Allison Sinclair se ve involucrada à la hora de salvar a un desconocido, sin saber que estaba ayudando nada más y menos que un temido y poderoso líder de la mafia, Darek Maxwell, el cual toma una decisión…la deberá proteger. Sin imaginar que con el paso del tiempo la atracción entre ambos será una chispa que desencadenará una pasión que levantará amenazas y traiciones…. Acompáñenme a descubrir que les deparará el destino a estos personajes. Y aquí vamos!
NovelToon tiene autorización de Silvia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Llamada de emergencia
Elías estaba apresurando a su gente para hacer cambios, y lograr pasar con un cargamento grande por el territorio de Derek.
— Podríamos intentar en camiones cisternas. Sugirió su ayudante más leal.
—Si no encontramos una solución rápida. Vamos a tener que hacerlo. Contestó Elías. Perdido en su pensamiento.
Intentarlo podría serlo, ya que era habitual que esos camiones pasaran seguido a llenarlos o a llevarlos algún sitio, por lo general se distribuían líquidos pesados, aceites quemados, o algo más peligroso, químicos.
Arriesgaría mucho que la mercancía llegara en buen estado.
Su teléfono le anunció una llamada. Al ver de quién se trataba, con fastidio la tomó.
—Qué quieres ahora. — le contestó sin interés. Necesito tu ayuda, tengo una buena cantidad de ayudantes pero necesito más dinero.
— Yo no soy un maldito banco. — además ya me debes mucho dinero.
Escúchame Elías tengo 10 millones entre mis manos si me ayudas. — Te doy la mitad y quedamos a mano, pero necesito trasladar en tus camiones a 20 chicas, tenemos una ruta segura.
Elías se quedó pensando.
— ¿Dices 20 mujeres?
— ¡Si…! Pero me quieren 100 mil grandes, y me falta la mitad,— no he hecho negocios, y mi presupuesto está cada día in declined.
— ¡Piénsalo! — Tengo ocho días para que lleguen a su destino.
— Te presto dos camiones. — pero también tengo una propuesta, — llévate mi mercancía por la ruta que encontraste.
Diego esbozó una sonrisa.
—¡Hecho! — mañana pasará uno de los líderes de la pandilla por el camión.
— Ni te atrevas. — no quiero saber nada de pandillas, ni quiero arriesgarme a que conozcan mi ubicación, — mandaré al brasileño, el conoce la mayoría de las rutas este estado.
DÍAS DESPUÉS
EMPRESA MAXWELL.
Diego sonrió, al ver a su ex entrando a la empresa millonaria Ipex Group Solutions.
La había mandado vigilar por uno de los pandilleros, y cuando se enteró donde trabajaba decidió ir personalmente vestido como uno de ellos.
Nadie lo conoció, pues quien pensaría que el Diego que era de estilos Europeos anduviera en unos trapos de pandillero. Oh al menos eso esperaba el.
Allison había pasado por su lado sin percatarse del personaje que tanto daño le había causado y que aún no se daba por vencido.
Pero Diego también ignoraba que donde trabajaba era todo del hombre que se había comprometido a cuidar de ella. No tenía idea de dónde estaba pisando.
Allison había sido avisada por el mafioso que quizás no llegaría. Pero para la joven no era ninguna excusa para ella hacer su deber.
Pasaron las horas sin ninguna novedad, el día le había parecido un poco aburrido, y no era precisamente porque no hubiera trabajo porque si lo había, y había estado ocupada.
Su verdadero aburrimiento, era admitir que extrañaba al hombre que días antes la había tenido jadeando debajo de él.
El sonido de un mensaje la sacó de su ensoñación, tomó su teléfono, era un mensaje de Samantha.
—Tenemos que irnos al club. — ya tenemos mucho que no nos sacudimos del sistema. Le hizo reír el breve mensaje.
— Te esperó en la mansión. — no rajes. Decía el siguiente.
Le faltaba una hora para irse, pero si deseaba quitarse un poco de estrés.
Salió ignorado de nuevo a Débora aparecer, no estaba dispuesta a estresarse más por una mujer que no entendía cuando darse por eludida y tener respeto por ella misma.
Subió a su auto de Uber que ya esperaba. Llegando a la mansión fue bombardeada por las gemelas.
— ¡Cielos Allison! — Vamos chica ya deberías estar lista.
Allison abrió los ojos.
— ¿Ustedes también irán? — Preguntó viendo a Samantha encogerse de hombros.
— ¡Claro! — fuimos las de la idea.
Allison miró a Samantha y después a la abuela ambas hicieron el mismo gesto.
No te preocupes, las chicas saben defender de algún apresurado. — Además solas no irán Paul las acompañará.
En eso vio entrar a Derek quien sus ojos se habían clavado en su boca pues tenía una paleta de dulce entre sus labios, que la mujer de la limpieza le había regalado.
Derek pasó saliva trabajosamente, imaginando esa boquita en otro sitio que seguro le encantaría.
Allison se ruborizó al entender su lenguaje con esa mirada que la desestabilizaba, volviendo su vista hacía las chicas que no habían notado el intercambio de insinuaciones, por parte del sujeto que no tenía la más mínima vergüenza.
— ¿Iras con ellos al club? — Le preguntó de un momento a otro.
— Creo qué quiero ir a divertirme un poco. Irás tú?
— No lo creo. — tengo algo que hacer en la bodega, pero le pedí a Paul ir con ustedes. De cualquier forma estaré en comunicación contigo y con Paul. — Me tendrá que responder si algo les pasa.
DOS HORAS DESPUÉS
Dos horas después estaban llegando a uno de los clubes más destacados de la ciudad. Paul pidió la zona exclusiva de VIP. Pidió una bebidas suaves para las gemelas, y para Samantha y Allison las dejó escogerlas.
Allison no era una bebedora, pero si quería tomarse unas copas. Pero a medida que pasaban las horas, empezó a sentirse más aburrida pues todas estaban acompañadas.
Empezó a bostezar, Samantha lo notó.
Estás aburrida porque no está ese hermoso hombre. — ¿Cierto?
—Tengo sueño, estoy cansada, quiero irme. Expresó sin ánimos de discutir.
— Puedes llevarte mi auto, me iré con las chicas, bueno y con…el dijo con picardía.
Allison le sonrió de verdad se veía agotada. Salió entregando el boleto del estacionamiento. No tardaron en aparecer con el auto.
A medio camino, miró una gasolinera abierta, sentía sed por lo que quiso parar a comprar una botella de agua.
Pero al buscar su bolso se percató que lo había dejado en la mesa del club, y su teléfono dentro. Paro a pedir que le prestaran un teléfono para llamar a su amiga, y que no se olvidara de recoger su bolso, como ella ya lo había hecho.
Le pidió al hombre que estaba de guardia en el establecimiento, un teléfono, le enseñó el teléfono afuera porque él estaba en una llamada, le dejó unas monedas para que llamara del otro teléfono que estaba afuera.
Salió apresuradamente de milagro tenía su número grabado en la memoria, pero su amiga no contestó ni en un segundo intento.
Miró algunos vagos que ya la habían visto, sintió miedo. Entonces recordó el número de Derek pues tenía que tenértelo guardado por una emergencia o algo.
Marco pero los tres hombres iban hacia ella. solo escuchó la voz del hombre del otro lado de la línea.
><><><><><><><><><<><><><><><