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CORAZONES REBELDES

CORAZONES REBELDES

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor a primera vista / Triángulo amoroso / Colegial dulce amor / Melodrama / Chico Malo
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

Entre los secretos de un pasado enterrado que la marcó para siempre y las manipulaciones de una élite dispuesta a devorarla, Ángela deberá descubrir si es capaz de romper los hilos de su propia dinastía antes de que la obliguen a vender el resto de su vida al mejor postor.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿Te importa o no?

...CAPÍTULO 19...

...----------------...

...ASHER COLLINS...

Salimos del salón principal del resort justo a mediodía, cuando la última ponencia sobre avances en microcirugía cardiovascular dio por terminada.

Yo traía la cabeza hecha un lío, dividida entre los apuntes de la conferencia y el desastre absoluto de la noche anterior. Verónica caminaba a mi lado, un poco pálida por los estragos de la resaca, pero notablemente más calmada y con una culpa que se le leía en los ojos.

—Asher... —me dijo en voz baja, tomándome del brazo mientras bajábamos las escaleras del centro de convenciones—. Quería decirte que... de verdad quiero disculparme con Ángela por lo que pasó anoche. Sé que se me fue la mano. Me pasé muchísimo de copas y no debí reaccionar así. Actué como una loca.

La miré de reojo, soltando un suspiro de alivio. Al menos el alcohol ya se le había evaporado y la culpa estaba haciendo su trabajo.

—Deberías hacerlo, amor —le respondí, acomodándome la mochila al hombro—. Por ese malentendido me dijo que no debíamos volver a hablar. Creo que la asustaste bastante con todo el espectáculo de la pista.

Verónica parpadeó, un tanto sorprendida, y me miró con fijeza.

—¿Ah, sí? ¿Te dijo eso?

—Sí —asentí, recordando la frialdad con la que Ángela me había cortado antes de que apareciera el tipo de Londres—. Y ahora me toca buscarla para arreglar las cosas, porque no sé exactamente en qué parte del complejo está hospedada.

—Ah, yo sí sé dónde queda su suite —intervino Vero de inmediato, queriendo enmendar su error—. Escuché a Sarah decírselo al barman ayer por la tarde. Está en la zona VIP de las villas privadas frente al ala norte. Vamos de inmediato, quiero dejar esto en paz.

Caminamos por los senderos bajo el sol abrasador de las Bahamas.

Cuando finalmente estuvimos frente a la imponente puerta de madera de la suite, me dispuse a tocar, pero la voz de Sarah filtrándose desde el interior nos hizo detenernos en seco.

Estaba hablando con un tono de frustración y angustia que nunca antes le había escuchado.

—¡¿Hasta cuándo vas a tolerar estas cosas, Ángela?! —se escuchaba el reclamo de Sarah, con la voz temblando de rabia—. ¡Esta vez se pasó! Nunca había llegado a este límite... Ese hombre ha perdido la cordura por completo.

Verónica y yo nos miramos, extrañados. Vero dio dos pasos al frente y tocó firmemente la puerta antes de que la discusión adentro continuara.

—Iré a abrir, debe ser el almuerzo —escuchamos la voz de Ángela desde el interior, con un tono extrañamente apagado, arrastrando las palabras con dificultad.

La cerradura giró y la gran puerta de madera se abrió despacio.

Cuando Ángela quedó cara a cara con nosotros, sentí que el mundo se me caía a los pies. El aire se me congeló en la garganta y me paralicé por completo.

Ángela no traía el cabello impecable de ayer; lo llevaba recogido en un moño bajo, ocultando las zonas donde Verónica la había lastimado, pero lo que me destrozó el pecho fue su rostro.

Tenía la mejilla izquierda visiblemente inflamada, con un moretón de un tono violáceo que empezaba a marcarse cerca del pómulo, y el labio inferior partido, con una pequeña costra de sangre seca.

Su muñeca derecha estaba envuelta con una venda elástica apretada.

Verónica dio un paso atrás, abriendo los ojos de par en par, y por primera vez la vi mostrar una preocupación genuina y horrorizada que reemplazó cualquier rastro de celos.

—¿Qué... qué te pasó, Ángela? —preguntó Verónica con la voz en un hilo, tapándose la boca con una mano—. Dios mío...

Yo me quedé estático, mirando fijamente las marcas en la piel de Ángela.

Al notar nuestras miradas clavadas en su rostro, Ángela reaccionó por puro instinto.

Dio un paso hacia atrás, ladeando sutilmente la cabeza y subiéndose el cuello de la bata de seda para intentar cubrirse el pómulo inflamado, pero ya era demasiado tarde. El desastre estaba a la vista.

—¿Qué... qué hacen aquí? —preguntó con una voz que intentaba sonar gélida y distante.

Verónica, que seguía con los ojos abiertos de par en par, dio un paso hacia el interior de la suite, completamente consternada.

—Ángela... ¿estás bien? —le preguntó, con la voz temblándole de la culpa—. Dios mío, ¿fui yo anoche? ¿Te hice eso cuando te jalé el cabello? Lo siento tanto, de verdad... Venía justamente a disculparme por el espectáculo de ayer, estaba fuera de mí por el alcohol y...

—No te preocupes, Verónica —la cortó Ángela de golpe, manteniendo los brazos cruzados y apretando la muñeca vendada contra su cuerpo. Forzó una sonrisa de sociedad que no le llegó a los ojos—. No fuiste tú. Esto no tiene nada que ver con lo de la playa. Solo tuve un pequeño... accidente aquí en la suite. Me tropecé a oscuras con una de las mesas de centro y caí mal. Eso es todo.

Un accidente.

La mentira era tan burda, tan dolorosamente típica de alguien que intenta esconder la verdad.

Miré de reojo hacia el interior de la villa y alcancé a ver a Sarah al fondo de la estancia; tenía los brazos cruzados, la mandíbula apretada y me lanzó una mirada cargada de una impotencia absoluta. Ella sabía la verdad. Yo sabía la verdad. El maldito rubio del traje de ayer la había golpeado.

Verónica, un poco más aliviada al creer que no había sido la causante de semejante daño, terminó de desahogarse.

—De verdad, no sabes lo avergonzada que estoy —insistió Vero, buscando su mirada—. No debí faltarte al respeto así. Espero que puedas disculparme.

—Está bien, Verónica. Acepto tus disculpas, en serio, no le des más vueltas —respondió Ángela, manteniendo una cortesía mecánica. Luego, desvió sus ojos hacia mí por una fracción de segundo, implorándome en silencio que no dijera nada, que no empeorara las cosas—. Si eso era todo... les pido que me disculpen, pero voy a estar bastante ocupada con algunas cosas de la empresa y tengo que armar mis maletas.

...----------------...

...ANGELA SALLES...

En cuanto la puerta se cerró detrás de Verónica y Asher, me apoyé contra la madera, dejándome caer sutilmente mientras una oleada de pura vergüenza me recorría el cuerpo.

Me ardía la cara, me dolía la muñeca, pero lo que de verdad me carcomía era haber tenido que inventar esa mentira patética del accidente frente a Asher. Vi la expresión de su rostro; él no se tragó el cuento de la mesa de centro. Es inteligente, estudia medicina, y sé perfectamente que vio las marcas por lo que realmente eran.

Me sentía miserable. Quería largarme de Harbour Island en ese mismo segundo, desaparecer de las Bahamas aunque mis vacaciones apenas estuvieran empezando.

Pero no con Max.

El maldito se había quedado en el hotel. Hacía menos de media hora me había dejado claro el itinerario: me quería abajo, en el vestíbulo, con las maletas listas en una hora exacta. Su mirada ayer en la playa y su actitud de hoy eran las de un animal furioso, una fiera acorralada que solo sabía resolver las cosas con violencia.

Yo conocía demasiado bien esa faceta suya. Cada vez que Max se ponía así, era porque su padre, el gran patriarca Cavendish, había abierto la boca.

Algún comentario machista, alguna presión corporativa sobre cómo "su mujer" se le estaba saliendo de las manos en Londres, había sido suficiente para que Max perdiera los estribos y se convirtiera en este monstruo otra vez.

Conocía la dinámica de su familia a la perfección; eran personas desagradables, frías, controladoras. Y la mía no era muy diferente.

Mi madre no sabía absolutamente nada de esto. No la había comentado jamás sobre estas situaciones.

¿Para qué?

Tampoco es que fuera a prestarle mucha atención a lo que tengo que decir. Para ella, la familia Cavendish y la fusión de las acciones valían mucho más que cualquier "problema de pareja" que su hija pudiera tener.

—Ángela, escúchame bien: ni loca te vas a ir de esta isla —la voz firme de Sarah rompió el silencio de la suite, sacándome de mis pensamientos.

Se acercó a mí a paso rápido, tomándome suavemente de los hombros, obligándome a mirarla.

—Vas a disfrutar tus vacaciones y ese loco no va a venir a hacer lo que se le dé la gana contigo —sentenció, con los ojos encendidos en rabia—¡Por favor! ¿Acaso no tiene un montón de mujeres esperándolo en Londres? ¡Que se regrese con ellas y deje de ser un cínico descarado! De aquí no te vas a mover, Ángela.

Me solté de su agarre y caminé hacia la cama, mirando la maleta vacía sobre el colchón. Las manos me temblaban levemente.

—Tengo que irme, Sarah... No entiendes de lo que es capaz cuando está así —susurré, sintiendo cómo su sombra de Londres me envolvía de nuevo.

—¿Qué sucede contigo? —me soltó Sarah, poniéndose frente a mí, bloqueándome el paso—. ¿Ya le tienes miedo de nuevo? ¿Después de que ayer me hiciste sentir tan orgullosa de ti por haberlo terminado de una vez por todas? No vas a volver a agachar la cabeza, Ángela. No después de lo que te costó salir de ese maldito infierno.

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Maria Elena Martinez Lazaro
Por favor Yazz , que la historia de Sofía y Nathan no se repita en ellos porfis
Maria Elena Martinez Lazaro
Vuelvo y digo ya esto no me está gustando Angela se encuentra a Mark hasta en la sopa, mientras que Asher se está alejando que será lo que irá a pasar entre ellas
Maria Elena Martinez Lazaro
Ya esto no me está gustando, le va a llegar competencia a Asher. Será que Angela le va pasar lo mismo que Sofía ella también se tropezó con Alari en la universidad . ojalá que no se repita la historia
Maria Elena Martinez Lazaro
excelente que buena está la historia , gracias querida Dios te bendiga
Maria Elena Martinez Lazaro
Pero como cambia la plata a las personas si Sofía también era una muerta de hambre que trabajaba con el cuñado si no fue porque conoció a. Alarith no hubiera conseguido lo que tiene ahora y eso que no digo de lo soberbia y altiva que es porque eso siempre lo ha sido creyéndose más que otros y que Nathan
Yausmira Alvarez Herrera
sofia que triste ver en lo que te convertiste mas con tu hija y ese hombre que tanto te amado solo por apariencias
😜 Betsy 🇻🇪
Q le pasa a Sofía ps' no puedes llegar con esa soberbia no joda así se habla Ángela un peo con los errores del pasado 😡
😜 Betsy 🇻🇪
Jajajaja Sarat tu y tus locuras 😜 menos mal q es una novela 😉 porq mi mamá me decía q si me tragaba el chiche se me quedaba pegado del culo 🤣😂🤣😂🤣😂
😜 Betsy 🇻🇪
No joda se te tenía que decir y se dijo 👏👏 así se habla Alaric
😜 Betsy 🇻🇪
Entiendo tus miedos Sofía pero asfixia a Ángela todos cometemos errores pero cada quien como sus propios errores eso es inevitable
😜 Betsy 🇻🇪
Hay Sofía tu cómo siempre 😵‍💫😵‍💫 cuando te enteres q serás abuela te va a dar un soponsio y q vas hacer un coño 😡
😜 Betsy 🇻🇪
A bueno ahora falta Sofía 🫣🫣
😜 Betsy 🇻🇪
Así es mi Nathan 🥰 jajajaja como q raro vas hacer un excelente abuelito 😜 al caracolito no le faltará amor ❤️❤️
😜 Betsy 🇻🇪
Excelente palabras Chloe 👏👏👏👏👏
😜 Betsy 🇻🇪
Bueno no va hacer facil lo q les esperan pero pa' Lante es paya 💪💪
😜 Betsy 🇻🇪
Hay q bellos 🥰 y con su futuro caracolito 🥰
😜 Betsy 🇻🇪
Muy bien dicho Ángela 👏👏👏
😜 Betsy 🇻🇪
Me encanta Nathan siempre un padre comprensivo 😜
😜 Betsy 🇻🇪
No joda así se habla carajo 👏👏👏👏 ahora sí tienes los pantalones bien puesto 👏👏👏
😜 Betsy 🇻🇪
No joda Ángela te tardaste en hablar y ya se te adelantaron 😬😬
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