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Los Herederos De Los Elementos

Los Herederos De Los Elementos

Status: En proceso
Genre:Escuela / Mundo mágico / Romance
Popularitas:798
Nilai: 5
nombre de autor: Itzel Velasco

En la Academia Real Arcana, la misteriosa Yoselin despierta el poder oculto de cinco princesas y enseña a los orgullosos príncipes que la unión y el amor son su mayor fuerza para enfrentar al Rey del Vacío.

NovelToon tiene autorización de Itzel Velasco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: Ya no estás sola

El despacho del director quedó completamente en silencio.

Yoselin permanecía inmóvil frente a la puerta.

Jamás imaginó que Daniel, las princesas, los príncipes, León, Luis y Ángel hubieran escuchado toda la conversación.

Por un instante, nadie fue capaz de decir una sola palabra.

Hasta que Aurora rompió el silencio.

—¿De verdad... pensabas irte?

Su voz temblaba.

Las lágrimas corrían por sus mejillas.

Yoselin bajó la mirada.

—Aurora...

Pero la princesa negó con la cabeza.

—No.

Primero respóndeme.

¿Era verdad todo lo que dijiste?

Yoselin respiró profundamente.

No tenía sentido seguir ocultándolo.

—Sí.

Maya dio un paso al frente.

—¿Entonces todo este tiempo... planeabas marcharte?

—No quería hacerlo.

Pero es lo mejor.

Flora sintió un nudo en la garganta.

—¿Lo mejor para quién?

Yoselin guardó silencio.

Brisa respondió por ella.

—Para nosotros...

¿Verdad?

La joven asintió lentamente.

—Mientras yo esté aquí...

Ustedes seguirán siendo un objetivo.

León ya no pudo contenerse.

—¡Eso no es justo!

Todos lo miraron sorprendidos.

Era la primera vez que levantaba la voz.

—Siempre decides todo tú sola.

Siempre eres tú quien pelea.

Siempre eres tú quien se sacrifica.

¿Y nosotros?

¿Acaso nunca nos dejarás protegerte?

Yoselin sintió que aquellas palabras atravesaban su corazón.

Nunca había pensado en ello.

Siempre creyó que proteger significaba cargar sola con todo.

Luis colocó una mano sobre el hombro de León para tranquilizarlo.

Después dio un paso al frente.

—Yoselin...

No llevamos tanto tiempo conociéndonos como los demás.

Pero sé reconocer a alguien que está dispuesto a dar la vida por quienes aprecia.

Hizo una pequeña pausa.

—Sin embargo...

Hasta el mejor guerrero necesita compañeros.

Ella permaneció en silencio.

Ángel sonrió con amabilidad.

—León dejó de sentirse débil porque tú creíste en él.

Ahora nos toca a nosotros creer en ti.

Yoselin sintió cómo sus ojos comenzaban a humedecerse.

Las cinco princesas caminaron hasta colocarse frente a ella.

Elisabeth fue la primera en hablar.

—Nos enseñaste que una jaula no desaparece esperando.

Hay que romperla.

Aurora tomó una de las manos de Yoselin.

—Nos enseñaste a confiar en nosotras.

Maya sostuvo la otra.

—A dejar de escondernos.

Flora sonrió entre lágrimas.

—A luchar.

Brisa terminó la frase.

—Ahora déjanos luchar por ti.

Las lágrimas que Yoselin llevaba tantos años conteniendo finalmente comenzaron a caer.

Los cinco príncipes permanecían unos pasos atrás.

Dante bajó la cabeza.

—Nos equivocamos al creer que proteger significaba alejar a quienes amábamos.

Oliver asintió.

—Tú nos enseñaste lo contrario.

Uriel dio un paso adelante.

—Una familia pelea unida.

César sonrió.

—Y nosotros ya somos una.

Daniel permanecía completamente inmóvil.

Miraba a Yoselin con una mezcla de tristeza y determinación.

Finalmente caminó hasta quedar frente a ella.

—Mírame.

Ella levantó lentamente la vista.

Daniel sonrió con dulzura.

—¿Recuerdas el primer día que llegaste?

Yoselin dejó escapar una pequeña risa.

—Me llamaste una chica que parecía demasiado joven para enseñar.

Daniel se llevó una mano a la nuca.

—Sí...

Fui un completo idiota.

Ella sonrió un poco más.

—Un poco.

Los presentes rieron por lo bajo.

La tensión comenzó a desaparecer.

Daniel volvió a ponerse serio.

—También recuerdo otra cosa.

Tú me dijiste que confundía el orgullo con la valentía.

Tenías razón.

Pero ahora entendí qué significa ser valiente.

Yoselin lo observó en silencio.

—Ser valiente no es luchar solo.

Es confiar en las personas que están dispuestas a caminar contigo.

Daniel dio un paso más.

La distancia entre ambos casi desapareció.

—Así que...

No voy a aceptar tu renuncia.

Aunque tengas que soportarme todos los días.

Yoselin soltó una pequeña carcajada entre lágrimas.

—¿Eso fue una orden?

Daniel sonrió.

—No.

Fue una petición.

El director observó la escena con una sonrisa.

Después aclaró la garganta.

—Creo que ya escucharon mi respuesta.

Todos voltearon hacia él.

—Rechazo oficialmente la renuncia de Yoselin.

La joven abrió los ojos con sorpresa.

—Director...

—No pienso dejar que una de las mejores instructoras que ha tenido esta academia se marche creyendo que está sola.

Los reyes apoyarán la seguridad de la academia.

Los caballeros reforzarán las barreras.

Y todos entrenarán para enfrentar la guerra que se aproxima.

Pero nadie volverá a cargar ese peso por sí solo.

Yoselin observó a cada uno de los presentes.

A las princesas.

A León.

A Luis.

A Ángel.

A los príncipes.

Finalmente miró a Daniel.

Por primera vez en muchos años...

Sintió que realmente tenía un hogar.

Secó las lágrimas de su rostro y sonrió.

—Está bien.

Me quedaré.

Pero con una condición.

Todos la miraron con curiosidad.

—A partir de mañana...

El entrenamiento será el doble de difícil.

Un segundo de silencio invadió el despacho.

Después todos comenzaron a reír.

Incluso Daniel.

—Ahí está la verdadera Yoselin.

Ella sonrió con picardía.

—La guerra se acerca.

Y pienso convertirlos en los guerreros más fuertes que este mundo haya conocido.

Muy lejos de la academia, el hombre de la máscara rota contemplaba el cielo oscuro.

Una sombra apareció a su lado.

—¿La Heredera abandonó la academia?

Él negó lentamente.

—No.

Eligió quedarse.

Entonces...

Sonrió.

—Perfecto.

Será mucho más divertido arrebatársela delante de todos.

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