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La Reina De Hielo

La Reina De Hielo

Status: Terminada
Genre:Fantasía LGBT / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Giselle Sara

Abigail Frost, princesa de la familia de hielo más poderosa del Norte.

Mis padres, el Rey y la Reina de Hielo, me mandaron a la Academia Nocturne porque mi poder nunca despertó.

En esa academia todos tienen poderes: fuego, viento, sombras, rayos. Yo no tengo nada. Me llaman mestiza, me rechazan y me humillan con la túnica gris de los débiles.

Lo que nadie sabe es que no soy una mestiza.

Soy la primera Reina de Hielo en 1000 años. La única que puede convertirse en LOBA BLANCA. Mi poder es inmenso, capaz de congelar academias enteras.

Y cuando mi loba despierte, todos los que me llamaron débil se arrodillarán.

¿Te atreves a entrar a la Academia Nocturne?

NovelToon tiene autorización de Giselle Sara para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL SECUESTRO DEL REY DE HIELO

No dormí nada después del espejo con mi mamá.

3 días. Me quedan 3 días antes de que los 5 reinos vengan a matarme en la próxima Luna Roja.

Y mi papá ya no iba a esperar 3 días. Iba a actuar ahora.

Kieran se había ido a buscar a las chicas plateadas a los sótanos de la Torre Gris, como me dijo mi mamá. Yo me quedé sola en mi Torre de la Reina, con mi corona de hielo negro con la estrellita roja de Luna Roja flotando, con mi vestido blanco y negro todavía roto del baile, mirando por el balcón como el cielo se ponía azul claro. Amanecía en la Academia Nocturne.

Fue entonces que sentí el frío azul.

No mi frío blanco. Frío azul. Hielo Absoluto. Hielo de mi papá.

Me giré.

En mi torre, que estaba sellada con sombra negra de Kieran para que nadie entrara, había 5 hombres con armadura de hielo azul. No eran estudiantes. Eran Guardias Reales del Castillo de Hielo. Los guardias personales de mi padre. Los que podían congelar a un oso con solo tocarlo.

Su líder, el Capitán Jor, era el que me enseñó a usar espada cuando era niña. El que me decía "mi princesita sin poder" con lástima.

"Princesa Abigail", dijo Jor, con su casco de hielo azul. "Su padre, el Rey Elias Frost, nos manda a llevarla a casa. Dice que está enferma de poder blanco y que necesita ser curada."

¿Curada? ¿Sellada?

"No voy a ir", dije, y mi cabello negro brillante empezó a ponerse blanco solo del enojo. Mis ojos grises se pusieron blancos. "Mi padre me quiso matar ayer en el baile. Me encerró a mi madre. Mandó a los 5 reinos a matarme. Yo ya no soy Abigail Frost del Castillo de Hielo. Soy Abigail Nocturne, Reina Blanca de la Academia."

Jor suspiró. Como si le diera pena.

"Princesa, no nos haga pelear. Su padre nos dio orden. Si no viene por las buenas, viene por las malas. Y nos dio permiso de usar Hielo Absoluto contra usted. Aunque sea su hija."

Levantaron sus 5 espadas de hielo azul. Las espadas que podían congelar el fuego.

Mi loba blanca dentro de mí rugió.

¡Mátalos! ¡Congélalos! ¡Son del que nos llamó mestiza!

Pero no quería matarlos. Jor me había enseñado a pelear cuando todos se reían de mí.

Les di una oportunidad.

"Última vez, Capitán Jor. Váyanse. Díganle a mi padre que si quiere a su hija, que venga él mismo, no que mande a secuestrarme como si fuera una ladrona."

Jor atacó primero.

Corrió hacia mí con su espada de hielo azul. Su espada iba directo a mi hombro, no para matarme, para congelarme el brazo y llevarme cargada.

Cuando su espada azul estaba a 1 metro de mí, activé mi campo de anti-poder sin querer. Solo del miedo.

La onda blanca salió de mi cuerpo.

Y pasó lo del comedor, pero 10 veces más fuerte.

Las 5 espadas de Hielo Absoluto azul se congelaron en el aire. No se volvieron agua. Se volvieron hielo blanco. Hielo blanco con forma de espada. Y se quebraron en mil pedazos blancos que cayeron al suelo.

Los 5 guardias gritaron.

"¡Mi poder! ¡Mi hielo no funciona!"

"¡Capitán, no puedo crear hielo!"

Su Hielo Absoluto azul, el poder más fuerte del Reino de Hielo después del de mi padre, dejó de funcionar a 10 metros de mí. Se quedaron sin poder. Como humanos normales. Como mestizos sin poder, como me llamaron a mí 19 años.

Caminé hacia ellos en mi forma mitad loba, mitad humana, que se activó sola. Patas blancas gigantes, garras, cabello blanco hasta el suelo, corona negra flotando con estrellita roja.

"¿Ahora saben lo que se siente?", les dije con mi voz doble de humana y loba. "¿Saben lo que se siente que te digan que no tienes poder? ¿Que te miren con lástima? ¿Que te llamen mestiza?"

Puse mi pata gigante blanca sobre el pecho de Jor. No para matarlo. Para marcarlo como marqué a la Maestra de Fuego en el comedor.

Cuando mi pata lo tocó, su armadura de hielo azul se volvió blanca. Y su cabello azul se volvió blanco por un segundo. Le dejé un mechón blanco para siempre, como marca de que tocó a una Reina Blanca y sobrevivió.

"Váyanse", les dije. "Corran. Y díganle a mi padre esto: que mandó a 5 de sus mejores hombres a secuestrar a su hija mestiza sin poder, y su hija mestiza sin poder los congeló a todos sin mover un dedo. Que si quiere secuestrarme, que mande a un ejército. Y yo congelaré al ejército también."

Los 5 guardias corrieron. Sin espadas, sin poder, con miedo real en sus ojos azules. Se fueron por la puerta de colmillos que yo abrí con un pensamiento de hielo blanco.

Cuando se fueron, me dejé caer de rodillas en el suelo de hielo blanco de mi torre, volviendo a ser humana, con el vestido roto, temblando. No de frío. De rabia.

Kieran entró corriendo en ese momento, con 20 chicas detrás de él.

20 chicas con túnica plateada. Las ex-mestizas. Las que yo salvé al prohibir las túnicas grises. Todas jóvenes, de 17 a 20 años, todas con marcas de que las habían llamado sin poder: una sin un ojo de fuego, otra con manos quemadas por viento, otra con cabello cortado por hielo.

Todas me miraban con ojos llorosos.

"¡Reina! ¡Escuchamos que vinieron a secuestrarte! ¡Venimos a defenderte!"

La líder era una chica de 18 años, con cabello café y piel morena clara, con una cicatriz plateada en su mejilla. Se llamaba Mara. Era la que había llevado túnica gris por 3 años porque su poder de tierra nunca despertó.

Mara se arrodilló frente a mí y me tomó mi mano de piel clara.

"Reina Abigail, ¿es verdad lo que dijo Kieran? ¿Que tu hielo blanco puede despertar poderes dormidos? ¿Que puedes hacer que nosotras, las plateadas, tengamos poder?"

Miré a las 20 chicas plateadas. Todas me miraban con esperanza. La misma esperanza que yo tuve cuando mi madre me dijo que yo no era mestiza, que era Reina Blanca.

Mi madre me dijo en el espejo: "Tu poder no solo congela poderes. También despierta poderes dormidos."

Nunca lo había intentado.

Me levanté, todavía temblando, con mi corona de hielo negro flotando, y puse mis dos manos blancas sobre la cabeza de Mara.

"Voy a intentar algo, Mara. Va a doler. Si te duele, gritas y paro."

Cerré los ojos y en vez de pensar en congelar, pensé en lo contrario. Pensé en descongelar. En derretir. En despertar.

Pensé en mi loba blanca, pero no rugiendo. Ronroneando. Calentando.

De mis manos salió no hielo blanco frío, sino hielo blanco caliente. Un hielo que brillaba como sol blanco. Que no quemaba frío, quemaba calor.

El hielo blanco caliente entró en la cabeza de Mara.

Mara gritó. Cayó al suelo. Su cuerpo tembló.

Y de repente, el suelo de hielo blanco de mi torre se rompió y salió una raíz. Una raíz gigante de tierra negra y verde que rompió el hielo y abrazó a Mara.

Mara abrió los ojos. Ya no eran ojos cafés normales. Eran ojos verdes con tierra brillando adentro.

Levantó su mano y la raíz gigante se movió como si fuera su mascota.

"¡Mi poder! ¡Mi poder de tierra despertó! ¡Después de 3 años de ser llamada mestiza sin poder, tengo poder!"

Las otras 19 chicas plateadas gritaron y se arrodillaron todas.

"¡Reina, a mí también! ¡Despiértame a mí también!"

Kieran me miró con sus ojos dorados llenos de lágrimas negras de orgullo.

"Lo hiciste, mi Reina. No solo congelas poderes. Despiertas poderes. Eres la Reina que crea ejércitos de mestizas."

Me caí de rodillas, agotada, porque despertar un poder gastaba 10 veces más que congelar un poder. Pero feliz. Porque por primera vez, no era la mestiza sin poder. Era la Reina que le daba poder a las sin poder.

Afuera, el sol ya había salido del todo sobre la Academia Nocturne. Y en el horizonte, se veían nubes rojas y negras y azules viniendo.

Los ejércitos de los 5 reinos ya venían, aunque faltaban 3 días. Mi padre los había adelantado después de que falló mi secuestro.

Pero ahora yo no estaba sola. Tenía a Kieran. Tenía a Kael. Y tenía a 20 chicas plateadas que ahora tenían poderes de tierra, agua, viento y fuego blancos, despertados por mi hielo blanco caliente.

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Kim ji sa-ra
está muy buena me gusta mucho
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