Greicy y Luis se odian desde el primer día. Ella es fuego, debate y no se deja. Él es calma fría, sarcasmo y siempre tiene la última palabra. En el salón son rivales. Fuera de él, son el chiste de sus amigos. Hasta que Luis, harto de discutir, la besa para callarla. Ese beso rompe todo. Desde entonces, descubre que es la única forma de desarmarla, y ella descubre que para desarmarlo tiene que ir más allá del beso. Pero una mentira de su ex los separa justo en graduación. Años después, ella sobrevive a una pandemia que le arrebata todo, él se vuelve cantante y le escribe su mayor éxito. Se reencuentran en Sinaloa, y Luis no está dispuesto a dejarla ir de nuevo.
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desmayo en el juzgado
El Juzgado Noveno de lo Mercantil huele a papel viejo y a café frío. Greicy nunca había entrado a uno como abogada, solo como estudiante a ver audiencias. Ahora entraba como demandante, con 8 semanas de embarazo, con náuseas que no se le quitaban y con su esposo de la mano.
Robles les había explicado: "Vamos a pedir una medida cautelar para que Iker no pueda explotar 'Tenías que ser tú' mientras se resuelve quién es el autor. Traje el registro de la canción en Indautor a nombre de Luis, de febrero, antes del contrato de RM Films. Con eso ganamos."
Iker llegó con traje, con corbata, con un abogado caro que parecía de comercial de tele. Valeria iba con él, con falda corta, grabando todo para su TikTok: "Aquí viendo cómo se hace justicia".
Luis llevaba su única camisa blanca, que le quedaba grande, y Greicy un vestido negro que le prestó Mariana porque ya ningún pantalón le cerraba bien, aunque no se le notaba la panza.
El juez, un señor calvo con voz aburrida, empezó: "Se abre audiencia por controversia de derechos de autor, expediente 892/2026."
El abogado de Iker habló primero: "Mi cliente invirtió 150 mil pesos en la producción de la boda que dio origen a la canción. Por contrato, todo contenido derivado le pertenece. La canción habla de la boda, por lo tanto es nuestra."
Robles se levantó, con su portafolio viejo: "Falso. La canción fue compuesta por Luis Salinas el 14 de febrero, dos semanas antes de la firma del contrato con RM Films. Aquí está el certificado de Indautor, aquí está el video de TikTok donde la canta en la facultad. Además, el contrato con RM Films es nulo por vicio de consentimiento y coacción, como ya acreditamos en la denuncia ante Fiscalía por extorsión."
Iker se empezó a poner rojo. "¡Eso es mentira! ¡Esa canción la hicimos juntos en Sinaloa!"
Luis no aguantó y se levantó: "¡Ni estuviste cuando la compuse! ¡Estabas extorsionando a mi esposa con fotos!"
"¡Orden!", gritó el juez.
Greicy sintió que todo le daba vueltas. Llevaba desde las 6 sin comer porque vomitó todo. Había dormido 4 horas. El calor del juzgado, el olor a encierro, los gritos. Sintió un pitido en los oídos.
Se tomó del brazo de Luis. "Luis... me siento mal..."
Luis la volteó a ver y la vio blanca, blanca como papel.
"¿Greicy? ¿Greicy?"
Antes de que pudiera decir más, Greicy se desvaneció. Se fue de lado, cayó al piso del juzgado con un golpe seco. Su cabeza pegó contra la silla.
"¡GREICY!"
Todo fue gritos. Luis se tiró al piso, la cargó. Robles gritó que llamaran a una ambulancia. El juez se paró. Valeria dejó de grabar.
"¡Mi esposa está embarazada! ¡Está embarazada! ¡Ayúdenme!"
Iker se quedó parado, con la boca abierta, viendo a Greicy inconsciente en el piso, con sangre en la frente por el golpe.
La ambulancia del Poder Judicial tardó 7 minutos que parecieron 7 horas. Luis no la soltó. Le hablaba bajito: "Despierta, Reyes, despierta. Anahí, despierta a tu mamá. Por favor, despierta."
En la camilla, en la ambulancia, Greicy abrió los ojos un segundo. Vio a Luis llorando sobre ella.
"¿El bebé?", susurró.
"Está bien, está bien, mi amor. Aguanta."
En el Hospital Universitario, la metieron a urgencias. Luis esperó afuera, con las manos ensangrentadas, con Robles a su lado, sin decir nada. Maribel y Leti llegaron corriendo, porque Robles les marcó.
Dos horas después, salió una doctora joven.
"Familiares de Greicy Reyes?"
"Yo, su esposo", dijo Luis, parándose de un brinco.
"Greicy tuvo un desmayo por hipoglucemia, deshidratación y estrés. Está muy desnutrida y deshidratada, vomita mucho. Es normal al inicio del embarazo, pero tiene que cuidarse más. El bebé... el bebé está bien. Latido normal. Pero tiene que reposar 48 horas, comer bien, tomar suero. Y nada de estrés. ¿En qué andaba que se estresó tanto?"
Luis se soltó a llorar ahí, en medio del pasillo, de alivio. Leti y Maribel también.
"¿Puedo verla?"
"Está despierta, pero con suero. Pasen de uno en uno."
Luis entró. Greicy estaba en una camilla, con suero, con una curita en la frente, pálida pero sonriendo, con la mano en su panza.
"Hola, papá", dijo bajito.
Luis se arrodilló, le besó la mano, la frente, la panza.
"Me asustaste, Reyes. Pensé que te perdía. Que las perdía a las dos."
"Estoy bien. Solo no había comido. Y me asusté con Iker gritando."
"¿Y Anahí?"
"Anahí está bien. La doctora dijo que está fuerte. Como su papá."
Luis sacó de su bolsa algo. Era el papel del juzgado que Robles le alcanzó antes de irse al hospital. Una resolución provisional.
El juez, al ver el desmayo y al ver la prueba de Indautor, había fallado en ese momento a favor de ellos: medida cautelar concedida. Iker no podía usar "Tenías que ser tú" hasta juicio final y tenía que bajarla de todas partes. Y además, el juez le había llamado la atención a Iker por su conducta.
"Ganamos, Greicy. Recuperamos la canción."
Greicy tomó el papel, lo leyó, sonrió con lágrimas.
"¿Ves? Tenía que pasar. Tenía que desmayarme para que el juez viera que Iker nos está haciendo daño."
"Ya no más juzgados para ti. Te quedas en cama. Yo voy a trabajar por las tres."
"¿Las tres?"
"Tú, yo y Anahí. Mi equipo de tres."
Esa noche, Luis cantó en el cuarto del hospital, bajito, para que las enfermeras no lo corrieran, "Tenías que ser tú" que ahora sí era suya otra vez. Greicy se durmió con su mano en su panza y con la resolución del juez sobre su pecho.
Afuera, Iker recibió la notificación del juzgado en su celular y aventó el celular contra la pared. Había perdido la canción, había perdido el caso y ahora lo estaban investigando por extorsión. Valeria lo dejó ahí, sola, diciendo: "Ya no quiero estar contigo si no tienes dinero."
Y entendió que Greicy y Luis no se rompían. Entre más los golpeaba, más fuertes se hacían.
Porque ahora ya no eran dos contra el mundo. Eran tres.