NovelToon NovelToon
1 Soy Mitad Humana Y Demonio

1 Soy Mitad Humana Y Demonio

Status: Terminada
Genre:Venganza / Demonios / Romance / Completas
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: cristy182021

Estrella Cloe Pattison Evans siempre supo que era diferente. Mitad humana y mitad demonio, vive ocultando una oscuridad que apenas puede controlar mientras Gabriel, un ángel y amigo de su padre, intenta protegerla del peligro que la rodea. Pero todo cambia cuando conoce a Adrik, un misterioso vampiro ligado al enemigo de su familia.
Su presencia despierta poderes inestables, secretos ocultos y una conexión imposible de ignorar. Mientras fuerzas peligrosas comienzan a buscarla, Estrella descubrirá que su destino podría cambiar el equilibrio entre la luz y la oscuridad.
Ahora deberá decidir si luchar contra lo que es… o aceptar el poder que corre por su sangre.

NovelToon tiene autorización de cristy182021 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

No volví a casa inmediatamente.

Pude hacerlo.

Debí hacerlo.

Pero no lo hice.

Porque si iba a jugar…

tenía que empezar ahora.

No después.

No cuando fuera seguro.

Ahora.

Caminé de regreso por el pasillo.

Mismo lugar.

Mismo espacio.

Pero nada se sentía igual.

Las miradas ya no eran casuales.

Eran medidas.

Cautelosas.

Algunas… curiosas.

Otras… incómodas.

Perfecto.

Que miren.

Que duden.

Que intenten entender.

Respira.

Centro.

Límite.

Yo.

Mi energía estaba más estable.

No tranquila.

Nunca tranquila.

Pero contenida.

Como si supiera que debía esperar.

Como si también estuviera jugando.

—Eso es nuevo.

La voz de Aziel apareció.

Más clara que antes.

Más… cercana.

—No lo controles demasiado.

—No lo estoy controlando.

Respondí en pensamiento.

—Lo estoy usando.

Silencio.

No de duda.

De evaluación.

—Eso es más peligroso.

—Lo sé.

Una pausa.

—Por eso funciona.

Seguí caminando.

Directo.

Sin desviarme.

Hacia la misma zona.

Hacia el mismo punto.

Donde todo había empezado.

Donde sabían que yo estaba.

Donde iban a mirar otra vez.

—Estás regresando.

—Sí.

—¿Por qué?

Sonreí apenas.

Sin mostrarlo demasiado.

—Porque es donde esperan que no lo haga.

El aire se movió ligeramente.

No por el viento.

Por mí.

Por él.

Por esto.

—Estrella.

Su voz cambió.

Más seria.

Más firme.

—Esto puede salir mal.

—Todo ya salió mal.

Seguí avanzando.

Sintiendo cada paso como una declaración.

—Ahora solo estoy eligiendo cómo.

Silencio.

Pero no estaba sola en él.

Nunca lo estaba.

Llegué.

El mismo lugar.

El mismo punto exacto.

El suelo ya no estaba agrietado.

Ni una marca visible.

Nada.

Como si nunca hubiera pasado.

Como si yo lo hubiera imaginado.

Pero no.

Lo sentía.

Ahí.

Debajo.

Latente.

—Interesante.

La voz no fue de Aziel.

Me tensé.

Solo un poco.

Lo suficiente.

Giré.

Lento.

Controlado.

Ahí estaba.

La mujer.

De la oficina.

Más cerca esta vez.

Mucho más.

—No deberías estar aquí.

Dijo.

Observándome como si fuera un experimento.

—Y aun así estoy.

Respondí.

Sin retroceder.

Sin bajar la mirada.

Una leve sonrisa cruzó su rostro.

—Eso ya lo noté.

Silencio.

Pesado.

Medido.

—¿Siempre haces eso?

—¿Qué cosa?

—Volver al lugar donde algo salió mal.

Pausa.

—La mayoría huye.

—No soy la mayoría.

Eso…

la hizo observarme diferente.

Más interesada.

Más… atenta.

—Eso también lo noté.

Dio un paso.

Uno solo.

Suficiente.

Mi energía reaccionó.

Más leve esta vez.

Más… controlada.

—Me dijeron que no confiara en ustedes.

Solté.

Directo.

Sin filtro.

Probando.

Su sonrisa no desapareció.

—¿Y lo estás haciendo?

—No.

Pausa.

—Pero tampoco estoy huyendo.

Eso cambió el ambiente.

No mucho.

Pero lo suficiente.

—Interesante elección.

—No es elección.

La corregí.

—Es estrategia.

El silencio cayó entre nosotras.

Pero esta vez…

diferente.

No pesado.

Afilado.

—Entonces dime, Estrella…

Dijo suavemente.

—¿Qué crees que estás ganando con esto?

Respiré.

Fuerte.

Clara.

—Tiempo.

Sus ojos brillaron apenas.

—¿Para qué?

Pausa.

No respondí de inmediato.

Porque la respuesta…

no era solo para ella.

Era para mí.

—Para entender antes de que intenten decidir por mí.

El aire cambió.

Otra vez.

Más sutil.

Más profundo.

—Eso…

Dijo lentamente.

—es mucho más inteligente de lo que esperaba.

—Gracias.

No sonó a agradecimiento.

—No era un cumplido.

—Lo sé.

Silencio.

Y entonces—

—Te estás acercando demasiado.

La voz de Aziel volvió.

Más firme.

Más cerca.

—Lo sé.

—No sabes lo suficiente.

—Entonces aprendo.

—No así.

—Es la única forma que tengo.

El aire vibró apenas.

Dos presencias.

Dos intenciones.

Dos formas de proteger.

Chocando sin tocarse.

—Ten cuidado, Estrella.

La mujer habló otra vez.

Pero esta vez…

no sonó como advertencia.

Sonó como invitación.

—Porque cuando alguien como tú empieza a hacer preguntas…

Pausa.

Sus ojos no se apartaron de los míos.

Ni un segundo.

—hay quienes prefieren silenciar las respuestas.

El mundo se quedó en silencio.

—Entonces será mejor que aprenda rápido.

Respondí.

Sin dudar.

Sin retroceder.

Sin romper.

Y por primera vez—

la sonrisa que apareció en su rostro…

no fue controlada.

Fue real.

Y eso…

fue lo más peligroso de todo.

El silencio no se rompió de inmediato.

Se estiró.

Se tensó.

Como si algo estuviera decidiendo…

qué hacer conmigo.

No me moví.

No retrocedí.

No hablé.

Porque ahora entendía algo importante:

no todo el poder estaba en lo que hacía…

sino en lo que elegía no hacer.

—No te está probando.

La voz de Aziel llegó más firme.

—Te está midiendo para algo más.

—Lo sé.

Pensé.

Sin apartar la mirada de la mujer.

—Entonces aléjate.

—No.

Silencio.

—Estrella—

—No.

Más claro esta vez.

Más decidido.

La mujer inclinó la cabeza apenas.

Observando ese intercambio invisible.

—Interesante.

Murmuró.

—No estás sola en esto.

No respondí.

Pero tampoco lo negué.

Error.

Tal vez.

—Eso complica las cosas.

—Para ti o para mí.

Pregunté.

Sin suavizar.

Una leve sonrisa apareció.

—Depende de quién esté observando.

El aire se volvió más pesado.

No por ella.

Por algo más.

Otra presencia.

Más conocida.

Más directa.

—Ya es suficiente.

La voz no fue en mi mente.

Fue real.

Detrás de mí.

Me tensé.

Solo un poco.

Giré.

Y ahí estaba.

Adrik.

Más cerca que antes.

Mucho más.

Sus ojos pasaron de mí…

a ella.

Sin prisa.

Sin miedo.

Pero con algo claro.

Advertencia.

—No deberías estar aquí.

Dijo él.

Pero no me hablaba a mí.

Ella no se movió.

No retrocedió.

—Y aun así estoy.

Respondió.

Imitando mi tono anterior.

Eso no me gustó.

Nada.

—Esto no es tu territorio.

Añadió Adrik.

Su voz baja.

Controlada.

Pero con filo.

—Tampoco el tuyo.

Contestó ella.

Sin perder la calma.

Silencio.

Pero esta vez…

peligroso.

Más real.

Más cerca de romperse.

—Estrella.

La voz de Aziel volvió.

—Aléjate ahora.

—No.

—Esto puede escalar.

—Ya escaló.

Y lo sabíamos los tres.

—Vaya.

La mujer habló de nuevo.

Mirándome con más interés ahora.

—Dos protectores.

Pausa.

—Eso no es común.

Mi pulso se tensó.

—No son tus asuntos.

Dijo Adrik.

Un paso al frente.

Sutil.

Pero claro.

Protección.

—Todo lo que ella es…

La mujer no apartó la mirada de mí.

—sí lo es.

Eso…

fue demasiado.

—No soy un objeto.

Mi voz salió firme.

Más de lo que esperaba.

Los dos me miraron.

Al mismo tiempo.

—Entonces deja de actuar como uno.

Respondió ella.

Directa.

Sin suavizar.

Silencio.

Pero no vacío.

Lleno.

De algo que no me gustó.

—Estás jugando un juego que no entiendes.

Añadió.

—Entonces explícame.

La reté.

Sin pensar.

O tal vez…

pensando demasiado.

—No aquí.

Pausa.

—No todavía.

Eso no fue rechazo.

Fue promesa.

Y eso…

fue peor.

Mucho peor.

—No vuelvas a acercarte a ella.

La voz de Adrik cortó el momento.

Más fría ahora.

Más directa.

Ella lo miró apenas.

—No puedo prometer eso.

Claro.

—Entonces la próxima vez no voy a hablar.

Silencio.

Un segundo.

Dos.

Tres.

Y luego—

ella sonrió.

Pero esta vez…

no fue sutil.

Fue clara.

Aceptación.

—Entonces espero esa próxima vez.

Y con eso—

dio un paso atrás.

Luego otro.

Y simplemente…

se fue.

Como si nada.

Como si no hubiera pasado nada.

Pero el aire…

seguía cargado.

Pesado.

Real.

—No vuelvas a hacer eso.

La voz de Adrik fue inmediata.

No grito.

No enojo.

Algo peor.

Control tenso.

—¿Qué cosa?

—Exponerte así.

—No me expuse.

—Claro que sí.

Dio un paso más cerca.

Demasiado cerca.

—No sabes con quién estás tratando.

—Entonces dime.

Silencio.

Y eso ya era respuesta.

—Exacto.

Murmuré.

—Nadie me dice nada.

—Porque no estás lista.

—Entonces que alguien decida por mí, ¿sí?

Mi voz subió apenas.

No mucho.

Lo suficiente.

—No dije eso.

—Pero es lo que hacen.

Silencio.

Pesado.

Real.

—Estoy cansada de que todos sepan algo…

Pausa.

Respiré.

Fuerte.

—menos yo.

Eso…

lo detuvo.

Un segundo.

Tal vez dos.

—Entonces deja de meterte donde no entiendes.

—No.

Directo.

Sin dudar.

—Porque si no lo hago…

Lo miré.

Sosteniendo la mirada.

Sin ceder.

—nunca lo voy a entender.

El aire volvió a tensarse.

Pero diferente ahora.

Más personal.

Más… complicado.

—Esto no es un juego.

Dijo finalmente.

Más bajo.

Más serio.

—Nunca dije que lo fuera.

Silencio.

Y en medio de todo eso—

la sensación volvió.

Sutil.

Ligera.

Pero clara.

—No estamos solos.

Susurré.

Mi voz apenas audible.

Adrik no reaccionó de inmediato.

Pero lo sintió.

Lo supe.

—¿Dónde?

—No lo sé.

Pero estaba.

Alguien más.

Observando.

Escuchando.

Esperando.

Y eso…

cambió todo otra vez.

El silencio no se sintió vacío.

Se sintió lleno.

Demasiado lleno.

Como si algo…

o alguien…

estuviera respirando en los bordes del momento.

—No estamos solos.

Lo repetí.

Más bajo.

Más claro.

Adrik no respondió de inmediato.

Pero su postura cambió.

Sutil.

Casi imperceptible.

Pero yo lo vi.

—Lo sentí.

Dijo finalmente.

Su voz más fría ahora.

Más enfocada.

—¿Desde cuándo?

—No lo sé.

Y eso era lo peor.

Porque significaba que podía haber estado ahí…

todo el tiempo.

—Tenemos que irnos.

Añadió.

Directo.

Sin rodeos.

—No.

La palabra salió antes de pensarlo.

Antes de medirla.

Antes de frenarla.

Error.

Tal vez.

—Estrella—

—No.

Lo miré.

Sosteniendo la decisión.

Aunque no estuviera completamente segura de ella.

—Si nos vamos ahora…

Pausa.

Mi respiración se tensó.

—seguimos reaccionando.

Silencio.

Corto.

Peligroso.

—Y si te quedas…

Dijo él.

Dando un paso más cerca.

—puede que no tengas opción después.

—Entonces la tomo ahora.

Directo.

Sin suavizar.

Sin retroceder.

Y en ese momento—

la voz volvió.

Más fuerte.

Más cercana.

—Estrella, no.

Aziel.

Pero esta vez…

no sonó calmado.

—Esto no es estrategia.

—Lo sé.

—Es impulso.

—También lo sé.

Silencio.

Pero no vacío.

Cargado.

—Entonces detente.

—No puedo.

Y esa fue la verdad.

La más peligrosa.

La más real.

Porque algo dentro de mí…

no quería detenerse.

Quería saber.

Quería ver.

Quería… más.

Cerré los ojos.

Solo un segundo.

Y lo busqué.

No con la vista.

Con lo otro.

Con eso que había despertado.

Esa parte que no entendía.

Esa parte que todos querían controlar.

—No lo hagas.

La voz de Aziel bajó.

Más firme.

Más urgente.

—No estás lista.

—Nunca lo voy a estar.

Respondí.

Y solté.

No todo.

No completamente.

Pero suficiente.

El aire cambió.

De golpe.

No visible.

Pero real.

El espacio vibró apenas.

Como si algo invisible se hubiera movido.

Como si algo hubiera respondido.

—Maldita sea…

Murmuró Adrik.

Dando un paso atrás.

No por miedo.

Por cálculo.

—¿Qué estás haciendo?

—Buscando.

Mi voz salió más baja.

Más… distante.

—Así no.

—Es la única forma.

El mundo se volvió más nítido.

Más claro.

Demasiado claro.

Podía sentirlo ahora.

Esa otra presencia.

Oculta.

Observando.

Esperando.

—Te encontré.

Susurré.

Y entonces—

todo reaccionó.

El aire se tensó.

El espacio se comprimió apenas.

Y algo…

se movió.

Rápido.

Demasiado rápido.

—¡Ahora sí nos vamos!

La voz de Adrik fue inmediata.

Pero yo no me moví.

Porque lo estaba viendo.

No completamente.

No claro.

Pero suficiente.

Una sombra.

Una forma.

Algo que no quería ser visto…

y que ahora lo era.

—Estrella.

La voz de Aziel llegó como un golpe.

Más fuerte que antes.

—CORTA LA CONEXIÓN.

Pero ya era tarde.

Porque esa cosa…

me vio de vuelta.

Y entonces—

todo se salió de control.

El aire explotó a mi alrededor.

No como antes.

Más concentrado.

Más directo.

Más… enfocado.

El suelo vibró.

Las ventanas cercanas temblaron.

Y mi respiración se rompió.

—¡Detente!

Adrik se movió hacia mí.

Rápido.

Pero el espacio entre nosotros…

ya no era estable.

—¡Estrella!

Lo intenté.

De verdad lo intenté.

Pero esta vez…

no era solo poder.

Era conexión.

Algo me estaba jalando.

Empujando.

Respondiendo.

—¡Mírame!

La voz atravesó todo.

No la de Adrik.

La de Aziel.

Directo.

Fuerte.

Imposible de ignorar.

—Estrella.

Mi respiración se quebró.

—No te pierdas.

Cerré los ojos.

Con fuerza.

Aferrándome a eso.

A su voz.

A mí.

—No soy esto…

Susurré.

El aire tembló.

—No soy esto.

El poder vaciló.

Un segundo.

Dos.

—Soy yo.

El espacio se rompió—

y luego cayó.

De golpe.

Silencio.

Pesado.

Total.

Abrí los ojos.

El mundo volvió.

El pasillo.

Las paredes.

Adrik frente a mí.

Tenso.

Listo.

Y el otro…

ya no estaba.

Pero no se había ido.

Lo sabía.

Lo sentía.

—Eso…

Dijo Adrik lentamente.

—fue una muy mala idea.

Respiré.

Apenas.

Inestable.

Pero consciente.

—Lo sé.

—Y lo volverías a hacer.

No fue pregunta.

Lo miré.

Directo.

Sin mentir.

—Sí.

Silencio.

Y entonces—

la voz volvió.

Más baja.

Más cerca.

Más… firme.

—Ya te vio.

Mi pulso se detuvo un segundo.

—¿Qué significa eso?

Pregunté.

Pero ya lo sabía.

En el fondo…

ya lo sabía.

—Que ahora ya no solo te observan.

Pausa.

Pesada.

Inevitable.

—Ahora van a venir por ti.

1
Maria De Jesus Tirado Rodriguez
quedó inconclusa tan interesante que estaba 😭
CristyGry: también te invito a leer el libro 0.5 que es como la historia de los papás de estrella y de cómo Federico se hizo malo
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play