NovelToon NovelToon
Vendida Al Mejor Postor

Vendida Al Mejor Postor

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Amor prohibido / Romance
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Juliana Torra

Mi vida tenía precio…
y alguien pagó por ella.
Desde que nací, mi destino ya estaba escrito.

casarme con un hombre al que no amaba, unir dos familias, obedecer sin cuestionar.
Ser perfecta.
Ser sumisa.
Ser suya.
Pero el día de mi boda… huí.
Sin plan.
Sin rumbo.
Sin saber que escapar no me haría libre…
Ya no soy mía.
Pertenezco a quien ofreció más.
Pero aunque mi cuerpo cambie de dueño, mi espíritu sigue siendo libre.
Solo el tiempo dirá si esta venta fue mi perdición...
o mi salvación.

NovelToon tiene autorización de Juliana Torra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 13 — No lo provoques

Podía sentirlo.

Incluso sin mirarlo directamente.

Alessio ya no estaba jugando.

El aire en la mesa había cambiado por completo. Lo que antes era tensión controlada ahora era algo más crudo… más peligroso. Como una cuerda estirada al límite, a punto de romperse.

Y yo…

Yo fui la que decidió tensarla más.

Tomé otro sorbo de café con total calma, como si no estuviera sentada entre dos hombres que claramente no estaban en el mismo juego.

—Entonces, ¿cuánto tiempo te quedas? —pregunté, mirando a Emiliano como si Alessio no existiera.

—Unos días —respondió él, apoyando el brazo sobre la mesa, relajado—. Tenía una conferencia, pero ahora… creo que encontré una mejor razón para quedarme.

Su mirada se sostuvo en la mía más de lo necesario.

Y no la rompí.

—Deberíamos salir —añadió—. Recordar viejos tiempos.

Una pequeña sonrisa se formó en mis labios.

—Suena tentador.

—No lo es.

La voz de Alessio cortó el momento como un filo.

Lenta.

Controlada.

Pero cargada.

Giré la mirada hacia él.

—No te estaba preguntando.

Silencio.

Pesado.

Inmediato.

Los ojos de Alessio se clavaron en los míos con una intensidad que habría hecho retroceder a cualquiera.

Pero no a mí.

No esta vez.

—Valeria —dijo mi nombre con una calma que no era real—, estamos en medio de una conversación.

Arqueé una ceja.

—No.

Incliné ligeramente la cabeza, cruzando las piernas con elegancia.

—Tú estás en medio de una conversación que no te incluye.

El golpe fue directo.

Sin suavizar.

Sin intención de esconderlo.

Emiliano soltó una pequeña risa por lo bajo, claramente incómodo pero sin intervenir.

Y Alessio…

No se movió.

Pero lo sentí.

Ese cambio.

Ese momento exacto donde el control empieza a resquebrajarse.

—Ten cuidado —murmuró.

—¿Por qué? —respondí de inmediato—. ¿Ahora también decides con quién puedo hablar?

—Soy tu esposo.

Sus palabras fueron firmes.

Pero esta vez…

No me hicieron retroceder.

—Y eso no te da derecho a decidir por mí.

El silencio que siguió fue distinto.

Más oscuro.

Más cargado.

Más… personal.

—Interesante —intervino Emiliano, intentando suavizar el ambiente—. No esperaba encontrarme con algo así tan temprano.

Lo miré y sonreí.

—No has visto nada.

Sus ojos brillaron con diversión.

—Eso me preocupa… o me interesa.

—Depende de qué tan valiente seas.

—Siempre lo fui.

Nos quedamos mirándonos un segundo más.

Y entonces…

Lo dijo.

—¿Recuerdas cuando tu padre… el gran Mathias Orlov decía—

—Y el señor Thiago Lleratty también —lo interrumpí al mismo tiempo.

Nos miramos.

Y sin necesidad de pensarlo…

Ambos dijimos al unísono:

—Que cuando fuéramos adultos… nos casaríamos.

El silencio que siguió duró apenas un segundo.

Y luego…

Reímos.

No fue una risa forzada.

Fue real.

Ligera.

Llena de recuerdos que, por un instante, hicieron que todo lo demás desapareciera.

—Éramos unos niños —murmuré entre risas.

—Pero yo lo decía en serio —añadió Emiliano, mirándome con una sonrisa ladeada.

—Claro que sí —respondí, negando con la cabeza.

—Siempre supe que ibas a ser tú.

Mi sonrisa se suavizó apenas.

—Llegaste tarde.

—Eso parece.

Se inclinó un poco más hacia mí.

—Lástima que ya te casaste…

Hizo una pausa.

Y luego añadió, sin apartar la mirada:

—…y otro tomó mi lugar.

El comentario quedó flotando en el aire.

Pesado.

Cargado.

Peligroso.

Y yo…

Yo sonreí.

Pero no como antes.

Fue una sonrisa distinta.

Más lenta.

Más consciente.

—Solo es un matrimonio arreglado.

Lo dije entre risas suaves.

Como si no importara.

Como si fuera algo sin peso.

Como si no fuera real.

Error.

El silencio se volvió absoluto.

Total.

Devastador.

Y cuando levanté la mirada hacia Alessio…

Lo vi.

Ya no había calma.

Ya no había control.

Sus ojos eran pura oscuridad.

Pura intensidad.

Pura… furia contenida.

—Suficiente.

Su voz no fue alta.

Pero no lo necesitaba.

Se puso de pie de golpe, el movimiento brusco rompiendo por completo la fachada de tranquilidad que había mantenido hasta ahora.

Mi corazón dio un salto.

Pero no de miedo.

De adrenalina.

—Alessio… —empezó Emiliano, pero no terminó.

Porque él ya estaba frente a mí.

Su mano sujetó mi brazo.

Firme.

Sin cuidado.

Sin disimulo.

—Vienes conmigo.

No fue una invitación.

Fue una orden.

—Suéltame.

Pero no lo hizo.

—Ahora.

Su tono fue bajo.

Peligroso.

Irrefutable.

Emiliano se levantó.

—Oye, creo que—

—No te metas.

Alessio ni siquiera lo miró.

Pero su voz fue suficiente.

Cortante.

Fría.

Definitiva.

El ambiente se volvió tenso al instante.

Pero yo…

Yo no iba a retroceder.

—Alessio, suéltame —repetí, intentando mantener la calma.

Pero ya era tarde.

Porque él ya había explotado.

Me levantó prácticamente de la silla, arrastrándome con él sin darme tiempo a reaccionar.

—¿Qué te pasa? —espeté, intentando soltarme.

Pero su agarre no cedió.

—Luego hablamos.

—No, hablamos ahora.

—No —respondió con firmeza—. No aquí.

La gente comenzaba a mirar.

Lo notaba.

Lo sentía.

Pero a él no le importaba.

Nada le importaba en ese momento.

Solo yo.

Y eso…

Eso fue lo que me descolocó.

Me llevó fuera del restaurante sin detenerse, sus pasos firmes, rápidos, sin dudar ni un segundo.

El sonido de mis tacones apenas lograba seguir su ritmo.

—Alessio, te estás pasando—

—Cállate.

La palabra salió seca.

Directa.

Y eso…

Eso sí me sorprendió.

Porque no era su tono habitual.

Era algo más.

Algo que no había visto antes.

Algo que no estaba controlando.

Llegamos al elevador.

Las puertas se abrieron.

Y me empujó dentro sin cuidado.

Entró después, presionando el botón con fuerza.

Las puertas se cerraron.

Y el silencio…

Fue ensordecedor.

Mi brazo seguía en su mano.

Firme.

Inamovible.

—Suéltame.

Esta vez mi voz fue más baja.

Más seria.

Más… consciente.

Pero no lo hizo.

No de inmediato.

Su respiración era más pesada.

Sus ojos…

Más oscuros que nunca.

—¿Eso fue un juego para ti?

Su voz salió baja.

Pero cargada.

—¿Qué cosa?

—Todo.

Apreté los labios.

—Tú empezaste esto.

—No —negó—. Yo lo controlo.

Una risa amarga escapó de mí.

—Pues ya no.

El silencio se tensó aún más.

—No vuelvas a decir que esto no significa nada.

Sus dedos se apretaron un poco más.

—No cuando llevas mi apellido.

Mi corazón latía con fuerza.

Pero no retrocedí.

—¿Y qué vas a hacer si lo hago?

El elevador se detuvo.

Las puertas aún no se abrían.

Y el aire…

Se volvió insoportable.

—No me provoques, Valeria.

Su voz bajó aún más.

—O no te va a gustar cómo termino este juego.

Mi respiración se aceleró.

Pero no aparté la mirada.

No podía.

No quería.

Porque en ese momento…

Ya no sabía quién estaba jugando con quién.

1
Luz elna Cordoba coba
terminar la novela
Anonymous
Póngame el otro capítulo por favor , porqué esperar tanto ?
Nini Marin
muy misteriosa y enigmatica🤔🤔🤔🤔🤔🤔 🙄🙄🙄🙄🙄🙄🙄🫨🫨🫨🫨
Nini Marin
gracias escritora muchas gracias bendiciones éxitos en sus proyectos está muy interesante su historia 🙏🙏🙏🙏👍👍👍👍🙏🙏👍🫂🫂
T.gaitán: muchas gracias por los buenos deseos 🥰 me encanta que te guste mi novela
total 1 replies
Anonymous
Me gusta la novela aunque creo que va muy lenta
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play