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El Secreto De Mi Tutor

El Secreto De Mi Tutor

Status: Terminada
Genre:Diferencia de edad / Romance / Malentendidos / Completas
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Todos creen conocer a Damian Varela… pero nadie conoce su verdadero secreto.
Elena solo necesitaba un tutor que la ayudara a superar una etapa complicada de sus estudios. Lo último que esperaba era descubrir que el hombre encargado de ayudarla llevaba una vida completamente diferente a la que aparentaba.
Una fotografía, una puerta entreabierta y un nombre que jamás debería haber escuchado harán que Elena empiece a investigar.
Mientras más descubre, más preguntas aparecen.
¿Quién es realmente Damian Varela?
Y, sobre todo… ¿qué hará cuando descubra que Elena conoce su secreto?

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: Regreso Explosivo

La madrugada apenas despuntaba cuando Elena oyó tres golpes breves y secos en su ventana. El corazón se le disparó antes de asomarse: allá abajo, entre las sombras del jardín, estaba él. Con la mochila al hombro, el uniforme arrugado, la barba crecida y esa mirada que la atravesaba de parte a parte.

Bajó las escaleras corriendo, sin calzarse apenas, y abrió la puerta trasera temblando. No hubo saludo ni palabras: Damian la tomó en sus brazos de un solo movimiento y la alzó contra sí, aplastándola contra su pecho con una desesperación que dolía y sanaba a la vez. Olió a camino, a sudor, a él… y eso bastó para derrumbarla por completo.

—Aquí estoy —murmuró contra su cabello, respirándola con avidez como si llevara tres días sin aire—. Volví. Te traje a ti en cada paso. ¿Me perdonas el silencio? ¿Por favor?

Elena aferró su cuello con ambas manos y lo besó con hambre acumulada, con rabia y alivio mezcladas en un mismo latido.

—Nada de perdones. Solo ven. Entra. Antes de que alguien te vea.

Lo arrastró al interior, cerró la puerta con cerrojo y en cuanto giró, él la contrajo contra la pared, besándola como si quisiera devorarla para siempre. Tres días separados habían sido tres siglos. Cada beso era una cuenta pendiente saldada con fuego.

—Te vi todo el tiempo en mi mente —le decía entre besos, recorriendo su cuello con labios hambrientos—. En el autobús, en el vestuario, en el hielo… no dejabas de mirarme con esos ojos y me volvía loco. ¿Sabes lo que es no poder tocarte y necesitarte cada segundo? ¿Sabes?

—Lo sé —jadeó ella, desabrochando su chaqueta con dedos ansiosos—. Lo viví cada segundo. Cada foto, cada comentario, cada minuto en silencio… sentía que te perdía.

Damian se detuvo de golpe, la tomó del rostro con ambas manos y la miró a los ojos con una intensidad que no admitía dudas.

—Escúchame bien. Esas chicas, esas fotos, todo ese ruido… no existe para mí. Solo existe el deber de sonreír y aguantar hasta volver a ti. Nadie me toca como tú. Nadie me mira como tú. Nadie me espera como tú. ¿Quedó claro? ¿Muy claro?

Elena asintió con lágrimas brotando, incapaz de hablar. Él la besó entonces con suavidad, despacio, lamiendo las comisuras de sus labios, secando el rastro húmedo con la yema de los dedos.

—No llores, mi vida. Ya estoy aquí. No me iré a ningún lado. Hoy no. Esta noche es solo nuestra.

La llevó a su habitación en la penumbra, despacio, tropezando entre besos y risas ahogadas. Al cerrar la puerta tras ellos, soltó su mochila al suelo y la atrajo hacia la cama sin soltarla ni un instante. Se vistieron de piel a tientas, con urgencia renovada, aprendiéndose de nuevo como si hubieran pasado años. No hubo prisa por llegar: el viaje había sido largo y la sed inmensa.

—Te extrañé —susurró ella, arqueándose contra él cuando por fin se unieron—. Más de lo que imaginé posible.

Damian la aferró con todas sus fuerzas, embistiéndola con ritmo profundo y posesivo, marcándola desde dentro con cada embestida.

—Nunca más —gruñó contra su boca—. No me alejes de ti nunca más. Aunque tenga que llevarte conmigo a todos lados escondida en mi maleta. No vuelvo a estar tres días sin ti. Me rompiste el corazón al dejarlo vacío esos días. ¿Lo sabías? Me dolió físicamente el pecho. Así de mucho te quiero.

Subieron juntos, trepando la ola de placer con las manos entrelazadas y los labios sellados, sin soltar la mirada ni un segundo. Y cuando estallaron en mil pedazos, fue su nombre el que gritó él al cielo en voz baja, solo para ella. Y el suyo el que ella susurró al oído como una plegaria eterna.

Cayeron rendidos sobre las sábanas revueltas, jadeando, sudorosos, entrelazados sin poder separarse. Damian no se apartó: se quedó pegado a su espalda, abrazándola fuerte, la barbilla apoyada en su hombro, la respiración rozándole el cuello.

—Tengo algo que decirte —murmuró contra su piel, sombrío de pronto—. Algo importante. Pero no ahora. Mañana. Cuando salga el sol. Necesito que estés despierta y atenta. ¿Prometes no huir?

Elena apretó sus brazos contra su cintura, con el corazón dándole un vuelco.

—Prometo. Lo que sea. Contigo. Siempre.

—Duerme entonces —le besó la nuca—. Te despertaré antes de que salga el sol para irme. Nadie sabrá que estuve aquí. Pero nosotros lo sabremos. Y eso basta. Por ahora.

Elena cerró los ojos abrazada a él, escuchando su latido lento bajo su oreja, sintiéndose segura por primera vez en días. Mañana, pensó. Sea lo que sea… lo enfrentaremos juntos.

1
Yolanda Vaca
Este es una mentira total🤬🤬
Cliente anónimo
El hombre tiene mucha fuerza de voluntad
Cliente anónimo
Cuál será ese juego
Eliana Angulo
Elena porque lo esperaste con los brazos abiertos, lo hubieras dejado sufrir su rato por desaparecer
Eliana Angulo
yo no me aguantaría eso🤣🤣🤣 solo Elena
Eliana Angulo
se la van a pasar escondido🤔 porque no enfrentan todo lo que se vaya venir juntos
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