharel frunció el ceño inmediatamente.

—¿Otra vez ese Jackson?

En ese instante se acercó a Merida.

Mucho más de lo necesario.

Mi Lord levantó lentamente la cabeza.

Miró al príncipe.

—Grrrr...

El pequeño rugido sonó más largo esta vez.

Azharel ignoró al cachorro.

Sin apartar la mirada de Merida dijo:

—Suéltalo.

Ella parpadeó.

—¿Qué?

—Deja de abrazarlo.

Y abrázame a mí.

Merida abrió los ojos.

Luego comenzó a reír.

—¿Estás... celoso de un cachorro?

Azharel fingió indignación.

—No.

Solo quiero que me abraces.

Merida lo observó unos segundos.

Después sonrió con dulzura.

—Está bien.

Con mucho cuidado dejó a Mi Lord sobre la alfombra.

El cachorro la observó confundido.

Merida se dio la vuelta lentamente.

Se acomodó junto al príncipe.

Y terminó recostando la cabeza sobre el pecho de Azharel.

El vampiro abrió ligeramente los ojos.

No esperaba que realmente lo hiciera.

Una enorme sonrisa apareció en su rostro.

Con cuidado rodeó la espalda de Merida con ambos brazos.

Como si tuviera miedo de que desapareciera.

Ella cerró los ojos.

Podía escuchar claramente los fuertes latidos del corazón del príncipe.

Era un sonido extrañamente tranquilizador.

Pero alguien no compartía aquel momento.

—Grrrr...

Mi Lord comenzó a caminar alrededor de ambos.

Daba pequeñas vueltas.

Movía la cola con nerviosismo.

No dejaba de mirar a Azharel.

Finalmente se pegó a la espalda de Merida.

Empujándola suavemente con la cabeza.

Como diciendo:

"Ese es mi lugar."

Merida sonrió.

Iba a girarse para volver a abrazarlo.

Pero antes de que pudiera hacerlo...

Los brazos de Azharel la sujetaron un poco más fuerte.

—Ni se te ocurra.

Merida levantó una ceja.

—Príncipe...

—Cinco minutos.

Solo cinco minutos.

Déjame ganar una sola vez.

Mi Lord respondió indignado.

—¡¡GRRRR!!

Azharel sonrió sin abrir los ojos.

—Puedes rugir todo lo que quieras, gato.

Hoy...

ella me está abrazando a mí.

El pequeño cachorro infló el pecho todo lo que pudo.

Miró al príncipe.

Luego miró a Merida.

Y, tomando una decisión muy propia de un cachorro consentido...

Se subió torpemente sobre la espalda de Merida, caminó hasta acomodarse entre ambos y se dejó caer exactamente sobre el pecho de Azharel.

Los dos quedaron inmóviles.

Mi Lord cerró los ojos satisfecho.

Había recuperado su lugar...

y, de paso, se había asegurado de que ninguno de los dos pudiera abrazar al otro sin abrazarlo también a él.

Merida rompió a reír.

Azharel miró al pequeño león, luego al techo y soltó un largo suspiro.

—Definitivamente...

he perdido contra un cachorro de tres meses.

……………………………………………………………………………………………………………….

Mientras tanto, en el reino humano de Oferia...

El rey Agust permanecía sentado en la gran sala del consejo.

Frente a él había mapas, informes y documentos sobre las cosechas, el comercio y las fronteras del reino.

Pero su mente estaba en otra parte.

No podía dejar de pensar en la conversación que había tenido con Melisandre.

—¿Entregar a mi propio hijo...? —murmuró para sí.

Negó con la cabeza.

No.

Eso jamás.

Podía aceptar sacrificios de guerra.

Podía enviar soldados a morir por el reino.

Podía incluso condenar criminales a muerte.

Pero un hijo...

Su propio hijo...

Jamás.

En ese momento, las enormes puertas del salón se abrieron de golpe.

Un empleado del palacio entró corriendo, completamente pálido.

—¡Majestad!

Agust levantó la vista.

—¿Qué ocurre?

El hombre respiraba con dificultad.

—Es... es su hermano.

El rey se puso de pie inmediatamente.

—¿Qué sucede con él?

—Debe venir conmigo.

Ahora mismo.

Sin esperar una explicación, Agust salió corriendo del salón.

Atravesó varios corredores del palacio.

Bajó las escalinatas.

Hasta llegar al gran patio central.

Entonces se detuvo en seco.

Sus ojos se abrieron por completo.

En medio del patio...

cubierto por una tela ensangrentada...

yacía el cuerpo de su hermano.

Agust caminó lentamente.

Las piernas comenzaron a temblarle.

Cuando retiraron la tela...

el rey cayó de rodillas.

El cuello del príncipe estaba completamente desgarrado.

Su rostro apenas podía reconocerse.

Profundas marcas de garras recorrían su pecho.

Había sangre por todas partes.

Agust sintió que el aire abandonaba sus pulmones.

—¿Qué...?

Su voz se quebró.

Luego gritó con todas sus fuerzas.

—¡¿Qué sucedió?!

Nadie respondió durante unos segundos.

Finalmente, uno de los soldados dio un paso al frente.

—Su alteza...

el príncipe salió de cacería esta mañana.

Sin darse cuenta...

cruzó la frontera del territorio de los lycans.

Agust levantó lentamente la cabeza.

—Continúa.

—Fue atacado inmediatamente.

No hubo sobrevivientes del grupo que lo acompañaba.

Solo encontramos su cuerpo.

El rey apretó los puños.

—Malditos...

Otro consejero habló con evidente nerviosismo.

—Hay algo más, majestad.

Agust lo miró.

—¿Qué?

—El rey de los lycans ha enviado un mensajero.

El silencio inundó el patio.

—¿Qué quiere?

El hombre tragó saliva.

—Exige... quinientos talentos de oro...

como compensación por haber invadido su territorio.

Los ojos del rey comenzaron a llenarse de lágrimas.

—Intentamos explicarle que fue un accidente.

Que el príncipe jamás tuvo intención de entrar en sus dominios.

Que no hubo daños en sus bosques.

Pero...

el mensajero respondió que...

como discutimos sus exigencias...

la indemnización ahora será de...

mil talentos de oro.

Durante unos segundos...

nadie dijo una palabra.

De pronto...

Agust comenzó a reír.

Pero era una risa amarga.

Llena de rabia.

Llena de impotencia.

Mientras las lágrimas corrían por su rostro.

—Hace apenas un año...

Los lycans cruzaron nuestras fronteras.

No por accidente...

Sino porque les dio la gana.

Todos guardaron silencio.

El rey continuó.

—Una pelea entre ellos...

provocó la muerte de cinco de mis súbditos.

Cinco inocentes.

Miró nuevamente el cadáver de su hermano.

—Ni siquiera ayudaron a enterrar a nuestros muertos.

Ni una disculpa.

Ni una moneda.

Nada.

Solo se marcharon...

como si nuestras vidas no valieran absolutamente nada.

Apretó los puños con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos.

Entonces comprendió algo.

Mientras los humanos siguieran siendo débiles...

seguirían siendo humillados.

Siempre.

Sin decir una sola palabra más...

se puso de pie.

Giró sobre sus talones.

Y comenzó a caminar.

Atravesó largos corredores.

Subió las escaleras del palacio.

Hasta llegar a sus aposentos.

Al entrar encontró a Melisandre sentada frente al espejo, peinando lentamente su largo cabello negro.

La bruja levantó la vista al verlo.

Notó inmediatamente la expresión de su rostro.

—¿Qué sucede?

Agust permaneció unos segundos en silencio.

Luego habló con una voz completamente distinta.

Más fría.

Más dura.

Más decidida.

—Vamos a concebir un hijo.

Melisandre dejó lentamente el peine sobre la mesa.

No dijo una sola palabra.

Solo escuchó.

—Y cuando nazca...

lo entregaremos a las crías.

La bruja sonrió apenas.

Agust levantó la vista.

Sus ojos estaban llenos de dolor.

—Todo sacrificio será poco...

si sirve para que nuestro pueblo deje de vivir de rodillas.

Respiró profundamente.

—No permitiré que otro hermano...

otro hijo...

otra madre...

vuelvan a sufrir lo mismo.

Melisandre se levantó lentamente.

Se acercó hasta quedar frente al rey.

Le acarició suavemente el rostro.

Y sonrió con satisfacción.

Su plan...

acababa de dar un paso decisivo.

Mientras Agust creía estar salvando a la humanidad...

sin saberlo...

acababa de abrir la puerta al horror que cambiaría el mundo para siempre.

1
Florlinda
hermoso
Tj Nicolsita
q hermoso 🥰🥰🥰😭😭😭😭😭😭
Laura Barrios
hau mi amor lindo te amooo
Limaesfra🍾🥂🌟
el.poder siempre.el.poder tanta locura x algo que no te podras llegar
Elizabeth Delvicier
Una promesa que no se alcanzará cumplir xq la maldad y el peligro les está respirando cerca de su nunca.
Pisando los talones
Nuestro 👑🦇 si supieras que tú madre los expuso al peligro junto al loco 👑 que es tu pariente ahí que 😱 ahora vamos entendiendo lo que Ismelda vio todo se vuelve negro
Ahora los enemigos 🐺🦇y🧹se tienen que unir para destruir aún mismo enemigo un hombre que es 👑 estupido que se cree padre de unos 🐲🐲🐲🐲 cien veces más fuerte peligro he inteligente que el este capitulo me dado tristeza 😢😢 x que sabemos que ellos serán separados x la maldad
Elizabeth Delvicier
Aura tu que apoyaste a tu hijo para que pudiera estar con su ❤️ eres tan culpable como tú tiene.
El remordimiento no te va a dejar en paz es verdad que el 👑🦇 vampiro te daño te secuestro que han pasado siglos siendo infeliz pero lo único hermoso lo vas a destruir.
Si supieras que nada de lo que planearon les va a salir bien que pena es malo cuando en tu ❤️ se toman decisiones que van a destruir personas inocentes
Elizabeth Delvicier
hasta a mí se me 🦔 la piel
El 👑piensa que tiene poder y respeto de los 🐲🐲🐲🐲 algo me dice que estos van a morder la mano de quien cómplice de su creación.
Quienes serán los siguientes en ser atacados lamentablemente la 👑 🦇 tiene tanta culpa como su nieto y va a traer destrucción.
los alumnos o hijos como les dice el 👑lo van a traicionar
Alexandra Ortiz Posada
Gracias Gloria por estos emocionantes capitulos 🥰
Yised Saa
😯😯
Elizabeth Delvicier
El 👑solo obtuvo lo que quiso de La copa🧹 Melisandre la acabo x completo la hizo trabajar para su beneficio la dejo sin poderes y la mando para el más allá
Elizabeth Delvicier
Melisandre es una 🧹muy peligroso hasta el 👿huye de ella
No me sorprendería que matará al 👑 todo x poder.
Lamentablemente el bebé no corrió con la misma suerte y termino de alimentos del 🐲🐲🐲🐲
Yised Saa
está súper buena la novela muchas gracias autora ☺️👏
Kim Nava
que horror😭😩
Kim Nava
en el capítulo anterior me perdí un momento por que creo que nuestra autora se equivocó en los nombres de los Reyes 🤭 por que el Rey de Kratos no es el que despertó a los dragones
Kim Nava
hay no se viene la lloracion 😩😭😭😭
Kim Nava
entonces la bruja mayor Imelda es hermana contesta loca que entregará a su hijo 🤔
ella es la mamá de Merida🤔me perdí en eso
Edith Leyva: así es Imelda es tía de Mérida y la bruja loca que está apunto de dar de comer a su hijo a los dragones es la mamá 😡😡😡
total 1 replies
Nata
Hay que lindo creo que es lo más lindo que he leído, ahora entiendo todo el amor de ellos y es que nació desde lo más profundo, pasando dificultades y todo por amor es algo que da mucha emoción.
Kim Nava
hay no desde aquí preparen sus pañuelos para la lloracion 😭😭😭😭😭
Nata
jajajaja estas brujas son un caso.
Nata
Autora porfa edita está parte es que para mí no se cambia la perspectiva.
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