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La Huida De Madeline

La Huida De Madeline

Status: En proceso
Genre:Época / Reencarnación / Amante arrepentido
Popularitas:102.9k
Nilai: 4.6
nombre de autor: Juna C

Una chica de la era moderna reencarna en el cuerpo de Madeline, la prometida del frío Duque Elías. Tras quedar embarazada y decidida a proteger el futuro de su hijo, ella empaca sus maletas y huye lejos, escondiendo su rastro.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

El carruaje avanzaba lentamente por el camino mientras las ruedas levantaban pequeñas nubes de polvo a su paso.

Madeline observaba el paisaje a través de la ventanilla con el mentón apoyado sobre una mano. Habían dejado atrás la posada hacía varias horas y el bosque se extendía a ambos lados del camino como un mar verde interminable.

Aquel viaje era extraño.

Por un lado, seguía sintiendo miedo.

Por otro, una parte de ella no podía evitar sentirse libre.

Nadie la vigilaba.

Nadie esperaba nada de ella.

Nadie le exigía convertirse en la esposa perfecta.

La idea hizo que una pequeña sonrisa apareciera en sus labios.

—Te ves más tranquila hoy —comentó la anciana desde el asiento de enfrente mientras guardaba su tejido.

Madeline levantó la vista.

—¿Se nota tanto?

—Bastante.

—Supongo que dormir sin preocuparme de que alguien derribe la puerta de mi habitación ayuda.

La anciana soltó una risita.

Nathan, que viajaba sentado cerca de ellas, levantó una ceja.

—Eso suena preocupante.

Madeline lo miró y negó con la cabeza.

—No es nada tan dramático.

—Cuando alguien dice eso, normalmente sí es dramático —replicó él con tranquilidad.

Ella estuvo a punto de responder, pero prefirió mirar por la ventana.

No pensaba contarle sus problemas a medio carruaje.

La anciana pareció divertirse con aquello.

—Entonces dime una cosa, muchacha —preguntó acomodándose mejor en su asiento—. ¿Por qué viajas sola?

Madeline permaneció unos segundos en silencio.

No quería mentir.

Pero tampoco podía decir toda la verdad.

—Digamos que necesitaba empezar de nuevo.

—¿Y tu familia?

Madeline bajó la mirada.

—No nos entendíamos.

Aquello sí era verdad.

Aunque no exactamente de la forma que la anciana imaginaba.

—¿Y el prometido? —preguntó Nathan antes de tomar un sorbo de agua.

Madeline casi se atragantó.

—¿Cómo sabe que tengo un prometido?

—Porque la última vez que alguien huyó de casa en una historia que escuché, había un prometido involucrado.

La anciana soltó una carcajada.

—Tiene razón.

Madeline suspiró derrotada.

—Sí, había un prometido.

—¿Había? —preguntó la anciana.

—Espero que sí.

Nathan sonrió por lo bajo.

—Eso no suena muy prometedor.

—Porque no lo es.

La joven apoyó la cabeza contra el respaldo.

—Digamos que él no estaba interesado en mí y yo tampoco deseaba pasar el resto de mi vida junto a alguien que me miraba como si fuera una obligación.

Aquellas palabras hicieron que un breve silencio se instalara entre ellos.

La anciana fue la primera en hablar.

—Entonces hiciste bien en marcharte.

Madeline no respondió.

Porque ni siquiera sabía si había hecho bien.

Solo sabía que quedarse le había parecido peor.

Durante un rato continuaron conversando sobre temas más ligeros.

Los caminos.

Las ciudades cercanas.

Las historias absurdas que la anciana contaba sobre sus nietos.

Incluso Nathan terminó relatando cómo una vez se cayó de un caballo frente a una joven que intentaba impresionar.

—¿Y funcionó? —preguntó Madeline divertida.

—Por supuesto que no.

—Al menos lo intentó —dijo la anciana.

—No, lo peor es que me rompí un diente.

Aquello provocó que Madeline terminara riéndose.

Una risa sincera.

De las que no recordaba haber tenido en días.

Sin embargo, conforme avanzaban las horas, el cansancio comenzó a regresar.

También el hambre.

Mucha hambre.

Demasiada hambre.

Sacó otro trozo de pan de su bolsa.

Luego una manzana.

Después unos dulces.

La anciana la observó durante todo el proceso.

Una vez.

Dos veces.

Tres veces.

Hasta que finalmente soltó un suspiro.

—Muchacha.

Madeline levantó la vista.

—¿Sí?

—¿Tú siempre comes así?

Ella parpadeó confundida.

—¿Así cómo?

—Como si llevaras una semana sin probar bocado.

Nathan miró la bolsa casi vacía.

—Debo admitir que también me está impresionando.

Madeline frunció el ceño.

—¿Ahora ustedes dos están vigilando cuánto como?

—No hace falta vigilarlo —respondió la anciana—. Es imposible no notarlo.

La joven abrió la boca para defenderse.

Pero entonces recordó que efectivamente había acabado con casi todas las provisiones.

Cerró la boca otra vez.

—Quizá tenía hambre.

—Claro.

La anciana asintió exageradamente.

—Y yo soy la emperatriz.

Nathan tuvo que ocultar una sonrisa.

Madeline rodó los ojos.

—¿Siempre es tan exagerada?

—A mi edad me he ganado ese derecho.

La anciana volvió a observarla.

Esta vez con demasiada atención.

—Aunque hay otra cosa.

Madeline sintió un mal presentimiento.

—¿Qué cosa?

La mujer entrecerró los ojos.

—Tienes cara de embarazada.

El silencio que siguió fue absoluto.

Nathan tosió.

Madeline se quedó congelada.

—¿Qué?

—Lo que escuchaste.

—¿Existe una cara de embarazada?

—Por supuesto.

—No existe.

—Sí existe.

Nathan levantó ambas manos.

—Yo no pienso participar en esta discusión.

La anciana lo ignoró por completo.

—He criado cinco hijos, nueve nietos y varios bisnietos. Tengo experiencia.

Madeline tragó saliva.

—Solo estoy cansada.

—También.

—Y estresada.

—También.

—Y el viaje me marea.

—También.

La anciana sonrió satisfecha.

—Pero sigo pensando lo mismo.

Madeline apartó la mirada.

Su mano descendió inconscientemente hasta su abdomen.

Aquello no pasó desapercibido para nadie.

Ni para la anciana.

Ni para Nathan.

Pero ninguno comentó nada.

Por alguna razón, el corazón de Madeline comenzó a latir más rápido.

Las palabras del médico regresaron a su mente.

"Existe la posibilidad de que esté esperando un hijo."

Hasta ahora había intentado convencerse de que no era real.

Que solo era una posibilidad.

Pero cada día que pasaba resultaba más difícil ignorarlo.

Las horas transcurrieron lentamente hasta que finalmente las murallas de una ciudad aparecieron en el horizonte.

Los pasajeros comenzaron a recoger sus pertenencias.

El ambiente dentro del carruaje cambió de inmediato.

Después de tantos días de viaje, por fin habían llegado.

Cuando el carruaje atravesó las puertas de la ciudad, Madeline observó todo con curiosidad.

Las calles estaban llenas de comerciantes.

Los puestos rebosaban mercancías.

Las voces de los vendedores llenaban el aire.

Todo era nuevo.

Todo era desconocido.

Y por primera vez desde que huyó, sintió miedo de verdad.

Porque ahora estaba completamente sola.

Cuando el carruaje se detuvo, los pasajeros comenzaron a despedirse.

La pareja se marchó primero.

Luego el anciano.

Nathan tomó su equipaje y se colocó la correa sobre el hombro.

—Parece que aquí se separan nuestros caminos.

Madeline asintió.

—Parece que sí.

—Espero que encuentre lo que está buscando.

Ella sonrió levemente.

—Y yo espero que deje de sentarse con desconocidas para combatir el aburrimiento.

Nathan soltó una carcajada.

—No prometo nada.

Ambos intercambiaron una última sonrisa antes de separarse.

La anciana fue la última en acercarse.

—Ven aquí, muchacha.

Antes de que Madeline pudiera reaccionar, la mujer le tomó las manos.

Luego sacó un sobre doblado de entre sus pertenencias.

—¿Qué es esto? —preguntó Madeline.

—La dirección de mi hermana.

La joven la miró sorprendida.

—¿Su hermana?

—Vive en esta región. Tiene una pequeña tienda y siempre necesita ayuda.

La anciana le puso el sobre en las manos.

—Guárdalo, puede que no lo necesites, uno nunca sabe cuándo va a quedarse sin opciones.

Madeline sintió un nudo en la garganta.

—Gracias.

—No me agradezcas todavía.

La anciana señaló su abdomen.

—Y si dentro de unos meses resulta que tenía razón, acuérdate de mí.

—Sigue insistiendo con eso.

—Porque ojos de loca no se equivoca.

Madeline terminó riéndose.

La anciana también.

Y unos minutos después ambas tomaron caminos diferentes.

Madeline permaneció inmóvil unos instantes en medio de aquella ciudad desconocida.

Con una maleta en una mano.

Y la carta en la otra.

Observó las calles que se abrían frente a ella.

Respiró hondo.

Y dio el primer paso hacia la que sería su nueva vida.

1
Ana Rosa Pérez Desdin
me encanta por favor sube nuevos capítulos 😍✨
Nata
hay Dios mio no pensé que algo así tan sencillo me fuera conmover tanto que terminaría saliendo me las lagrimas 😭😭🥹
Nata
Creo que todo ha sido un mal entendido tras mal entendido y si algo debe entender Madeline es que ella es diferente y que lo que convivió fue poco. además de que su actitud es muy diferente a la antigua Madeline
Nata
hay menos mal salio de esas por el momento, pero bueno creo que se empezó a despertar su instinto paternal.

Aunque me gustaría que pudieran ayudar a la Condesa creería que su vida es igual como la que iba ser la de Madeline
Nata
hay pero que castigo se repite el capítulo nuevamente para aumentar más mi ansiedad jajajaja es que si esta intrigante
Nata
no carajo esto si que no me lo esperaba ya decía yo esa mansión negra es muy parecida a el
Nata
hay me da risa porque esta señora es raído noticias jajajaja pero me da algo por el terror que esta sintiendo en estos momentos Madeline
Nata
hay bueno ya esta aprendiendo y ha podido descansar ella, solo que ahora falta que confirme lo de su embarazo lo difícil es que es el primogenito de una casa ducal.
Nata
hay menos mal y pudo conseguir un lugar donde pueda estar.
Grimanesa Mucha Urbano
no mi gusta su carácter del protagonista es muy aburrida
Nata
no me esperaba ese cambio en lo de la mamá en fin se me salieron mis lagrimas que conmovedor fue este capítulo 😭😭🥹
Nata
bueno ya empezó porque realmente requiere la salida rápida urgente de esa familia menos mal que se está adaptando bien a todo.
Nata
con un angelito inocente
Nata
Wow parece que el buen padre que se saca ella le hizo una de las jugadas más bajas a su hija. Que tristeza y rabia a la vez en fin siempre son los intereses de ellos nada nuevo
Nata
hay no la pobre bien perdida ahí, su alma llego bien cansada y el cuerpo am que ingreso estaba peor y todavía lidiar con los familiares y personas no esa mujer no se como se ha podido mantener serena
Nata
jajajaja yo acá medio dormida leyendo disque cama 🤣🤣 es que esos adelantos en la descripción no me colaboran y más ese duque de hielo 😅
Nata
Volvimos con el camión es que al pobre ya le habían esrado quitado la chamba. 😅😅
Quica Romero
¿Y también estás dispuesta a dejar ir a tu hijo si él quiere llevárselo?. ¿O eso es lo que andas buscando desde que te lo encontraste?. ¿Alguien que te mantenga definitivamente sin presión de ningún tipo?.🤨
¿A cambio de tu hijo?. 🤷‍♀️
Porque por ti no viene. Ya que a ti a duras penas los "buenos días te da" y solo se pone a jugar con el niño.
¿Y la otra opción es que se lleve todo el "paquete"(madre e hijo) porque...1. Tú, no lo vas ha soltar y 2. Leo, no va a querer irse sin ti.
Por lo tanto necesita niñera y esposa hasta que crezca el niño y se vaya a la escuela y...¡Bay, bay!.👋¡Bienvenida a botadero! y gracias por "tus servicios.🤸‍♀️👌 Firma aquí __❌ aquí___ ❌y aquí ____❌
Tú sello acá y...¡Toma ésto y ésto y adiós!.💰💰💰💰💰💰💰💎💎💎💍📿📿📿📜📜👋
Quica Romero
Y porque dijo que "NO QUERÍA DISTRACCIONES(hijos).🤷‍♀️
Así que..¿por qué sigues de arrastrada y esperando a que te quite al niño?.🤨 Porque èso es lo que va ha pasar.
Porque si regresas tu o no eso da igual. El viene por el niño no por ti.🤷‍♀️🙎‍♀️
Quica Romero
¡Ajá!.😒 Pero no deja de ser lo que dijiste un "animal de la calle".🤨 Pero eso sí con mucho "cariño"."\🫩/"
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