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MI CORAZÓN VOLVIÓ A TI

MI CORAZÓN VOLVIÓ A TI

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Romance / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:7.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Segunda parte de Mi hijo tendrá otro padre.

Tras su partida, Laura construye una vida tranquila junto a Marcos, quien la acompaña con ternura durante los meses de embarazo, dándole la paz que tanto anhelaba. Poco a poco, Xander logra acercarse con respeto y paciencia, formando parte de esa nueva etapa sin exigir nada a cambio, demostrando con hechos que ha aprendido la lección. Sin embargo, con el paso del tiempo, los pequeños detalles que antes hacían especial a Marcos empiezan a desaparecer, hasta que Laura descubre que le ha sido infiel.

A pesar de los intentos de él por recuperarla, la presencia de Yina —una persona que no permitirá que vuelva a lastimarla— lo hace imposible. Ante esta nueva realidad, Xander ve surgir la oportunidad que tanto había esperado: demostrar que su amor es verdadero y constante, y luchar por recuperar el lugar que le corresponde junto a la mujer que ama y a su hijo, sabiendo que esta vez deberá ganárselo día tras día.



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Capitulo 21

Un fin de semana, mientras preparaban juntos algunas cosas para la habitación del bebé, Xander tomó una caja con pinturas y decoraciones, pero en lugar de empezar a colocar lo que él creía mejor, se detuvo y la miró.

—¿Te parece bien si empezamos por aquí? —preguntó con voz suave—. O prefieres hacerlo de otra forma, o elegir primero los colores, o dejarlo para otro momento. Tú mandas.

Laura lo observó con asombro. Antes, él habría decidido todo sin consultar, habría dicho qué combinación quedaba mejor, qué cosas eran necesarias y cuáles no, dando órdenes como si todo le perteneciera. Ahora, en cambio, esperaba su palabra antes de mover ni un dedo.

—Antes ni siquiera preguntabas —le recordó con calma—. Decías que sabías qué era lo mejor, y yo tenía que aceptarlo o discutir horas contigo. Ahora parece que tienes miedo de dar un paso sin mi permiso.

—No es miedo —respondió él, dejando la caja sobre la mesa sin insistir—. Es que aprendí que esta es tu vida, y esta será tu casa con tu hijo. Yo no tengo derecho a decidir nada por ti, ni a imponer mis gustos, ni a marcar el ritmo. Si estoy aquí, es porque tú me lo permites, y eso significa que todo se hace como tú quieras.

—¿Y si decido algo que no te parece bien? —preguntó ella, poniéndolo a prueba sin querer—. ¿Y si elijo cosas que a ti no te gustan?

—Entonces serán las cosas que te gustan a ti —respondió él sin dudar—. Y eso es suficiente. Yo no estoy aquí para que todo sea como yo quiera, sino para ayudar a que todo sea como tú necesites. Si te gusta este tono, lo ponemos. Si prefieres cambiarlo todo mañana, lo cambiamos. Si quieres que me siente y solo te mire elegir, lo hago. No hay nada que yo tenga que ganar ni que defender aquí: solo quiero que estés tranquila y segura.

Más tarde, cuando ella dijo que se sentía cansada y quería dejarlo todo para después, él recogió lo que habían sacado con cuidado, sin quejarse ni decir que ya casi terminaban.

—¿Segura que no quieres que te ayude a sentarte un rato? —preguntó—. O te preparo esa infusión que te gusta, y me voy si prefieres descansar sola.

—Quédate un poco más —dijo ella bajito—. Pero solo quédate. No hagas nada más.

Él asintió y se sentó en el sofá de enfrente, manteniendo la distancia que ella necesitaba, sin hablar de más, solo estando allí. Laura comprendió entonces que las lecciones que había tardado tanto en aprender no eran palabras vacías: él había entendido que respetar no es un favor que se hace, sino la única forma de querer a alguien sin lastimarlo.

—Has cambiado tanto —murmuró ella—. Casi no reconozco al hombre que llegó a mi vida al principio.

—Porque casi pierdo lo único que realmente valía la pena —respondió él con sinceridad—. Y aprendí que no se cuida a nadie ordenando, sino escuchando. No se protege a nadie controlando, sino respetando. Y eso es lo que haré siempre, mientras tú me dejes estar.

Mientras ordenaban los materiales, Xander tomó una manta suave y la sostuvo en sus manos sin acercarla a la cuna hasta que ella diera su visto bueno.

—¿Te gusta este tono? —preguntó con suavidad—. O prefieres la que tiene dibujos pequeños, o ninguna por ahora. Dime y lo hago.

Laura sonrió levemente, al ver cómo incluso en los detalles más simples él buscaba su aprobación con humildad.

—Antes habrías dicho que esta es la mejor sin darme opción —comentó ella—. Decías que yo no entendía de esas cosas, que tú sabías más.

—Y yo estaba equivocado —admitió él sin defender su actitud de antes—. Pensaba que saber más era tener la razón siempre. Ahora sé que saber querer es saber callar y preguntar. Nada de lo que hay aquí es mío: ni la habitación, ni las decisiones, ni el tiempo. Todo te pertenece a ti y al bebé. Yo solo soy quien te ayuda a llevarlo.

—¿Y no te frustra no tener el control? —quiso saber ella—. Antes te desesperabas si las cosas no salían como tú planeabas.

—Me frustraba más verte triste porque no te dejaba ser tú misma —respondió él mirándola a los ojos—. El control no sirve de nada si lo usas para alejar a quien amas. Ahora entiendo que la verdadera protección no es decidir por ti, sino cuidar que tú puedas decidir libremente. Si te equivocas, te equivocas tú, y yo te ayudo a arreglarlo. Si aciertas, celebro contigo. Pero siempre será tu elección.

Laura sintió que el corazón se le llenaba de una certeza tranquila: él no había cambiado por ganarse un lugar, había cambiado porque al fin había entendido qué significaba amarla de verdad.

—Quédate un rato más —le dijo despacio—. Y siéntate junto a mí. No necesito que hagas nada más.

Él obedeció despacio, sin prisas, y al sentarse mantuvo esa distancia respetuosa que le daba paz. Por primera vez, Laura no sentía que alguien la guiara o la dominara: sentía que alguien caminaba a su lado, dispuesto a detenerse cuando ella necesitara, a avanzar cuando ella quisiera, y a esperar siempre, sin reclamos ni condiciones.

 

1
Leonora Carrillo
Creo que a la escritora ya se le olvidó lo que escribió en la primera parte
Leonora Carrillo
siii supuestamente en la primera parte es del esposo por eso el la seguía frecuentando para que lo dejara ser parte de la vida de su hijo🙄
Ysenia Mosquera Graciano
me perdí el padre no era el exmarido??
Ana Castro
buen día es hermosa tu novela estoy enferma en cama y disfruto tu novela escribe más capitulos rápido para seguir disfrutando
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