Elena Vargas lo entregó todo por su familia.
Construyó un imperio desde cero, sacrificó sus sueños por su esposo y creyó que el amor podía superar cualquier obstáculo. Pero una noche descubre la verdad más cruel: Rodrigo, el hombre con quien compartió su vida, nunca la amó. Junto a su amante, ha pasado años robándole su empresa, manipulando a su hijo y convirtiéndola en la mujer desechable que ambos planean abandonar cuando ya no les sirva.
Humillada, traicionada y destrozada, Elena pierde la vida en un trágico accidente.
Pero el destino le concede un milagro imposible.
Despierta diez años en el pasado, justo antes de que todo se derrumbe.
Esta vez no cometerá los mismos errores.
No pedirá explicaciones. No suplicará amor. No volverá a confiar.
Mientras Rodrigo y su amante creen seguir manipulando a la esposa perfecta, Ele
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Capítulo 17 La Noche Que Nadie Esperaba
Elena todavía estaba en su oficina cuando recibió la llamada a las dos y media de la madrugada. Era el jefe de seguridad de la empresa.
—Señora, alguien entró. Destruyeron los servidores principales.
Ella se levantó de golpe. El teléfono casi se le cae de la mano.
—Voy para allá.
Llegó a la empresa en menos de veinte minutos. El server room era un desastre. Cables cortados, discos duros destrozados, humo de equipos quemados. El detective privado que había contratado esa misma tarde ya estaba allí, hablando con los guardias.
—Fue un ex empleado —dijo el detective cuando la vio llegar—. Pagado por Rodrigo. Lo identificamos por las cámaras externas. Entró con una tarjeta clonada.
Elena se quedó parada en medio del desastre. Tenía la mandíbula tan apretada que le dolía.
—¿Qué se perdió?
—Casi todo lo que estaba en los servidores principales —respondió el hombre—. Incluidas las copias de seguridad locales de las grabaciones.
Elena sintió que el suelo se movía. Creía tener respaldo. Creía que las grabaciones de Rodrigo y Camila estaban seguras.
—No todo —murmuró para sí misma.
El detective la miró con lástima.
—Quien hizo esto sabía exactamente dónde buscar. No fue un trabajo amateur.
Elena se sentó en el suelo, con la espalda contra la pared fría. Tenía las manos temblando y un nudo en la garganta que no se iba. Todo el esfuerzo de semanas. Las grabaciones. Las pruebas. Parte de eso acababa de convertirse en basura.
No escuchó cuando Luciano llegó. Nadie lo había llamado.
Él entró al server room, miró el desastre y se quedó callado un segundo. Luego se acercó y se sentó en el suelo a su lado. Sin decir nada. Sin tocarla. Solo se sentó allí, con las piernas estiradas y la espalda contra la misma pared.
Pasaron veinte minutos así. En silencio. Solo el zumbido de los equipos dañados y sus respiraciones.
Elena habló primero.
—¿Cuánto perdí?
Luciano tardó en contestar.
—No todo. Guardé copia de lo que más importaba.
Elena giró la cabeza lentamente hacia él.
—¿Cuándo?
—Hace tres días —respondió él—. Por si acaso.
Ella lo miró fijo. Tenía el pecho apretado y las manos frías.
—¿Por qué?
Luciano no respondió. Se quedó mirando al frente, con la mandíbula tensa.
El silencio entre ellos se hizo pesado. Elena sentía el corazón latiéndole fuerte. Quería gritarle. Quería agradecerle. Quería preguntarle qué carajos estaba haciendo realmente.
Pero no dijo nada más.
De pronto, el teléfono de Elena vibró. Un mensaje de número desconocido.
“Esto solo es el principio. La próxima vez no será solo equipo.”
Luciano vio cómo ella leía el mensaje. Se inclinó un poco para ver la pantalla.
Elena apretó el teléfono con fuerza. Tenía la respiración agitada.
Rodrigo ya no jugaba. Y ella acababa de perder una batalla importante.
Luciano se levantó y le extendió la mano.
—Vamos. No se quede aquí.
Elena miró la mano un segundo. Luego la tomó y se levantó.
No sabía si estaba aceptando ayuda… o metiéndose en algo mucho más peligroso.
Ojalá que encuentren a Adriana Ferreti y entre las dos hundan a ese engendro.
Un duro golpe para ese muchacho de 17 años que apenas está empezando la vida y tener que enfrentar eso.
Me imagino que Luciano tiene amigos mafiosos y no quiere deberles nada así que los utilizará por el amor que siente por Elena.
Luciano está babeando por Elena y ella ya le está gustando Luciano que hasta lo besó.