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Los Cinco Herederos del Multimillonario

Los Cinco Herederos del Multimillonario

Status: Terminada
Genre:CEO / Oficina / Romance oscuro / Completas
Popularitas:395
Nilai: 5
nombre de autor: J.Borges

Aurora lo perdió todo en una sola noche. Cinco años después, vuelve con cinco razones para no volver a rendirse.

La víspera de su compromiso, Aurora encuentra a su prometido en la cama con su propia hermana. Y sus padres, en vez de consolarla, eligen quedarse del lado de la hija «perfecta». Sin casa, sin familia y con el corazón hecho pedazos, acaba en un bar… y en los brazos de un desconocido: João Pedro de Andrade, uno de los hombres más ricos del país, frío, reservado y drogado sin saberlo.

Por la mañana, ella se marcha. Él despierta sin poder recordar su rostro.

Cinco años después, Aurora ya no es la joven que salió llorando de aquella casa. Es la dueña de una marca de joyas que se abre paso en el mercado y la madre de cinco pequeños genios: uno hackea computadoras, otro descubre malas inversiones en minutos, dos diseñan joyas y todos tienen más iniciativa que muchos adultos.

Hasta que el destino los pone frente a frente. João Pedro no deja de preguntarse por qué esa mujer le resulta tan familiar… y por qué esos cinco niños lo miran como si ya lo conocieran.

Entre secretos que creía enterrados, una hermana que no se resigna a perder y un pasado que vuelve a tocar su puerta, Aurora tendrá que decidir en quién confiar. Porque hay verdades que no se pueden esconder para siempre.

Traición, maternidad, lujo y un amor que empezó de la forma menos esperada.

Porque Aurora no volvió para pedir perdón. Volvió para demostrar quién es.

NovelToon tiene autorización de J.Borges para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12 — La confianza que empezó a nacer

Aurora se pasó la noche entera pensando en las palabras de João Pedro.

Él podría haber exigido respuestas. Podría haberse presentado con abogados. Podría haber usado su poder y su influencia para averiguarlo todo por su cuenta. Pero no lo hizo. Solo le pidió una cosa: la verdad.

A la mañana siguiente, Aurora despertó decidida a hablar con él. Ya no quería huir. Ya no quería seguir tratando a João Pedro como una amenaza, sobre todo después de ver que había respetado su miedo.

Al llegar a la empresa, se encontró con una sorpresa. Sobre su escritorio había un sobre pequeño. Adentro estaba una carta. Aurora reconoció la letra de inmediato. Era de João Pedro.

«Aurora:

»Sé que tienes motivos para desconfiar de mí. Sé que mi presencia puede asustarte, sobre todo después de todo lo que has vivido.

»Pero quiero que sepas una cosa: no voy a obligarte a hacer nada.

»Si los cinco son mis hijos, quiero conocerlos. Si no lo son, lo voy a respetar.

»No quiero entrar en tu vida destruyendo lo que construiste. Quiero entrar solo si tú me lo permites.

João Pedro.»

Aurora terminó de leer con los ojos húmedos. Durante cinco años, nadie le había preguntado qué quería ella. Lucas había elegido a Emilia. Su madre había elegido a Emilia. Su padre había elegido a Emilia. Todos habían decidido por ella. João Pedro era el primero que le decía:

«Tú decides.»

Tomó el celular y lo llamó.

—¿Hola?

—Soy yo.

La voz de él se suavizó de inmediato.

—Aurora.

—Leí tu carta.

—Espero que no te haya incomodado.

—No.

Respiró hondo.

—Quiero que hablemos.

—Voy para allá.

Poco después, João Pedro entró a la oficina. Aurora se levantó.

—Lo pensé mucho.

—Yo también.

Ella se acercó.

—Te tuve miedo.

João Pedro no se defendió.

—Lo entiendo.

—Tuve miedo de que aparecieras en mi vida y quisieras quitarme a mis hijos.

—Yo nunca haría eso.

—Pero también me di cuenta de algo.

—¿De qué?

Aurora se apretó las manos.

—Tuviste la oportunidad de presionarme.

Él guardó silencio.

—Y no lo hiciste.

João Pedro esbozó una pequeña sonrisa.

—Porque sé lo que es perder el control de la propia vida.

A Aurora se le encogió el pecho.

—Por eso quiero confiar en ti.

Él se sorprendió.

—¿Estás segura?

—Quiero intentarlo.

João Pedro se acercó, pero se mantuvo a la distancia justa para no intimidarla.

—No voy a romper esa confianza.

Aurora asintió.

—Entonces voy a contarte todo lo que necesitas saber.

João Pedro esperó.

—Los cinco nacieron después de aquella noche.

Él cerró los ojos un instante.

—Me lo imaginaba.

—Pero no te lo conté porque en ese entonces yo no sabía quién eras. No sabía si estabas vivo, si querías hijos, si te acordabas de mí…

—No me acordaba de tu rostro.

—Lo sé.

Aurora respiró hondo.

—Pero yo nunca te olvidé.

João Pedro la miró.

—¿Por qué?

Ella sonrió con tristeza.

—Porque esa noche, aunque yo no sabía quién eras, me trataste con respeto. Yo estaba destrozada. No me hiciste preguntas. Solo te quedaste conmigo.

Él se conmovió.

—Aurora…

—Ya no quiero seguir escondiéndote a mis hijos.

A João Pedro se le humedecieron los ojos.

—¿Entonces puedo conocerlos?

Ella dudó unos segundos.

—Sí.

Una sonrisa le apareció en el rostro.

—Gracias.

—Pero con una condición.

—La que quieras.

—Vas a entrar en su vida poco a poco.

—Lo prometo.

—Sin regalos exagerados.

Sonrió.

—De acuerdo.

—Sin tratar de comprar su cariño.

—Jamás.

—Y sin hacer promesas que no puedas cumplir.

João Pedro se puso serio.

—Lo prometo.

Aurora por fin sonrió. Por primera vez sintió que quizá podría compartir ese peso con alguien.

Más tarde, llevó a João Pedro a su casa. Los niños estaban en la sala. Miguel fue el primero en notar su presencia.

—Usted volvió.

João Pedro sonrió.

—Volví.

Theo lo observó con atención.

—Usted es el hombre de la foto.

João Pedro se rio.

—Parece que ese tema todavía no muere.

Valentina corrió hacia Aurora.

—Mamá, ¿él se va a quedar?

Aurora miró a João Pedro. Después, a sus hijos.

—Sí.

Los cinco sintieron curiosidad. João Pedro se agachó para ponerse a su altura.

—Soy João Pedro.

Davi preguntó:

—¿Usted es rico?

Aurora abrió los ojos de par en par.

—¡Davi!

João Pedro empezó a reír.

—Sí.

Theo preguntó:

—¿Cuánto?

—Eso es un secreto.

Miguel cruzó los brazos.

—Entonces usted es misterioso.

—Tal vez.

Livia se acercó.

—¿Le gustan las joyas?

João Pedro miró a Aurora.

—Creo que me están empezando a gustar.

Aurora sonrió.

En ese momento, algo cambió. No sabía qué le deparaba el futuro. No sabía si João Pedro era de verdad el padre de los cinco. Pero, por primera vez, no sentía ganas de huir. Quería descubrir la verdad a su lado.

Y cuando João Pedro miró a aquellos cinco niños, comprendió que su corazón ya había tomado una decisión incluso antes de la prueba. Quería formar parte de esa familia.

Pero nadie en esa casa sabía que, esa misma tarde, alguien lo observaba todo desde lejos. Y esa persona envió un único mensaje:

«Por fin empezó a confiar en él. Ahora tenemos que impedir que descubran la verdad.»

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