Durante toda su vida, Lyra creyó que había nacido para ser olvidada y odiada por todos.
Mientras su hermosa y perfecta hermana Anastasia era admirada por todos, Lyra creció entre desprecios, sacrificios y secretos. Obligada a vivir en las sombras de la familia Valmont, jamás imaginó que el destino terminaría llevándola hasta el corazón del reino de Kryndall... y hasta los brazos del príncipe heredero.
Conociendo por primera vez el amor, encontrando una familia, descubriendo lo que significa ser feliz.
Pero cuando la verdad sobre Anastasia comience a salir a la luz, todo aquello que Lyra ha construido empezará a tambalearse.
Porque hay personas dispuestas a matar para ocultar el pasado y porque una pregunta imposible se niega a desaparecer: ¿Qué pasó realmente con Anastasia?
Entre conspiraciones, secretos familiares, traiciones, misterios y un amor capaz de desafiar el destino, Lyra deberá descubrir quién es realmente... antes de que las verdades enterradas destruyan aquello que ama
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CAPÍTULO 16 – El Hombre Detrás Del Príncipe
La noche había caído sobre Kryndall con una calma casi irreal.
Desde las enormes ventanas de la habitación, Lyra podía ver las luces del palacio iluminando los jardines, mientras el viento nocturno hacía bailar lentamente las cortinas color marfil.
La mesa de la cena estaba servida frente a ella. Había demasiada comida, como siempre. Pero aquella noche Lyra no tenía hambre o quizás sí… pero no era hambre de comida. Era otra cosa, algo más profundo y más peligroso.
Porque desde que Kael se había marchado, el palacio se sentía extrañamente vacío. Y aquello la confundía.
Samira acomodaba algunos platos mientras Lyra sostenía la taza de té entre ambas manos.
La pelirroja la inspeccionada de reojo varias veces. Como si quisiera decir algo. Pero no se atreviera.
Samira terminó notándolo.
—¿Sucede algo?
Lyra bajó rápidamente la mirada hacia el té.
—Yo…
Sus dedos se tensaron alrededor de la taza.
—Quería pedirte algo…
Samira se quedó quieta esperando.
Lyra tragó saliva.
—Podrías… tomar el té conmigo?
La pregunta salió tan tímida… Tan llena de miedo al rechazo… Que Samira sintió algo apretarse dentro de su pecho.
La vigilada durante unos segundos.
Luego sonrió apenas.
—Está bien.
Y sin formalidades exageradas, tomó asiento frente a ella. Lyra pareció sorprenderse genuinamente de que hubiera aceptado. Como si todavía esperara que el mundo le dijera que no.
Durante unos segundos hubo silencio. Solo el sonido de las cucharillas chocando suavemente contra las tazas.
Hasta que finalmente Lyra habló.
—Quería preguntarte algo sobre Kael…
Samira levantó la vista.
Lyra jugueteó nerviosamente con el borde de la taza.
—Tú eres la persona de mayor confianza del príncipe… ¿Verdad?
Samira soltó una pequeña risa.
—Supongo que sí.
Lyra la miró con timidez.
—Es que… quería saber… es decir, quería preguntarte, ¿Cómo es realmente Kael?
La pregunta quedó suspendida en el aire.
Samira ayudó lentamente la taza sobre la mesa. Y por primera vez en toda la conversación, su expresión se volvió más suave, más nostálgica.
—Kael… ha sufrido mucho.
Lyra levantó los ojos lentamente.
Samira sonrió apenas.
—Pero incluso después de todo lo que vivió… nunca dejó de ser bueno con nosotros.
“Nosotros”.
Lyra notó esa palabra. Porque Samira no hablaba como una empleada, hablaba como alguien que pertenecía allí. Como alguien que había sido salvado.
Samira guardó silencio unos segundos antes de continuar.
—Cuando yo tenía tres años… mis padres biológicos me abandonó a mi suerte… supongo que era demasiada carga para ellos.
Lyra abrió un poco los ojos.
Samira hablaba con tranquilidad, pero había algo doloroso escondido bajo cada palabra.
—Me dejaron en las calles más pobres de Kryndall. Ni siquiera puedo recordar sus rostros… y no es como que me interesa recordarlos.
Lyra sintió un nudo en el pecho.
Samira continuó:
—Una pareja me encontró y trató de cuidarme. Eran pobres... pero buenas personas. Me dieron un hogar y cuanto pude… tenia un techo y algo de comer…
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
—Por un tiempo pensé que era feliz… o que podía tener algo parecido a un futuro…
Pero la sonrisa desapareció casi de inmediato.
—Luego enfermaron gravemente… y como no teníamos para comprar medicamentos, ellos murieron… ellos trataron de protegerme y de que yo no enfermera como ellos…
El silencio llenó la habitación.
Lyra dejó lentamente su taza sobre la mesa.
Samira bajó la mirada.
—Yo tenía siete años, creo…
Su voz sonó más baja, más lejana.
—Siete años… y estaba sola. De nuevo, sola contra un mundo cruel…
Lyra sintió el pecho apretarse dolorosamente, porque entendía esa soledad.
Samira respiró hondo antes de continuar.
—Vivía en las calles. Pedia comida. Dormía donde podía. Había días enteros en los que no comía nada, no tenia nada… ya nadie en este mundo podría importarle menos una pobre niña huérfana, tirada en la calle… muriendo de hambre y frío.
Sus dedos se cerraron lentamente sobre la tela de su vestido.
—Y una noche… pensé que al fin iba a morir.
Lyra contuvo el aire.
—Tenía tanta hambre que ya no podía caminar, hasta levantar la cabeza era difícil. Recuerdo que estaba tirada cerca del mercado… la gente pasaba junto a mí como si fuera basura, no… menos que eso… como si yo no estuviera ahí… como si fuera invisible…
Sus ojos se aguantaron apenas.
—Porque para ellos lo era y quizás yo también lo había entendido…
Lyra sintió los ojos arderle.
Samira entonces sonó apenas, una sonrisa distinta, una más cálida.
—Y fue entonces cuando apareció el príncipe Kael.
El corazón de Lyra dio un pequeño salto.
—Todavía era muy joven… pero ya tenía esa mirada seria que tiene ahora.
Samira soltó una pequeña risa.
—Recuerdo que se agachó frente a mí y me preguntó si tenía hambre.
Sus ojos brillaron apenas.
—Yo ni siquiera podía responder… ya no tenia fuerzas, ni voluntad…
La voz de Samira se volvió más suave.
—Y él simplemente me cargó… y me trajo al palacio.
Lyra sintió un calor extraño en el pecho.
Samira continuó:
—Me dio comida caliente… ropa… una cama… me cuido como nadie, como si yo valiera algo en este mundo… pero sobre todo…
Sus labios temblaron apenas.
—Me devolvieron las ganas de vivir.
Lyra se quedó completamente en silencio.
Samira la miró.
—Aquí aprendí todo lo que sé ahora… A cocinar. Una limpieza. Una mirada lasciva. Un director empleado. Un defensor.
Sonrió con orgullo.
—Todo me lo enseñaron aquí.
Luego añadió más bajo:
—El príncipe Kael no solo me salvó esa noche… me dio una vida, me devolvió lo que creí que había perdido…
Las palabras quedaron suspendidas en el aire.
Lyra bajó lentamente la mirada. Pensó en Kael, de la manera en que la miraba y en cómo siempre la trataban con cuidado, con paciencia. Como si realmente la viera. Y por primera vez comprendió algo importante. Quizás el mundo estaba equivocado sobre él.
Samira tomó nuevamente su taza de té.
—Pude haberme ido cuando tenía suficiente edad… el príncipe jamás fue mi captor y no me obliga a nada… Me dejo decidir mi futuro, pero decidí quedarme aquí y servirle.
Lyra levantó la vista.
— ¿Como una forma de agradecerle?
Samira.
—Si él no hubiera aparecido esa noche… probablemente habría muerto.
Su mirada se endureció apenas.
—O algo peor.
Lyra sintió un escalofrío.
Luego preguntó suavemente:
—Entonces… ¿Kael siempre ha sido así?
Samira sonrió.
-Si. Él nunca discrimina a nadie por sus creencias, etnia, costumbres o pasado.
Sus ojos recorrieron la habitación lentamente.
—Muchos de los empleados del palacio llegaron aquí igual que yo. Gente rechazada. Gente pobre. Gente diferente. Marginados por la sociedad… pero ninguno era gente mala…
Lyra recordó entonces lo que había visto en el palacio, personas de distintos lugares, distintas apariencias.
Todos trabajando juntos.
Samira continuó:
—Kael siempre les dio una oportunidad a quienes la necesitaban.
Luego soltó una pequeña risa.
—Aunque claro… eso no significa que sea perfecto.
Lyra parpadeado.
Samira apoyó un codo sobre la mesa.
—En la aristocracia, Kael es conocido como un hombre frío. Calculadora. Implacable. Incluso cruel…
Lyra recordó aquella mirada helada que había visto cuando despidió a Selene y Mireya. Y sentí un pequeño escalofrío.
Samira lo notó.
—Y sí… esa parte también es real.
La voz de Samira se volvió más seria.
—Porque para sobrevivir en la nobleza no puedes ser blando ni débil.
Sus ojos se aguantaron apenas.
—La aristocracia destruye a quien muestra debilidad.
Lyra guardó silencio.
Samira continuó:
—Kael aprendió eso desde muy joven. Por eso fuera de este palacio es distinto.
Luego sonrió apenas.
—Aquí puede ser humano. Pero allá afuera… tiene que ser príncipe.
Lyra entendió entonces algo importante. Kael llevaba dos rostros y ambos eran reales.
El hombre amable que salvaba personas… Y el príncipe temido capaz de destruir a quien amenazara lo suyo.
El corazón de Lyra latió un poco más rápido ante ese pensamiento. Porque comenzaba a comprender la magnitud del hombre con el que estaba comprometido. Y eso daba miedo.
Pero también… La hacía sentir extrañamente protegida.
Lyra bajó la mirada hacia su taza de té y habló muy bajito.
—Gracias… por contarme todo esto y abrirme tu corazón… contarme tu historia…
Samira emocionada con sinceridad.
—No tienes que agradecerme.
Luego la observará con atención.
—Además… creo que Kael quería que entendieras quién es en realidad.
Lyra levantó lentamente los ojos.
Samira apenas inclinó la cabeza.
—Y creo que tú también necesitabas escuchar que existen personas buenas en este mundo.
Las palabras golpearon directamente el corazón de Lyra, porque era cierto. Toda su vida había vivido creyendo que debía soportarlo todo.
· El desprecio.
· La humillación.
· La soledad.
Y ahora… Había llegado a un lugar donde alguien la protegía. Donde alguien la defendía. Donde alguien la elegía.
· Sin obligarla.
· Sin usarla.
· Sin odiarla.
Lyra bajó rápidamente la mirada porque sentía los ojos arder.
Y Samira fingó no notarlo. Solo tomé tranquilamente otro sorbo de té.
Mientras afuera, la noche seguía cubriendo lentamente el palacio de Kryndall.
mientras Kael manda. a investigar a Samira. para saber lo que pasa con la familia Valmonta
es cierto que ellos mismos la llevaron a Kryndall y ahora resulta que no quieren responder la compromiso que ellos mismos buscaban? jummm🤔🤔🤔🤔
pero también fue al huerto, leyó libros en la biblioteca.... ha tomado pequeñas decisiones que para ella son enormes
Ambos se parecen ... son amables y no tienen miedo de estar en medio de las personas... no hacen esas diferencias entre clases sociales
Aún así revisa que llevará botas para poder entrar al huerto!
esa conversación entre ellos nos revela que Osea elegió a Lyra como su prometida por alguna razón... y no lastima ni compasión....
y Karl se comportó a la altura al despedirlas como perros.... como lo que son ju mmmm....
Comos e atreven a cuestionar a una noble... sin importar como sea 🤬🤬🤬🤬🤬