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El Yacuza Tiene Un Amante

El Yacuza Tiene Un Amante

Status: Terminada
Genre:Mafia / Matrimonio arreglado / BL / Completas
Popularitas:27.1k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

Liam solo quería salvar a su hermano.

Cuando el profesor Duncan Ashford descubre al muchacho robando en su oficina, lo denuncia ante la universidad. Desesperado, Liam le ruega que retire los cargos. Su hermano podría ser expulsado y quedar marcado para siempre.

Entonces Duncan le hace una pregunta:

—¿Qué estarías dispuesto a dar para salvarlo?

Liam responde sin pensar:

—Lo que sea.

Acaba de cometer su primer gran error.

Duncan no es solamente un profesor. Es el líder de una poderosa familia yakuza, un hombre casado que nunca deja que nadie altere sus reglas.

Pero Liam ha despertado su interés.

Una noche. Un trato. Un precio que jamás imaginó pagar.

Y cuando Liam descubra quién es realmente el hombre al que le entregó su inocencia, será demasiado tarde para escapar.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La huida

Liam compró el billete de tren un viernes a las once de la mañana. En taquilla, en efectivo, sin tarjeta, sin nombre. Solo un billete de ida a una ciudad a trescientos kilómetros al sur: un lugar donde nadie lo conocía, donde no había universidad, ni departamento 7-3, ni un profesor con anillo de oro y tatuaje de serpiente. El tren salía el sábado a las seis.

Esa noche preparó la mochila: ropa para dos días, cargador, cincuenta euros —el resto lo dejó bajo la almohada para su madre—, el carnet. Nada más. Apagó el teléfono para que no pudieran localizarlo ni hacerle dudar. A las dos y cuarto se levantó, se vistió en la oscuridad, y se miró al espejo: diecinueve años, ojeras, una cara que apenas reconocía. Dejó una nota en la cocina: Me voy unos días. Estoy bien. No te preocupes. Vuelvo pronto. Una mentira, pero esta vez con una puerta al final.

Salió. El pasillo estaba vacío, el conserje dormía. Caminó cuarenta minutos hasta la estación, sin autobús, sin cámaras, sin dejar rastro. La estación estaba casi vacía, olía a café de máquina y metal frío. Confirmó el billete: Plataforma 6, salida 06:00. Eran las cinco y cuarenta y tres. Diecisiete minutos.

Bajó al andén. Vacío. Se sentó en el extremo, se subió la capucha. El corazón le latía tan fuerte que creía que podía oírse. Las manos sudaban, las rodillas temblaban. Esperó. A cinco minutos, el tren apareció: un punto de luz blanca que crecía, rugiendo, frenando. Las puertas se abrieron con un suspiro neumático. Liam se levantó, se echó la mochila al hombro, dio tres pasos hacia la libertad.

—Liam.

La voz vino de detrás, baja y tranquila, como quien dice buenos días. Liam se congeló. Los pies pegados al suelo. El tren estaba ahí, las puertas abiertas, la gente subiendo. A tres pasos.

—Date la vuelta.

Se giró. Duncan estaba sentado en el banco que él acababa de dejar, piernas cruzadas, un vaso de café en la mano, periódico sobre la rodilla. Abrigo largo oscuro, bufanda gris, el pelo peinado hacia atrás, el anillo brillando bajo la luz fluorescente. Sonreía, cálida, natural.

—¿Adónde vas? —bebió un sorbo—. Déjame adivinar: al sur. Una ciudad donde nadie te conozca. Donde puedas empezar de cero. ¿Me equivoco?

—¿Cómo...? —las manos le temblaban a los costados, la mochila pesaba como piedras.

—¿Cómo sabía? —Duncan se levantó y caminó hacia él, despacio—. Porque te vi comprarlo. La taquilla tiene cámara, Liam. Conectada al sistema de seguridad. Y tengo un amigo ahí. Me envió tu foto a las once y cuarto. Tu cara, tu chaqueta, tu destino. Muy inteligente lo del efectivo, pero no suficiente.

Se detuvo a un metro.

—Podrías subir. Podrías correr. Pero los dos sabemos que no lo harás. Sabes que antes de llegar a la siguiente estación, mi gente ya te estaría esperando. No hay ciudad lo bastante lejana, lo bastante anónima. Te encontraría. Un día, una semana, pero te encontraría.

Las puertas del tren pitaron. Se cerraron. El tren arrancó, despacio, luego más rápido. Las luces se alejaron hasta desaparecer en la oscuridad. La libertad se convirtió en un punto rojo que se perdió. Y Liam se quedó quieto, mirando las vías vacías.

—Vamos a casa —Duncan le puso la mano en la espalda baja, suave, casi tierno.

—No quiero ir.

—Lo sé —le acarició la nuca, los dedos enredándose en su pelo—. Pero vas a ir. Porque no hay otro sitio, ni otra persona, ni otra vida. Y si no vienes, llamo a tu madre. Le cuento todo: las tutorías, los quinientos dólares, la camisa azul, papi rico. Y le pregunto si está orgullosa de su hijo.

Algo se rompió dentro de él. No dolor. Rendición. Absoluta. Total. Dejó caer la mochila al suelo. Un golpe sordo. El sonido de una puerta cerrándose para siempre.

Duncan la recogió, se la echó al hombro y lo guio hacia la salida. El coche negro esperaba afuera, motor encendido, el conductor de cara de piedra. Subieron. El coche arrancó.

—No pasa nada —dijo Duncan, poniéndole la mano sobre la rodilla—. Todo el mundo intenta irse una vez. Es natural. Pero solo una vez, Liam. La próxima no te espero en el andén. La próxima llamo a tu madre.

Liam miró por la ventana. La ciudad pasaba. Luces, edificios, gente que caminaba libre. No lloró. No tembló. No dijo nada. Solo pensó en los tres pasos que no dio. En la libertad que estuvo a un metro de distancia y que nunca iba a estar más cerca.

Llegaron a la Torre Sur. Subieron en el ascensor. Código: 0-4-0-8. El departamento. Silencio. Aislamiento. Duncan dejó la mochila en el suelo, se quitó el abrigo, se sirvió un whisky.

—Siéntate. Te hago un té. Estás helado.

Liam se sentó en el sofá, mirando la mochila: ropa para dos días, cincuenta euros, un carnet. Todo lo que necesitaba para una vida que ya no existía. Duncan le pasó la taza. Las manos de Liam temblaban al cogerla. Caliente, dulce, olía a miel. Bebió un sorbo.

Duncan se sentó a su lado, le pasó un brazo por los hombros y lo atrajo hacia sí. Liam apoyó la cabeza en su hombro. Cerró los ojos.

—Así está bien —susurró Duncan—. Así está muy bien.

Y Liam se quedó ahí, con la cabeza en el hombro del hombre que le había roto la vida, bebiendo té con miel, mirando la ciudad por la ventana. Pensó en el tren que seguía su camino al sur, lleno de gente normal, gente libre. Y supo, con una certeza fría y definitiva, que él nunca iba a subir a ese tren.

Nunca.

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Any Fernandez
Muy buena solo que hubo algunos errores narrativos, si no se hubiera pasado de largo el personaje de la madre... y por ejemplo explicado bien lo del accidente y muerte de la esposa me la habría leído sin saltar la historia. Llegué aún punto en que solo me fui a los diálogos para no dejar completamente la lectura. Y pues el final me gustó mucho. Gracias por darle un cierre, y por tus bellas palabras de agradecimiento.✨ Espero y sigas escribiendo./Sun//Sun/
EspirituCreativo: Revisaré la obra, gracias por la observación
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winter 609
esta historia es muy repetitiva
winter 609
y la mamá donde quedó?
winter 609
desde un principio le dijo que solo lo quería para eso, 😔que gran error olvidar eso
winter 609
no solo ellos te rompieron tu ya estabas roto desde que decidiste apoyarlo y quedarte con alguien como el en ves de tomar la salida que te estaban dando
winter 609
es un cobarde egoísta
winter 609
usted es la voz de la razón
winter 609
necesitas ir a ver a un psicólogo
winter 609
que decepción 😔
winter 609
no se que es lo que sigue esperando cuando ya sabe como son las cosas y sabe que no las puede cambiar
winter 609
ya espero que algo cambie esto está siendo repetitivo y quiero ver sufrir a duncan
winter 609
espero que no te atrapen
winter 609
che vieja, en el fondo yo sabía que ella estaba al tanto y no iba a hacer nada 🤬
Marcela Sanchez
es mi primera vez leyendo esta historia y a empezado fuerte
EspirituCreativo: Perdón si te asusto lectora, pero este villano es malvado no lo adornare con temas de redención ni parecido
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luzteresa Caraballo
está escritora es loca y no detallada la pasión como debe
ary
y mis detalles 🫣
EspirituCreativo: Lectora tranquila
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Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Gracias por la entrega,tu Novela deja enseñanza y un sabor grato en la boca y el Corazon.
EspirituCreativo: Gracias los malos pagan sus fechorías y aunque el daño esta hecho, un camino de sanación es ideal
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Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Justicia Divina
EspirituCreativo: Que pague que pague
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Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Que bueno que prevalecio la justicia y rl Amor.
EspirituCreativo: Si, es un delincuente y merecía ser atrapado uhm nada de salvación después de todo lo que hizo
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Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Bonito Capitulo, hay esperanza .
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