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"El Código Del Inmortal De Hierro"

"El Código Del Inmortal De Hierro"

Status: En proceso
Genre:Superhombre / Salvando al mundo / Supersistema / Apoyo mutuo
Popularitas:455
Nilai: 5
nombre de autor: Mery Tortolero

En un mundo donde la magia es un privilegio genético, él nació como un error del sistema.

Durante milenios, los Puros —una aristocracia elfa de linaje divino— han gobernado el continente de Aethelgard. Su magia de éter alimenta las ciudades flotantes y otorga una vida eterna, mientras la humanidad sobrevive en las sombras de las mega-ciudades industriales, trabajando como simple combustible para mantener el paraíso de sus amos.

Zane es nadie. Un minero de dieciocho años destinado a morir por la "Peste del Taller" en los niveles más bajos de la Ciudad de Nebulosa. Pero todo cambia cuando, en una fosa de desechos alquímicos, encuentra el Núcleo Zero: un artefacto prohibido de la Era de los Creadores que no debería existir.

Al fusionarse con el núcleo, Zane descubre una verdad aterradora: la realidad no es mística, es código. Y él acaba de convertirse en el primer usuario con permisos de administrador.

"Rescríbela. Devórala. Gobiérnala."

NovelToon tiene autorización de Mery Tortolero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Umbral de Silicio

La Biblioteca de los Susurros se estremecía bajo el asedio de la Casta de Oro, pero para Zane, el estruendo de las armas de energía ya no era más que un ruido de fondo. Su mente estaba fija en la terminal que su padre, Arthur, había ocultado tras el registro de Metatrón. Era una escotilla física, de acero pesado y válvulas hidráulicas, un anacronismo en un mundo de luz y cristal.

—Zane, si abres esa esclusa, la presión de datos de la Ciudad de Cristal intentará salir por ella —advirtió Aurora, su voz temblando por primera vez—. Yo no tengo un cuerpo de carne. Soy una secuencia de comandos. Fuera de esta red, soy... nada.

Zane la miró. El Filtro de Verdad (su cuarta pieza) le permitía ver que Aurora no era solo una IA; era un fragmento de la conciencia de su propia madre que Arthur había intentado salvar. Por eso no podía dejarla atrás.

—No eres nada, Aurora. Eres el sistema operativo de mi alma —Zane puso su mano de cromo sobre la válvula—. [SINCRO-ENLACE AL 80%]. Voy a comprimir tu código dentro de mi Núcleo Zero. Serás parte de mis latidos.

Al girar la válvula, el vacío no succionó aire, sino realidad. Un torrente de bits descontrolados salió disparado hacia el exterior. Zane sintió que sus pulmones colapsaban. El dolor de la digitalización era nada comparado con el dolor de la materialización.

[ADVERTENCIA: SALIDA DEL ENTORNO SIMULADO][ESTADO: DESCOMPRESIÓN DE DATOS EN CURSO] [PÉRDIDA DE SEÑAL DE AURORA... RE-ENRUTANDO A MEMORIA FLASH DEL NÚCLEO]

Zane atravesó un túnel de oscuridad absoluta. Sus sentidos se apagaron uno a uno. El brillo de la Visión de Código se desvaneció, reemplazado por un peso insoportable. Por primera vez en su vida, sintió la gravedad real.

Zane cayó de rodillas sobre una superficie fría, áspera y húmeda. Al abrir los ojos, no vio el zafiro de la Ciudad de Cristal ni el neón de la Fosa 9. Vio un cielo de un gris plomizo, cubierto por nubes perpetuas de ceniza volcánica.

Frente a él se extendía el Vacío del Hardware: la Tierra real. No había árboles, solo los restos oxidados de ciudades que habían sido despojadas de su metal para construir los servidores de Aethelgard. Inmensos cables, del grosor de autopistas, subían desde el suelo hacia el cielo, perdiéndose en las nubes. Eran los "cordones umbilicales" que alimentaban el mundo digital con la energía térmica del núcleo del planeta.

—¿Aurora? —Zane intentó hablar, pero su garganta estaba seca y el aire sabía a óxido y azufre.

—Aquí... estoy... —la voz de ella sonó débil, como un susurro dentro de su propio cráneo—. Zane... este lugar es... silencioso. No hay datos. No hay red. Solo... materia.

Zane se puso en pie. Su brazo de cromo se sentía extrañamente pesado, casi inerte. Al no haber una red inalámbrica, muchas de sus habilidades de hackeo eran inútiles. Tenía que depender de la fuerza física y de las piezas de la Corona que ya poseía.

De entre las ruinas de una antigua antena parabólica, algo se movió. No era un elfo, ni un humano. Era una Araña de Mantenimiento, una máquina física de seis patas diseñada para proteger los cables del exterior. No tenía elegancia; era una masa de pistones, aceite negro y sensores ópticos rojos.

[IDENTIFICACIÓN DE AMENAZA: UNIDAD DE LIMPIEZA FÍSICA][NIVEL DE PELIGRO: ALTO (SIN SOPORTE DE RED)]

La araña se lanzó hacia él con una velocidad aterradora. Zane intentó usar su Distorsión Temporal, pero el tiempo en el mundo real no se podía hackear tan fácilmente. El campo de estática solo ralentizó a la máquina unos milisegundos.

Zane fue golpeado por una de las patas metálicas, rodando por el suelo de hormigón roto. El dolor fue agudo, biológico. Sangre roja —sangre de verdad— manchó el suelo gris.

—¡Zane, usa la Lente de la Claridad! —gritó Aurora—. ¡Busca el punto de calor en el cable principal!

Zane activó la segunda pieza. En medio de la desolación gris, vio una luz vibrante dentro de uno de los cables que subían al cielo. Era un flujo de éter puro, la materia prima que los Elfos refinaban para crear su mundo. Pero en el mundo físico, el éter no era luz; era un líquido incandescente y rugiente.

Zane esquivó un ataque de la araña y saltó hacia la base del cable. Con su brazo de cromo, desgarró la protección de plomo. El calor fue instantáneo. Metió su mano directamente en el flujo.

—[COMANDO: ABSORCIÓN DE HARDWARE]

Al tocar el flujo físico, la quinta pieza se manifestó. No bajó del cielo, se condensó del propio flujo de energía. Era la Esencia del Éter, un orbe de cristal líquido que latía con el poder de un sol en miniatura.

[PIEZAS DE LA CORONA: 5/7][HABILIDAD DESBLOQUEADA: FORJA DE MATERIA (Permite crear objetos físicos temporales a partir de energía)] [NIVEL SUBIDO: NIVEL 15] [SITUACIÓN: EL CUERPO FÍSICO SE ESTÁ ADAPTANDO AL ENTORNO]

El Renacimiento del Administrador

Con la Esencia del Éter, Zane ya no necesitaba una red para ser poderoso. Extendió su mano y, de la nada, forjó una espada de luz sólida que cortó las patas de la Araña de Mantenimiento como si fueran de papel. La máquina colapsó, soltando un chorro de aceite negro sobre la ceniza.

Zane se quedó de pie en medio de la desolación. Por primera vez, veía la escala real de la mentira. Aethelgard era un parásito que estaba drenando la vida de la Tierra hasta dejarla como un hueso seco.

—Aurora —dijo Zane, mirando hacia las nubes donde se ocultaba la Ciudad de Cristal—. Valerius me dijo que Aethelgard era la salvación. Pero esto es un matadero.

—Zane... detecto una señal —dijo Aurora, recuperando fuerzas gracias a la nueva pieza—. No viene de arriba. Viene del horizonte. Una señal humana... analógica. Hay supervivientes aquí fuera.

Zane guardó la quinta pieza. Su mirada se endureció. Ya no luchaba solo por los humanos de la Fosa 9, ni por los Elfos Fragmentados. Luchaba por el propio planeta.

—Vamos a buscarlos —dijo Zane—. Necesitaremos un ejército de carne para derribar un trono de cristal.

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b zamitiz
🙂
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