El es abandonado por su alfa y encuentra refugio en otro
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Capitulo 7
Luca caminó a su lado durante unos segundos en silencio.
Darían todavía mantenía los brazos cruzados, aunque ya no parecía tan dispuesto a escapar.
De repente, Luca se detuvo.
—Quiero que seamos amigos. ¿De acuerdo?
Darían lo miró sorprendido.
Sus mejillas se tiñeron ligeramente de rojo.
—¿Amigos?
—Sí.
Darían dudó unos segundos antes de sonreír.
—Está bien.
Extendió la mano.
—Soy Darían.
Luca miró su mano y luego su rostro.
Finalmente, la tomó.
—Soy Luca.
El apretón de manos duró apenas unos segundos, pero Darían sintió que su corazón daba un pequeño salto.
Luca sacó una tarjeta de su bolsillo y se la entregó.
—Es mi número.
Darían la tomó y la observó.
—¿Para qué?
Luca se inclinó ligeramente hacia él.
—Llámame cuando necesites algo.
Su voz bajó hasta convertirse en un susurro junto a su oído.
Darían se quedó completamente quieto.
Sus mejillas se pusieron todavía más rojas.
Luca se apartó con una sonrisa.
—Nos vemos, Darían.
—S-sí...
Luca comenzó a alejarse.
Darían miró nuevamente la tarjeta.
Luca.
Se llevó una mano al pecho.
—¿Por qué mi corazón está latiendo tan rápido...?
Sacudió la cabeza.
—No. No, no, no.
Guardó rápidamente la tarjeta.
—Solo somos amigos.
Luca acompañó a Darían hasta la entrada de su edificio.
Antes de que pudiera despedirse, se acerca un hombre de Caius con una bolsa el se lo entrego a Darian
—Toma.
Darían la recibió con curiosidad.
—¿Qué es?
—Donas y café.
Los ojos de Darían se iluminaron.
—¿Para mí?
Luca asintió
Darían sonrió de inmediato.
—¡Muchas gracias!
La felicidad en su rostro hizo que Luca se quedara mirándolo unos segundos.
Este Omega está completamente loco...
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
Pero también es una ternura.
—Come antes de que se enfríe el café.
—Lo haré.
Darían levantó la bolsa con una sonrisa.
—Gracias, Luca.
—De nada.
Darían entró al edificio.
Luca esperó hasta verlo desaparecer por las escaleras antes de darse la vuelta.
Su expresión cambió inmediatamente.
Sacó el teléfono y llamó a Caius.
—Jefe.
—¿Qué sucede?
—Tengo noticias.
Luca miró hacia el edificio.
—Pude encontrar a un amigo cercano de su Omega.
Hubo un breve silencio al otro lado de la línea.
—¿Estás seguro?
—Sí.
Luca sonrió ligeramente.
—Voy a acercarme a él para conseguir información.
—Hazlo con cuidado —ordenó Caius—. No quiero que sospeche.
—Entendido.
Luca colgó.
Miró una última vez hacia el edificio.
—Parece que tendremos que volver a vernos, Darían.
Darían subió rápidamente al apartamento.
Había decidido algo.
No le diría nada a Evan sobre Luca.
Si Evan se enteraba de que ahora era amigo de uno de los guardaespaldas de Caius, seguramente volvería a regañarlo.
«¡Te dije que te alejaras de los mafiosos!»
No quería escuchar aquello otra vez.
Además, técnicamente...
Luca solo era su amigo.
Nada más.
Darían miró la tarjeta con su número antes de guardarla rápidamente en el bolsillo.
—Solo somos amigos —murmuró para convencerse.
Entró a la sala y encontró a Evan sentado en el sofá.
—¡Amigo!
Evan levantó la mirada.
—¿Dónde estabas?
Darían sonrió y levantó la bolsa que llevaba en la mano.
—Te traje café.
Evan abrió los ojos con sorpresa.
—¿Para mí?
—Sí.
Le entregó el vaso con una sonrisa inocente.
—Pensé que lo necesitabas.
Evan tomó el café.
—Gracias.
Darían se sentó a su lado.
Intentó comportarse con absoluta normalidad.
No podía permitir que Evan sospechara.
Porque si descubría que había pasado la mañana con Luca, un guardaespaldas de Caius, probablemente le daría un sermón todavía peor que el anterior.
Darían tomó tranquilamente una dona.
Esto se queda entre Luca y yo.
Sonrió.
—¿Por qué me miras así? —preguntó Evan.
Darían se sobresaltó.
—¡Por nada!
—Estás raro.
—No estoy raro.
—Sí estás raro.
—¡Come tu dona!
Evan lo miró confundido.
Darían sonrió nerviosamente.
Definitivamente no pensaba contarle nada.
Esa misma noche, Darían estaba acostado en el sofá.
Había pasado todo el día intentando convencerse de que no tenía ninguna razón para escribirle a Luca.
Pero finalmente tomó el teléfono.
Abrió el chat.
Pensó durante unos segundos.
Y escribió:
🐶
Después de unos segundos, agregó:
—Soy yo.
Daríán dejó el teléfono sobre su pecho y esperó.
En el otro lado de la ciudad, Luca estaba custodiando la puerta del despacho de Caius junto a otro de los hombres.
Su teléfono vibró.
Lo sacó discretamente y vio el mensaje.
Un emoji de perro.
Después leyó:
«Soy yo.»
Luca se quedó mirando la pantalla.
Y, sin poder evitarlo, soltó una carcajada.
Su compañero lo miró sorprendido.
—¿De qué te ríes?
Luca bloqueó rápidamente el teléfono.
—Nada. No es nada.
—¿Nada?
—Sí.
Pero volvió a mirar la pantalla.
El emoji seguía allí.
🐶
Luca sonrió otra vez.
Ni siquiera él podía creerlo.
Aquel Omega había conseguido hacerlo sonreír mientras estaba trabajando.
—Está completamente loco... —murmuró.
Su compañero lo observó con sospecha.
—¿Quién?
Luca guardó el teléfono.
—Nadie.
Pero en su mente solo había una persona.
Darían.