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Muerte Al Primer Amor

Muerte Al Primer Amor

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Traiciones y engaños
Popularitas:13.6k
Nilai: 5
nombre de autor: AMZ

No murió por falta de latidos, sino por ausencia de valentía para sostenerlos.
El primer amor...el primer amor de Arya Rosenfeld fue eso, un amor cobarde.
Entonces porque ese amor cobarde luego de arruinar un vínculo que para Arya era tan importante como su vida misma, se atrevía a decirle que todo lo había hecho por ella.
August von Hohenberg, el primer amor de Arya Rosenfeld, no solo era cobarde. Era egoísta, mentiroso y completamente despreciable. Por eso Arya solo podía desear la "muerte al primer amor", no a la persona, sino a sus sentimientos.
Acompaña a Arya a recorrer un sinuoso camino, ¿logrará imponerse ante las adversidades? ¿logrará matar a ese primer amor? ¿logrará volver a confiar, volver a amar?

NovelToon tiene autorización de AMZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

El descanso terminó por diluir la fiebre.

Arya recuperó fuerzas con la misma disciplina con la que había enfermado: comiendo poco pero mejor, durmiendo lo suficiente —aunque nunca lo admitiera— y reduciendo, apenas, las horas nocturnas de estudio. Annie vigilaba discretamente. Ferdinand hacía comentarios exagerados cada vez que la veía bostezar. Y August… August simplemente aparecía.

Como también compartía tiempo con Ferdinand, su presencia junto a Arya no despertaba sospechas. Si coincidían en la biblioteca, parecía casual. Si caminaban juntos un tramo del patio, era porque Ferdinand se había adelantado o distraído con alguien más. Aquella naturalidad era un alivio para Arya, que detestaba convertirse en centro de atención.

August tenía una forma particular de acompañarla no invadía. Preguntaba lo justo. Escuchaba más de lo que hablaba. A veces le dejaba un pequeño papel entre las páginas del libro que ella estaba leyendo, con una observación breve o una cita que sabía que le interesaría. Otras veces simplemente se sentaba frente a ella, estudiando en silencio, compartiendo el mismo espacio sin exigir conversación.

Era una cercanía tranquila sin presión sin exigencias.

Muy distinta a otras presencias que la inquietaban sin que ella quisiera admitirlo.

Desde aquel día frente a la puerta entreabierta, Edward no volvió a intentar buscar por su cuenta a Arya.

Ni siquiera volvió a acercarse demasiado.

Si antes había habido una grieta en su distancia —una mirada más larga, una frase apenas más personal en el balcón olvidado— ahora esa grieta se selló con piedra.

Arya continuó yendo.

Como si nada hubiera cambiado.

Subía las escaleras laterales al final de la tarde, con el botiquín en su bolso. Él ya estaba allí, apoyado contra la baranda, mirando el horizonte con esa expresión impasible que parecía esculpida.

—Tu herida —decía ella.

—Está mejor —respondía él.

A veces ni siquiera se miraban directamente.

Ella revisaba el vendaje con precisión médica. La cicatrización avanzaba. El antídoto había surtido efecto, el tono cetrino de su piel había desaparecido, la tos se había reducido hasta convertirse en un recuerdo aislado. Clínicamente, estaba mejor.

Personalmente, más lejos.

Arya atribuyó esa frialdad a una razón práctica.

Quizá él temía que ella hablara del incidente del veneno.

Quizá no quería deberle nada.

Quizá simplemente era así.

Y aunque esa explicación la irritó al principio —porque le parecía ingrato, porque le parecía innecesariamente orgulloso— terminó por aceptar una verdad más sencilla, no eran amigos. No tenían un vínculo que exigiera explicaciones.

Eran compañeros.

Nada más.

Se repitió aquello tantas veces que comenzó a creerlo.

El primer año pasó con la rapidez engañosa de los días estructurados.

Exámenes. Prácticas. Nuevos contenidos. Rutinas que se volvieron familiares.

Arya obtuvo resultados impecables.

August también.

Edward, como siempre, destacó sin esfuerzo aparente.

Cuando finalmente anunciaron el inicio de las vacaciones, un murmullo de alivio recorrió los pasillos de la academia. Maletas reaparecieron bajo las camas. Cartas familiares fueron abiertas con ansiedad.

Regresar al pueblo.

La sola idea produjo en Arya una sensación contradictoria.

Extrañaba a su familia. La casa pequeña de techos bajos. El olor a pan horneado por las mañanas. El sonido del río cercano.

Pero también sabía que volver significaba recordar quién era antes de la academia.

Una chica de pueblo, tal vez con muchas más ambiciones que posibilidades.

Empacó con orden meticuloso. Sus libros favoritos, cuidadosamente envueltos. Las notas del año, clasificadas con precisión y regalos que intercambio con Annie.

En el patio principal, los carruajes aguardaban.

Ferdinand hablaba animadamente sobre las fiestas del pueblo. Annie abrazaba a varias compañeras prometiendo cartas frecuentes.

August se acercó a Arya cuando la encontró sola por un momento.

—¿Te iras pronto?

—Sí.

—Yo también.

Se miraron un instante.

Había algo diferente en esa despedida anticipada. No era tristeza abierta, pero sí una conciencia nueva de ausencia.

—Espero que descanses —dijo él con suavidad—. De verdad esta vez.

Ella sonrió apenas.

—Lo intentaré.

August pareció querer añadir algo más, pero se contuvo.

En el extremo opuesto del patio, Edward subía a su carruaje sin mirar a nadie en particular.

El ayudante cerró la portezuela con un sonido seco. El caballo resopló. El murmullo de despedidas llenaba el aire.

Edward apoyó una mano enguantada sobre el marco de la ventanilla antes de sentarse. No buscaba a nadie. No tenía motivo para hacerlo.

Y aun así, su mirada se desplazó.

No de inmediato. No con intención evidente. Pero terminó encontrándola.

Arya estaba unos metros más allá, de pie junto a August. Ferdinand acababa de apartarse para hablar con Leonardo, dejándolos a solas por un instante.

Ella sostenía su equipaje con una mano, la otra moviéndose ligeramente mientras hablaba. Y sonreía.

No era la sonrisa educada que ofrecía en clase.

No era la leve curvatura de labios que utilizaba como escudo.

Era otra.

Más abierta. Más luminosa.

Había algo despreocupado en la forma en que inclinaba la cabeza para escuchar. Algo genuino en cómo sus ojos se entrecerraban apenas cuando reía.

Edward observó cómo el gesto de ella cambiaba cuando estaba con él.

Con August.

El interior del carruaje se sentía de pronto más estrecho. Desvió la mirada.

Sin vacilar, sin analizarlo.

Sin permitirse siquiera formular un pensamiento coherente al respecto.

Miró al frente, hacia la salida del patio, como si nada hubiera ocurrido.

Pero la acción fue demasiado rápida para ser indiferente.

No volvió a mirar.

El cochero dio la orden y el carruaje comenzó a avanzar.

Afuera, el patio comenzaba a vaciarse.

Arya permanecía de pie donde August la había encontrado, con la maleta a su lado y el murmullo de las despedidas desvaneciéndose poco a poco alrededor de ellos.

—Lamento tener que despedirme de ti por tanto tiempo.

Su voz era suave, más baja que de costumbre. No había dramatismo en sus palabras, pero sí una sinceridad que resultaba difícil de ignorar.

Arya sintió cómo su cuerpo se tensaba apenas.

No por tristeza, era algo más inquietante.

—Las vacaciones no son tan largas —respondió ella, intentando mantener la naturalidad.

—Lo suficiente —dijo él.

Sus ojos verdes se suavizaron ligeramente.

—Aunque… en realidad, estoy feliz.

Ella parpadeó, sorprendida.

—¿Feliz?

August asintió.

—Este fue un buen año.

Hizo una breve pausa.

No parecía nervioso. No dudaba. Pero eligió sus palabras con cuidado.

—Porque te conocí.

El mundo no se detuvo.

El patio seguía lleno de voces. Los carruajes seguían partiendo. El viento seguía moviendo suavemente los bordes de su uniforme.

Y, sin embargo, algo en Arya se quedó completamente inmóvil.

El calor subió a su rostro sin pedir permiso.

Un cosquilleo incómodo recorrió su pecho, descendiendo hasta su estómago.

Desvió la mirada por un instante, como si el suelo pudiera ofrecerle una respuesta adecuada.

No sabía qué decir.

No sabía cómo recibir esas palabras sin sentirse expuesta.

Sin sentirse… vista.

Antes de que pudiera encontrar una respuesta, una voz familiar rompió el momento.

—¡Arya!

Ferdinand se acercaba con paso enérgico, seguido de Annie y Leonardo.

—Nuestro carruaje ya llegó.

La realidad regresó con esa simple frase.

Arya asintió, agradecida por la interrupción, aunque una parte de ella no lo estaba.

—Ya voy.

Ferdinand saludó a August con una palmada amistosa en el hombro.

—Nos veremos después de las vacaciones.

—Claro —respondió August.

Annie abrazó brevemente a Arya.

—Escríbeme.

—Lo haré.

Leonardo levantó una mano en señal de despedida.

Todo era normal. Arya tomó su maleta y caminó hacia el carruaje junto a Ferdinand. El ayudante ya sostenía la puerta abierta.

Subió el primer escalón.

Y entonces se detuvo. No sabía por qué, solo lo hizo, giró la cabeza, August seguía allí, observándola.

Arya sostuvo su mirada un instante.

Sintió nuevamente ese cosquilleo extraño, esa calidez traicionera que no lograba comprender del todo.

Y, antes de poder pensarlo demasiado, habló.

—Tenías razón.

August no se movió.

—Fue un buen año.

Sonrió.

No era una sonrisa amplia, no era llamativa. Era pequeña y sincera.

El efecto fue inmediato.

August se quedó completamente quieto.

Como si el tiempo se hubiera detenido solo para él.

Sintió el calor subir a su propio rostro, inesperado, incontrolable.

No estaba preparado para lo que esa sonrisa provocaba en él.

Pero antes de que pudiera decir algo, antes de que pudiera siquiera reaccionar, la puerta se cerró.

El carruaje comenzó a avanzar.

Y ella se fue.

August permaneció de pie, mirando el espacio vacío donde había estado segundos antes.

No se dio cuenta de que estaba sonriendo también.

Ni de que sus mejillas seguían ligeramente sonrojadas.

Ni de que, por primera vez en mucho tiempo, no controlaba a voluntad las expresiones en su rostro.

Dentro del carruaje, Arya se acomodó junto a la ventana.

El movimiento suave de las ruedas, el sonido rítmico de los cascos contra el camino, el balanceo constante…

Todo parecía distante.

No se había dado cuenta de que estaba sonriendo, era algo leve e inconsciente. Pero Ferdinand sí lo notó.

La observó de reojo durante unos segundos, en silencio.

Y luego habló.

—Pensé que August era mi amigo…

Arya giró la cabeza, sorprendida.

—…pero es evidente que ese astuto se acercó a mí para estar cerca de ti.

La sonrisa desapareció de su rostro al instante.

—Eso no es cierto —respondió rápidamente.

Demasiado rápido, Ferdinand alzó una ceja, no era fácil engañarlo, un año entero observandolos no le dejaba lugar a dudas que tenía razón en lo que decía.

No insistió de inmediato.

Miró al frente por un momento, como si evaluara algo.

Luego suspiró.

—Pasaré por alto eso.

Arya lo miró, confundida.

Ferdinand se recostó ligeramente contra el asiento.

—Si a ti te agrada… no tengo objeciones.

Hizo una pausa.

—Después de todo, no parece ser un mal tipo.

Sus labios se curvaron apenas en una sonrisa resignada.

—Y estoy dispuesto a aceptar que se acerque a mi querida prima.

El calor regresó al rostro de Arya, acompañado de una irritación inmediata.

—Tonto… —murmuró, girando la cabeza hacia la ventana.

Ferdinand soltó una pequeña risa.

Afuera, el paisaje comenzaba a cambiar.

La academia quedaba atrás.

Y con ella, el primer año que lo había cambiado todo.

1
Aniramairos
"Camarón que se duerme..." 🤭
Aniramairos
Ya empezaron los problemas, el primer problema las víboras esas, el segundo el estatus de August, seguro lo van a comprometer y casar, si no con la lagartona mayor, con alguien más de su mismo nivel 🤭.
Aniramairos
¿Pues cómo no va a ser así? Su comportamiento con ella no ha sido ni siquiera amistoso, al contrario ha sido arrogante, aunque no haya sido su intención, es lo que demuestra.
Aniramairos
Resultó ser una elitista, mal inicio para una posible amistad /Left Bah!/
Yanitza Cótua
autora, nos regala otro capitulo🥰
Asenet Polo
/Smile//Smile//Smile//Smile/
missobsidiana
Edward es un sol 🥰
girlcherry
Al fin termino la guerra ahora a ver qué pasó durante su ausencia
Sol
Edward es el estándar
Nivaria: concuerdo jaja
total 1 replies
Anonymous
Por favor autora que su patrocinador no sea el cucaracho de August, porque si sale que l torombolo ese la dejó con la condición de que la patrocinaran, no ahí si me da de todo🤭🤭🤭 ojalyses Edward el patrocinador
Anonymous
Definitivamente Edward es tenaz, acabar la guerra en tan poco tiempo por regresar con Aria🥰🥰y aparte correr para salvarla🥰También me encantó la berraquera de Aria, tener el valor de parecer serena mientras hablaba del progreso del príncipe mientras los envenena, porque no esperaba que la rescataran y aparte tenía un princeso(jajaja) en apuros por proteger, me encantan las protagonistas así, guerreras e inteligentes, que no esperan a que las rescaten 👏👏👏👏
Elizabeth Yepez
que bueno que terminó la guerra,y que Edward llegó rápido, Arya que lista e inteligente eres, eso del té fue genial
RiYue87🇻🇪
😍😍😍 q inteligente arya, un te y los inmovilizó x completo 🤣🤣🤣 y el príncipe se enteró de la relación de Edward y Arya esperó no sea una piedra 🤭🤭🤭
Laura Aguado
Edward es td lo q está bien en un hombre. Arya es maravillosa, una gran mujer, hacen una pareja extraordinaria ❤️❤️❤️
Mitsuki G
Entonces está Arya como Edward tenían razón esos guardias actuaban muy extraño desde el inicio lo bueno que Arya al verlos así cuando no podrían entrar les diera ese té jeje me gusto como los dejo más que los infelices querían abusar de Arya y el principe ya vio de quien hablaba Arya al ver sus ojos enamorados de ambos al encontrarse y me encantó que Edward si se apuro para regresar con Arya más al ver así a sus hombres pero ya por fin se acabó esa guerra y Arya podra saber que decía Annie y será el cobarde quien su familia quien paga sus estudios aunque no creo con los prejuicios que los plebeyos deberían besarle los pies así que lo dudo pero quien sabe hay que ver
RiYue87🇻🇪: creo q fue Edward quien pagó sus estudios, 🤔 estoy casi segura.
total 1 replies
Mitsuki G
En verdad autora que este Edward no muera ni que por algún motivo no lo vea en varios años por perdida de memoria o se perdió en verdad regrese bien aunque un poco herido pero regrese por Arya que ese romance se haga no se pierda me agrada mucho Edward y que el principe sea un aliado de ellos que Arya le deje claro que ellos tienen algo que no se meta que sea un amigo para ambos ya que a su manera ambos lo ayudaron y el único enemigo sea ese ex y que regrese este Edward no en varios años
Anonymous
Hay que no le pase nada a Edward, que no se pierda, que no pierda la memoria, mejor dicho que regrese sano y salvo. Ahora que me pongo a analizar será que el príncipe se va a enamorar de Aria y va a ser un obstáculo?🧐
Elizabeth Yepez
otra vez Edward tiene que marcharse, ahora que Arya está enamorada, ojalá la guerra acabe pronto
Laura Aguado
❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Laura Aguado
❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
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