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Devil Y La Viuda De Hielo

Devil Y La Viuda De Hielo

Status: Terminada
Genre:Mundo de fantasía / Romance / Comedia / Completas
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Salvatore Falcó

¿Puede un corazón de hielo derretir una maldición de sangre?
Devil lo tenía todo: una belleza insultante, una estatura imponente de 1.87 m y unos ojos violetas que eran la perdición de cualquier mujer en la capital. Pero su arrogancia lo llevó a cruzar el jardín equivocado. Tras un desafortunado encuentro con una hechicera, el joven seductor despierta atrapado en el cuerpo de un gato negro. La condena es simple pero devastadora: no recuperará su humanidad hasta que alguien lo ame de verdad.

NovelToon tiene autorización de Ariane Salvatore Falcó para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3: El Honor Bajo un Listón de Satén

El trauma del baño había sido solo el preludio de una sinfonía de humillaciones. Devil, ahora impecablemente limpio y oliendo a una mezcla asfixiante de lavanda y talco para bebés, se encontraba atrapado sobre la mesa de la cocina. Sus garras, antes armas letales de un depredador nocturno, resbalaban inútilmente sobre el mantel de hule mientras Rose, con una lengua asomando por la comisura de sus labios en señal de concentración extrema, forcejeaba con algo largo, brillante y de un color rosa tan chillón que hería la retina.

—¡Quieto, Cuchurrumin! Solo un segundo más… ¡y quedarás divino! —exclamó Rose.

Devil emitió un gruñido sordo que vibró en su pecho. ¡Mujer, detente! ¡Tengo una reputación! ¡Fui el hombre que hizo que tres modelos de pasarela se pelearan por un asiento a mi lado en la ópera! ¡No puedes hacerme esto!

Pero Rose no escuchaba razones felinas. Con la destreza de quien envuelve un regalo de Navidad de último minuto, pasó una cinta de satén alrededor del cuello de Devil. El nudo fue firme, y luego, con un movimiento maestro, expandió los lazos.

El resultado fue una atrocidad estética. Un moño rosa, del tamaño de una coliflor mediana, florecía justo debajo de la barbilla de Devil. Era tan grande que le impedía bajar la cabeza por completo y sus orejas quedaban enmarcadas por bucles de tela brillante.

El Desfile de la Infamia

—¡Ay, Dios mío! ¡Mírate! —Rose aplaudió, con los ojos brillando de pura ternura—. ¡Pareces un regalito del cielo! ¡Eres la gatita más coqueta de toda la región!

¿Gatita? ¿Gatita? Devil sintió que la sangre (ahora felina, pero igual de orgullosa) se le subía a la cabeza. Se miró en el reflejo de una tetera de plata que Arthur estaba puliendo cerca de allí. Lo que vio no fue a un "Devil", el señor de las sombras. Vio a un peluche ridículo que parecía haber perdido una apuesta contra una tienda de manualidades.

En ese preciso instante, los pasos rítmicos y firmes de Suseth Blackwood resonaron en el pasillo. La "Viuda de Hierro" entró en la cocina buscando su té de la tarde, pero se detuvo en seco al ver la estampa sobre la mesa.

Hubo un silencio sepulcral. Devil intentó mantener la dignidad, irguiéndose sobre sus patas traseras, pero el moño era tan pesado que lo hizo tambalearse hacia un lado.

Suseth bajó la mirada hacia el gato. Sus ojos rojos recorrieron el satén rosa, los bucles perfectos y la expresión de furia contenida de Devil. Lentamente, una comisura de sus labios se elevó. No era una sonrisa de afecto; era una mueca de burla refinada, la clase de expresión que Suseth reservaba para los acreedores que rogaban por clemencia.

—Vaya, Rose —dijo Suseth, su voz destilando un sarcasmo helado—. Veo que finalmente has encontrado un uso para las sobras de la mercería. ¿Qué se supone que es eso? ¿Un gato o una decoración de pastel de quinceañera?

—¡Es Cuchurrumin, señora! —respondió Rose, orgullosa—. ¿Verdad que se ve preciosa? Pensé que, como es tan bonita y tiene esos ojos tan finos, le quedaría bien un toque femenino.

El Error de Género y la Doble Vergüenza

Suseth se acercó un paso más. Devil retrocedió, pero el borde de la mesa se lo impidió. Ella extendió una mano enguantada y, con la punta de un dedo, movió un extremo del lazo rosa, obligando a Devil a mirar hacia arriba.

—"Preciosa", dices —repitió Suseth. Sus ojos se entrecerraron mientras observaba la anatomía del gato con una frialdad clínica que hizo que Devil quisiera que la tierra se lo tragara—. Rose, creo que tus habilidades de observación son tan deficientes como tu sentido de la moda.

—¿A qué se refiere, señora? —preguntó Rose, parpadeando confundida.

Suseth soltó una carcajada corta y seca, un sonido que Devil odió al instante porque sabía que el blanco de la broma era él.

—Digo que tu "gatita coqueta" tiene un pequeño problema biológico para llevar ese nombre —sentenció Suseth—. A juzgar por la forma en que se mueve y... bueno, por ciertos detalles evidentes para cualquiera que no esté cegado por el color rosa, me temo que lo que tienes ahí no es una dama. Es un macho. Un gato. Un "él".

El silencio que siguió fue estruendoso. Rose bajó la mirada hacia Devil, luego hacia Suseth, y luego otra vez hacia Devil, como si estuviera procesando una revelación mística. De repente, sus mejillas se encendieron con el mismo tono que su cabello pelirrojo.

—¡¿Es un niño?! —gritó Rose, tapándose la boca con las manos—. ¡Oh, por todos los santos! ¡Yo... yo lo metí en la bañera! ¡Le puse perfume de flores! ¡Le he estado hablando como si fuera una princesa! ¡Señora, qué vergüenza! ¡Qué falta de respeto!

Rose se cubrió la cara con el delantal, huyendo hacia la despensa mientras murmuraba disculpas incoherentes sobre "la privacidad de los caballeros felinos".

El Infierno de Devil

Pero si Rose sentía vergüenza, no era nada comparado con el abismo de humillación en el que Devil estaba sumergido. Su ego de metro ochenta y siete acababa de ser pisoteado, escupido y adornado con un moño de satén. Suseth, la mujer que se suponía debía "amarlo de verdad" para romper el hechizo, acababa de señalar su hombría frente a todo el servicio solo para burlarse de lo ridículo que se veía.

Suseth se inclinó hasta que su rostro estuvo a pocos centímetros del de Devil. Su perfume de rosas y hierro inundó los sentidos del gato.

—Pobre diablo —susurró ella, usando una palabra que hizo que Devil se erizara. ¿Acaso sospechaba su nombre real?—. Mírate. Un macho tan orgulloso, convertido en el juguete de una criada con poco criterio. ¿Sabes lo que pareces ahora mismo? Pareces exactamente lo que eres: un animal que no tiene control sobre su propia dignidad.

Devil intentó lanzarle un zarpazo, pero el moño rosa era tan voluminoso que se enredó en su propia pata, haciéndolo rodar sobre su lomo en una posición patética, con las cuatro patas al aire y el lazo rosa aplastado contra su pecho.

Suseth soltó una risa cristalina, una que resonó en las paredes de mármol de la cocina.

—Quédate con el lazo, "Cosa" —dijo ella, dándose la vuelta para salir—. Te recuerda tu lugar en esta casa. Eres un adorno ruidoso, nada más. Y por cierto... el rosa te sienta fatal. Resalta lo vacío que tienes el cerebro.

Devil se quedó solo en la cocina, con el eco de la risa de Suseth taladrándole los oídos. Se puso de pie como pudo, sintiendo el roce sedoso del listón contra su pelaje húmedo. Esto es el colmo, pensó, su mente humana ardiendo con una sed de venganza que superaba su miedo a la calle.

Me ha llamado "cosa". Se ha reído de mi género. Me ha humillado mientras estaba atrapado en este cuerpo ridículo.

Devil se miró una vez más en la tetera de plata. Sus ojos violetas brillaban con una intensidad sobrenatural. Si Suseth quería un adorno, le daría uno. Pero uno que ella nunca olvidaría.

Pasó la siguiente hora intentando morder el listón, forcejeando y retorciéndose hasta que, tras mucho esfuerzo y algunos pelos arrancados, el moño rosa cayó al suelo, hecho jirones. Pero la marca del satén seguía allí, un recordatorio de que en la Mansión Blackwood, él no era Devil el seductor, sino un gato que Suseth despreciaba.

Mañana será diferente, viuda amargada, juró Devil, afilando sus garras contra la pata de la mesa de caoba. Mañana aprenderás que no se juega con el orgullo de un hombre... aunque ese hombre tenga bigotes.

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╻𝘿𝙄𝙓𝙊𝙉 𝙁𝘼𝙍𝙄𝘿╹
¿y mi noche de sepso? 👁👁🍿check
╻𝘿𝙄𝙓𝙊𝙉 𝙁𝘼𝙍𝙄𝘿╹
Ankara messi, ankara messi, GOL, GOL, ¡¡ GOOOOOLLL !!!
╻𝘿𝙄𝙓𝙊𝙉 𝙁𝘼𝙍𝙄𝘿╹
buff 🗿 alta aura
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ahhhhhh /Scream//Scream//Scream/ lo ame!!! me encanto
inuyasha/ Tomoe🦊
esperaba más pero soy feliz igual
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
a su mecha!! 🙊💖 que bello!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ladronsuelo!! descarado que me andas robando!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
tan sabia 😔🫴🏻 la sabiduria es tu fuerte nena
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
se le erizó la piel hasta ponerla de gallina 🙊🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
basta por favor 😭🤧 pobre gatita noooo 😭
Gris Lopez
😱¡¡no me esperaba este desenlace!!😭
La forma en que transmites las emociones del personaje son tan reales y el crecimiento emocional que vemos en ellos WOW ¡¡Es fascinante!! La estructura de los acontecimiento, el orden con el que se desarrollan
...espero, deseo y agradezco que sigas compartiendo con nosotras historias tan magnificas como estas....🥰🤩😍
𓏲 ๋࣭ ࣪Aɾყ S.F𑁍ɾιԃ ˖: muchas gracias por el apoyo linda de verdad lo agradezco mucho
total 1 replies
candy
😭😭😭pobre mimi
inuyasha/ Tomoe🦊
😞 lástima que nunca se dió una relación con devil y rose
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
haras que me sonroje wey 😭🤧
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ay 🤧 me conmovió
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
tan sentimental que eres Rose 🤧🤧✨️
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
es esclavo de sus nervios 🙊🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ve por el rubio mija 🤧🤧 se feliz ala bestia me puse sentimental
𓏲 ๋࣭ ࣪Aɾყ S.F𑁍ɾιԃ ˖: 🤣🤣🤣🤣🤣
total 1 replies
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
pobre Rose🤧🤧 ahora debe cuidar los gatos de ese pito suelto joder!!! esro ya es abuso!! 😭
inuyasha/ Tomoe🦊: lo q menos hicieron los duqes fue ayudarlo para romper su hechizo simplemente se reían de todo y no es justo q el no pueda volver a ser humano por un error esto es una porquería
total 2 replies
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
excusas baratas!!! gato infiel 🙊🤣 gato pito suelto!!!
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