Ella llegó con una misión, destruirlo, el solo quiere deshacerse de ella lo más pronto posible, ¿como es que ninguno está siguiendo el plan?
Amor, venganza, secretos y mucha acción, envuelven la vida de Enzo Alame y Ariadna Moretti
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Capitulo 15
- Presidente Alame. – Saludo Ariadna respetuosamente en cuanto ingreso a la oficina de Enzo, ese lugar que ahora que lo observaba detenidamente se parecía mucho a su dueño, era un lugar tranquilo que inspiraba calma, una calma aterradora sabia ella ahora de primera mano
- Señorita Moretti. – Devolvió Enzo manteniendo su expresión tranquila, pero con un brillo de diversión en sus ojos que no presagiaba nada bueno para Ariadna.
- Creo que si me pidió venir es porque ya tiene el puesto para mí. – Señalo ella con calma, sin mostrar ninguna emoción en su rostro, pues en ese momento solo podía estar atenta a ese hombre quien seguramente estaba planeando alguna jugada en su contra, pensamiento con el cual no se equivocaba.
Pues Enzo quien siempre había sido alguien guiado por la razón y la lógica, ahora por algún motivo que aún no entendía, esa mujer le hacía tener ideas tan poco racionales, como por ejemplo la que estaba a punto de ejecutar. – Estuve pensando y creo que todos los empleados deben conocerla, ser testigos de su llegada a la empresa, así como la designación de su cargo. – Declaro con seguridad
Al escucharlo Ariadna frunció el ceño, pues eso era todo lo contrario a lo que ella esperaba, primero porque ella mejor que nadie sabía que Enzo en realidad no le daba la bienvenida y segundo porque lo último que debería querer es que todos los empleados sepan de ella y de su posición como segunda accionista mayoritaria, así que desde ya sabía que había algo muy raro en esa propuesta. Pero antes de que ella pudiera cuestionar Enzo se adelantó.
- Por lo que desde muy temprano ordene informar a todas las áreas para que se presenten en el piso 11, al final ese es su piso asignado. – Sonrió Enzo con absoluta malicia, dejando a Ariadna sin palabras.
Ahora ella entendía perfectamente las miradas de todos cuando llego, por supuesto, para ese punto cada uno de los empleados de la empresa debían estar enterados de la guerra fría que ella mantenía con el gran jefe, pues claramente todos sabían el estado en que se encontraba el piso 11.
Eso no era más que una demostración de poder para Enzo, pretendía que todos incluida ella supieran su lugar allí, situación que la enfureció haciendo que sus puños se apretaran inconscientemente, gesto que no pasó desapercibido para Enzo, quien amplios su sonrisa.
- Vamos señorita Moretti, ya todos nos deben estar esperando. – Dijo Enzo poniéndose de pie para dirigirse a la salida, esto sin dejar a Ariadna ni hablar, lo que la molesto aún más, pero sin ninguna otra opción, lo siguió en silencio.
Así ambos se dirigieron hasta el piso 11 donde efectivamente ya se encontraban todos los empleados de la empresa esperando a su jefe y comentando todo con gran emoción, pues la situación parecía ser mucho más prometedora de lo que sabían hasta esa mañana y es que cuando el ascensor se abrió y Enzo entro a aquel piso que había sido totalmente olvidado por todos, su sonrisa se paralizo de inmediato.
- Que rayos. – Exclamo en silencio, pero Ariadna lo alcanzo a escuchar y solo eso basto para hacerla absolutamente feliz.
- Lamento mucho que aún no pueda recibirlos mejor. – Declaro Ariadna tomando inmediatamente el control de la situación. – Como entenderán apenas llegué ayer, así que hice lo mejor que pude. – Expuso con una linda sonrisa casi avergonzada.
Pero todos allí, especialmente quienes habían visitado ese piso antes para llevar una mesa o alguna caja de documentos sabían perfectamente como estaba hasta hacia dos días atrás, pero ahora, aunque no se comparaba con los demás pisos, todo estaba reluciente de limpio y organizado.
Incluso en una de las oficinas se podía ver un pequeño escritorio improvisado, pero con un pequeño florero y una rosa, sutil pero encantador y todo lo había hecho esa mujer.
Claro lo que nadie sabía y nuca lo harían es que para poder hacer todo eso, tuvo que buscar tutoriales sobre los productos de limpieza pues ella no era la más experta en el asunto, y que en realidad muchos de los documentos solo los apilo para disminuir el caos visualmente, pero que aún falta un montón por organizar. Además, que ella es experta en cambiar espacios, siempre le gusto la arquitectura y el diseño de interiores, solo que, tras lo sucedido con su padre, decidió que lo mejor era estudiar negocios.
Ariadna jamás se imaginó que su decisión del día anterior de adueñarse del territorio que le habían dado y convertirlo en su espacio, la llevaría a ganar esa batalla contra Enzo Alame, ahora estaba muy orgullosa de sí misma, mucho más al ver la cara de su archienemigo, que se había quedado sin expresión.
Lo que no era para menos, Enzo en verdad no había considerado la más mínima posibilidad de que ella hubiera logrado tanto en tan poco tiempo, ahora la veía con nuevos ojos, con la misma irritación, pero con cierto reconocimiento, pues al parecer lo que para él era una clara ventaja de pronto se había revertido en su contra y es que los murmullos y elogios ronroneaban por todo el lugar, dejando claro que Ariadna había dado justo en el punto.
Por lo que él tuvo que reconsiderar rápidamente su estrategia, teniendo así una nueva idea.