Esta es la historia de Glenn, un joven criado en la forja, que narra su historia desde sus origenes.
Debera afrontar retos y malos presagios que deparan en su vida, ademas desvelara los secretos y corrupción que existe en el reino magico de Magnolia, para así luchar por consolidar y crear un mundo donde la magia cumpla su verdadero propósito.
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Los Fénix vs Asmar
Mientras sostenía con mis manos el muro mágico podía sentir como por momentos aquel latido que representaba el flujo y ritmo de la magia que corría en ella era irregular y por momentos se aceleraba mientras que en otros simplemente regresaba a normalizarse. Tenía una naturaleza algo inestable y errática, pero mantenía su misma fuerza.
Mientras esperaba que hubiera un cambio, volteé hacia el pueblo, no podía ver muy bien por la distancia que había. Todos los aldeanos y yo estábamos a la expectativa de saber qué pasaría ahora y así quedamos mientras quedábamos en guardia.
En el pueblo estaba Asmar aún encima de la calamidad qué todavia presentaba signos de vida dando respiros agonizantes y con algunos espasmos en partes de su cuerpo qué arrastraban los escombros del puebÉl. El tenía su rostro casi desfigurado por el enojo que se podía sentir.
/Asmar/- Ustedes, bastardos. ¿Saben cuanto esfuerzo y tiempo me costó traer esta cosa hasta aquí?
Empezó a pisar la cara de la bestia una vez tras otra mientras la pareja miraba como aquel sujeto se comportaba como un niño berrinchudo. Pero gracias a eso ellos pudieron tomarse un momento para tomar aire y ponerse cerca uno del otro.
/Asmar/- Estúpida bestia, en fin. /Empezó a acomodarse el cabello que se le había desalineado por aquel arranque de enojo/ Estaba con ustedes, se supone que en este pueblo no debía de haber magos fuertes, aunque si acabaron hechos una mierda con mi juguete y eso que no me lo tome enserió.
Con ese breve momento de respiro, Gonzalo por fin podía volver a hablar aunque algo ronco.
/Gonzalo/- Como digas, no lamento haber rotó tu usado juguete. Yo ya soy un viejo que estaba retirado de las peleas, así que no sé dé que te burlas nene.
/Sandra/- /le susurro con enojo/No lo provoques, no estás viendo que apenas y podemos estar de pie, tonto.
/Gonzalo/- /contestándole el susurro le dijo/ sígueme el juego y ten listo eso...
/Asmar/- ¿Eh? ¿Qué tanto se están susurrando? Un plan desesperado no les va a servir ahora.
Asmar salto hacia el suelo y recomponiéndose camino lentamente hacia ellos, arrastrando las cadenas negras qué anteriormente había invocado y que también estaban alrededor de sus brazos. De él emanaba un aura desbordante y asfixiante qué llego como una fuerte ola que empujaba a la pareja e incluso que se llegó a sentir hasta donde estaban Glenn y los demás. Gonzalo sonreía nerviosamente, Sandra apretaba fuertemente su cetro y ambos se tomaron de las manos para mantenerse juntos y no salir volando.
Asmar por fin estaba delante de ellos, dejo de liberar aquella aura que tuvo la intención intimidarlos, pero solo logro lo contrario, habiendo hecho que estos se mantuvieran juntos con armas apuntándolo directamente, esperando el primer movimiento.
Y así fue, el apóstol hizo el primer moviento haciendo que cada cadena fuera directo a la cabeza de cada uno. Afortunadamente estos no eran unos inexpertos combatientes, su adolorido cuerpo aún respondía a los instintos de lucha y ambos pronunciaron rapidamente, sin soltarse de la mano:
/Sandra y Gonzalo/- ¡Liberar ataduras!
Desde las manos unidas de ellos una poderosa luz surgió, aquel cielo que estaba antes cubierta por tormentosas nubes y tapaban el cielo, fueron empujadas y generaron un radio despejado que dejaba entrar la luz del sol. Junto a aquella luz una poderosa onda surgió y fue tan fuerte que repelió el ataque de las cadenas haciendo que volarán hacia la dirección opuesta y perdieron algo de esa oscuridad que le dotaba la magia de Asmar.
No sabía qué ocurría, primero una poderosa ola de magia hizo que mis piernas temblaran y mi hicieran sentir miedo, pero tan solo unos momentos después un destello blanco y otra onda de magia me hizo sentir calidez y frescor a la vez. Mis padres estaban en un mundo muy distinto a lo que yo concebía qué podía lograr hacer la magia; quería ir a verlos, pero no podía despegar mis manos de ahí, debía esperar, solo alcance a escuchar algo entre toda la multitud que coincidía con lo que pensaba.
/Patrona/- Esos dos son increíbles. En toda mi vida había visto una liberación de poder con esas proporciones.
/Glenn/- Señora, entonces ¿Mis padres son muy fuertes?
/Patrona/- Me han sorprendido, no tengas duda de eso joven Glenn, pero desconozco si son lo suficientemente fuertes para lo que ellos deben lograr.
/Glenn/-/Gritando con todo lo que tenía, el hijo intento decirles/¡Papá, mamá, ustedes tienen que ganar!
Por supuesto a esa distancia mis padres no podrían escuchar mi voz, pero tenía toda mi fe puesta en ellos.
La realidad de Sandra y Gonzalo no había cambiado, sus cuerpos estaban heridos y desgastados por la magia que tuvieron que emplear contra el Leviatán. Sin embargo, gracias a la acumulación de magia que realizo durante todo el tiempo de gracia que tuvieron antes de la llegada de la calamidad, era para este momento, tener poder enfrentarse al artífice de todo este desastre.
Tenían renovadas energías para otra ronda, esa magia se repartió de manera pareja entre ambos, pero había un enorme precio que debían pagar para usar ese truco y era que las marcas de magia corrupta en sus cuerpos empezaban a reaccionar, buscaban devorar parte de aquella magia que habían sellado, les generaba un enorme dolor y si esa corrupción llegaba a más zonas vitales de sus cuerpos, graves consecuencias tendrían sobre ellos.
El apóstol, que antes imponía e intimidaba. Ahora miraba con seriedad a la pareja, cambio su postura a la de un combatiente alzando la guardia y dijo:
/Asmar/- Así que aún tenían esto bajo la manga. /Embullo con magia otra vez sus cadenas, formando parte de su postura de combate/ Entonces los romperé poco a poco, hasta envolverlos con mis cadenas y exprimirlo hasta que se vuelvan carne molida.
/Sandra/- Inténtalo, pero no nos culpes si terminas lastimado.
/Gonzalo/- Cuando quieras niño, ven con todo lo que tengas o solo sabes hablar.
/Asmar/- /el apóstol realizo un grito de molestia y replico/ Ustedes son los que no paran de hablar, no son rivales para mí.
El combate fue iniciado por Asmar, su naturaleza implacable y voluble hizo que diera el primer ataque haciendo que sus cadenas moviéndose como serpientes fueran de lleno a puntos vitales de la pareja. La espada de Gonzalo se desvaneció, había invocado nuevamente sus dagas de fuego, empuñando una en cada mano y aunque con movimientos algo toscos y bastante dolorosos, hábilmente bloqueaba cada ataque qué el apóstol lanzaba a los dos con sus cadenas qué se movían sin descanso.
Sandra clavó su cetro con fuerza en el piso atravesando adoquín y tierra, salto y empujando con todas sus fuerzas el cetro usando sus piernas se empujó así misma con aire levantando una gran nube de polvo sobre Gonzalo, logrando que fuera directo al apóstol el cual estaba concentrélo atacando a Gonzalo qué también corría hacia el bloqueando las cadenas qué empezaban a derretirse por la fricción y el calor generado por las dagas.
Estando Sandra en el aire y a tan solo un metro de impactar contra Asmar tratando de asestar un fuerte puñetazo, este solo volteo a ver a los ojos con desinterés vio aquellos iris rojos de ella llenos de determinación y brillo para pelear.
/Asmar/- Esto es muy aburrido, atacando de frente no van a lograr nada.
Justo al momento de llegar a golpear al apóstol, este solo abrió su mano izquierda bloqueando el puñetazo de ella sin nada de esfuerzo pesé a haber generado una gran onda de choque que hizo vibrar el suelo, sujeto el puño de ella fuertemente tratando de inmovilizarla y mover sus cadenas hacia el brazo, ella pronunció un hechizo:
/Sandra/- Aire fiel que siempre me acompaña, endurece y atrapa mi enemigo.
De la nada viento empezó a rodear los brazos de ambos, ese viento a la velocidad de un solo parpadeo empezó a convertirse rápidamente en un extraño y pesado cristal transparente que inmovilizo su mano hasta más allá de su hombro. Asmar estaba confundido porque no esperaba un hechizo tan avanzado y difícil de ejecutar del cual solo había rumores.
Ella aprovechó la sorpresa de su enemigo, soltó su mano quebrando el cristal qué estaba apretándola. Con agilidad y destreza uso magia de viento para empujar a Asmar y usar el impulso para brincar rápidamente hacia la nube de polvo qué antes había levantado y aún no se desaparecía.
/Asmar/- ¿Cómo es posible que esa mujer que está hecha trizas pueda hacer todo eso?
Distraído, Gonzalo con precisión y potencia logro alejar ambas cadenas de él y de saliendo de la nube de polvo salió, aventó ambas dagas directo a su rival, este se percató y con desesperación trato de invocar otra cadena para bloquearlas.
/Gonzalo/- Fuego qué da vida y la quita, réplica mi forma hacia mis dagas y defiéndeme hasta extinguirte.
Al gritar su hechizo, las dagas de Gonzalo explotaron y se convirtieron en 2 clones de fuego con su forma, que empezaron a enredarse y a sujetar las cadenas para inmovilizarlas, impidiendo que el apóstol moviera sus manos con libertad, aunado a que uno de ellos estaba limitando su movilidad le dio la oportunidad al mago de fuego de darle un poderoso golpe potenciado con magia de fuego qué hizo volar el cuerpo de este hasta que aterrizó con su cuerpo en el Leviatán, haciendo que sonará un fuerte estruendo.
Las cadenas volaron junto con él, los clones de fuego desaparecieron y la pareja de magos volvió a reunirse rápidamente.
/Gonzalo/- ¿Estás bien?
/Sandra/- Si ¿y tú?
/Gonzalo/- No siento mis brazos y creo que si relajo las manos ya no podré formar un puño.
/Sandra/- Apenas vamos empezando, estamos oxidados.
/Gonzalo/- Tendremos que arrinconarlo más para que se desgaste su magia y Glenn nos de el aviso.
/Sandra/- Este bono de magia que guarde no nos durará mucho a este ritmo.
/Gonzalo/- Si, ese lunático es duro. Pero aun es inexperto.
/Asmar/- /Gritando a la distancia contesto y de aquella nube de polvo salieron volando las cadenas negras, pero ahora con afilados bordes/¿A quién le dices lunático?
La batalla prosiguio donde los expertos Gonzalo y Sandra parecían dominar, sin embargo el desgaste ya empezaba a cobrar factura y las marcas de corrupción en sus cuerpos ahora estaban en gran parte de su cuerpo pero sin importar que, ellos no dejaban de pelear.