NovelToon NovelToon
Relación Secreta

Relación Secreta

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Romance / Amor prohibido
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Un amor secreto

Esta historia habla de un amor secreto entre Ariel, hijo de Santiago, y Kiara Emelyn, hija de Nicole y Gabriel. Desde pequeños crecieron juntos porque sus padres son mejores amigos y siempre les hicieron creer que eran como primos. Al cumplir 15 años, ambos comienzan a descubrir que lo que sienten va mucho más allá de una amistad. Sin embargo, ninguno se atreve a confesarlo por miedo a la reacción de sus familias. Entre miradas escondidas, mensajes secretos y momentos compartidos, Ariel y Emelyn intentarán entender sus sentimientos mientras mantienen su amor en secreto. ¿Podrán algún día contar la verdad?

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4 Una mañana difícil

Al día siguiente me desperté con la cabeza llena de pensamientos. Había dormido muy poco y, apenas abrí los ojos, recordé la pelea con Emely.

Agarré el celular por costumbre.

No tenía ningún mensaje suyo.

Suspiré y lo dejé nuevamente sobre la mesa de noche.

—Bueno, pues… —murmuré—. Qué día tan largo.

Como Emely seguía molesta conmigo, no tenía muchas ganas de arreglarme de más. Me metí a bañar, me cambié y escogí algo sencillo: un pantalón jean, una camisa de manga corta, una gorra puesta hacia atrás y unos tenis blancos. Antes de salir de la habitación me puse un poco de perfume.

Me miré rápidamente al espejo.

—Listo.

Bajé las escaleras con el celular en la mano. Al llegar a la cocina encontré a mi mamá, Kiara, sirviendo el desayuno.

Ella levantó la mirada apenas me vio.

—Ariel, ¿vas a comer?

—Poquito, mamá —respondí.

Mi mamá frunció el ceño.

—¿Poquito? ¿Y eso por qué?

—No tengo mucha hambre.

Me senté en la mesa y empecé a comer sin ganas. Movía la comida lentamente mientras mi cabeza seguía en otro lado.

Mi mamá se quedó observándome unos segundos.

—Ariel, ¿qué tiene?

—Nada, mamá.

—No me diga “nada”, que yo lo conozco. Desde que bajó tiene una cara como de tres metros de largo.

Solté una pequeña risa, aunque no tenía muchas ganas.

—Estoy cansado.

—¿Cansado de qué? ¿De estudiar?

—Sí, más o menos.

Mi mamá dejó lo que estaba haciendo y se sentó frente a mí.

—Mijo, usted últimamente anda muy distraído. Come mal, duerme poco y ahora resulta que ni quiere desayunar. ¿Qué le pasa?

Bajé la mirada.

No podía contarle la verdadera razón.

¿Cómo iba a decirle que estaba mal porque Emely estaba molesta conmigo?

Para mi mamá, Emely era prácticamente una hija más de la familia. Siempre había estado cerca de nosotros. Decirle que llevábamos cinco años juntos era algo que todavía no me atrevía a hacer.

—No pasa nada, mamá —dije nuevamente.

Ella suspiró.

—Ariel, vea, yo no le voy a sacar las cosas a la fuerza, pero tampoco me gusta verlo así.

—Estoy bien.

—No, no está bien.

La manera en que lo dijo me hizo levantar la mirada.

—Usted cree que porque ya tiene veinte años puede hacer lo que quiera y olvidarse de cuidarse. Tiene que aprender a organizarse. La universidad es importante, sí, pero también lo es dormir, comer y estar pendiente de usted mismo.

—Sí, mamá.

—Y otra cosa —añadió—: no se me vaya a poner de mal genio conmigo porque le estoy diciendo las cosas por su bien.

—No estoy de mal genio.

—Pues parece.

Solté un suspiro.

—Es que ya estoy estresado, mamá.

—¿Y cree que contestándome mal se le va a quitar?

—No le estoy contestando mal.

—Ariel…

Me quedé callado.

Mi mamá tenía razón, pero en ese momento me sentía demasiado frustrado para reconocerlo.

Entonces apareció mi papá en la cocina. Él había escuchado parte de la conversación desde el pasillo.

—¿Qué pasó por acá? —preguntó tranquilamente.

Mi mamá lo miró.

—Su hijo amaneció con una actitud terrible.

Mi papá se acercó, me dio una palmada en el hombro y dijo:

—Déjelo, Kiara. De pronto amaneció atravesado.

—¡Es que no quiere contarme qué tiene!

Mi papá se sentó a mi lado.

—A ver, mijo. ¿Está pasando algo?

—Nada grave, papá.

Él me miró y sonrió.

—Bueno. Cuando quiera hablar, habla. No lo vamos a obligar.

Eso era precisamente lo que necesitaba escuchar.

Mi papá siempre era más relajado.

Mi mamá, en cambio, quería saberlo todo.

—Gracias, pa.

—Pero coma —añadió él—. No se me vaya a desmayar en la universidad por andar con el estómago vacío.

—Sí, señor.

Mi mamá negó con la cabeza.

—Ustedes dos son iguales.

Mi papá soltó una carcajada.

Yo terminé el desayuno, aunque apenas pude comer.

Agarré mi bolso y me levanté.

—Me voy.

—¿Ya? —preguntó mi mamá.

—Sí. Tengo clase temprano.

—Bueno, mijo. Cuídese.

—Sí, mamá.

Mi papá levantó la mano.

—Hágale pues, campeón.

Salí de la casa y respiré profundamente.

La discusión con Emely seguía dándome vueltas en la cabeza.

Mientras manejaba hacia la universidad, miré mi celular una última vez.

Seguía sin tener ningún mensaje de ella.

Guardé el teléfono.

—Qué problema, pues…

Y continue manejado ; sin saber que aquel día iba a ser todavía más complicado.

1
Matilde Pinela
tardo demaciado en darce cuenta cuánto ama ala madre de su hija
Maryiset Inglese
tan fácil y rápido le diste la oportunidad.. después de todo lo que hizo
Tere Jimenez
muy interesante la novela ojalá y nos regalen más capítulos
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play