Lían Miller vive su vida social como arquitecto, pero es solo una fachada, su mayor trabajo es asesinar personas porque debe pagar una deuda con su vida.
Pero todo da un giro cuando conoce a Daisy Wilson. Empieza a desafiar a su superior y encontrar el camino a la venganza para redimir su futuro.
¿Quién es Daisy?
¿Qué sucederá cuando se encuentren?
+ dark romance
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Capítulo 19: Suegra
Después de la apasionante tarde, nos quedamos acostados hablando y poniéndonos al corriente.
— Lían, pensé que estabas muerto. Me sentí muy mal cuándo me enteré.
— ¿Quién te contó esa mentira?
— Rino vino a verme ese día para decírmelo.
— ¡¿Ese desgraciado se atrevió a acercarse a ti?!
— No solo eso, envío asesinos para matarme también. Pero gracias al cielo pude escapar.
— Amor... Perdona por no ir a salvarte — suplica Lían.
— Ya Lían. Ya pasó. Lo que importa es que ahora estás aquí — digo mientras acaricio su rostro.
— Ojalá y hubiera venido antes. Pero el golpe fue muy fuerte y me hizo olvidar cosas. Incluso a ti — dice con tristeza — Aún no es seguro estar cerca de tí, porque no quiero que Rino te dañe a tí o a nuestro hijo. Ya falta poco para que él desaparezca.
— Pero puedes ir a la cárcel Lían. La policía no me a dejado respirar ni un día. También me preguntan por tí y por qué desapareciste de repente.
— No te preocupes, todo saldrá bien.
Suspiro frustrada. Espero que de verdad podamos ser felices.
— ¿Lían?
— ¿Qué sucede mi princesa?
— Mi madre está por llegar y nos encontrará así.
— ¿Cómo que...así? — pregunta coqueteo mientras nos destapa.
— ¡Lían! — le reprocho
Él hunde su cara en mi cuello mientras se ríe a carcajadas.
La puerta de la casa es abierta y cerrada de un tirón.
— ¡Daisy, ya llegué! - dice mi madre.
— ¡Ay no! Lían debes esconderte — digo mientras lo empujo para que baje de la cama.
— Mi amor, no podemos estar jugando a las escondidas como los adolescentes....
— ¡Ya escóndete! — lo empujo dentro del armario y le cierro la puerta en la cara.
Me pongo una bata ligera. Arreglo las sábanas mientras mi madre ya llega al cuarto.
— ¿Hija?
— Oh, madre ¿cuándo llegaste?
— Ahora mismo. Te llamé pero no me respondiste.
— Lo siento, no te escuché.
— Vine a quedarme hasta la noche, Lucas está trabajando y no quiero estar sola.
Un ruido se escucha dentro del armario. Mi madre gira en su dirección para abrirlo pero la entretengo.
— ¡Qué bien mamá!. Me gusta que vengas a visitarme.
— Daisy ¿no escuchaste lo mismo que yo?
— No sé de qué hablas. Vamos a preparar la cena — jaloneo de ella para llevármela pero no se mueve.
— Yo sé lo que escuché — camina hacia el armario.
— ¡Mamá, espera!
Abre el armario y se encuentra con Lían tratando de cubrir sus partes íntimas.
Mi mamá queda con la boca abierta y luego me regaña.
— Daisy Wilson ¡¿Quién mierda es éste hombre?!
— Es una historia muy larga, mamá.
— Tengo tiempo de sobra ¡Explícate!
— Él es Lían, el padre de mi bebé.
— Hola suegra — saluda incómodo — Perdone, no quería conocerla en estas circunstancias.
Mi madre se tapa la boca asombrada.
— ¡¿No me habías dicho que estaba muerto?!
— ¡Es que eso es lo que me habían dicho!
Lían interrumpe la pelea entre las dos.
— Podrían dejar de discutir, necesito ponerme algo de ropa. Me siento incómodo en esta situación.
— Está bien — dice mi madre — Pero los quiero abajo en la cocina a los dos para hablar seriamente.
Mi madre baja a la cocina y yo me quedo con Lían. Él se viste de espaldas a mi lentamente, bajo mi mirada.
— Sé que te gusta lo que ves — se gira sonriendo.
— Si mi madre no estuviera te comería otra vez. Las hormonas del embarazo me mantienen caliente todo el tiempo.
—Oh, eso es excelente — se me acerca y me toma de la cintura — ¿Y como hicistes para sobrevivir sin mi todo este tiempo?
Mis orejas y mi cara se ponen rojas de la vergüenza.
— No me digas que...
Yo asiento antes de que termine la frase.
— Lo hice pensando en tí — digo con vergüenza.
— ¡Mierda! Ahora el que está caliente soy yo — me pega contra la pared teniendo cuidado de no lastimarte — No sabes cuánto deseo cogerte ahora.
Se aparta de mí rápido antes de que se deje llevar más.
— Pero dolorosamente no puedo. No hasta que termine la conversación con tu madre.
— No es justo — digo resignada.
— Lo sé amor. Ahora bajemos — me besa la frente y me toma de la mano para bajar juntos.
Mi madre nos esperaba seria y con cara de póker. Su mirada se dirigió hasta nuestras manos entrelazadas y trató de esconder una sonrisa. Pero yo lo noté, se estaba haciendo la dura.
— Tomen asiento — ordena.
Cada uno se sentó y mi madre comenzó el interrogatorio.
— ¿Hace cuánto regresaste, Lían?
— Nunca me fui. Solo no recordaba que tenía que volver con Daisy.
— Así que te olvidaste de mi hija — le replica.
— Madre el no...
— Silencio — me interrumpe — Estoy hablando con el padre de tu hijo. No contigo.
— No quise abandonar a Daisy. Ella lo es todo para mí. Pero tuve un accidente y me golpeé la cabeza. Eso me hizo olvidar un mes entero de mi vida. Me hizo olvidar el tiempo que pasé con ella. Traté de recordar, pero no podía hasta que pasó. Luego....no quería venir para ponerla en peligro — responde Lían.
— ¿Cuándo fue que recordaste todo? — pregunta mi madre
Lían baja la cabeza y aprieta las manos en puños.
— Hace dos meses.
Mi corazón es atravesado con mil agujas por sus palabras.
— Amor, lo siento. Si venía te iba a poner en peligro.
— Y aún así estás aquí — replica mi madre — Si de todas formas ibas a venir, lo hubieras hecho antes. Ahora la estás poniendo en peligro, como tu dices.
Me levanto del asiento y voy a mi habitación mientras escucho a Lían llamarme.
— ¡Daisy!
— Déjala — pide Lucía — Necesita tiempo.
— Soy un idiota
— Menos mal que lo sabes
Lucía se queda mirando a Lían, que estaba apoyando con el brazo en la mesa mientras tapaba su cara.
— ¿De verdad la amas tanto? — pregunta Lucía.
— No tiene idea. Ella lo es todo para mí. Solo respiro por ella. Y cuando todo acabe le pediré matrimonio y me casaré con ella. También tengo los planos de la casa hechos. Quiero construir un hogar cómodo, cálido y seguro para ella y para nuestros hijos.
Lucía suaviza su mirada y le sonríe.
— Entonces espero que cumplas tu palabra.
— Eso hago — le sonríe Lían
— Es un placer conocerte Lían — dice Lucía de manera sincera — Ahora ve y habla con ella.
— Pero dijiste....
— Solo ve.
Lían sube las escaleras y va a la habitación de Daisy.
— ¿Amor?
La encuesta acostada en la cama, y llorando bajito.
— Vete. Déjame sola — pide.
— ¿De verdad quieres eso?
— No.
— Perdoname. Es que cuando se trata de tí me vuelvo un estúpido y pienso que las decisiones que tomo son las correctas.
— Yo ya te perdoné. Pero me duele pensar en el tiempo en que estuvimos separados.
— No pienses en ello, piensa en que ya estoy aquí y que estaremos bien. Nuestro hijo crecerá con unos padres muy amorosos y que también se aman.
— ¿Pero y si esta vez te mueres de verdad?
— No sucederá. Lo prometo — besa mi frente.
Lían se quedó a mi lado y ambos nos quedamos dormidos.
Lucía fue más tarde a la habitación y los encontró durmiendo. Cerró la puerta y se puso a preparar la cena. Sabe que su hija tendrá mucha hambre dentro de poco.
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...Muchas gracias por leer 💜💫💫...
Gracias escritora por tu excelente novela .
Que tus caminos sean abonado con muchos éxitos.❤️