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Latidos En La Cumbre

Latidos En La Cumbre

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Romance / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:8.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

​Elara, una veterinaria de élite en Seattle, lo pierde todo tras una negligencia médica provocada por el estrés de un matrimonio abusivo. Buscando anonimato, se muda a Valle Sombrío para dirigir un refugio de animales al borde de la quiebra. Su llegada choca frontalmente con Jason, un hombre huraño y misterioso que vive en una cabaña aislada tras un accidente en el cuerpo de rescate que le dejó una cojera permanente y un alma cerrada bajo llave.

​La rivalidad estalla cuando Elara intenta modernizar el refugio, mientras Jason cree que la naturaleza debe seguir su curso. Sin embargo, la aparición de animales heridos con marcas de redes ilegales los obliga a unir fuerzas. Entre el frío de la montaña y la calidez del refugio, Elara y Jason descubrirán que las cicatrices más profundas no son las que se ven, sino las que sanan cuando alguien decide quedarse.

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capitulo 19

El túnel de ventilación de la mina vieja era una garganta de piedra y óxido que exhalaba un aire fétido, cargado de humedad y secretos. Elara y Jason avanzaban en una oscuridad casi absoluta, guiados solo por el haz de luz de una linterna sorda. El silencio del subsuelo era denso, interrumpido únicamente por el goteo rítmico del agua filtrada y el roce metálico del equipo de Jason.

​Se detuvieron en una intersección donde las vigas de madera, podridas por décadas de abandono, cedían bajo el peso de la montaña. Jason se agachó para revisar una caja de conexiones eléctricas que, extrañamente, lucía nueva.

​—Alguien ha estado manteniendo la línea de baja tensión aquí abajo —susurró Jason, su voz vibrando con una sospecha que le erizó el vello a Elara—. Esto no es para minería, es para vigilancia.

​Jason forzó el cierre de un pequeño armario metálico empotrado en la roca. Dentro no había herramientas, sino una serie de carpetas plastificadas y un receptor de radio de alta frecuencia. Elara sostuvo la linterna mientras él pasaba las hojas con dedos frenéticos. Eran registros de envíos: fechas, pesos y coordenadas.

​En la última página del registro de este mes, debajo de la anotación "Ejemplar Canis Lupus - 60kg - Destino: Colección V.", figuraba una firma oficial. No era un pseudónimo de traficante, ni el nombre de Miller. Era un sello de autorización de tránsito firmado por el Sheriff Bennett.

​—No puede ser —susurró Elara, sintiendo que el suelo bajo sus pies se volvía de cristal—. Bennett estuvo en el refugio ayer. Se tomó un café conmigo. Me prometió que buscaría a Sombra personalmente.

​Jason no respondió. Sus ojos estaban fijos en otro documento: un informe de incidente de hace tres años, archivado ilegalmente allí. Era el reporte del "accidente" del Glaciar de la Viuda. Al final del texto, una nota manuscrita dirigida a Miller decía: "Límpiame el rastro del glaciar. Que la cojera de Jason sea el final de la historia. Te debo una por el cargamento de oro". La caligrafía era inconfundible. Bennett.

​Jason golpeó la pared de piedra con el puño, un sonido seco que resonó en el túnel como un disparo. Su rostro, iluminado por el resplandor indirecto de la linterna, era una máscara de agonía y rabia pura.

​—Bennett... —gruñó Jason, y el nombre sonó como una maldición—. Él era el que coordinaba el equipo de apoyo desde la base aquel día. Él fue quien retrasó mi rescate seis horas. No fue solo Miller cortando la cuerda. Fue Bennett asegurándose de que yo muriera por hipotermia para que nadie preguntara por el oro de los traficantes.

​Elara sintió que el mundo exterior, Valle Sombrío y sus pintorescas casas de madera, se transformaba en una red de araña. Recordó las caras en la cafetería, las miradas esquivas, los consejos de Martha sobre "no agitar el avispero". El pueblo no era una comunidad cerrada por tradición; era una comunidad secuestrada por el miedo y la complicidad de quien debía protegerlos.

​—Todo el valle es una fachada, Elara —dijo Jason, girándose hacia ella. Sus ojos estaban inyectados en sangre—. El sheriff no cena con los traficantes; él es el dueño de la ruta. Miller es solo su perro de presa.

​Elara dio un paso hacia él, ignorando el peligro de la estructura inestable. Tomó el rostro de Jason entre sus manos, obligándolo a enfocar su mirada en ella. La piel de él estaba helada, pero sus ojos ardían con un fuego que amenazaba con consumirlo todo.

​—Jason, mírame —instó ella, con una firmeza que nació de su propio historial de engaños—. Sé lo que es confiar en la persona que te está destruyendo. Marcus me hacía creer que él era mi único aliado mientras me aislaba de todos los demás. Bennett ha hecho lo mismo contigo y con este pueblo. Nos han mantenido solos porque saben que, si nos unimos, somos el fin de su negocio.

​Jason cerró los ojos un momento, apoyando su frente contra la de ella. El contacto físico en ese túnel lúgubre fue lo único que evitó que se rompiera por completo. El aire que compartían era lo único puro en kilómetros a la redonda.

​—No podemos volver al pueblo —susurró Jason contra su piel—. Si Bennett sabe que hemos encontrado esto, no llegaremos vivos al amanecer.

​—Entonces solo nos tenemos el uno al otro —respondió Elara, apretando el agarre en su rostro—. No confíes en la radio, no confíes en Nico, no confíes en nadie que no esté bajo este techo de piedra ahora mismo. Solo somos tú y yo contra el valle.

​Jason se separó con una resolución fría. Guardó los documentos bajo su chaqueta, cerca de su corazón. El descubrimiento había cambiado la naturaleza de su misión: ya no se trataba solo de rescatar a un lobo, sino de desmantelar el sistema que le había robado su vida y que ahora amenazaba la de Elara.

​—Sombra está en el Nivel 4 —dijo Jason, señalando hacia el fondo del túnel—. Bennett lo quiere fuera de aquí esta misma noche. Si Miller está allí abajo, Bennett no andará lejos para cobrar su parte.

​—Entonces vamos a darles una razón para que se arrepientan de habernos dejado vivos —dijo Elara, ajustándose el kit médico con una determinación que no dejaba lugar al miedo.

​ ellos dos avanzando hacia las profundidades de la mina, dos sombras fusionadas en una sola voluntad. El enemigo ya no estaba fuera, en los bosques; vestía uniforme y bebía café en la plaza principal. Pero al descubrir la verdad, Bennett y Miller habían cometido un error fatal: habían despojado a Elara y a Jason de su última duda.

​En la oscuridad de la montaña, bajo la presión de toneladas de roca y años de mentiras, el vínculo entre la veterinaria y el rescatista se había endurecido hasta volverse irrompible. Ya no buscaban un refugio; se habían convertido en el cazador que el sheriff nunca vio venir.

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Carmen Malpica
Excelente novela
Felisa Bendisky
excelente novela felicitaciones a la escritora súper recomendado 🥰👏👏👏
Toña Chong Montes
Después de haber leído tantas historias aquí,está novela me fascinó,con una narración limpia,bonita,con toques románticos y de aventura.👏👏👏👍👍👍
Antonia Garcia
muy bonita historia gracias por compartir
celimar
Hasta el momento me parece interesante 🥰🥰🙏🏽
celimar
Hasta el momento me parece interesante 🥰🥰🙏🏽
Celina Espinoza
me gusta🥰/Pray/
Celina Espinoza
excelente historia 🥰😍🙏
Lobelia ❣️
🙏😘😊
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