He visto a los ojos del diablo, su nombre es Alessandro Russo y ha vuelto dispuesto a arrastrarme al infierno. El no se ira sin saldar las cuentas pendientes, y el y yo tenemos una que me ha atormentado por años. El legado de mi familia esta en juego, todo por lo que he sacrificado cada parte de mi vida. El esta dispuesto a salvarnos, pero quiere algo a cambio. Yo.
Al contrario de lo que pensaba el no quiere que muera para pagar por mi pecado, el quiere que viva, por el, para el, convertirme en su esposa, su posesion, el quiere castigarme, y talvez quiero lo mismo, talvez creo que me lo merezco.
No se supone que deba caer de nuevo en este espiral de deseo sin control, que deba mostrarle mis mas oscuros confines a mi captor. Mi esposo es mi mayor enemigo me repito todos los dias, pero no termino de creerlo. No cuando me mira como lo hace, no cuando me toca como si no pudiera tener suficiente, estoy atrapada en su red y no creo que me deje ir nunca.
Talvez no quiero que lo haga
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Capitulo 18: La Triada
El viaje a la direccion que me envio Qiang es largo, Belian maneja y Leonardo va a su lado, nosotras estamos atrás. Destiny se inclina hacia adelante entre los asientos y clava su mirada en Leonardo.
—Dime algo fb ¿Que le gusta a tu pequeño hermano?
Leonardo voltea a mirarla, levanta una ceja y sonrei.
—Tu no, estoy seguro.
Destiny gruñe moviendose hacia atrás y Leonardo rie.
—Kiran esta fuera de tu liga, ademas tienes como mil años mas que el, ubicate, pinky pie.
Ella suelta un suspiro virando los ojos.
&Tengo 30 imbecil y tu hermano debe tener como 24 ¿No?
—¿Que? —Leonardo se rie y niega— Tiene 21.
Destiny salta en su lugar, sus ojos se abren y voltea hacia mi.
—¿En serio?
Asiento y Alessa suspira a mi lado.
—Te dije que era un bebe.
Destiny cruza los brazos en su pecho y suspira volteando la mirada hacia otro lado.
—Bueno, no me importa.
—Alejate de mi hermano, pinky pie, no eres su tipo.
Destiny no responde, volvemos a quedarnos en silencio hasta que el auto se detiene.
—Llegamos.
—Mira, nos estan esperando —dice Destiny.
Miramos por la ventana y ahi estan, Qiang y Ming, el edificio detras de ellos parece una bodega, estamos en el medio de la nada, espero verlos con escoltas, pero estan solos.
No se si confian demasiado en nosotros o son idiotas.
Destiny abre la puerta y bajamos del auto.
Qiang sonrie acercandose, lleva pantalones de cuero y una camisa que parece un crop top blanca, la mitad de su abdomen esta a la vista, musculos marcados con sutilesa a pinceladas, tiene un monton de letras chinas en tatuajes que suben escondiendose dentro de su camisa, su cabello negro y sedoso cae hasta su cintura.
—Me estaba impacientando —tararea con emocion, me abraza contra su pecho y suspira, susurrando en mi oido— Te he extrañado Jie.
—Yo tambien, pequeño alborotador —respondo.
Se aleja sonriente, saludando a los demas, Ming se acerca, su mirada fja en mi, ha cambiado bastante desde la ultima vez que lo vi hace dos años. El traje se acentua a su cuerpo musculoso, su cabello negro esta atado en una coleta desordenada, dejando que pequeños mechones enmarquen su rostro, sus facciones marcadas, ojos de felino.
—Hola, Violet.
— Hey Ming
Nos damos la mano y entonces el me atrae hacia el, me abraza contra su pecho y lo siento temblar, asi de rapido como se acerca se aleja, carraspea y suelta mi mano dando un paso atrás, su mirada recorre mi rostro y cae en mi cuello, lo veo en camara lenta, como acerca su mano a mi pecho, esta apunto de tomarlo, de tocar el collar que descansa en mi piel, pero su mano es detenida.
—No la toques —la repentina aparicion de Leonardo me hace saltar hacia atrás.
La mirada que le dedica a Ming es oscura, seria, su mandibula apretada.
—¿Eres su esposo? —pregunta Ming
Y Leonardo sonrie, parece un psicopata, pero Ming no se inmuta, aleja su mano de su agarre y lo mira tranquilo, esperando una respuesta.
—Si fuera su esposo estarías gritando como una perra ahora mismo —amenaza.
Entonces Ming parpadea —¿Quien eres?
Suspiro y me acerco deteniendo esta tonteria.
—Es hermano de mi esposo, Leonardo Russo —miro a Leonardo y el esta tenso— No vinimos a pelear.
—No dejes que nadie te toque entonces —gruñe.
Lo ignoro llevando mi mirada de nuevo a Ming
—¿Podemos entrar ahora?
—Claro, vamos
Se da la vuelta y nosotros lo seguimos, Leonardo se queda a mi lado incluso cuando entramos, la bodega esta vacia, caminamos entre pasillos hasta llegar a una especie de oficina improvisada, paredes grises, sillas de madera, y solo dos estantes, uno tiene alcohol y el otro espadas relucientes como decoracion.
Me siento en una silla y Leonardo toma otra jalandola hacia mi lado y se sienta.
Qiang rie desde su lugar al otro lado observandonos, se acerca al estante.
—¿Algo de beber? —pregunta
Y todos comienza a hacer sus pedidos como si estuvieramos en un bar, Qiang parpadea como si se hubiera dado cuenta de lo estupido que fue preguntar.
Belian suspira y se acerca a el.
—Ven te ayudo.
Qiang le sonrie, sus ojos brillan, tiene esta extraña fijacion por Belian desde que eramos mas joven.
—Siempre tan caballeroso.
Despues de servir las bebidas todos nos sentamos, el silencio nos embarga por unos minutos hasta que Ming habla.
—Entonces… ¿Quien es tu esposo?
—Alessandro Russo —respondo.
Nos miramos en silencio por largos segundos y entonces el parece recordar, sus ojos se abren en sorpresa.
—Alessandro Russo… ¿El mejor amigo de Viviane? ¿Ese Alessandro?
Asiento y Qiang jadea.
—¡¿Que?! Te casaste con ese imbecil.
Leonardo gruñe y pongo mi mano en su pecho antes de que se levante y explote como un animal.
—No insultes a mi esposo, Qiang.
El frunce el ceño y resopla.
—Ese hombre no es bueno para ti, Jie jie —replica con un puchero en sus labios— El no te merece. Nadie lo hace
Mis ojos van al vaso en mi mano, ni siquiera lo he probado, veo el liquido mecerse contra el vidrio y suspiro.
—Creo que es al revez.
—Violet… —Ming dice mi nombre en un tono cansado, mi mirada vuelve a el, parece molesto, pero lo esconde tan bien— No entiendo como no puedes verlo —suspira.
Alejo mi mirada de la suya, Ming ha sido un gran amigo todos estos años, el es callado, es amable y bastante inteligente para los negocios, un hombre que se apega a las reglas y las rompe cuando su corazon le dicta, confio en el.
Pero el no sabe la historia completa.
—Bueno, no hablemos de eso. En realidad queria reunirme con ustedes para hablar sobre nuestra alianza.
—Las triadas tienen lazos seguros con la Ngradheta —responde Ming— Hemos estado ayudando en lo que se puede.
—No hablo de la organización. Es de ustedes y yo.
Ming parpadea, cruza las piernas y me mira con atencion.
—¿Problemas con la organización?
—Con mi padre en especifico. Tiene esta guerra estupida con Alessandro desde hace años, tiene el ego herido y seguro querra tomar repesalias.
—¿Y esperas que no lo sigamos en eso?
—Espero que esten de mi lado. Tomare el liderazgo asi tenga que arrancarlo de sus manos frias.
—¿Le estas declarando la guerra a tu familia? —pregunta Qiang, me mira con los labios abiertos en sorpresa.
—No. No es exactamente eso, amo a mi familia, la organización lo ha sido todo para mi desde que tengo memoria, soy fiel a mi familia y ahora los Russo son mi familia.
Qiang asiente, su habitual ser jugueton a desaparecido, parece pensativo, mueve los dedos en el vaso y suspira.
—Sabes pense que toda esta obsesion con el chico innombrable se habia acabado cuando te enviaron a Suiza hace cuatro años, casi mueres, dijiste que era el final, que te dentendrias.
—Qiang... —su nombre escapa de mis labios como un suspiro.
El niega, levanta la mirada y la clava en mi
—No. Tienes que escucharlo. Violet esta obsesion no te hace bien. ¿Por que te casarias con un hombre que te llevo a la muerte?
Leonardo bufa, lo tomo del brazo antes de comience hablar.
—Eso no fue asi —respondo— No fue su culpa. El no era la razon por la que estaba haciendo todas esas cosas. Si, yo —mis manos van a mi cabello moviéndolo hacia atrás— Enloqueci, queria venganza, queria culpables, mi hermana estaba muerta, Alessandro se habia ido, y yo solo… Estaba demasiado furiosa. Pero esto… Ya no se trata de eso.
—Estas dispuesta a destruir a tu familia por el —replica— Es lo mismo que hace cinco años, rompiste las reglas, fuiste contra todos, estabas sin control. ¿No lo entiendes? Eso que te hicieron fue solo un recordatorio de que podrian deshacerse de ti si lo quisieran.
—No es verdad —replico.
Pero el solo niega, suspira y mira a Ming, el me esta mirando, me sonrie
—Estamos de tu lado, Violet —dice Ming— Si quieres que cerremos los canales lo haremos.
—No, no quiero que mi padre sepa que hablamos, solo sigamos como estabamos, haganme saber todo lo que sepan sobre los movimientos de la organización.
—Tu padre ha estado haciendo envíos a la Bratva, pasan por nuestras vias antes de ir hacia alla, pero no sabemos exactamente que llevan —dice Ming
Qiang suspira —Yo tengo una idea de que pueden ser. La bratva a estado haciendo estas subastas clandestinas de un tiempo para aca.
—¿Trafico de personas? —pregunta Belian serio
Y Qiang asiente.
—No lo creo —niego— Nosotros no hacemos eso.
—Tu no haces eso —replica Belian— Comencemos a separarnos a nosotros de la organización, tu mas que nadie sabes que mi padre es capaz de lo que sea por volver a llevar a la organización a nuestros dias de gloria.
—Pero trafico… Eso es…
—Enfermo, inhumano… Vamos Letta, si no le importan sus propios hijos ¿Crees que le importan los hijos ajenos?
—Podemos avergiuar mas si lo deseas, Qiang puede ir y reunirse con Ivanov.
—¿Te hablas con ese imbecil? —le pregunta Belian casi gruñendo.
Qiang le sonrie.
—Aveces nos conectamos… ¿Celoso?
—Asqueado.
Qiang rie, se levanta de su lugar y vuelve a servir su vaso.
—Ivanov es facil de persuadir, hare que me lleve al lugar.
—Bueno, esta bien. Igual, cualquier movimiento extraño, avisame.
—Claro. Siempre a tus ordenes Jei Jei.