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En Los Brazos Del Don Cruel

En Los Brazos Del Don Cruel

Status: Terminada
Genre:CEO / Mafia / Amor-odio / Completas
Popularitas:151.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Biah Santos

Klaus Glendson Cassano es el primogénito de la familia más temida de Manchester. CEO de una gran empresa y Don de una de las mafias más influyentes, es conocido por su frialdad, su inteligencia aguda y una brutalidad sin límites. Entre noches llenas de fiestas y una vida de poder absoluto, Klaus vive bajo la constante presión del consejo para cumplir un deber que insiste en postergar: el matrimonio.
Tras años evitando compromisos, el consejo decide intervenir y pone en riesgo su título como Don. Obligado a elegir una esposa entre las herederas de la mafia, Klaus se niega a ser manipulado. Acepta casarse… pero con una condición: la elección será suya, y solo suya.
Entre amenazas veladas, alianzas políticas y juegos de poder, Klaus inicia su propia cacería. Pero lo que era solo una obligación estratégica puede convertirse en un desafío aún mayor cuando la mujer equivocada —o demasiado correcta— cruza su camino.
Porque, en el mundo de Klaus Cassano, amar es debilidad. Y él no acepta flaquear.

NovelToon tiene autorización de Biah Santos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18.

Alana.

Una semana. Sí, una semana ha pasado y sigo como un pájaro enjaulado. Desde que intenté escapar, las cosas empeoraron. Me enteré de que Klaus prohibió que me trajeran comida. Estoy débil. Solo tomo agua y a veces unos pedazos de pan ya enmohecido. Nona se enfermó y desde lo ocurrido no la he vuelto a ver. Ahora aquella mujer que claramente me detesta se encarga de convertir mi vida en un caos.

Por los rumores me enteré de que es hija de Nona. ¿Cómo puede alguien tan increíble y amable tener una hija tan cruel?

Abro los ojos e intento levantarme de la cama, pero estoy muy débil. La vista se me nubla, siento el cuerpo pesado, el estómago se me revuelve y acabo vomitando en el suelo del cuarto. Sin fuerzas, el mareo me golpea de lleno y termino desmayándome.

...

Despierto con voces ronroncas, pero sigo con los ojos cerrados en cuanto reconozco la voz de Klaus.

—¿Qué tiene?

—Debilidad. ¿Acaso está recibiendo maltrato?

Pregunta un hombre cuya voz no conozco.

—Que yo sepa, no.

¡Qué descaro! ¿Cree que dejarme días sin comer decentemente no es maltrato? ¡Prácticamente no como!

—Es mejor que usted verifique. Está muy débil, además de tener una infección intestinal grave y deshidratación. Mañana regresaré a examinarla, pero quiero que usted compre estos medicamentos y se los dé en los horarios indicados.

—Gracias, doctor.

—De nada. Que se mejore su esposa.

La voz se aleja y escucho la puerta cerrarse.

—Ya puedes dejar de fingir, monjita.

Abro los ojos soltando un suspiro pesado. Él está sentado en el sillón con una computadora en el regazo. Sus ojos me fijan con ferocidad.

—¿Cómo te sientes?

Me siento con cuidado, indignada con su pregunta.

—¿Me dejas una semana sin comer, prácticamente sin agua, y me preguntas si estoy bien? Eres patético.

Me encara con la mandíbula apretada y el ceño fruncido.

—¿De qué estás hablando? Estuve días fuera de la ciudad. Ya estabas desmayada cuando entré. No tengo ni idea de qué mierda estás hablando.

Lo encaro con la misma intensidad con la que me mira él, pero nos interrumpen.

—Con permiso.

Miro hacia la puerta y veo a la hija de Nona. Me mira con rabia, como siempre, pero esta vez su mirada es diferente: tiene miedo.

—M-me mandó llamar, señor?

Pregunta con la voz temblorosa. Yo me quedo en silencio, observando.

—Entrega esta lista a uno de mis hombres y deja en claro que quiero todos estos medicamentos, sin excepción.

Ella se acerca a Klaus con la cabeza baja. Noté que ninguno de los empleados lo mira a los ojos.

—Claro, mi señor. ¿Puedo retirarme?

Klaus me mira a mí y luego a ella.

—Tráele algo de comer a Alana.

La tal Liz parece dudar antes de responder.

—¿Algún problema, criada?

Sale del trance.

—N-no, señor. Lo traeré lo más rápido posible.

—Bien. Ahora desaparece de aquí.

Hace una pequeña reverencia y sale. Miro hacia la ventana y noto que ya es de noche. ¡Caray! Estuve mucho tiempo inconsciente.

—Tienes cinco segundos para empezar a contarme qué pasó. ¿Por qué Liz te miró de esa manera?

Vuelvo a mirarlo.

—¿No deberías preguntarle a ella?

Sonríe de lado ante mi audacia.

—Me pregunto si esa boca tuya solo sabe tener respuestas afiladas o sabe hacer algo mucho mejor.

No entiendo lo que quiere decir, pero por la manera en que sus ojos me miran, no es nada bueno.

—4...

Empieza a contar sin apartar su mirada depredadora de mí.

—Nona se enfermó. Desde entonces la tal Liz me dijo que tú, como castigo por mi intento de fuga, habías ordenado que no me dieran ni comida ni agua. Para mantenerme viva, me dio algunos panes viejos y unos mililitros de agua. Los días fueron pasando y fui quedándome tan débil que llegué a este punto... ¿satisfecho?

Antes de que pudiera responder, la puerta volvió a abrirse y Liz entró con una sonrisa tan falsa como todo en ella.

—Traje un pequeño tentempié, ya que la cena se servirá en treinta minutos.

Camina hasta la cama y al darse la vuelta completamente hacia mí, borra la sonrisa y me clava la mirada con odio.

—Quiero hablar contigo, criada. En mi escritorio, en una hora.

Ella traga saliva, deja la charola y se da la vuelta con la cabeza baja.

—Cl-claro, mi señor. ¿Puedo retirarme?

Pregunta.

—Desaparece.

Vuelve a hacer una pequeña reverencia y sale. Miro la charola con algunas cosas que parecen deliciosas.

—¿No vas a comer?

Pregunta poniéndose de pie desde el sillón. Pone la computadora a un lado y camina hacia mí. Las mangas de su camisa blanca están enrolladas dejando ver parte de sus tatuajes.

—¿Y si está envenenado?

Pregunto, y él ríe.

—Bueno, de todas formas vas a morir tarde o temprano.

Se sienta en el borde de la cama y lo fulmino con la mirada.

—Era broma. A ver...

Toma un panecillo y se lo mete a la boca. Mastica y traga.

—¿Yes? Todavía no me mo-

Empieza a golpearse el propio pecho como si se estuviera asfixiando.

—Ay, Dios mío... ¿estás bien?

Empieza a toser. Me desespero. Claro que lo detesto, pero se está muriendo frente a mí. Ya estoy casi llorando mientras grito pidiendo ayuda, y él se desploma en la cama inconsciente.

—¡Ay, Dios! Se murió.

Digo pasándome la mano por el cabello.

—Hahahaha.

Se sienta de nuevo sonriendo mientras yo lo encaro sin poder creerlo.

—Eso no tuvo ninguna gracia.

Digo sintiéndome una idiota.

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Guadalupe Barrios
Excelente novela me encantó de inicio a fin muchas felicidades, sigue deleitándonos con tus historias 🤩
Stella Maris Piray
Excelentísima 💯💯💯💯💯💯
gracias por compartirla escritora hermosa historia 💯💯💯💯💯💯♥️🥰
ANIATASAR
Totalmente recomendable... Es excelente.
ANIATASAR
Excelente novela.. Me encantó
ANIATASAR
Que maldito traidor
ANIATASAR
Es muy linda
LEDYN
me encanta, Dios que bueno esta todas esas rondas 😂😂😛😛😛
Gladys Batista
👏👏👏👏👏👏
Lazaro Margoht
🥰🥰🥰🥰👏👏👏👏👏
Gladys Batista
👏👏👏🥰
Alicia Sciarrotta
MARTITA NO LA LEAS Y ẞE TE ACABO EL PROBLEMA, Y SINO PONTE A ESCRIBIR VOS Y YAAAAA
H. Parra
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🥰🥰
Gladys Batista
👏👏👏👏👏
Mary Meneses
muy bueno
Sandra hdz.
Muy linda la historia🤗
Gemma Selene Corzo Aguilar
con algunas frases raras pero excelente trama.
Maria Arias
es normal se trata de mafiosos
Yajaira Hernadez
excelente te felicito de verdad me atrapo👏
Yajaira Hernadez
está novela te atrapa
MARTITA
HAY EXCESO DE CRUELDAD Y MUY MALA LA TRADUCCIÓN
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