Ella renace en un nuevo mundo. Decidida a cambiar su destino y a cumplir sus sueños.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Un conjunto
Las dos semanas siguientes encontraron a Selene completamente absorbida por un nuevo proyecto.
Esta vez no era solo un traje.
Era un conjunto.
Aunque el conde todavía no lo sabía.. exactamente
Sobre la mesa había decenas de muestras de tela.
Negro.
Gris.
Azul.
Y, finalmente...
Un tono que hizo sonreír a Selene.
—Este.
Cloys lo observó durante unos segundos.
—¿Está segura?
—Completamente.
—Es un verde... extraño.
—Es verde militar.
Cloys inclinó la cabeza.
—¿Militar?
—Bueno...
Selene tosió.
—Así... lo llamaríamos en... otra parte.
La doncella volvió a mirar la tela.
—A mí me parece un verde un poco triste.
Selene soltó una pequeña risa.
—Puede ser. Pero combina perfecto con el negro. Y además hace que todo se vea elegante.
Cloys terminó encogiéndose de hombros.
Ya había aprendido que, cuando Selene elegía un color con tanta seguridad, discutir era inútil.
Curiosamente, Selene comenzó confeccionando su propio vestido.
Cloys observaba cómo trabajaba.
—¿No debería hacer primero el traje del conde?
—No. Primero necesito ver cómo conversan los colores.
Cuando terminó el vestido, lo extendió cuidadosamente sobre el maniquí.
Era elegante.
De líneas sencillas.
El tono verde resaltaba sin resultar llamativo.
Solo algunos pequeños detalles negros rompían la uniformidad del diseño.
Cloys sonrió.
—Es precioso.
Entonces observó el traje del conde.
Y frunció ligeramente el ceño.
—Señorita...
—¿Sí?
—¿Está usando los retazos del vestido para decorar el traje?
Selene levantó la vista con toda naturalidad.
—Sí.
Cloys parpadeó.
—¿Los retazos?
—Claro.
Los detalles del cuello.
El broche.
El interior de las mangas.
Algunos acabados.
Todo salió de la misma tela.
Cloys seguía sin entender.
—¿Pero por qué?
Selene sonrió con esa expresión traviesa que siempre anunciaba una idea nueva.
—Porque estoy ahorrando.
La doncella rio.
—Eso ya lo imaginaba.
—Y además...
Levantó el traje frente a la luz.
—Quedarán como un conjunto.
Cloys abrió un poco más los ojos.
—¿Un conjunto?
—Sí.
No exactamente iguales.
Pero cuando estén uno al lado del otro...
Se notará que combinan.
La doncella comenzó a sonreír.
—Eso es bastante bonito.
Selene cruzó los brazos.
—Y si funciona...
Su sonrisa se hizo todavía más amplia.
—Quizá después pueda vender conjuntos para parejas.
Cloys soltó una carcajada.
—¡Señorita!
—¿Qué?
—¡Ni siquiera ha salido una vez con el conde y ya está pensando en vender ropa para parejas!
Selene levantó un dedo.
—Los negocios no esperan.
Pocos días después, el traje terminado fue cuidadosamente enviado a la mansión Dempster.
Oliver abrió personalmente la caja.
Durante unos segundos permaneció en silencio.
El traje era exactamente como lo había imaginado.
Sobrio.
Elegante.
Cómodo.
Los compartimientos ocultos permanecían invisibles.
Las costuras eran impecables.
Los detalles verdes aparecían únicamente donde correspondía.
Discretos.
Suficientes para romper la monotonía del negro sin llamar la atención.
Y, junto al cuello...
Un broche del mismo tono verde completaba el conjunto.
Oliver tomó la prenda entre las manos.
La observó con detenimiento.
Después la probó.
Le quedaba perfecta.
Movió los brazos.
Giró.
Comprobó los compartimientos.
Todo funcionaba exactamente como debía.
El mayordomo aguardaba en silencio.
Finalmente el conde habló.
—Envíe un mensaje a la señorita Drack.
—Sí, mi señor.
—Dígale...
Miró una vez más el traje.
—Que todo está bien.
Fue el elogio más largo que el mayordomo le había escuchado hacer sobre una prenda de vestir.
Cuando el mensaje llegó a la casa Drack, Cloys fue directamente al taller.
—Señorita.
Selene levantó la vista.
—¿Sí?
—El conde envió respuesta.
Ella dejó inmediatamente la aguja.
—¿Qué dijo?
Cloys leyó la nota.
—"Todo está bien."
Hubo unos segundos de silencio.
Luego Selene dio un pequeño salto de alegría.
—¡Le gustó!
Cloys sonrió.
—Creo que sí.
—¡Qué alivio!
Se dejó caer sobre una silla.
Había trabajado tanto en aquel traje que, sin darse cuenta, había terminado preocupándose por la opinión de aquel cliente tan serio.
Ahora podía respirar tranquila.
Y entonces comenzó a pensar en la celebración.
[Será divertido.]
[Aunque sea una cita falsa.]
[Voy a conocer otra mansión.]
[Habrá buena comida.]
[Podría conseguir nuevas clientas.]
[Y nuevos clientes.]
[Además...]
Miró el vestido terminado.
[Es precioso.]
[Saldré con ropa nueva.]
[Y me pagarán por usarla.]
Sonrió satisfecha.
—Definitivamente...
Cloys levantó la vista.
—¿Qué ocurre?
Selene apoyó el mentón sobre las manos.
—Es un ganar o ganar.
—¿Por qué?
—Voy a disfrutar de una fiesta. Haré contactos. Quizá consiga nuevos negocios. Me pagarán una fortuna. Y encima estrenaré vestido.
Hizo una pausa antes de sonreír con toda la picardía del mundo.
—Si todas las citas falsas fueran así de rentables... Entendería perfectamente por qué existen.
Cloys negó con la cabeza entre risas.
—Solo usted es capaz de convertir una invitación a una fiesta en un plan de negocios.
Selene levantó un dedo con expresión solemne.
—Error. Una buena emprendedora nunca deja pasar una oportunidad.
Y, aunque seguía recordándose a sí misma que aquello no era una cita de verdad, no pudo evitar sonreír al imaginar la noche iluminada por los cristales rosados... y el rostro del serio conde Dempster cuando ambos aparecieran vestidos con prendas que, discretamente, combinaban entre sí.
😭😭😭😭😭 y más cuando Oliver al verla sonrío y le dijo que su esposa era la mas bella de todo el reino 🥰🥰🥰😍😍😍