El es abandonado por su alfa y encuentra refugio en otro
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Mírame a los ojos
—¿De verdad vas a terminar lo nuestro? —preguntó Evan entre lágrimas, aferrándose al pecho de Félix.
Evan Omega dominante
El alfa cerró los ojos con fuerza.
Felix Alfa dominante
No quería soltarlo.
No quería dejarlo.
Pero su familia ya había decidido su futuro. Le habían arreglado un matrimonio por conveniencia y, aunque cada fibra de su cuerpo se rebelaba contra aquella decisión, sabía que enfrentarse a ellos tendría consecuencias.
Félix pertenecía a una poderosa organización criminal.
Evan no tenía la menor idea.
—Lo siento mucho, mi amor... —murmuró Félix, acariciándole el cabello—. Es algo que debo hacer.
Evan negó con la cabeza y se aferró todavía más a él.
—Te lo ruego... No me dejes.
Las piernas le fallaron y terminó arrodillándose frente a Félix.
El alfa palideció.
—Evan, no.
Se apresuró a levantarlo y sostuvo su rostro entre las manos.
—No hagas esto, por favor. Deja de humillarte por mí.
—Entonces quédate...
Aquellas palabras estuvieron a punto de destruirlo.
Félix apretó los labios para contener las emociones que amenazaban con desbordarse.
Pero finalmente se dio la vuelta.
Y se marchó.
Evan permaneció inmóvil, observando cómo el hombre que amaba desaparecía frente a sus ojos.
Su corazón se había hecho pedazos.
Sin embargo, aquella no sería la última crueldad que tendría que soportar.
La familia de Félix ya sabía desde hacía mucho tiempo que Evan formaba parte de su vida.
Y su madre no estaba dispuesta a permitir que aquel Omega continuara cerca de su hijo.
Al día siguiente, Evan fue despedido de su trabajo sin recibir una explicación clara.
Cuando regresó a su departamento, descubrió que la cerradura había sido cambiada.
Sus pertenencias estaban dentro.
Pero él ya no tenía permitido entrar.
Y como si aquello no fuera suficiente, cuando intentó..a utilizar su cuenta bancaria descubrió que el dinero había desaparecido.
Las tarjetas que Félix le había entregado también habían sido canceladas.
En cuestión de horas, Evan había perdido su trabajo, su hogar y la estabilidad que había construido junto al hombre que amaba.
Entonces apareció ella.
La madre de Félix se detuvo frente a él con una expresión fría.
Sacó un sobre de su bolso y se lo arrojó.
Madre de Félix
—Ten.
Evan lo recogió con manos temblorosas.
Al abrirlo, encontró una invitación.
La boda de Félix.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Aléjate de mi hijo —sentenció la mujer—. Él no es para ti.
Evan apretó la invitación entre sus dedos.
—Yo...
—Te lo advierto. No vuelvas a buscarlo o...
La mujer hizo una pausa.
—Me veré obligada a tomar medidas drásticas.
Evan bajó la mirada.
No tenía fuerzas para luchar.
Mucho menos contra una familia que parecía tenerlo todo bajo control.
Aquella misma noche tuvo que marcharse a vivir temporalmente con un amigo.
Dejó su pequeña maleta junto al sofá y se sentó en silencio.
Evan contempló la invitación de boda que todavía sostenía entre sus manos.
—Mi vida terminó de un día para otro...
Su amigo se acomodó a su lado.
—Vamos, amigo. No puedes quedarte encerrado aquí llorando toda la noche.
Amigo Omega de Félix Darien
Evan lo miró con los ojos hinchados de quien lleva días y días llorando
—¿Y qué quieres que haga?— Le pregunto
—Podemos ir por unas copas.
—No creo que el alcohol vaya a arreglar esto.
—No tiene que arreglarlo —respondió su amigo—. Solo tiene que ayudarte a sobrevivir esta noche.
Evan guardó silencio.
Después de unos segundos, dejó escapar un suspiro.
—Está bien.