Amara es una mujer que durante su vida fue muy feliz, ya que tuvo una familia a la que amaba y que la amaban, por lo que, tras morir, se sorprende al encontrarse con Dios, quien le pide que lo ayude a salvar el alma de un hombre, así como las vidas de aquellos que lo rodean.
Amara, quien comprende la importancia de lo que le piden, acepta ayudar a aquel hombre y brindarle el amor que le han negado, y en el proceso la joven descubre una nueva faceta del amor que nunca había experimentado en su anterior vida al lado de Dargan, el hombre al que debe ayudar, a la vez que debe cuidarse de aquellos que desean destruir a Dargan o, peor aún, utilizarlo para sus nefastos propósitos.
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Capítulo 5
Me alegra mucho que hayas decidido ayudarme – me dice Dios con una sonrisa en el rostro.
Después chasquea los dedos y la pantalla desaparece para dejar ver una pared detrás; esta es lisa de color negro. Lo único que hay en ella es el pomo de una puerta de color plateado, que asumo que debe ser del mismo color de la pared, ya que no puedo ver su contorno, pero sé que está allí por el pomo; si no, pensaría que es una pared lisa.
- Cruza la puerta, esta te llevará a tu destino; esta será mi última intervención, así que no podré ayudarte, pero siendo sincero, no creo que lo necesites – me dice a la vez que él mismo me abre la puerta para que pase por ella.
Respiro hondo y me armo de valor, camino hacia la puerta, me paro frente a ella y al otro lado no puedo ver nada, solo un espacio blanco brillante, nada más, así que tras tragar grueso me dispongo a caminar, y cuando paso al lado de Dios, me detengo.
- Gracias por dejarme ver a mi familia una vez más – le digo, refiriéndome a todo lo que vi en la pantalla al llegar.
- No tienes que agradecer, lo hice con gusto; ahora ve y nuevamente sé muy feliz – me dice Dios.
- Lo seré, gracias – le digo para cruzar de una vez por todas aquella puerta.
✨✨✨✨
Nuevamente abro lo ojos en un lugar desconocido para mí, solo que esta vez hay más detalles que admirar que en mi primer despertar, para empezar estoy acostada y no de pie, puedo notar que estoy en una enorme cama con dosel, los postes de madera que rodean la cama son gruesos y de un color café claro, fueron tallados para parecer dos espirales enredándose entre sí, la parte superior estaba cubierta por diferentes tipos de tela, algunas semitransparentes otras de apariencia suave, todas en tonos claros de rosa, lila y blanco, también las sábanas y las almohadas eran de los mismo tonos, los tonos claros le brindaban luminosidad a la habitación, era realmente acogedora.
Con sumo cuidado me levanto de la cama, en la que fácil pueden caber cómodamente como 7 personas, y es que yo, que estaba en medio, tuve que gatear sobre ella para poder bajarme.
Mientras salgo del dosel puedo notar más detalles de la habitación, esta es enorme debe medir como de 2.50 a 3 m de altura y de su techo cuelgan varios candelabros tipo araña que seguramente son los encargados de iluminar la habitación durante la noche, aunque en mi opinión debe ser un verdadero fastidio tener que encenderlos cada noche, por el día la iluminación proviene de los grandes ventanales que hay en la habitación, y es que estos van del suelo hasta el techo, pero es uno de esos ventanales en específico el que llama mi atención ya que tiene una manija, parecida a la de una puerta, por lo que asumo que eso es, y muy probablemente da hacia un balcón, por lo que me dirigió hacia allí, necesito que me dé algo de aire para poder organizar mis ideas.
Mientras camino, puedo ver el resto del mobiliario de la habitación, en esta hay varios muebles que parecen salidos de un cuento de hadas, hay varias mesas y sillas, cuyas patas parecen obras de arte, también hay varios buros que parecen tallados por todo un artista, y los sillones no se quedan atrás, todos están bellamente tapizados en colores rosas, blanco y lila, como la cama, mientras que los muebles son de la misma madera que el dosel de la cama, la paredes tienen un hermoso tapiz de rosas en color rosa pálido con blando, y el suelo tiene una enorme alfombra de color beige que armoniza con el lugar, también hay una gran chimenea, asumo que para mantener caliente la habitación, y dos puertas que no sé a dónde conducen, pero que investigare más tarde.
Mientras camino hacia el balcón, paso frente a un espejo de cuerpo completo, pero no me tengo a verme; aún no estoy lista para eso.
Salgo al balcón y este es enorme, debe tener como 3 metros de claro y tiene forma semi circular, realmente no hay nada allí, su único adorno su balaustrado, el cuál es hermoso, la piedra había sido cincelada para tener forma cilíndrica, en donde las puntas eran más delgadas y el cetro más ancho y cada cierto número de balaustres había una pequeña columna que tenía una figura sobre esta, las cueles eran macetas con rosas cinceladas que tenían plantadas mandevilla de varios colores, desde rosa, a rojas, blancas y amarillas, las cuales colgaban fuera y dentro del balcón, dándole aspecto de cuento de hadas.
Como si se tratara de un sueño me acerco hasta la orilla del balcón, y me asomo para ver a mi alrededor y bueno me quedó sin palabras, es un lugar hermoso, frente a mi hay un jardín enorme, el cual tiene varios tipo de flores y caminos empedrados que dividen cada jardinera, también hay grandes árboles, que destacan sobre el lugar, todos y cada uno de los elementos del jardín está en floración, dándole un aspecto de mil colores al lugar, también hay alguna que otra fuente de piedra, las cuales tiene algún diseño que no alcanzó a ver desde donde estoy, también puedo ver algunas pequeñas edificaciones techadas, que yo asumo que son kioscos para poder pasar el rato en los jardines sin necesidad de recibir la luz directa del sol.
La verdad, no alcancé a ver hasta dónde terminaban los jardines, por lo que debía de ser una propiedad realmente grande.
Estoy tan concentrada observando el horizonte que, cuando alguien me llama por mi nombre, me sobresalto.
- Señorita Amara, ha despertado – me dice una voz desde abajo, y al asomarme puedo ver a una mujer de unos 30 años mirándome sorprendida. La mujer es bonita, su cabello es rubio, el cual está atado en un moño apretado; hace juego con sus ojos verdes. Usa un vestido que parece de mucama; el vestido es negro de mangas largas y largo hasta los pies; también usa un mandil blanco por encima del vestido y una cofia blanca igual que su mandil.
Sin darme tiempo de responderle, la mujer entra corriendo, a lo que yo hago lo mismo, pero durante mi corto trayecto tengo un mareo, que hace que me detenga y los recuerdos de esta jovencita vienen hacia mí; estos no me ocasionan dolor ni nada por el estilo, era como ver una película en mi cabeza.