En una sociedad donde el apellido lo es todo, Zaira Moretti no es nadie. Es la chica que limpia desastres, la que suma centavos para las medicinas de su madre y la que esconde su talento tras pinceles gastados. Alaric Vanguard, por el contrario, es el dueño del tiempo y el orden.
NovelToon tiene autorización de Genesis Paz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 2: Mentiras y un Vestido Prestado
^^^Zaira^^^
—¡Por los clavos de Cristo, Maya, ayúdame con este cierre! —grité, conteniendo la respiración mientras mi hermana tiraba de la cremallera del vestido rojo sangre que tomé prestado de la tintorería donde trabajo turnos extra.
—Zaira, si te atrapan, vamos a terminar las tres en la calle, y tú en la cárcel —susurró Maya, con los ojos muy abiertos.
—Si no lo hago, ya estamos en la calle, nena —me miré al espejo. El vestido era de seda, se pegaba a mis curvas como una segunda piel. Mis rizos, generalmente indomables, estaban recogidos en un moño alto y desordenado que, milagrosamente, parecía elegante en lugar de un desastre. Me puse un poco de labial rojo, me colgué unos pendientes de bisutería que pasaban por diamantes si no los mirabas de cerca, y suspiré—. Deséame suerte. O reza un rosario, lo que funcione más rápido.
Llegar a la Gala Vanguard fue como entrar en otro planeta. Todo era blanco, brillante y olía a dinero del que no se acaba nunca. Logré colarme por la entrada de servicio y luego, con la mayor cara de "yo soy dueña de este lugar", caminé hacia el salón principal.
Mi plan era simple: encontrar a un tipo rico, lo suficientemente borracho o distraído para que me diera su tarjeta, y convencerlo de invertir en mi arte. O algo así. Estaba desesperada.
Pero entonces lo vi.
Estaba en el centro del salón, rodeado de gente que lo miraba como si fuera un dios. Era alto, con unos hombros que parecían tallados en mármol y un traje negro que gritaba poder. Tenía el cabello perfectamente peinado y una expresión tan fría que me dio escalofríos.
—Ese es Alaric Vanguard —susurró una mujer a mi lado—. El hombre de hielo.
—Hielo, ¿eh? —murmuré para mí misma—. Pues yo soy un lanzallamas, cariño.
Me acerqué a la barra y pedí la bebida más cara que vi pasar. Necesitaba valor. Uno, dos, tres tragos de un champagne que sabía a gloria. El alcohol me subió rápido a la cabeza, mezclándose con mi audacia natural.
^^^Perspectiva Omnisciente^^^
Alaric estaba harto. La gala apenas llevaba dos horas y ya había rechazado tres propuestas de negocios mediocres y dos insinuaciones descaradas de hijas de diplomáticos. El aire estaba saturado de hipocresía.
—¿Te estás divirtiendo, Alaric? —preguntó su abuela, Lady Margaret, apareciendo a su lado con su bastón de empuñadura de plata.
—Es un evento necesario para la fundación, abuela. La diversión no es el objetivo.
—Eres un aburrido de primera —Margaret soltó una risita, pero de repente sus ojos se iluminaron—. Oh, mira eso. Una anomalía en el sistema.
Alaric siguió la mirada de su abuela. Entre la multitud de vestidos de diseñador y joyas discretas, una mujer avanzaba como si el lugar le perteneciera, pero algo en ella no encajaba. Su vestido era demasiado llamativo, su caminar demasiado impetuoso, y su cabello... era una marea oscura que parecía querer escapar de su peinado.
Ella no caminaba, ella irrumpía.
—Parece un desastre a punto de ocurrir —observó Alaric, entrecerrando los ojos—. Iré a pedirle que se retire antes de que cause un problema.
—Yo creo que es justo lo que este salón necesita —murmuró Margaret, divertida.
^^^Zaira^^^
El champagne estaba haciendo efecto. Me sentía invencible. Caminé hacia el tipo del traje perfecto, ignorando que mis pies me estaban matando por los tacones que no eran de mi talla.
—Oye, Señor Perfección —dije, plantándome frente a él.
Alaric Vanguard se giró lentamente. Sus ojos eran de un azul tan claro que parecían cristal. Me miró de arriba abajo con una lentitud que me hizo sentir desnuda y, por un segundo, me quedé sin palabras. Era insultantemente guapo.
—¿Perdón? —su voz era profunda, una caricia de terciopelo frío.
—Digo que tienes cara de que te vendría bien una sonrisa, o un poco de desorden —solté una risita descarada y tropecé ligeramente. Él, por instinto, me sujetó del brazo. Su mano estaba caliente y su tacto envió una descarga eléctrica directo a mi columna—. ¡Vaya! Qué manos tan fuertes tienes, CEO.
—Está usted ebria —sentenció él, su expresión no cambió ni un milímetro, pero noté cómo sus dedos se apretaban un poco en mi brazo—. Y claramente no pertenece a la lista de invitados. ¿Quién es usted?
—Soy... Alessandra —mentí, usando el nombre que había practicado. Me acerqué un poco más, invadiendo su espacio personal, disfrutando de cómo sus ojos se dilataban por la sorpresa—. Y soy la mejor artista que vas a conocer en tu aburrida y estructurada vida.
Él me soltó como si quemara.
—Alessandra, o como se llame, le sugiero que se marche antes de que llame a seguridad. No tengo tiempo para... esto.
—¿Esto? —me ofendí, poniendo mis manos en mis caderas—. ¡Esto es lo más real que vas a ver en toda la noche, pedazo de témpano! Tienes tanto dinero que se te olvidó cómo ser una persona normal. ¡Eres un estirado de lo peor!
La gente a nuestro alrededor se quedó en silencio. El escándalo estaba servido. Alaric me miró con una mezcla de furia y desconcierto. Nadie le hablaba así. Nadie.
—Seguridad —dijo él en voz baja, pero antes de que alguien pudiera acercarse, mi cabeza dio una vuelta. El champagne, los nervios y el hambre de todo el día pasaron factura.
—Ay, Dios... —murmuré.
Lo último que recuerdo antes de que todo se volviera negro fue el olor a sándalo de su traje y la calidez de sus brazos rodeándome para evitar que me estampara contra el suelo de mármol.
^^^Perspectiva Omnisciente^^^
Alaric sostenía a la mujer en sus brazos. Era ligera, pero su presencia llenaba todo su espacio. Su rostro, ahora tranquilo en la inconsciencia, era de una belleza salvaje que lo irritaba profundamente.
—¿Qué vas a hacer, hermano? —preguntó Cassian, acercándose con una sonrisa burlona—. Es el escándalo que tanto querías evitar.
—Llévenla a la suite privada —ordenó Alaric a su personal, ignorando a su hermano. Sus ojos se fijaron en la mano de la chica, que aún sujetaba con fuerza la solapa de su traje—. Llamen al médico de la familia. No quiero que la policía se involucre hasta que sepa quién es esta... intrusa.
Lady Margaret se acercó y le dio un golpecito con el bastón en el zapato a su nieto.
—Ten cuidado, Alaric. Esa chica se ve que tiene fuego en las venas. Y tú siempre has sido de cristal. El fuego y el cristal no se llevan bien.
Alaric no respondió. Observó cómo se llevaban a la chica de rizos oscuros. En su mente, ya estaba calculando cómo deshacerse de ella, pero en el fondo de su pecho, una inquietud extraña había comenzado a latir.
Esa noche, el orden de los Vanguard no se rompió por un negocio, sino por una mentirosa de labios rojos que olía a pintura y a desafío.
Hasta a mi me. Dio pena ajena
Que lindo honrar ese b.b no nacido y al fin poder construir una familia feliz
👏👏👏👏
Bendiciones autora
GRACIAS 🙏🙏
Gracias nuevamente
Gracias por regalarnosla
Chevere que se dieron el tiempo para sanar y perdonar para poder estar juntos
Aunque yo creo que ahora sí se embarazo, pobre Zaira lleva el peso de la responsabilidad sola y la a llevado a tal punto
Bendiciones 🙏🙏🙏🙏
Virgen del agarradero, asegurala a ella primero 🙏🙏🙏🙏
Excelente capítulo autora, gracias
En mí, una seguidora mas
Saludos y bendiciones 🙏🙏🙏🙏