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PERDERLO TODO Sin Ti, GANARLO TODO Contigo.

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Status: Terminada
Genre:Autosuperación / Mafia / Amor prohibido / Completas
Popularitas:125.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Un golpe familiar, una traición lleva a Maya Velini a la quiebra, literal casi a la calle. Pero un hombre más que peligroso le propone un trato. Un matrimonio, la Joven rica de apellido aristocrático lavaría la sangre de un mafioso salido de la nada. Dante Caruso

¿Quien gana? ¿Quien pierde?

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 17 LA FACHADA Y LA VERDAD

La invitación llegó en un sobre de papel verjurado color marfil, con el monograma de la Fundación Benéfica Santa Lucía grabado en oro. Maya lo sostuvo entre sus dedos y sintió un escalofrío.

Conocía esa fundación. Su madre había sido miembro del comité directivo durante años. Había organizado cenas, subastas, galas benéficas. Y ahora, ella iba a asistir no como Maya Velini, la hija de Alessandro, sino como Maya Carusso, la esposa del mafioso.

—No puedo ir —dijo, dejando el sobre sobre la mesa como si quemara.

Dante, que estaba al otro lado del escritorio de la biblioteca, levantó la vista de sus papeles.

—Puede y va.

—¿No entiende? —Maya se levantó de la silla, paseándose nerviosa por la habitación—. Esa gente me conoce. Me vieron crecer. Fueron amigos de mis padres. Ahora voy a aparecer ahí, de su brazo, y todos van a susurrar a mis espaldas. Van a decir que me vendí, que me casé por dinero, que soy una oportunista.

—¿Y le importa lo que digan?

Maya se detuvo en seco.

—Claro que me importa.

Dante cerró el expediente que estaba leyendo y la miró fijamente. Esa mirada gris, penetrante, que parecía ver más allá de las apariencias.

—En su mundo, las apariencias lo son todo. Yo lo sé. Por eso la necesito a usted. Por eso me casé con usted. Porque usted sabe cómo funciona ese mundo. Sabe cómo vestirse, cómo hablar, cómo sonreír cuando quiere morder. Eso no se aprende en las calles. Eso se hereda. Y usted lo heredó.

Maya abrió la boca para protestar, pero él continuó.

—No le pido que quiera ir. Le pido que vaya. Que se ponga el vestido más caro que compró con mis tres millones, que se arregle el pelo, que se pinte los labios, y que camine a mi lado como si el mundo le perteneciera. Porque durante unas horas, así será. El mundo les pertenecerá a los Carusso. ¿O acaso prefiere seguir escondida en esta mansión, lamiéndose las heridas, mientras su tío disfruta de lo que le robó a su padre?

La mención de Mateo fue un latigazo.

Maya apretó la mandíbula.

—Está bien. Iré.

—Bien —dijo Dante, volviendo a sus papeles—. A las ocho la espero abajo. No llegue tarde.

*_*

El vestido era de seda color champán, un diseño italiano que le había comprado Elsa en una boutique exclusiva del barrio norte. Le quedaba perfecto, como si lo hubieran hecho para ella.

Los tacones eran de Manolo Blahnik, altísimos, y el bolso de clutch combinaba a la perfección. Maya se miró en el espejo de cuerpo entero de su habitación y apenas se reconoció.

El rubio de su pelo brillaba bajo la luz de las arañas. Sus ojos, maquillados con una sutileza que Elsa había supervisado, parecían más grandes, más claros, más intensos.

El collar de perlas que le había prestado Dante (no regalado, prestado, había aclarado él) descansaba sobre su clavícula como una caricia helada.

—Estás hermosa —dijo Elsa desde la puerta, y por primera vez, no había desconfianza en su voz. Solo una especie de orgullo, como si la hubiera vestido para una batalla y supiera que Maya iba a ganarla.

—Gracias, Elsa —respondió Maya, sin apartar la vista de su propio reflejo—. ¿Él ya está listo?

—El señor Carusso siempre está listo.

Maya bajó las escaleras con la respiración contenida. Cada paso era una declaración de intenciones. Aquí estoy, decían sus tacones contra el mármol. No me escondo. No me avergüenzo. No me arrepiento.

Dante la esperaba en el recibidor.

Traje negro, impecable. Pelo peinado hacia atrás, mostrando la cicatriz de la ceja. En la solapa, un alfiler de oro con forma de león, el emblema de los Carusso. Maya no sabía que existía un emblema de los Carusso. Ahora lo sabía.

Cuando la vio bajar, algo en su expresión cambió. Fue mínimo, apenas un parpadeo, un leve fruncimiento de ceño. Pero Maya lo captó.

—¿Pasa algo? —preguntó, deteniéndose en el último escalón.

Dante negó con la cabeza.

—Nada. Vámonos.

Le ofreció el brazo. Maya lo tomó. El contacto, incluso a través de la tela del traje, le envió una corriente de calor por el brazo.

Salieron juntos, marido y mujer, hacia el coche que los esperaba.

—Va a estar bien —dijo Dante, en voz baja, mientras el Maserati se deslizaba por el camino de adoquines.

Maya lo miró sorprendida.

—¿Me está consolando?

—No. Estoy constatando un hecho. Usted es una Velini. Nació para esto. Yo solo soy el accesorio.

Maya casi sonrió.

Casi.

*_*

La gala se celebraba en el Hotel Majestic, el más lujoso de la ciudad. La entrada era una alfombra roja flanqueada por fotógrafos, periodistas de sociales y curiosos. Maya había caminado por esa alfombra decenas de veces, siempre del brazo de su padre o de su madre. Nunca del brazo de Dante Carusso.

—Sonríe —susurró él, mientras bajaban del coche.

Maya sonrió.

Fue una sonrisa perfecta, ensayada, la sonrisa que había aprendido en los salones de su madre. Dientes blancos, labios color cereza, ojos brillantes. Podría haber sido una foto de revista.

Los flashes estallaron a su alrededor.

—¡Señor Carusso! ¡Señora Carusso! ¡Por aquí! ¡Una foto!

Señora Carusso. El apellido le sonaba a traición en los oídos. Pero mantuvo la sonrisa. Manteniendo el brazo de Dante, caminó por la alfombra roja como si fuera suya.

Como si la mansión Carusso hubiera estado siempre en su vida. Como si aquel matrimonio fuera el final natural de un cuento de hadas, y no el pacto desesperado de una mujer que había perdido todo.

Dentro, el salón de baile era una explosión de luces, flores y joyas. Las mesas estaban cubiertas con manteles de lino blanco, y en cada centro de mesa había un arreglo de orquídeas y velas.

El champagne corría como el agua. Los camareros, vestidos de gala, ofrecían bandejas de canapés que parecían obras de arte.

Maya reconoció a casi todos los asistentes. Ahí estaba la señora Martínez de la Fuente, presidenta de la fundación, con su vestido rojo y sus perlas enormes.

Ahí estaba el doctor Mendoza, cirujano plástico de las estrellas, con su esposa veinte años menor. Ahí estaban los Lagos, dueños de la cadena de supermercados, con sus tres hijas casaderas.

Y todos la miraron.

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Mirian D Nadiie
excelente trabajo
Mirian D Nadiie
excelente trabajo
Liliana Flores
Y si que tiene que aprender, porque todavía le falta mucho por recorrer
Liliana Flores
Ya aparecio el que contactó al abogado 🤔
Mariana Romano
Excelente 👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼. Me gustó mucho. Felicidades escritora 👍🏼😉
Maria Garrido
no han hablado de la mamá.
mariana arreola
Muy Buena Novela y linda historia
L.N.A
Los momentos difíciles forgan a las personas, a unas las debilita y se unden mas a otros les da la fortaleza para volver a empezar y aprender de lo vivido. Es importante ser conscientes de que aveces estamos arriba y aveces abajo. Pero sin importar que nos acaece es importante no perder la Fe de que quizas te cueste trabajo salir pero no será imposible.
Johann
👏👏👏👏
Graciela Saiz
Oh por Dios! me caso ya ! 🤭🤭😂😂
Graciela Saiz
y esa madre hay que darle un par de cachetadas que reaccione y protejer esa hija ,y dejar de llorar por lo perdido , que clase de madre es , ella tendría que estar luchando 😡
Charlie House
Felicidades Adri, como siempre una extraordinaria historia
Lupita Espinoza Castro
Más que excelente Adri, nunca me decepcionan tus historias, hermosa, muchas gracias
Mar Sol
Muy buena redacción, la Escritora, muy profesional.
Mar Sol
Escritora, eres grande, con mucho talento, gracias por ser muy profesional.
Mar Sol
Que ruin es Camila, independientemente de todo, de si el padre estaba enfermo o no, ella tuvo su oportunidad con Dante, se largó, por lo que sea que lo haya hecho, ahora llega como si le debieran algo y hay que quitarlo, NO, es una cínica, que se regrese por dónde vino.
Mar Sol
Un final como se esperaba, con nacimientos, con cicatrices pero bien.
Mar Sol
Afortunadamente terminó la pesadilla, Mateo Venili y Augusto Valente
Mar Sol
¡¡Que susto!! Dante sabe cómo es ese mundo en el que se desenvuelve y tiene conocimiento a lo que se enfrenta, por eso estaba prevenido.
Mar Sol
¡¡Eso es!! Maya con cabeza fría, ayudará mucho a Dante, ella es astuta y tiene quien la ayude.
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