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DEUDAS DE SANGRE: UNA NOVELA PSICOLÓGICA

DEUDAS DE SANGRE: UNA NOVELA PSICOLÓGICA

Status: En proceso
Genre:Policial / Suspenso / Mafia
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Letra Siete

Tras la muerte de su padre, Haruto Saitō hereda una montaña de deudas que parecen imposibles de pagar. Desesperado por proteger a su madre, a su hermana y a la mujer que ama, acepta trabajar para una organización criminal creyendo que solo será por un tiempo. Pero cada deuda saldada exige un precio mayor, y cada decisión lo aleja un poco más del hombre que alguna vez fue.

NovelToon tiene autorización de Letra Siete para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Sin Respuestas

Haruto no durmió.

Permaneció sentado frente a la ventana hasta que el cielo comenzó a aclararse.

El departamento de Ryō seguía apareciendo una y otra vez en su cabeza.

La puerta cerrada.

La vecina.

"Vinieron unos hombres de traje."

Podía ser una coincidencia.

Tenía que serlo.

Pero había aprendido demasiado sobre la organización como para creer en las coincidencias.

Cuando salió de casa, Yui todavía estaba dormida.

Su madre ya estaba despierta.

—Haruto.

Él se dio vuelta.

—¿Sí?

Ella dudó unos segundos.

—¿Sabes algo de Aiko?

Él bajó la mirada.

—No.

Era mentira.

La había visto desde la calle.

Pero no tuvo el valor de cruzarla.

Su madre asintió lentamente.

—Si la ves...

Dile que esta casa sigue siendo su casa.

Haruto sintió un nudo en la garganta.

Aiko seguía teniendo un lugar allí.

Él empezaba a sentir que ya no.

Kenji lo esperaba apoyado sobre el auto.

No dijo buenos días.

Simplemente le entregó una carpeta.

—Ábrela en el camino.

Haruto la abrió.

No había fotografías.

No había nombres.

Solo una dirección y una hora.

—¿Qué es esto?

—Una reunión.

—¿Con quién?

Kenji encendió el motor.

—Lo vas a descubrir pronto.

La dirección los llevó hasta un restaurante tradicional escondido en un callejón.

El salón estaba vacío.

Solo una mesa ocupada.

Shinji esperaba sentado.

Vestía un traje gris oscuro.

Sobre la mesa había tres tazas de té.

Haruto tomó asiento.

Nadie habló durante casi un minuto.

Shinji levantó la taza.

—¿Cómo estás?

La pregunta lo descolocó.

Después de todo lo ocurrido...

Esperaba cualquier cosa menos eso.

—Bien.

Shinji lo observó unos segundos.

—Mientes peor que antes.

Haruto no respondió.

Shinji tampoco insistió.

La comida llegó.

Pescado.

Arroz.

Sopa de miso.

Todo transcurrió como si fueran tres compañeros de trabajo almorzando un martes cualquiera.

Hasta que Shinji dejó los palillos sobre la mesa.

—¿Encontraste a tu amigo?

El corazón de Haruto dejó de latir por un instante.

No había mencionado a Ryō.

Ni a Kenji.

Ni a nadie.

—¿Cómo sabe que lo estoy buscando?

Shinji sostuvo su mirada.

—Porque ayer faltaste diez minutos al volver a casa.

Haruto sintió un frío recorrerle la espalda.

Diez minutos.

Los diez minutos que pasó frente al departamento de Ryō.

La organización lo había seguido.

Todo el tiempo.

—No lo encontré.

Shinji asintió con tranquilidad.

—Lo imaginé.

Haruto respiró hondo.

—¿Usted sabe dónde está?

Silencio.

Shinji tomó un sorbo de té.

—¿Y si lo supiera?

Haruto respondió sin pensar.

—Quiero verlo.

—¿Para qué?

—Porque es mi amigo.

Shinji apoyó lentamente la taza.

Por primera vez en mucho tiempo, había desaparecido toda amabilidad de su rostro.

—No.

Haruto frunció el ceño.

—¿No qué?

—Ese fue tu amigo.

La palabra fue cayó sobre la mesa como un cuchillo.

Haruto sintió un impulso inmediato de levantarse.

—¿Qué le hicieron?

Kenji levantó apenas la vista, pero permaneció en silencio.

Shinji habló con absoluta calma.

—Contrólate.

Haruto apoyó ambas manos sobre la mesa.

—¡Le pregunté qué le hicieron!

Todo el restaurante quedó en silencio.

Un empleado dejó de caminar.

Otro miró discretamente desde la cocina.

Shinji no levantó la voz.

—Siéntate.

Haruto permaneció de pie.

Los segundos parecieron eternos.

Finalmente...

Volvió a sentarse.

No porque quisiera.

Porque entendió que no tenía otra opción.

Shinji acomodó los palillos con una precisión casi enfermiza.

—Mucho mejor.

Al terminar el almuerzo, salieron a la calle.

Comenzó a llover.

Los tres caminaron sin paraguas.

Después de varias cuadras, Shinji habló.

—¿Recuerdas el primer día que nos vimos?

Haruto no respondió.

—Me dijiste que harías cualquier cosa por tu familia.

Silencio.

—Nunca mencionaste a tus amigos.

Haruto apretó los puños.

—No los mezcle.

—¿Por qué no?

Shinji se detuvo.

La lluvia golpeaba lentamente el asfalto.

—Las personas creen que pueden dividir su vida en compartimentos.

Familia.

Trabajo.

Amigos.

Amor.

Pero llega un momento...

En que todo ocupa el mismo espacio.

Y entonces hay que elegir.

Haruto sintió que aquellas palabras escondían algo.

Algo mucho más grande.

—¿Qué quiere decir?

Shinji volvió a caminar.

—Nada.

Todavía.

Esa tarde no hubo trabajo.

Ni reuniones.

Ni sobres.

Haruto regresó temprano.

Al abrir la puerta encontró a Yui sentada en el suelo del comedor.

Tenía un cuaderno abierto.

—¿Me ayudas con matemática?

Él sonrió por primera vez en varios días.

—Claro.

Se sentó junto a ella.

Pasaron casi una hora resolviendo ejercicios.

Yui se equivocaba.

Se reía.

Volvía a intentar.

Todo parecía tan normal que Haruto casi olvidó dónde trabajaba.

Cuando terminaron, ella sacó una hoja doblada de entre los apuntes.

—Casi me olvido.

Es para ti.

Era un dibujo.

Los cuatro juntos.

Su madre.

Yui.

Aiko.

Él.

Los cuatro sonriendo frente a la casa.

Abajo, con letras torcidas, decía:

"Gracias por cuidar de nosotros."

Haruto sintió que el pecho se le cerraba.

—¿Cuándo hiciste esto?

—Hace unas semanas.

Pensaba dártelo cuando Aiko volviera.

Silencio.

—Va a volver, ¿no?

Haruto miró el dibujo.

No pudo responder.

Yui interpretó el silencio como una respuesta.

Bajó lentamente la cabeza.

—Ah...

Entiendo.

Subió a su habitación sin decir una palabra más.

Haruto se quedó solo en el comedor.

Con el dibujo entre las manos.

Y comprendió algo que llevaba semanas negándose a aceptar.

Mientras él luchaba por conservar a su familia...

Su familia llevaba semanas luchando por conservarlo a él.

Y, quizás...

Ya estaban empezando a perder esa batalla.

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fandeloslibros
empezó muy bueno el nuevo arco👏
fandeloslibros
ya estoy al día esperando Capítulo nuevo
fandeloslibros
buen arco
Cosmo
a cosmo le agradó quiero saber que sigue
Cosmo
que buen giro
Cosmo
se siente la presion
Cosmo
este capitulo me hizo ponerme sentimental
Cosmo
se puso muy bueno
HarryAang
buen capitulo
HarryAang
me gustó mucho me tiene atrapado
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
Joana Velazques
Sin dudas, es una historia atrapante. Me deja con muchas ganas de saber cómo continúa.
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
Joana Velazques
me encantó mucho este capítulo 👏💯💥
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario. Me alegra que te haya gustado.
total 1 replies
soshua
Me intriga saber como sigue
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario. Se irán subiendo diariamente los capítulos nuevos.
total 1 replies
M.F. Lawren
Interesante
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
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