NovelToon NovelToon
El Hombre Que No Conocí En París

El Hombre Que No Conocí En París

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Amor eterno / Romance
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Valentina Montenegro tenía una vida perfecta en París, hasta que una noche se dejó llevar por un desconocido que le robó el corazón… y desapareció a la mañana siguiente.

Meses después, tras sobrevivir a un atentado, su padre la obliga a regresar al país y le asigna un escolta.

Gael Santoro.

El hombre que Valentina reconoce como aquel desconocido de París.

Solo hay un problema:

Gael nunca estuvo en París.

Ahora, escondida en una finca que guarda más secretos de los que imagina, Valentina tendrá que convivir con el hombre que asegura no conocerla.

Pero mientras intenta descubrir quién le mintió aquella noche, podría terminar enamorándose del hombre equivocado… otra vez.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 18

Valentina

Todavía estaba molesta con Thiago.

Mucho.

Su explicación me había parecido tan estúpida que no sabía si quería reírme o volver a golpearlo.

¿Cómo podía una persona ser tan inconsciente como para endeudarse de esa manera?

Aunque, pensándolo bien, quizás no tenía derecho a juzgarlo.

Yo también había cometido errores.

Solo que los míos no habían terminado con mi hermano entregando prácticamente todo su patrimonio para salvarme.

Suspiré.

Ahora tenía un problema mucho peor.

No estaba segura de si realmente me gustaba Gael.

Tal vez todo era una confusión.

Quizás mi desprecio hacia el hombre de París se había trasladado a Thiago y, al descubrir que él era el verdadero culpable, mi cabeza había empezado a reorganizar todos mis sentimientos.

O quizá...

Simplemente me estaba enamorando de Gael.

Y esa posibilidad me aterraba.

Decidí no pensar más en eso.

Seguí con mi rutina.

Limpiar.

Era prácticamente lo único que hacía durante el día y, aunque jamás pensé que diría algo así, comenzaba a agradecerlo.

Además, lo hacía bastante bien.

Bueno...

Casi siempre.

Ese día estaba limpiando la oficina de Gael cuando terminé sentándome en una de las sillas.

Él estaba concentrado frente a su computadora.

Levantó la mirada.

—¿Estás cansada?

—La verdad, sí.

—Puedes descansar.

—Gracias.

Me acomodé en la silla.

—Tienes tantas pendejaditas pequeñas que limpiarlas es horrible.

Gael soltó una risa.

—¿Pendejaditas?

—Sí. Cosas pequeñas que no sirven para nada, pero que acumulan polvo como si fuera su trabajo.

—Son documentos.

—Peor.

Volvió a concentrarse en la computadora.

Lo observé unos segundos.

—Oye.

—¿Qué?

—¿Te gusta París?

Levantó la mirada.

—No.

Fruncí el ceño.

—¿Por qué no?

—Porque llueve cuando no debe, hace frío cuando uno quiere sol y los franceses tienen una habilidad impresionante para hacerte sentir culpable por no hablar francés perfectamente.

Solté una carcajada.

—Eso es mentira.

—No.

—París es hermosa.

—Eso sí.

—Está llena de vida, luces, moda...

—Y gente caminando como si tuviera una emergencia permanente.

Me reí.

—¿Qué más?

—Café que cuesta como si estuvieran vendiendo oro, mesas tan pequeñas que apenas cabe una taza, perros entrando a lugares donde uno no puede entrar, gente fumando en todas partes...

—¡Eso último sí es cierto!

—Y no olvidemos las huelgas.

—Bueno...

—El metro.

—Está bien.

—Los turistas.

—Gael...

—Las palomas.

Me quedé mirándolo.

—¿Las palomas?

—Son demasiado agresivas.

Solté una carcajada.

—Definitivamente no has tenido un buen guía.

—Tal vez.

Me crucé de piernas.

—Yo podría enseñarte París.

Gael me miró.

—¿Tú?

—Sí.

—Tú eres la peor persona para enseñar una ciudad.

—¿Por qué?

—Porque probablemente terminarías gastando quinientos euros en un café.

—Eso se llama disfrutar de la vida.

—Eso se llama ser irresponsable.

—Y tú eres demasiado aburrido.

—También.

Sonreí.

Continué limpiando hasta que algo llamó mi atención.

Había una fotografía sobre uno de los muebles.

Era un pequeño pueblo rodeado de montañas.

—¿Esto queda cerca?

Gael siguió mi mirada.

—Sí. Como a treinta minutos en automóvil.

—Llévame.

—No sé si sea buena idea.

—Claro que lo es.

—Valentina...

—¿Quién me va a conocer?

Me señalé.

—Además, soy muy sociable.

Gael apenas levantó la mirada.

—Eso lo puedo notar.

Me reí.

—No te ves muy entusiasmado.

—No lo estoy.

—Cuando vayas, ¿me llevas?

Suspiró.

—Está bien.

Di un pequeño brinquito.

—¡Sí!

Gael me miró divertido.

—Pero no tiene nada de especial.

—Eso lo decidiré yo.

Nos quedamos mirándonos.

Más de la cuenta.

No sé qué ocurrió en ese momento.

Solo sé que sus ojos tenían una intensidad diferente.

Era como si pudiera mirar directamente dentro de mí.

Sin tocarme.

Sin acercarse.

Y, aun así, sentí como si me estuviera desnudando el alma.

Sin darme cuenta, mordí suavemente mi labio inferior.

Sus ojos bajaron.

Directamente hacia mi boca.

Mi corazón comenzó a latir más rápido.

Él levantó nuevamente la mirada.

Ninguno dijo nada.

Hasta que...

Tocaron la puerta.

Me giré rápidamente.

—Adelante.

Jessi entró con una bandeja para Gael.

—Te traje algo para comer.

Noté cómo me miró.

No fue una mirada amable.

Era casi odio.

Me levanté inmediatamente.

—Voy a terminar otra cosa.

Salí antes de que pudiera decir nada.

Entré al baño más cercano y cerré la puerta.

Me apoyé contra ella.

Estaba roja.

—No, no, no, no...

Me llevé las manos al cabello.

—No puede ser.

Me miré al espejo.

—Yo me acosté con Thiago.

Abrí los ojos.

—¡Con Thiago!

Y ahora estaba pensando en besar a Gael.

Eso era casi enfermizo.

Saqué el teléfono y le escribí a Alejandra.

No podía contarle toda la verdad.

Así que omití convenientemente el pequeño detalle de que el hombre que me gustaba era mi escolta y que, en ese preciso momento, estaba escondida en la casa donde él vivía.

Le conté mi dilema.

La respuesta llegó inmediatamente.

«Necesito una foto para juzgarlo como es debido.»

Negué con la cabeza.

«No tengo ninguna.»

La respuesta llegó de nuevo.

«Valentina, esto es importante. Necesito todo el chisme.»

Sonreí.

«Es lindo.»

Pasaron tres segundos.

«¿YA SE BESARON?»

Me tapé la boca para no reír.

«No.»

«¿Ya comieron juntos afuera?»

«Sí.»

«¿A dónde fueron?»

Le conté algunas cosas.

Omití otras.

Y, cuando no podía responder, simplemente mentía.

Alejandra continuó interrogándome como si estuviera preparando un informe policial.

Finalmente escribió:

«¿Y te gusta?»

Me quedé mirando la pantalla.

No respondí.

Porque esa era precisamente la pregunta que no podía contestar.

---

Más tarde, Martha me pidió que la ayudara a mover unas cosas.

Estábamos trasladando una enorme olla llena de comida para los trabajadores cuando, de repente, me dijo:

—Si te quieres meter con Gael, es decisión de ustedes.

Solté la olla del susto.

—¿Qué?

La olla cayó sobre uno de los pies de Martha.

—¡Ay!

—¡Martha!

Me agaché inmediatamente.

—¡Perdón!

—¡Me jodiste el pie!

—¡No fue intencional!

Ella comenzó a sobarse.

—Pero niña, te estoy hablando en serio.

—¿De qué me está hablando?

—Del odio al amor hay un solo paso.

La miré horrorizada.

—Yo no...

—No tienes que explicarme nada.

—¡Porque no hay nada que explicar!

Martha sonrió.

—Solo no lo lastimes.

Me quedé callada.

Ella recogió la olla.

—Y deja de lanzarme cosas encima.

—Fue un accidente.

—Más te vale.

Terminamos de llevar la comida.

Pero sus palabras se quedaron conmigo.

No lo lastimes.

---

Esa noche estaba en mi lugar favorito de la finca.

La terraza.

Había luna llena.

La brisa era fresca y el silencio del campo comenzaba a gustarme.

Todavía quería volver a París.

Eso no había cambiado.

Pero una parte de mí comenzaba a acostumbrarse a aquello.

A la tranquilidad.

A los caballos.

A las noches sin ruido.

A él.

Escuché pasos.

Gael apareció con una bebida en la mano.

Me entregó una.

—Gracias.

Él se sentó en la silla de al lado.

Tenía una cerveza.

—¿Tomas cerveza con un grado alto de alcohol? —pregunté.

—Sí.

—¿Te gusta?

—Más.

Lo observé acomodarse.

Se sentó con las piernas ligeramente separadas, los antebrazos apoyados sobre los muslos y el cuerpo relajado, pero con esa postura segura que parecía decir que nada podía tomarlo por sorpresa.

Era una postura absurdamente masculina.

Y yo estaba empezando a notar demasiado esas cosas.

—¿Qué te pasó en la mano?

Señalé una venda.

—Me corté con un machete.

Abrí los ojos.

—¿Qué estabas haciendo?

—Jugando a ver si cortaba o no la piel.

Me quedé mirándolo.

—Eres un idiota.

Gael comenzó a reír mientras bebía cerveza.

—No te vuelvo a preguntar nada.

Me crucé de brazos.

—Perdón.

Pero seguía riéndose.

—¿Me vas a decir o no?

—Estaba cortando unas ramas que impedían el paso de unos postes que necesito para unos corrales. La hoja del machete se desvió y me corté.

Lo dijo con una tranquilidad que me pareció absurda.

—Lo dices como si fuera cualquier cosa.

—No fue grave.

—¿Quieres ver?

—No.

—Te la voy a mostrar.

—¡Gael!

Lo empujé suavemente del hombro.

Él hizo un movimiento exagerado hacia atrás, como si hubiera perdido el equilibrio.

—¡Gael!

Se levantó de golpe y me miró con una sonrisa.

—Me empujaste.

—¡Solo fue un empujón!

—Casi me matas.

—No seas dramático.

—Voy a necesitar atención médica.

—Eres insoportable.

—Y tú violenta.

Me reí.

Él también.

Durante unos segundos solo nos miramos.

Y otra vez ocurrió.

Ese silencio.

Esa sensación.

La misma que había aparecido en su oficina.

Solo que esta vez no había nadie para interrumpirnos.

Gael dejó la cerveza sobre la mesa.

Sus ojos bajaron lentamente hacia mis labios.

Mi respiración se volvió más lenta.

Y entonces entendí algo que me dio mucho más miedo que cualquier amenaza.

Quizás Thiago tenía razón.

Quizás sí me estaba enamorando de Gael.

Y lo peor era que, por primera vez...

no estaba segura de querer detenerlo.

1
Liliana Torres
😡😡 que triste saber que tienes un papá asi de 🐀
Yadira Alvarez
cambiaste la portada ?
Isabel Balbuena
yo digo que Thiago está detrás de todo esto
Isabel Balbuena
ya vaya que lo hace es millonario y trabaja como custodio eso es raro algo esconde muy grande
Viviana Maldonado
solo espero a Valentina se quede con Gael
Viviana Maldonado
el padre de Valentina duerme con alejandra.est tratará de destruir a Valentina al igual q su padre,son dos basura ellos
Viviana Maldonado
me juego es el padre q favorece la amiga de ella
Liliana Torres
ese enemigo es muy muy cerca
Yadira Alvarez
hayyyy en la mejor parte me quede enganchada 🤦
Liliana Torres
Se va a complicar todo 😡😡
Isabel Balbuena
sospecho que es Thiago el que estubo contigo en París y que es el quien está queriendo hacerle daño a tu y Agus padres
Yadira Alvarez
me.encanta 🥰
Liliana Torres
se esta armando el rompe cabeza
Liliana Torres
se está armando
Mariela Alejandra Gonzalez
mmmm!!! para mí que don Augusto está metido en algo turbio y debe algo y para cobrarle quieren. a valentina.nose me parece a mí.
Ichuu
Es muy raro que sepa exactamente donde están siempre es alguien muy cercano
Liliana Torres
me gusta
Viviana Maldonado
buenísimo!! comenzar a leer y quiero más de esta historia
👑🖤📚
wry cuando esta mujer le va a reclamar lo de PARIS!???
Mariela Alejandra Gonzalez
pero con mucho gusto dejo que me cuides!!!!
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play