NovelToon NovelToon
Las Vueltas Del Destino Entre Sombras Y Verdades

Las Vueltas Del Destino Entre Sombras Y Verdades

Status: En proceso
Genre:Mafia / Traiciones y engaños / Amor prohibido
Popularitas:833
Nilai: 5
nombre de autor: Jszkina

¿Qué harías si la persona que te salvó de la tormenta fuera el verdadero peligro?
Para Leyla, el mundo siempre ha tenido reglas claras y predecibles. Sin embargo, bastan unos minutos en los pasillos de una exclusiva gala para que toda su seguridad se desmorone bajo la presión de un depredador al acecho. De la nada, una mano firme y una voz cortante la rescatan del abismo. Su nombre es Lorenzo.
Tras esa noche, una atracción inevitable y cargada de preguntas sin respuesta empieza a cercar a Leyla. Mientras intenta mantener a flote su cotidianidad en la universidad, una inquietante sensación de paranoia la persigue a cada paso. Hay secretos flotando en su entorno que se niegan a permanecer enterrados, y la figura de Lorenzo se vuelve un enigma cada vez más oscuro.
Las vueltas del destino es un thriller adictivo sobre las líneas invisibles que cruzamos sin saberlo y el peligroso despertar de una mujer que se niega a seguir siendo la pieza de un juego que no comprende.

NovelToon tiene autorización de Jszkina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 9.2

—Ninguna visible. Todo dentro del protocolo. Solo... acelerado.

La palabra correcta no era acelerado. La palabra correcta era empujado. Los expedientes no se aceleran solos. Alguien había puesto el peso de algo sobre ese proceso desde arriba, con suficiente discreción para no dejar huella visible pero con suficiente fuerza para que la maquinaria se moviera a una velocidad que no era su velocidad natural.

Alguien que sabía cómo moverla.

Me eché hacia atrás en la silla.

Yessica Gutiérrez era una empresaria con contactos. Eso era un hecho. El tipo de mujer que llega a donde llegó sabiendo con quién hay que hablar y cuándo hay que hablar. Podía tener un senador en la agenda, un funcionario de segunda línea que le debía un favor, algo. Era una posibilidad real.

Había demasiadas posibilidades para elegir una y elegir una antes de tiempo solo era era forma de equivocarse

La operación financiera contra Santaella había empezado la noche de la gala. Eso lo sabía desde que Enrique me lo había reportado semanas atrás. Alguien había reaccionado esa misma noche con la misma velocidad y la misma determinación que yo, y lo había hecho con métodos que no eran los de un civil. Ese hilo seguía abierto. No habíamos encontrado el origen.

Y ahora esto.

El mismo patrón. Reacción inmediata. Recursos movilizados en horas. Discreción suficiente para no dejar firma visible pero no para no dejar ninguna huella en absoluto, porque las huellas siempre estaban ahí si uno sabía dónde buscar. El patrón estaba ahí. Y los patrones, en mi experiencia, no mienten.

Alguien estaba operando cerca de Leyla en las sombras. Con recursos. Con velocidad. Con un código que reconocía la amenaza antes de que yo terminara de procesarla.

No era yo.

Entonces quién.

—Sigue tirando del hilo —dije.

Enrique asintió. No preguntó de qué hilo específicamente, porque llevaba suficientes años conmigo como para saber que esa pregunta ya tenía respuesta dentro mío aunque yo todavía no la hubiera formulado en voz alta.

Salió.

¿Quién mueve esos hilos?

No lo sabía.

Pero iba a averiguarlo.

48 horas después del ataque a Leyla:

Santaella pensó que estaba oculto, pero el error de un hombre como él es creer que el dinero compra discreción en una ciudad donde el miedo tiene precio. Estaba terminando de cerrar su maleta en un apartamento de alquiler temporal cuando la puerta cedió.

No fue un golpe estruendoso, sino un chasquido metálico; la cerradura ni siquiera ofreció resistencia.

Entraron dos sombras. Enrique iba delante, sus movimientos tan precisos que parecían coreografiados.

Santaella apenas tuvo tiempo de girarse antes de recibir el primer impacto: un golpe seco en el plexo solar que le sacó todo el aire y lo dobló sobre la alfombra.

No hubo interrogatorios. No hubo explicaciones. Nicolás no quería respuestas, quería un mensaje.

Santaella intentó arrastrarse hacia la ventana, un reflejo inútil de desesperación, pero Enrique lo alcanzó con una zancadilla que lo estampó contra el suelo. Lo que siguió fue una demostración de eficiencia quirúrgica. Sin ira, sin palabras innecesarias, comenzaron el trabajo.

Cada golpe fue colocado con precisión. Primero, las manos que habían tocado a Leyla; luego, el castigo que cerraría su capacidad de volver a caminar con la misma altanería: un crujido seco, doloroso y definitivo cuando la bota de Enrique presionó con el peso justo sobre la rótula de Santaella.

El alarido fue ahogado por una mano enguantada que le apretó la mandíbula hasta casi dislocarla.

—Considérese afortunado —susurró Enrique, su voz tan plana como si estuviera leyendo una lista de la compra.

Cinco minutos después, el apartamento estaba en silencio de nuevo. Santaella yacía en el centro de la sala, respirando con dificultad, con las piernas destrozadas y el cuerpo convertido en un mapa de hematomas, pero vivo.

Enrique revisó su reloj.

—Tal como se indicó, la policía llegará en 10 minutos a recoger lo que quedó de tí —dijo, mirando al hombre que apenas podía enfocar la vista—. Espero que seas capaz de explicarles cómo te caíste por las escaleras. Procure seguir con vida hasta entonces.

Salieron sin dejar rastro, sin huellas, sin testigos. Cuando las sirenas empezaron a sonar a lo lejos, la escena estaba preparada. Santaella no moriría, pero quedaría marcado para siempre como un recordatorio viviente de lo que sucede cuando alguien se atreve a tocar lo que pertenece al tablero de Nicolás

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play