Sofía siempre ha obedecido a sus padres por miedo a decepcionarlos. Su vida cambia cuando su padre y el mejor amigo de este,, deciden obligarlos a casarse para unir a sus familias y sus empresas.
Adrián, el heredero de una de las empresas más poderosas de Rusia, tampoco desea ese matrimonio. Obligados a compartir una vida que ninguno eligió, ambos descubrirán que el destino puede cambiarlo todo.
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capitulo 1
Sofía
Se supone que hoy va a ser un día hermoso.
Estoy dándome los últimos retoques de maquillaje y acomodando mi traje para dirigirme a la empresa de mi padre. Me observo por un momento frente al espejo. Dentro de poco tendré que tomar las riendas de la compañía, así que llevo meses aprendiendo todo lo necesario para dirigirla.
Bajo por las escaleras de mi casa y como cada mañana mi madre esta sentada, sola en el gran comedor con una taza de café y su teléfono.
– Buenos días, madre.
No me mira, y es que ella nunca lo hace por supuesto parece importarle mas su teléfono y el contenido de este.
Me siento en mi lugar en el comedor, giro con la intención de saludar a mi padre sin embargo su atención esta fija en su teléfono. No parece importarle lo inmenso que resulta el comedor cuando nadie mas que nosotros esta para usarlo.
Suspiro de manera pesada mientras que con movimientos mecanicos tomo un pedazo de pan untandole mantequilla para poder comerlo, pues apesar de tener tanta comida enfrente no me apetece a mi comerla, no sola.
– ¿Ya terminaste? Pregunto mi padre. Es hora de irnos, es momento de que empieces a tomar las riendas de la empresa a la cual le dedique varios años de mi vida.
Cuando salimos de la casa, mi padre comienza a hacerme una lista de todo lo que tengo que hacer en la empresa.
Hoy va a ser un día muy largo.
Cuando llego, saludo a mis compañeros y entro a mi oficina. Dejo mis cosas sobre el escritorio y comienzo a revisar todos los documentos que mi padre me pidió.
Teniendo tantas personas disponibles... y pone a su hija a hacer todo esto.
Después de una hora sentada, por fin me levanto para estirar las piernas. Camino hasta la cocina para servirme un vaso de café.
¿No les parece que Sofía se cree mejor que todos nosotros?
—Pues claro. Es la hija del jefe. Seguro piensa que algún día va a despedirnos a todos.
—A mí me da miedo hablarle. Siempre tiene esa cara de amargada, como si el mundo le debiera algo.
—Dicen que heredará la empresa. La verdad, no creo que sea capaz de dirigir ni una reunión. Si no fuera por su apellido, ni siquiera estaría trabajando aquí.
—Lo peor es que todos tienen que tratarla bien solo porque es la hija del dueño. Qué injusta es la vida...
Así que eso piensan de mí...
Lo digo en un susurro para mí misma.
Ellas no tienen ni idea de cómo es mi vida... ni de lo miserable que siempre ha sido.
Me doy la vuelta y regreso a mi oficina.
Después de cinco horas trabajando, resolviendo asuntos para mi padre y atendiendo una reunión con un inversionista, por fin salgo de la empresa.
—Sofía, ¿nos puedes llevar a casa hoy? Y de paso vamos a comer algo.
Lo dice una de ellas con una sonrisa de oreja a oreja.
Solo las observo y pienso en lo hipócritas que pueden llegar a ser.
Me doy media vuelta, camino hasta el estacionamiento, subo a mi auto y me marcho sin dar ninguna explicación.
Estoy tan cansada...
De repente entra una llamada. Es una de las que más espero durante el día.
—¿Ya saliste del trabajo?
Es Daniel.
Prácticamente no somos nada... pero estoy profundamente enamorada de él.
El problema es que tiene novia.
—Sí...
—¿Qué te parece si vienes y hacemos algo juntos?
Tan solo escuchar eso hace que mi corazón late con fuerza.
—Sabes que no puedo. La víbora de mi madre me matará si no voy a cenar hoy. ¿Qué te parece el fin de semana?
Lo digo mientras me muerdo el labio, sin apartar la vista de la carretera.
—El sábado salgo con Dina. Lo siento, Sof.
Pensé que habías tenido problemas con ella... que habían terminado.
—Ya lo arreglamos. Le pedí perdón por lo que pasó.
Siento un nudo en la garganta.
—Tengo que irme, Daniel. Estoy manejando. Me escribes cuando estés desocupado.
Cuelgo la llamada.
Así que esto se siente cuando te rompen el corazón...
Después de una hora de manejar, finalmente llego a casa.
Mi padre aún no ha llegado. Últimamente pasa mucho tiempo con uno de sus mejores amigos. No sé quién es, pero por lo que veo se llevan muy bien.
Subo directamente a mi habitación. Me quito la ropa y entro a bañarme.
Siento cómo el agua caliente comienza a recorrer mi cuerpo y, poco a poco, mis músculos empiezan a relajarse.
Qué humillante es sentirse tan sola, incluso estando rodeada de personas