Rhyne es un guía omega de fuego, Rango F, descartado por el Imperio Aethelgard que teme su llama. Zarek Thorne es el centinela de hielo más poderoso —y más condenado— de su generación. Cuando un frenesí los enfrenta, el Sistema NEXUS-7 sella entre ellos una resonancia del 100%. Un lazo imposible. Un mariscal que nunca se arrodilla. Un guía que el mundo quiso apagar. Y una llama que, una vez encendida, no pide permiso para arder.
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EPISODIO 10: EL ARQUITECTO DORMIDO
EL ARQUITECTO DORMIDO
El silencio en la Sala 7 era más pesado que el acero de las puertas selladas.
Rhyne no podía respirar. Las letras azules del Sistema NEXUS-7 seguían flotando en el aire, burlándose de él, reescribiendo toda su realidad.
-【SUJETO: ARQUITECTO PRIME - PROYECTO FÉNIX】
-【ESTADO: AMNESIA INDUCIDA / BLOQUEO DE MEMORIA ACTIVO】
Rhyne miró a Zarek. El Mariscal del Norte. El hombre que lo había sostenido cuando el mundo lo descartó. El hombre que le había dado su nombre, su calor, su protección.
—Zarek... —susurró Rhyne, dando un paso hacia él.
—¡No te acerques! —rugió Zarek.
El grito no fue humano. Fue el sonido de un glaciar partidendose en dos.
Zarek se llevó las manos a la cabeza, cayendo de rodillas sobre el mármol. El aire a su alrededor explotó en un torbellino de hielo. No era hielo negro de corrupción. Era hielo puro, blanco, cegador, con una temperatura tan baja que el aire mismo se cristalizaba y caía como nieve muerta.
-【SISTEMA NEXUS-7 - ALERTA PSIQUIÁTRICA】
-【BLOQUEO DE MEMORIA: FALLANDO】
-【INTEGRIDAD MENTAL DEL CENTINELA: 42%... 38%...】-
-【ADVERTENCIA: COLAPSO INMINENTE. EL LAZO DEL 100% ESTÁ EN RIESGO.】
Rhyne sintió el dolor como si le hubieran clavado un cuchillo en el pecho. El lazo. El lazo del 100% estaba transmitiendo el colapso mental de Zarek directamente a su sistema nervioso. Rhyne jadeó, llevándose las manos al corazón, sintiendo cómo su propio fuego comenzaba a parpadear, amenazando con extinguirse.
—¡Zarek, lucha contra ello! —gritó Rhyne, obligándose a dar otro paso. El frío le cortaba la piel, congelando sus pestañas, entumeciendo sus dedos.
—No... no soy... —Zarek apretaba los dientes, sus uñas arañando el suelo de mármol, dejando surcos profundos—. Rhyne, aléjate. Hay algo... hay algo en mi cabeza. Algo que me observa.
Cassian, que había permanecido en silencio observando la escena con sus ojos de ceniza, dio un paso adelante.
—Te lo dije, hermano —dijo Cassian, su voz extrañamente suave en medio de la tormenta de hielo—. Él es la jaula. El Arquitecto sabía que la Entidad lo estaba cazando. Así que se encerró a sí mismo. Se borró la memoria, se implantó una personalidad de "Mariscal leal" y se escondió en el cuerpo de un centinela Rango SSS.
Rhyne miró a Cassian con furia.
—¡Cállate! ¡No es un monstruo!
—No, no lo es —admitió Cassian, encogiéndose de hombros—. Pero lo que duerme dentro de él, sí.
De repente, Zarek dejó de temblar.
El torbellino de hielo se detuvo en seco. Los cristales de escarcha quedaron suspendidos en el aire. El silencio volvió a la sala, pero esta vez, no era el silencio de la calma.
Era el silencio de un depredador.
Zarek levantó la cabeza lentamente.
Cuando miró a Rhyne, el omega sintió que la sangre se le helaba en las venas.
Los ojos de Zarek ya no eran grises. Eran de un blanco absoluto, sin pupilas, sin iris. Como dos lunas muertas. Y su postura... la tensión defensiva del Mariscal había desaparecido, reemplazada por una elegancia fría, calculadora y terriblemente arrogante.
—Fascinante —dijo Zarek.
Pero no era la voz de Zarek. Era más profunda, más suave, desprovista de cualquier emoción humana. Sonaba como el zumbido de una máquina perfecta.
Rhyne retrocedió, el instinto de supervivencia gritándole que huyera.
—¿Zarek? —preguntó, la voz estaba temblando.
La entidad en el cuerpo de Zarek ladeó la cabeza, como si examinara un espécimen bajo un microscopio.
—Zarek Thorne es un constructo psicológico eficiente, pero limitado —dijo la voz suave—. Yo soy el Arquitecto. Y tú... tú eres mi obra maestra. Sujeto 01.
Rhyne sintió náuseas. El lazo del 100% palpitaba en su pecho, confundido, dolorido. Sentía a Zarek ahí dentro, gritando, golpeando las paredes de su propia mente, pero no podía alcanzarlo.
—¿Por qué? —logró decir Rhyne, apretando los puños para que sus llamas doradas no lo traicionaran—. ¿Por qué nos creaste? ¿Por qué nos torturaste?
El Arquitecto sonrió. Fue una sonrisa pequeña, perfecta y vacía.
—¿Tortura? Qué concepto tan primitivo. No los torturé, Rhyne. Los forjé.
Se puso de pie, alistándose el uniforme negro destrozado con movimientos metódicos.
—La Entidad que consume este mundo no puede ser destruida con fuego, ni con hielo, ni con la podredumbre de tu hermano —explicó el Arquitecto, caminando lentamente hacia Rhyne—. Es una entidad conceptual. Se alimenta de la biología, de la energía, del alma. Para matar a un dios, Rhyne, no necesitas un arma. Necesitas un paradigma.
Se detuvo a un paso de Rhyne. El frío que emanaba no era físico, era existencial.
—Tú y Cassian no son armas. Son la evolución forzada de la especie humana. Son el antídoto. Pero el antídoto duele cuando se inyecta.
—Eres un loco —escupió Rhyne, y lanzó un puñetazo envuelto en fuego dorado directo a la mandíbula del Arquitecto.
El Arquitecto ni siquiera parpadeó. Levantó una mano y detuvo el puño de Rhyne en el aire. El fuego dorado, capaz de derretir acero, se apagó al contacto con su piel como una vela bajo el agua.
—Y tú eres un niño berrinchudo —dijo el Arquitecto, soltando su mano con desdén—. Zarek Thorne te mimó demasiado.
Rhyne cayó de espaldas, el dolor en el brazo siendo insignificante comparado con el dolor en su alma.
El Arquitecto se agachó, quedando a la altura de los ojos de Rhyne.
—Escúchame bien, Sujeto 01. El bloqueo de memoria de Zarek se ha roto por el estrés del combate. En aproximadamente seis horas, mi conciencia volverá a dormirse y la personalidad de Zarek recuperará el control. Pero cuando despierte, recordará todo. Recordará lo que te hizo. Recordará los laboratorios, los gritos, la sangre.
Los ojos blancos del Arquitecto brillaron con una luz cruel.
—Y quiero ver si tu famoso lazo del 100% puede sobrevivir al odio.
El Arquitecto se puso de pie y miró a Cassian, que observaba la escena con el ceño fruncido.
—Sujeto 02. Tu núcleo de decaimiento es inestable. Si no lo estabilizas con la energía del Sujeto 01 en las próximas 48 horas, te convertirás en un agujero negro y te llevarás a esta ciudad contigo.
El Arquitecto caminó hacia la puerta sellada de la Sala 7. Sin tocarla, el acero de tres metros de espesor comenzó a desintegrarse en polvo fino, abriendo un camino hacia el pasillo.
—Ah, y Rhyne... —dijo el Arquitecto, sin girarse—. Revisa el archivo 814 en tu memoria implantada. Ahí está la razón por la que tu fuego es dorado. No es un don. Es una cuenta regresiva.
Y con eso, el Arquitecto caminó por el pasillo, desapareciendo en las sombras de la Torre del Consejo.
En cuanto cruzó el umbral, el cuerpo de Zarek se desplomó.
—¡Zarek! —gritó Rhyne, lanzándose hacia él.
Atrapó al Mariscal antes de que su cabeza golpeara el suelo. Zarek estaba inconsciente, su respiración superficial, su piel pálida como la muerte. Pero el hielo blanco había desaparecido. Sus ojos, aunque cerrados, ya no estaban en blanco.
-【SISTEMA NEXUS-7 - ESTADO ACTUALIZADO】
-【CENTINELA: ZAREK THORNE】
-【INTEGRIDAD MENTAL: 12% (CRÍTICO)】
-【BLOQUEO DE MEMORIA: REINICIANDO... 5%...】
-【TIEMPO ESTIMADO PARA RECUPERACIÓN DE CONCIENCIA: 05:59:42】
Rhyne abrazó el cuerpo inerte de Zarek contra su pecho, enterrando el rostro en su cabello blanco. Temblaba. No de frío, sino de terror.
Recordará todo. Recordará lo que te hizo.
Cassian se acercó, mirando el cuerpo de Zarek con una mezcla de asco y lástima.
—¿Qué vas a hacer ahora, hermano? —preguntó Cassian en voz baja—. Cuando despierte, sabrá que sus manos están manchadas con la sangre de nuestra infancia. ¿Podrás mirarlo a los ojos? ¿Podrás dejar que te toque?
Rhyne apretó los dientes. Las lágrimas caían sobre el uniforme negro de Zarek, pero sus ojos dorados brillaban con una determinación feroz.
—Sí —dijo Rhyne, la voz quebrada pero inquebrantable—. Porque él no es el Arquitecto. Él es el hombre que me salvó. Y si el Arquitecto quiere que lo odie...
Rhyne levantó la vista hacia Cassian.
...entonces voy a tener que salvarlo de sí mismo otra vez.
De repente, el Sistema NEXUS-7 en la muñeca de Rhyne emitió un pitido agudo, diferente a cualquier alerta anterior.
-【ACCESO A MEMORIA IMPLANTADA: ARCHIVO 814】
-【AUTORIZACIÓN: ARQUITECTO PRIME】
-【REPRODUCIENDO MENSAJE DE VOZ...】
Una voz grabada, fría y mecánica, resonó directamente en el cráneo de Rhyne. No era la voz del Arquitecto en la sala. Era una grabación antigua.
"Sujeto 01. Si estás escuchando esto, significa que el experimento de la Fusión Elemental fue un éxito. Pero también significa que el reloj ha comenzado. Tu fuego dorado no es energía ilimitada. Es la materia prima de tu propia alma quemándose. Tienes exactamente treinta días antes de que tu cuerpo se consuma por completo. La única forma de detenlo... es matar al Arquitecto. Y el Arquitecto, Rhyne... ya está muerto. Solo queda su eco en la mente de Zarek. Buena suerte."
El mensaje se cortó.
Rhyne miró sus manos. Bajo la piel, las venas no eran rojas, ni negras.
Eran doradas. Y estaban brillando.