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SANADOR DESCARTADO

SANADOR DESCARTADO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía
Popularitas:5.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Invocado a otro mundo como sanador, fue descartado por su propio equipo por no hacer daño.
Herido y abandonado en la frontera, comenzó a curar a quienes nadie miraba: plebeyos, soldados rotos, niños enfermos.
Con conocimientos del mundo moderno y una magia que evoluciona al salvar vidas, su nombre empieza a recorrer el reino.
Cuando la guerra y la peste alcancen la capital, descubrirán que descartaron al único que podía salvarlos.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: Lo que el mundo quiere de ti

El amanecer encontró a Lorn en una calma extraña.

No era paz. Era la quietud tensa de un lugar que sabe que algo grande se está acercando. Ren había pasado la noche en vela, revisando al viajero herido cada pocas horas. La herida había dejado de sangrar. La infección seguía allí, contenida apenas por la magia y los cuidados básicos. El hombre respiraba mejor. No estaba a salvo, pero ya no se estaba yendo.

Ren salió de la choza con el cuerpo pesado. El cielo tenía un color lechoso, como si el día dudara en empezar. En la entrada del camino, el carruaje del gremio había vuelto.

Kaela Dorn bajó con la misma seguridad de la noche anterior. Esta vez no traía escribano. Traía un pergamino sellado con cera roja.

—Ren —dijo—. El gremio quiere formalizar lo que haces.

Ren se apoyó en el marco de la puerta. Maera apareció detrás de él, silenciosa.

—No hago contratos —respondió Ren—. Hago lo que hay que hacer.

Kaela extendió el pergamino.

—No es un contrato de misiones —aclaró—. Es un registro de sanador independiente con rango E. Te da derecho a suministros básicos, protección en ruta y acceso a los puestos del gremio para tratar heridos. A cambio, el gremio puede solicitarte apoyo en crisis regionales.

Ren leyó por encima. No era una trampa evidente. Pero sabía que nada venía sin costo.

—¿Y si digo que no?

—Seguirás siendo quien eres —dijo Kaela—. Solo que sin protección cuando el mundo empiece a mirarte como un recurso.

Ren levantó la vista.

—No quiero ser un recurso.

Kaela sostuvo su mirada, sin ironía.

—Nadie quiere serlo. El mundo no pregunta.

Antes de que Ren pudiera responder, un segundo carruaje apareció en el camino. Más discreto. Túnicas azules con bordes plateados.

El templo.

Arven Solcar descendió con la calma de quien sabe que llega con autoridad suficiente para no necesitar alzar la voz.

—Ren —saludó—. Me alegra ver que sigues en pie.

—Depende del día —respondió Ren.

Arven miró el carruaje del gremio.

—Veo que no soy el único con propuestas.

Kaela dio un paso al frente.

—El gremio reconoce su valor. No necesitamos permiso del templo para hacerlo.

Arven sonrió apenas.

—Nunca lo han necesitado. Solo… han preferido no incomodarnos.

El aire se tensó.

Ren alzó una mano.

—No soy un trofeo —dijo—. Ni del gremio ni del templo.

Arven lo observó con atención nueva.

—Precisamente por eso —respondió—, el templo quiere ofrecerte formación oficial. Acceso a bibliotecas, elixires, sellos de protección. No te pedimos obediencia ciega. Te pedimos coordinación.

—¿Supervisión? —corrigió Ren.

—Responsabilidad —replicó Arven.

Detrás de Ren, los aldeanos observaban en silencio. Garrik apretaba los puños. Maera tenía la mandíbula tensa.

Ren respiró hondo.

—No voy a irme hoy —dijo—. Hay un hombre al que le estoy sosteniendo la vida con las manos. Cuando esté fuera de peligro… consideraré salir de Lorn. Para aprender. Para conseguir recursos. Para volver mejor.

Kaela asintió.

—El gremio puede esperarte dos días.

Arven inclinó la cabeza.

—El templo también.

Ambos se retiraron, dejando tras de sí un aire cargado de promesas que no eran del todo benignas.

Más tarde, el antiguo equipo de Ren se acercó.

No con armas desenvainadas. Con miradas que ya no sabían dónde ponerse.

—No venimos a pelear —dijo la maga—. Venimos a… hablar.

Ren siguió cambiando el vendaje del viajero.

—Hablen.

El guerrero tragó saliva.

—Nos equivocamos contigo.

No era una disculpa elegante. Era lo único que tenía.

Ren no se giró de inmediato.

—Sí —dijo—. Lo hicieron.

El silencio pesó.

—El gremio… —empezó la santa del templo—. Nos quitará el sanador si tú no vuelves.

Ren alzó la vista, por primera vez con dureza.

—Yo no les pertenecía.

El asesino bajó la mirada.

—Lo sabemos ahora.

Ren terminó el vendaje. Se puso de pie con esfuerzo.

—No voy a volver con ustedes —dijo—. Pero si alguna vez… ven a alguien sangrando en el camino… no miren a otro lado.

No era perdón. Era una línea trazada.

Esa noche, Ren se sentó junto al fuego con Maera.

—¿Qué vas a hacer? —preguntó ella.

Ren miró las brasas.

—Aprender a salvar más —respondió—. Y luego… volver.

El mundo ya había empezado a pedirle cosas.

Esta vez, Ren iba a decidir cómo darlas.

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Elba Lucia Gomez
no come? enfermo atendiendo? débil? no se......
btcclic cuenta3
Espero los próximo nuevos capítulos, welcome, perfec./Scare/
Annyely
gracias , tratare de publicar otro isekai este mes, para que me sigas apoyando☺️
🇲🇽Háyme Castelo🇲🇽🇲🇽🇲🇽
Excelente.
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