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Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Romance / Amor-odio / Completas
Popularitas:144k
Nilai: 5
nombre de autor: Yajaira MG

Un matrimonio por conveniencia une a Carolina y Benjamín, dos mundos opuestos marcados por el interés y el orgullo. Pronto descubrirán que el amor puede surgir incluso en los acuerdos más fríos.

NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 9

La música comenzó a llenar el ambiente. La fiesta de compromiso había comenzado.

Esmeralda caminaba al lado de Carolina, observando todo con asombro disimulado.

—Ok… esto sí es otro nivel —murmuró.

Carolina sonrió apenas.

Pero antes de responder…

—Buenas noches —intervino una voz masculina.

Ambas giraron.

Daniel Rossi.

Esmeralda se quedó en silencio un segundo.

Su corazón dio un salto… pero no lo mostró.

—Buenas noches —respondió con naturalidad sorprendente.

Daniel sonrió, observándola con interés.

—Tú debes ser la famosa mejor amiga.

—Y tú el hermano menos intimidante —respondió ella, con una leve sonrisa.

Daniel soltó una risa.

—Me agradas.

—El sentimiento es mutuo.

Y ahí…

Algo pasó.

Sutil.

Instantáneo.

Una conexión.

Carolina lo notó.

Y sonrió para sí misma.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

El momento central parecía acercarse… pero Dalia intervino antes.

—Antes de continuar… —dijo con una sonrisa elegante—. Creo que los futuros prometidos deberían regalarnos un primer baile.

Un murmullo de aprobación recorrió el salón.

Carolina sintió un leve sobresalto.

—¿Bailar? —susurró apenas, mirando a Benjamín.

Él la observó unos segundos.

—Solo sígueme —respondió en voz baja.

La música comenzó, suave… envolvente.

Benjamín tomó su mano y la acercó a él. Su otra mano se posó en su cintura con firmeza, atrayéndola lo suficiente como para borrar cualquier distancia prudente.

Carolina contuvo el aliento.

Estaban demasiado cerca.

Podía sentir su respiración.

El calor de su cuerpo.

El movimiento lento del baile los obligaba a deslizarse juntos, sincronizados, casi como si se conocieran desde siempre.

Pero no era armonía…

Era tensión.

Una corriente invisible que recorría cada punto de contacto.

—Relájate —murmuró él, inclinándose apenas hacia su oído.

El roce de su voz la estremeció.

—Lo estoy intentando —respondió, aunque su cuerpo decía lo contrario.

Cada giro la acercaba más.

Cada pausa prolongaba el momento.

Las manos de Benjamín se ajustaban con naturalidad, guiándola… dominando el ritmo.

Y Carolina, sin darse cuenta, comenzó a seguirlo.

Sus miradas se encontraron.

Demasiado intensas.

Demasiado conscientes.

Había algo en ese instante que no era actuación.

Algo que se sentía… real.

Peligrosamente real.

La música llegó a su fin.

Pero ninguno se separó de inmediato.

Un segundo más.

Entonces, él dio un paso atrás.

Y el momento se rompió.

El silencio regresó.

Federico hizo una señal discreta.

Y el ambiente se aquietó.

Benjamín avanzó nuevamente hacia Carolina.

Seguro.

Convincente.

Tomó la pequeña caja de terciopelo y se detuvo frente a ella.

La miró.

Y por un instante…

Todo pareció real.

—Carolina… —dijo, con una voz firme pero suave—. Desde que llegaste a mi vida…

Ella lo observó, sorprendida por la naturalidad con la que hablaba.

—…has cambiado muchas cosas en mí.

Mentira.

Pero bien dicha.

Creíble.

Los invitados contenían la respiración.

—Quiero que caminemos juntos… que construyamos algo que valga la pena.

Abrió la caja.

La sortija brilló bajo la luz.

—¿Aceptas casarte conmigo?

El silencio fue absoluto.

Carolina sintió el peso del momento.

Las miradas.

La presión.

Y a él…

Frente a ella.

Esperando.

Sosteniendo la escena con una perfección casi peligrosa.

Y entonces…

Sonrió.

—Sí… acepto.

Los aplausos estallaron.

Benjamín tomó su mano y colocó la sortija con firmeza.

Y sin darle tiempo a pensar…

La atrajo hacia él.

Y la besó.

Un beso profundo.

Intenso.

Cargado de una pasión que ya no parecía solo parte del acto.

Carolina se tensó un segundo…

Pero luego respondió.

Su mano se aferro suavemente a su hombro, perdiéndose en ese instante donde todo se volvía confuso.

Real.

El mundo desapareció.

Hasta que el sonido de los aplausos los devolvió a la realidad.

......................

A unos metros…

Kendra observaba.

Inmóvil.

Con la copa apretada en su mano.

Debería ser yo…

La idea le quemaba por dentro.

Pero su expresión…

Seguía impecable.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

En el jardín…

Lejos del bullicio de la fiesta, el jardín ofrecía un respiro silencioso. Macarena caminaba con paso firme sobre el sendero de piedra, intentando ordenar sus pensamientos.

—Sabía que te escaparías —dijo Paul, apareciendo detrás de ella con esa calma segura que lo caracterizaba.

Macarena giró, cruzándose de brazos.

—Necesitaba aire.

—Claro… —respondió él, observándola con detenimiento.

Se miraron.

Esa tensión conocida.

Esa historia sin nombre.

Sin reglas.

—Esto es un desastre —murmuró ella, desviando la mirada por un instante.

Macarena dio un paso hacia él.

—No me gusta… nada de esto.

Paul sostuvo su mirada, más serio ahora.

—No tienes que gustarte.

El silencio se cargó entre ellos, denso… eléctrico.

Había demasiado que no decían.

Demasiado que evitaban nombrar.

Pero el lenguaje entre ellos nunca había sido solo de palabras.

Macarena acortó la distancia sin previo aviso.

Y lo besó.

Un beso intenso, decidido, cargado de todo lo que no expresaban.

Paul respondió al instante, sujetándola por la cintura, profundizando el contacto con una familiaridad que hablaba de encuentros pasados.

El mundo desapareció por un momento.

Hasta que él se separó, apenas unos centímetros, respirando agitado.

—Nos pueden ver… —advirtió en voz baja.

Macarena sonrió, desafiante, rozando aún sus labios.

—Eso lo hace más divertido… ¿no?

Paul negó levemente, pero no se apartó del todo.

Porque, a pesar de todo…

Tampoco quería hacerlo.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

De vuelta en la fiesta…

—Más cerca —indicó el fotógrafo.

Carolina sintió la mano de Benjamín en su cintura.

Firme.

Demasiado natural.

—Sonrían.

Flash.

Otra foto.

—Perfecto… ahora mírense.

Carolina levantó la mirada.

Y lo encontró observándola.

Demasiado cerca.

—Esto saldrá en los medios —murmuró él, apenas audible.

—Lo sé.

—Actúa bien.

—Lo estoy haciendo.

Otra foto.

Perfectos.

Irreprochables.

Una imagen impecable.

Una historia cuidadosamente construida.

Una mentira perfecta… que empezaba a sentirse demasiado real.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

En el despacho…

Lejos de las luces.

Rodolfo y Federico firmaban.

El contrato que sellaba todo.

—A partir de hoy, Álvarez Ingeniería y Proyectos pasa a formar parte de Rossi Global Holding —dijo Federico.

Rodolfo firmó.

Su mano tembló ligeramente.

Pero no dudó.

—Gracias.

—Es un buen negocio.

Nada más.

Solo eso.

El final de la noche

La fiesta llegó a su fin.

Los invitados se marcharon.

Las luces se apagaron poco a poco.

Y Carolina, agotada, finalmente respiró.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

Esa noche, Esmeralda se quedó con ella.

Ambas en la habitación, ya más relajadas.

—Ok… necesito hablar —dijo Esmeralda, sentándose en la cama.

Carolina sonrió.

—Te escucho.

—Daniel… —suspiró—. Me cayó demasiado bien.

Carolina alzó una ceja.

—¿Ah sí?

—No es como pensé… es divertido, atento…

—Pues no parece hermano de mi querido prometido —respondió con sarcasmo.

Ambas rieron.

Pero luego…

El silencio volvió.

Más suave.

Más real.

—¿Y tú? —preguntó Esmeralda.

Carolina miró sus manos.

La sortija.

El peso.

—No lo sé… solo quiero dormir y olvidar está noche.

1
Anonymous Carmen diaz
Aún borracho Benjamín estás aceptando algo hacia Carolina pero no seas orgulloso o eso será un matrimonio de odio
Anonymous Carmen diaz
Macarena no vayas a ayudar a Kendra por amistad y está siga de zorra con tu hermano
Anonymous Carmen diaz
Cachetada con guante blanco te dio tu hijo Federico el no es Benjamín
Anonymous Carmen diaz
Bien dicho Carolina pero solo juzga a quien está frente a él dando la cara y no a Macarena también es culpable sabiendo que son amigos
Anonymous Carmen diaz
Carolina como intervienes recibiste el golpe aunque sirvió para calmar a Benjamín
Anonymous Carmen diaz
Cuidado Paul debiste esperar en hablar con Benjamín te conoce son amigos y Macarena su hermana
Anonymous Carmen diaz
Bien Federico no los premias pero no los juzgan tiempo al tiempo
Anonymous Carmen diaz
Eres su padre no pareces apoyarla no es premiarla pero tampoco dejas explicar Federico
Anonymous Carmen diaz
Al mal paso darle prisa y no pensar en nada más te casaste Macarena tal vez querían otro partido o una gran boda pero es tu vida
Anonymous Carmen diaz
Macarena tú decisión y de nadie más un hijo que decidiste tener al lado de Paula porque sino no se lo hubieras dicho y podías tú sola decidir no tenerlo
Anonymous Carmen diaz
Despertó tus instintos y el deseo Carolina y tu Benjamín haz lo que tengas que hacer y conquístala o te arrepentirás
Anonymous Carmen diaz
Carolina aunque fue por contrato o ayudar en este matrimonio Benjamín ya te dejo claro que eres su esposa y espera o tener todo de su esposa
Anonymous Carmen diaz
Muy bien Benjamin ojalá sea cierto y respetes a Carolina a pesar de las í si sucio es o ofrecimiento de Kendra podrías perder más por menos
Anonymous Carmen diaz
Aunque cínico es cierto no hablaron y ahora eres su esposa
Anonymous Carmen diaz
Carolina te cásate es un matrimonio no lo hablaron no eres de adorno
Anonymous Carmen diaz
Te sacrificas por tu familia con esta boda que le depara esta boda a tu vida a tu respeto
Anonymous Carmen diaz
Que tensión y esa no es vida pobre Carolina sin saber que tiene en kendra un enemigo
Anonymous Carmen diaz
Macarena esto que tienes con Paula es solo atracción o amor no confesado
Anonymous Carmen diaz
Tu compromiso quedó sellado Carolina y tu boda es inminente ya con Benjamín
Anonymous Carmen diaz
Todo un ritual y si lo echas a perder Benjamín tú madre se sentirá herida
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