Mi vida ya era un desastre antes de que él apareciera.
Estoy endeudada, vivo en un apartamento horrible y trabajo en una cafetería donde apenas sobrevivo y entonces llega mi nuevo vecino.
Alto, atractivo, arrogante… Y probablemente un asesino serial.
Todas las noches hace ruidos extraños, aparece cubierto de sangre y actúa como si quisiera matar a cualquiera que se acerque a mí.
Pero mientras más intento evitarlo, más comienzan a cambiar las cosas.
Sueños extraños.
Secretos ocultos.
Y una peligrosa verdad sobre mí que nunca debió despertar.
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Capitulo:18
AMELIA:
No sé cuándo me quedé dormida, pero solo siento cómo alguien me sostiene en sus brazos y me acomodo instintivamente contra algo muy calentito con un rico y suave olor que me hace sentir sumamente cómoda... Como si estuviera abrazada a un enorme peluche de lujo que desprende olor a bosque y lluvia.
—Descansa Logan, mañana nos pondremos al día.
Escucho una voz grave y profunda retumbar justo debajo de mi oreja.
Abro los ojos de golpe y me doy cuenta de que no estoy en mi cama destartalada... no, estoy acurrucada contra el pecho de Asher, con un brazo rodeando su cuello mientras él me carga en el aire estilo nupcial como si no pesara nada.
—Oh, ya despertaste... Ya llegamos, debes de estar muy cansada.
Dice Asher mirándome hacia abajo con esos ojos grises que en la penumbra de la noche parecen brillar.
—¿Qué... Qué haces? ¡Bájame lobo! Puedo caminar sola.
Murmuro con la voz ronca por el sueño, sintiendo cómo las mejillas me arden de inmediato al percatarme de lo pegada que estoy a su cuerpo.
—Te quedaste profundamente dormida en el auto y no pensaba despertarte.
Responde él con total tranquilidad, ignorando mi petición y ajustando su agarre en mis piernas para pegar mi cuerpo aún más al suyo.
— Además, la Luna de la manada no camina descalza sobre la tierra fría.
Pestañeo varias veces para espabilarme y es entonces cuando me fijo en nuestro entorno... Pego un ahogado grito de sorpresa al alzar la vista.
Frente a nosotros no hay una simple casa de campo ni una aldea con chozas de madera como me había imaginado en mi cabeza. Lo que tengo ante mis ojos es una imponente, majestuosa y gigantesca mansión de piedra oscura y grandes ventanales, rodeada por un denso bosque de pinos gigantescos que parecen tocar el cielo.
La propiedad está iluminada con luces cálidas que le dan un aire elegante, pero peligrosamente misterioso y a los lados de la gran entrada hay varios hombres de postura rígida que nos miran con respeto absoluto.
Cielos santo... Mi "pareja de mentiras" no es solo un lobo grande, es literalmente un millonario de la realeza canina.
—¿Esta... esta es tu casa?
Pregunto con la boca abierta, olvidando por un segundo que sigo en sus brazos.
—Bienvenida a la Mansión Blackwood, Amelia... Tu nuevo hogar, nuestro hogar.
Dice Asher con una leve sonrisa de lado, llena de orgullo y arrogancia.
—Bienvenido de vuelta, Alfa.
Saludan dos guardias corpulentos inclinando la cabeza con veneración al vernos pasar.
Sus miradas curiosas se clavan en mí por un microsegundo, pero un sordo y advertido gruñido que vibra en el pecho de Asher hace que ambos hombres bajen la vista al suelo de inmediato, disculpándose en silencio.
—No les hagas caso.
Susurra Asher en mi oído subiendo las escaleras de mármol hacia la enorme puerta principal de roble.
— A partir de este momento, todos en este territorio saben que estás bajo mi mando, que el que te mire mal, se las verá con Arnor y conmigo.
Trago saliva, sintiendo un cosquilleo eléctrico recorrer mi columna.
Estar en los brazos de este lobo posesivo frente a su mansión y su manada me hace sentir extrañamente protegida... Pero también me da un pánico terrible de lo que pueda pasar cuando entremos a su habitación.
Las enormes puertas de la mansión se abren de par en par, dándonos paso a un vestíbulo con pisos de mármol y una gran escalera doble que parece sacada de una película de época.
—Bueno lobito rico... Ya desperté así que ya me puedes bajar.
Le digo intentando sonar firme, aunque mi corazón está golpeando mi pecho a mil por hora.
Asher me mira con una chispa de diversión en sus ojos y en lugar de bajarme, se encamina directo hacia las grandes escaleras.
—Te bajaré cuando lleguemos a nuestra habitación, pequeña bruja... Tenemos muchas cosas de qué hablar antes de que amanezca.
—¿Sí? ¿Hablar?
Mi voz cambia de una manera mas sensual que me deja más que sorprendida ¿Por qué estoy actuando así?