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EL PRECIO DE TU LINAJE

EL PRECIO DE TU LINAJE

Status: En proceso
Genre:Vientre de alquiler / Madre por contrato / Romance
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

James Fernández lo tiene todo: es un arrogante CEO tecnológico de 26 años y el playboy más cotizado de Madrid. Pero un devastador diagnóstico de cáncer destruye su mundo: tiene una semana para salvar su descendencia antes de quedar estéril para siempre. Su única opción es un vientre de alquiler exprés en Grecia.
Estela Gómez tiene 20 años y su vida es un infierno de deudas por culpa de una estafa familiar. Cuando su madre colapsa y necesita una cirugía de urgencia que no pueden pagar, Estela toma una medida desesperada: aceptar el frío contrato de James a cambio de la vida de su madre.
Lo que empieza como una transacción comercial secreta se transforma bajo el ático de la Castellana. Entre la quimioterapia de él y los latidos de un embarazo inesperado, la mentira se mezclará peligrosamente con un amor real capaz de desenterrar los secretos más oscuros del pasado.

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CAPITULO 18. EL COLOR DE LAS SORPRESAS

El regreso de la clínica ginecológica al ático fue un torbellino de emociones contenidas. Valeria Santos, que los esperaba en el piso tras recibir la llamada de James, se había quedado en un absoluto shock al enterarse de la noticia. La abogada, siempre tan fría y calculadora, estuvo media hora revisando los papeles de Grecia para asegurarse de que la sentencia judicial del tribunal de Atenas cubría un nacimiento múltiple de tres bebés en lugar de dos. Por suerte, los contratos blindados que Valeria redactaba contemplaban cualquier número de descendientes. El papeleo estaba a salvo, pero la vida en el ático iba a cambiar por completo.

A la mañana siguiente, el salón de James parecía el almacén de una juguetería de lujo. El millonario había cancelado todas sus reuniones de la empresa tecnológica y se había dedicado a comprar por internet todo lo necesario para la nueva invitada de honor.

Estela salió de su dormitorio arrastrando los pies, con una mano apoyada en su espalda para aliviar el peso de su enorme tripa de siete meses. Al llegar al salón, se detuvo, boquiabierta. Había cajas de mudanza por todas partes, peluches de ositos, una minúscula cuna de madera lacrada en blanco y ropita de bebé de color rosa y tonos pastel colgada en un burro portátil.

—¿James? ¿Qué es todo esto? —preguntó Estela, conteniendo una risa tierna mientras veía al imponente CEO peleándose con las instrucciones de montaje de un cochecito de paseo triple.

James, que vestía unos vaqueros y una camiseta negra de algodón que marcaba sus brazos recuperados, se enderezó de golpe. Tenía un destello de felicidad pura en los ojos que derretía cualquier rastro de su antigua arrogancia.

—Es para ella —respondió James, caminando hacia Estela y deteniéndose a escasos centímetros, mirándola con una intensidad que la hizo sonrojar—. Y para sus hermanos, claro. Teníamos todo preparado para dos niños: azul, gris, tonos neutros... Pero mi hija no va a llegar a este mundo sin tener su propio espacio. He contratado a unos pintores para que cambien una de las paredes de la habitación de los bebés esta misma tarde. Quiero un tono rosa viejo, suave. ¿Qué te parece?

Estela miró el despliegue de opulencia, pero esta vez no sintió el rechazo de los primeros meses. Vio a un hombre que estaba profundamente enamorado de sus hijos antes de conocerlos, un hombre al que el cáncer había estado a punto de arrebatarle el futuro y que ahora se aferraba a la vida con las dos manos.

—Me parece perfecto, James —susurró Estela, acercándose al burro de la ropa y tomando un diminuto patuco de lana rosa entre sus dedos—. Va a ser una niña muy afortunada. Tiene un padre que ya la adora.

James dio un paso más, rompiendo la distancia de cortesía. Su cercanía física era embriagadora. El aroma a su colonia cara y el calor que desprendía su cuerpo hicieron que a Estela se le acelerara el pulso. James extendió la mano y, con una delicadeza infinita, colocó su palma sobre la inmensa curva del vientre de la chica, justo donde el doctor Martínez les había dicho que se escondía la pequeña princesa.

—Tiene una madre que la está protegiendo con su propia vida —corrigió James con una voz profunda, ronca de emoción. Sus ojos claros se clavaron en los labios de Estela y luego subieron a sus ojos marrones—. Estela… sé que esto empezó como un frío contrato para salvar a tu familia. Sé que soy el primer hombre que se acerca tanto a ti… Valeria me contó que nunca tuviste tiempo para el amor por culpa de las cargas que arrastrabas.

Estela tragó saliva, sintiendo que el corazón le latía en la garganta. Sus mejillas ardieron al saber que James conocía su secreto más íntimo: su pureza, su falta de experiencia con los hombres.

—No... no tuve tiempo, James —confesó ella en un hilo de voz, sin apartar la mirada de la suya—. Mi vida era trabajar, cuidar a mi madre y limpiar. El amor era un lujo que no me podía permitir.

—Pues dale las gracias al destino por haberte traído a mi palacio de cristal —susurró James, reduciendo la distancia a milímetros. Sus dedos se deslizaron desde el vientre de Estela hasta su mejilla, acariciando la piel suave con una devoción absoluta—. Porque el dinero puede comprar este ático y las mejores clínicas de Atenas, pero no puede comprar lo que siento cada vez que te veo cuidar de mí o de nuestros hijos. Ya no eres un vientre de alquiler para mí, Estela. Eres mi ancla. Mi única verdad.

Estela cerró los ojos, inclinando la cabeza hacia el contacto de su mano cálida. La tensión romántica entre los dos se volvió tan densa que el aire pareció chisporrotear. Estaban a las puertas de un beso que cambiaría las reglas del contrato para siempre, pero el timbre del ascensor privado sonó con fuerza, rompiendo el hechizo dramático de golpe.

Eran los pintores que venían a cambiar el color de la habitación de la niña. James se apartó con una sonrisa reacia, carraspeando para recuperar la compostura, mientras Estela respiraba hondo, sabiendo que el tiempo en Madrid se estaba agotando. Quedaban pocas semanas antes de tener que coger el avión definitivo hacia Grecia para el parto. La cuenta atrás legal y biológica avanzaba, y los sentimientos reales ya eran imposibles de frenar bajo el techo del ático.

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Norma Lopez
Muy buena
Noemi Acevedo
me parece excelente me encanta
Noemi Acevedo
es buenísima pero tiene que seguir por favor
SIKEVALEN: subo capitulos cada dos dias, mañana tendras 10 capitulos mas. Me alegro que te este gustando. Un abrazo
total 1 replies
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