Aethelgard Draconis (El Patriarca): Un vampiro de presencia imponente y fría elegancia, con siglos de existencia a sus espaldas. Su mente es una fortaleza inquebrantable.
Nyxandra Draconis (La Matriarca): De una belleza etérea y calculadora. Es la estratega del clan, capaz de leer las intenciones más ocultas antes de que sean pronunciadas.
Kaelen Draconis: El hermano mayor. Protector, de pocas palabras y con un aire de misterio melancólico que oculta una ferocidad implacable.
Vespera Draconis: La hermana menor. Ágil, perspicaz y con una fascinación peligrosa por el mundo efímero de los humanos.
Onyx Draconis (El Protagonista): El miembro más introspectivo de la familia. Vive con el peso de una eternidad que apenas comienza a comprender hasta que un giro del destino cruza su camino.
orden
- Ecos De Cenizas y Ónix
- El Eclipse Del Tiempo: Crónicas Del Valle Eterno
- El Eclipse Del Tiempo: El Despertar Del Abierto Horizonte
- Eclipse Del Tiempo: El Umbral Del Amanecer
NovelToon tiene autorización de Yelina Lopez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
La Tensión En El Clan
La mansión Draconis estaba envuelta en un silencio sepulcral cuando Onyx cruzó las pesadas puertas de roble entrada la medianoche. En el estudio principal, la luz de las lámparas de queroseno proyectaba sombras danzantes sobre las estanterías de libros antiguos. Aethelgard y Nyxandra lo esperaban de pie junto al escritorio, con expresiones de absoluta severidad que dejaban claro que la reunión no admitiría evasivas.
—Sabemos que pasaste gran parte del fin de semana en las inmediaciones del acantilado oeste —comenzó Nyxandra con voz fría y cortante, cruzando los brazos sobre su pecho mientras se acercaba lentamente—. Y sabemos perfectamente que no estabas solo. Tu cercanía con la muchacha humana ha superado todos los límites tolerables para la seguridad del clan.
Onyx se mantuvo firme frente a ellos, con las manos inmóviles a los costados y la mandíbula tensa.
—Estaba patrullando la zona occidental tras los reportes de actividad nómada en la frontera —respondió Onyx con voz firme, sin bajar la mirada ante la autoridad de su creadora—. Su presencia allí fue una coincidencia fortuita que logré gestionar sin poner en riesgo el secreto de la familia.
—¿Una coincidencia? —intervino Aethelgard con su voz profunda y resonante, dando un paso al frente para acortar la distancia entre ambos—. En nuestra existencia no existen las coincidencias, Onyx. Lo que llamas coincidencia es el resultado de tu falta de control y de tu persistente negativa a aceptar la realidad de lo que somos. Las reglas del clan son claras: el aislamiento es nuestra única protección contra un mundo que nos destruiría si conociera nuestra verdadera naturaleza.
—No permitiré que la paranoia del clan dicte cada aspecto de mi existencia —replicó Onyx con un tono de desafío sutil pero inconfundible, haciendo que la tensión en la estancia alcanzara un punto crítico—. He cumplido con cada una de mis responsabilidades, he neutralizado las amenazas exteriores y he protegido el perímetro de la mansión con la misma eficacia que cualquiera de ustedes. Lo que hago fuera de estas paredes es mi decisión.
Kaelen, que había permanecido en silencio en una esquina de la habitación, dio un paso al frente con el rostro marcado por la preocupación.
—Nadie duda de tu capacidad en el combate, hermano —dijo Kaelen en un tono moderado, intentando calmar los ánimos antes de que la situación escalara de manera irreversible—. Pero sabes tan bien como nosotros que si la chica descubre lo que eres, el Consejo del clan no tardará en intervenir. Y cuando el Consejo interviene, las consecuencias no afectan solo al responsable, sino a todos los que compartimos este apellido.
Onyx observó a su hermano durante unos segundos, evaluando el peso de sus palabras. Sabía que Kaelen tenía razón en cuanto al peligro institucional que representaba el Consejo de Ancianos, pero la idea de apartarse de Lyra se había vuelto físicamente insoportable. Sin pronunciar una sola palabra más, dio media vuelta y abandonó el estudio, dejando a los patriarcas enfrascados en una deliberación sombría sobre el futuro de su estancia en Oakhaven.
...****************...