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LA ESPOSA QUE PERDI

LA ESPOSA QUE PERDI

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / CEO
Popularitas:6.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Dani Achu

La lluvia caía suavemente sobre los ventanales de la mansión Torres.
Liliana Pérez estaba sentada en la sala principal, con las manos entrelazadas sobre su regazo. La luz tenue de la lámpara iluminaba su rostro tranquilo, aunque por dentro su corazón latía con fuerza.
Habían pasado cinco años desde que se convirtió en Liliana Torre..

NovelToon tiene autorización de Dani Achu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La distancia...

Liliana no lograba concentrarse.

Había intentado leer.

Había intentado ordenar la sala.

Incluso había intentado ver televisión.

Pero nada funcionaba.

Su mente volvía al mismo lugar una y otra vez.

A él.

A su mirada.

A su forma de acercarse.

A su forma de alejarse.

Todo en Dominic era contradictorio.

Y eso la tenía completamente confundida.

Caminaba lentamente por la sala mientras sostenía una pequeña caja con adornos que había comprado esa mañana. Había decidido seguir decorando la casa, tratando de darle algo de calidez a ese lugar tan elegante… tan perfecto… y tan frío al mismo tiempo.

Colocó un pequeño marco sobre la mesa.

Sus dedos lo acomodaron cuidadosamente.

Pero su mente no estaba ahí.

Estaba recordando la noche anterior.

La tensión.

La mujer.

Sus palabras.

Y luego… Dominic diciendo que no sentía nada.

Liliana soltó un suspiro largo.

—¿Por qué me afecta tanto…?

murmuró.

Porque no debería importarle.

Era un matrimonio por contrato.

Nada más.

Nada menos.

Entonces…

¿por qué le dolía?

El sonido de pasos firmes la sacó de sus pensamientos.

Ella levantó la mirada.

Dominic bajaba las escaleras.

Vestido con un traje oscuro.

Perfecto.

Impecable.

Como siempre.

Pero había algo distinto.

Su expresión.

Más seria.

Más distante.

Más concentrada.

—¿Vas a salir? —preguntó ella, intentando sonar tranquila.

Él asintió.

—Sí.

Se acercó.

Sus pasos eran tranquilos, pero su presencia llenaba el espacio.

—Tengo un viaje de negocios.

Liliana se quedó inmóvil.

—¿Un viaje?

Dominic asintió.

—Sí. Salgo esta noche.

El corazón de Liliana dio un pequeño salto.

Inesperado.

—¿Por cuánto tiempo?

Dominic la observó un segundo.

—Una semana.

El silencio cayó entre ellos.

Una semana.

La casa vacía.

La distancia.

Liliana sintió algo extraño en el pecho.

—Entiendo…

Intentó sonar indiferente.

Pero no lo logró completamente.

Dominic la observó.

Notó ese pequeño cambio.

Ese ligero brillo en sus ojos.

—No debería tomar tanto tiempo.

Liliana asintió.

—Está bien.

Dominic dudó un segundo.

—Si necesitas algo…

—Estoy bien.

Respondió rápido.

Demasiado rápido.

Dominic no insistió.

Pero algo en su interior no se sentía cómodo.

Porque la idea de dejarla sola…

no le gustaba.

Y eso lo molestaba.

No debería importarle.

Pero le importaba.

—He dejado seguridad adicional.

Liliana lo miró sorprendida.

—¿Seguridad?

—Sí.

Su tono fue firme.

—Solo por precaución.

Liliana lo observó unos segundos.

—No hacía falta.

Dominic la miró fijamente.

—Sí hacía falta.

El ambiente se volvió tenso por un segundo.

Pero ninguno dijo nada más.

Dominic tomó su maletín.

—Me voy en unas horas.

Liliana asintió lentamente.

—Buen viaje.

Dominic la observó un momento más.

Como si quisiera decir algo.

Pero no lo hizo.

Se giró.

Y salió.

El sonido de la puerta principal cerrándose resonó en la casa.

Y el silencio regresó.

Más fuerte.

Más pesado.

Liliana se quedó quieta.

Mirando la puerta.

Sin saber por qué…

sentía la casa más vacía que antes.

---

Mientras tanto…

Miguel sonreía.

Porque acababa de recibir la noticia que esperaba.

—¿Se fue?

—Sí, señor. Salió hace veinte minutos rumbo al aeropuerto.

Miguel apoyó lentamente el teléfono sobre la mesa.

Su sonrisa creció.

—Perfecto…

Se levantó lentamente.

Caminó hacia la ventana.

Miró la ciudad.

—Ahora estamos solos…

murmuró.

Porque Dominic era el obstáculo.

Y sin él…

todo sería más fácil.

—Es momento de empezar.

Miguel tomó su chaqueta.

Sus ojos brillaban con determinación.

Y algo más.

Obsesión.

Porque no pensaba rendirse.

No esta vez.

Estaba dispuesto a todo.

Absolutamente todo.

Para separarlos.

---

La tarde avanzaba lentamente.

Liliana seguía decorando la sala.

Intentando distraerse.

Intentando no pensar.

Pero cada rincón le recordaba algo.

La forma en que él caminaba por ahí.

Donde se sentaba.

Donde se quedaba observándola.

Sacudió ligeramente la cabeza.

—Esto es ridículo…

murmuró.

El timbre sonó.

Liliana frunció ligeramente el ceño.

No esperaba a nadie.

Se acercó lentamente a la puerta.

La abrió.

Y su respiración se detuvo.

Miguel.

De pie.

Frente a ella.

Con una sonrisa suave.

—Hola, Liliana.

El corazón de ella se aceleró.

—Miguel…

No esperaba verlo.

No así.

No cuando Dominic no estaba.

—¿Puedo pasar?

Liliana dudó.

Pero antes de responder…

Miguel habló.

—Solo quiero hablar.

Su voz era suave.

Tranquila.

Pero sus ojos…

estaban decididos.

Liliana dudó unos segundos.

Luego se hizo a un lado.

—Está bien.

Miguel entró.

Sus ojos recorrieron la casa.

Notando los cambios.

Los detalles.

La presencia de ella en cada rincón.

Su sonrisa desapareció lentamente.

Porque eso…

le molestaba.

Mucho.

—Has cambiado todo…

—Solo un poco.

Respondió ella.

Miguel la miró.

—Se siente diferente.

El silencio se volvió incómodo.

Miguel se acercó lentamente.

—¿Estás bien?

Liliana asintió.

—Sí.

Miguel la observó.

—No parece.

El corazón de ella se tensó.

—Estoy bien, Miguel.

Él dio un paso más cerca.

—No deberías estar aquí.

Las palabras fueron suaves.

Pero cargadas de intención.

—Este lugar no es tuyo.

Liliana frunció ligeramente el ceño.

—Estoy casada.

Miguel apretó la mandíbula.

—Eso no significa nada.

El aire se volvió pesado.

—Para mí sí.

Miguel la miró fijamente.

—Entonces haré que cambies de opinión.

Liliana sintió un escalofrío.

Porque su tono…

no era el mismo de antes.

Era más firme.

Más peligroso.

Más decidido.

Miguel se inclinó ligeramente hacia ella.

—No importa lo que tenga que hacer…

susurró.

—Te voy a sacar de aquí.

Y en ese momento…

Liliana sintió que algo mucho más peligroso acababa de empezar.

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Andrea Medina
no la comprendo aun, no hay móvil para escena, solo dos egos de hermanos raritos y una mujer que claramente tiene problemas de estima o le gusta mucho el dinero 😂😂🤭
Andrea Medina
no la comprendo aun, no hay móvil para escena, solo dos egos de hermanos raritos y una mujer que claramente tiene problemas de estima o le gusta mucho el dinero 😂😂🤭
Anonymous
Muy emocionante
Norma Alicia Gimenez
ya termino? como sigue
Lupita Alvarado: no se vale que nos dejen así sin final
total 1 replies
Gina Elizabeth Mori Rengifo
es emocionante
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