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Entre Órdenes y Pecados

Entre Órdenes y Pecados

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Venganza / Posesivo / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:56.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Amanda Ferrer

Oliver Underwood es la personificación del poder helado: CEO millonario de día y temido Don de la Mafia americana. Amargado y emocionalmente inaccesible desde la trágica muerte de su esposa, impone una regla absoluta: nadie puede tocarlo.

Su vida estrictamente controlada se desmorona con la llegada de Mila Sokolov, la hija ilegítima del antiguo Don de la Bratva, contratada como su asistente personal. Detrás de la eficiencia de Mila se oculta una profunda tristeza y una oscuridad silenciosa que, de manera inexplicable, rivaliza con la de Oliver.

Abandonada por su madre y rechazada por su padre, Mila nunca conoció un toque afectuoso ni el amor. La vida la moldeó en una fortaleza sombría, y ella acepta su destino con fría resignación.
Pero hay algo en Mila que rompe las barreras inquebrantables de Oliver: su repulsión al contacto se transforma en una obsesión voraz. El Don de la Mafia, intocable hasta entonces, queda completamente rendido ante una mujer cuya oscuridad y dolor no logra descifrar.

NovelToon tiene autorización de Amanda Ferrer para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

La mansión Underwood nunca pareció tan grande y, al mismo tiempo, tan pequeña. Las luces cálidas de las arañas intentaron calentar el aire, pero el corazón de Mila latió descompasado, como si fuera a explotar en cualquier momento. Llevaba un vestido de cachemira beige que Sophia eligió, simple, pero que la hizo sentir bonita por primera vez en mucho tiempo. La bota ortopédica aún sujetaba el pie, pero Mila rechazó la silla de ruedas. Oliver la apoyaba por el brazo, el toque de él siendo lo único que la mantuvo de pie.

—Respira, amor —susurró él en su oído, besando suavemente su sien—. Estoy aquí. Siempre.

Mila asintió, pero sus manos temblaron. Sarah se quedó en la habitación de huéspedes, a petición de ella. "Aún no consigo dividir esto con nadie", dijo Mila, la voz fallando.

A las 20h en punto, el timbre sonó. El sonido resonó como un trueno en el pecho de Mila.

Los Sokolov entraron. Viktor primero, el hombre que ella vio apenas en fotos distantes, ahora real, los ojos grises llenos de un dolor que Mila reconoció, el dolor de años perdidos. Elena vino al lado, sosteniendo un ramo de lirios blancos con manos temblorosas, los ojos ya rojos, el rostro una versión más vieja del de ella propia. Aleksei entró serio, pero con una suavidad nueva en la mirada. Los gemelos, Yuri e Ygor, intentaron sonreír a pesar de la tensión. Katherine permaneció de brazos cruzados, el veneno en la mirada.

El silencio duró segundos que parecieron horas.

Elena fue la primera en quebrarlo. Dejó caer el ramo en el suelo y corrió hacia Mila, abrazándola con una fuerza desesperada, como si temiese que ella desapareciese.

—Mi bebé... mi Kira... —sollozó Elena contra su cabello, el cuerpo todo temblando—. Te busqué... lloré todas las noches pensando que habías muerto... me perdonas... me perdonas por no haberte protegido.

Mila quedó rígida al inicio, el cuerpo entero trabado por el miedo y la rabia antigua, pero el olor de la madre —un perfume suave de lavanda que ella ni siquiera sabía que recordaba— quebró algo dentro de ella. Las lágrimas vinieron calientes, silenciosas al comienzo, después en sollozos que sacudieron su pecho.

—Yo... yo pensé que ustedes no me querían —susurró Mila, la voz infantil, quebrada—. ¿Por qué me dejaron con ella?

Viktor se aproximó despacio, como si Mila fuese un animal herido que podría huir. Cuando Elena se alejó un poco, él tomó las manos de la hija en las suyas grandes, encallecidas. Los ojos de él, ojos que comandaron imperios, quedaron llenos de lágrimas que él no consiguió más contener.

—Kira... mi niña... yo nunca supe —dijo él, la voz ronca, fallando—. Yo pagué por ti todos estos años... creí que estaba dándote una vida buena, si yo supiese del sótano, del orfanato... Irina estaría muerta hace mucho tiempo... le fallé a usted... me perdona, hija, me perdona por no haberte encontrado.

Mila lo miró, las lágrimas escurriendo libres ahora. Ella vio el sufrimiento real allí, el de un padre que cargó culpa por dos décadas.

—Yo... yo quiero intentar —susurró ella, la voz temblando—. Pero dolió tanto...

Los gemelos se aproximaron, Yuri primero.

—Nosotros siempre quisimos una hermanita para proteger —dijo él, la voz embargada, intentando sonreír—. Ahora tenemos y nadie más va a lastimarte.

Ygor asintió, los ojos aguados también.

—Nunca más, hermana.

Aleksei fue el último. Él no abrazó aún no, pero tomó la mano de ella con firmeza, los ojos serios encontrando los de ella.

—Eres fuerte, Kira. Sobreviviste al infierno... ahora tienes a nosotros... todos nosotros.

Katherine quedó de lado, el rostro contorsionado, pero nadie le dio atención.

La cena fue una mezcla de lágrimas y risas nerviosas. Elena no paró de tocar el rostro de Mila, de pasar los dedos en el cabello rojizo, como si necesitase confirmar que era real.

—Eres tan linda... igualita a mí cuando joven —repitió ella, llorando y sonriendo al mismo tiempo.

Viktor contó historias temblorosas del embarazo de Elena, de cómo eligieron el nombre Kira, de cómo el mundo se derrumbó cuando dijeron que la bebé murió. Mila oyó, las lágrimas cayendo en el plato, Oliver siempre con la mano en la de ella, secando las lágrimas de ella con el pulgar.

En medio de la cena, Mila respiró hondo, la voz temblando, pero decidida.

—Papá... —dijo ella, testando la palabra nuevamente. Viktor paró de comer, los ojos brillando al oír "papá" de la boca de ella—. ¿Puede parar de pagar la mensualidad que mandaba para mí? Irina robaba todo.

Viktor asintió inmediatamente, la voz firme a pesar de las lágrimas.

—Ya paré e Irina... ella va a pagar con todo lo que tiene.

Mila sonrió entre las lágrimas.

—El dinero... yo quiero que vaya para Sarah, ella es hija de Irina también... sufrió en las manos de ellos la vida toda. Es lo mínimo que puedo hacer por ella.

Elena apretó la mano de ella con fuerza.

—Todo lo que quieras, mi amor... todo.

Cuando los Sokolov se fueron, Elena abrazó a Mila una última vez, los sollozos volviendo.

—Te amo, Kira. Siempre amé, mismo sin saber que estabas viva... voy a pasar el resto de la vida compensando cada día perdido.

Mila retribuyó el abrazo, llorando abiertamente ahora.

—Yo también... mamá.

La palabra salió baja, casi inaudible, pero Elena oyó. Ella lloró más fuerte, besando el rostro de la hija repetidas veces antes de Viktor gentilmente jalarla.

En la puerta, Viktor miró para Oliver.

—Cuide de ella como si fuese su vida.

Oliver asintió.

—Ella es mi vida.

Cuando la puerta se cerró, Mila se desplomó en los brazos de Oliver, llorando todo que guardó por años. Él la cargó para el cuarto, acostándose con ella, abrazándola hasta los sollozos virasen suspiros.

—Fuiste tan valiente, amor —susurró él, besando las lágrimas de ella—. Estoy tan orgulloso de ti.

Mila se acurrucó en el pecho de él.

—Yo tengo una familia ahora... dos... y tú.

En aquella noche, Mila durmió profundamente, sin pesadillas y sin remedios por primera vez.

1
Miriam Lada
uy que desesperación la de Oliver, padre,. Ver a Mila/Kira/Mía sin que lo reconozca. espero q él entienda lo.que ella padeciendo
Maria Muñoz
Me encantó de principio a fin, espero leer la historia de los hijos por favor. Felicidades
Maria del Carmen Herrera
Es un horrooor! que pretendan naturalizarlo. Ella: ¿Sangrando? Que puede tener eso de agradable?
Maria del Carmen Herrera
Y....si .. esas prácticas que implican dolor, daño, dejan consecuencias. Nunca, NUNCA! voy a entender como puede ser placentero. Es una parafilia. Y como tal muy lejana a un amor puro como se había planteado anteriormente. Obviamente es una opinión muy personal y la manifiesto desde un lugar que no implica ningún juicio. En la intimidad cada quien hace lo que quiere si es de mutuo consentimiento
Maria del Carmen Herrera
Nuevamente gracias por la advertencia autora
Maria del Carmen Herrera
Triste la historia pero más triste aún tu historia personal. Pero el Universo nos ofrece diferentes caminos para sobrellevar el dolor de las pérdidas. Adelante autora!
Maria del Carmen Herrera
Gracias por la advertencia autora!
Maru
🤔💭Muy emotivo el capítulo pero creo 🤔💭 o me parece que Mila se volvió blanfenga
Maru
Es buenísima... Que digo buena es Magistral
Maru
Jummmmm 🤔💭 interesante
Maru
Bellísima 🥰 capitulo
Maru
Excelente capitulo 👋🏼
Maru
Violet calificando a Mila de zorra? 🦊 Cachicamo diciéndole a morrocoy conchuo
Monica Giachetto
excelente, no te vas a arrepentir de leerla
Monica Giachetto
Las palabras a veces no expresan los verdaderos sentimientos, en este momento donde recién leo tu novela, te acompaño de rodillas en oración por consuelo para vos y toda la familia, mí alma abraza a la tuya!
Katherin Ortiz
salió más berraca Melisa que Mila que vivió una vida dura y supuestamente asesina
Katherin Ortiz
me cae mal Mila para MATAR bien y para el resta tan BOBA
Maria del Carmen Herrera
Ooohh... interesante comienzo...
magali cangana
Me pareció increíble, diferente, entretenido, con traiciones, engaños, dolor, pero a pesar de todo el amor logró consolidarse fuerte, leal, fiel, capaz de superar las pruebas que puso la vida y propagarse hacía los demás con sinceridad.
Un hermoso final, felicitaciones autora sigue escribiendo más novelas que nos hagan soñar y creer que la felicidad existe.
Liliana 🇨🇴🇨🇴🍀
gracias autora
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