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Plantada En El Altar

Plantada En El Altar

Status: Terminada
Genre:Romance / Triángulo amoroso / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:1.2M
Nilai: 4.6
nombre de autor: Autor lucia

El vestido de novia caía perfecto sobre el cuerpo de Isabella Parker. La seda blanca abrazaba su figura con elegancia, y frente al espejo, sus ojos verdes brillaban llenos de ilusión.

—Hoy me caso… —susurró, sin poder creerlo.

Todo estaba listo. La iglesia, los invitados… Adrian Collins esperándola al final del altar. O al menos eso creía.

Muy lejos de ahí, Adrian no estaba en la iglesia.

Estaba en un estacionamiento, con el mismo traje de novio… pero con la decisión más fría en su mirada.

—No puedes hacer esto —le dijo Ethan, su mejor amigo.

Adrian no dudó.

—Ya no la amo.

El silencio fue brutal.

—Estoy enamorado de otra persona.

Ethan entendió todo sin necesidad de más palabras.

—La vas a destruir.

Adrian no respondió. Solo sacó un sobre.

—Entrégaselo.

Y se fue.

Se fue de su propia boda.

De la mujer que lo esperaba vestida de blanco.

De una vida que prometió… y que decidió romper.

Horas después, Isabella sostendría esa carta frente a todos.

Y ese día…

NovelToon tiene autorización de Autor lucia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: La quiero a morir

Capítulo 19

El sonido del agua cayendo en la ducha llenaba el baño de la mansión Whitman, creando un ritmo constante que intentaba calmar la mente de Adrian. Pero no lo lograba. Cada gota que golpeaba su espalda parecía amplificar los recuerdos, trayendo de golpe la imagen de Isabella: su sonrisa, su mirada intensa, la forma en que lo miraba aquella primera vez… y cómo todo se había roto después.

Adrian cerró los ojos bajo el chorro caliente, dejando que el vapor le cubriera el rostro, intentando ahogar la frustración que crecía en su pecho. Sus manos se apoyaron contra la pared de azulejos fríos mientras respiraba hondo, intentando ordenar sus pensamientos, pero todo era un caos.

—¿Cómo pude…? —murmuró para sí mismo, la voz apenas audible entre el agua—. ¿Cómo pude hacerle eso?

La culpa lo golpeaba con fuerza, mezclada con tristeza y rabia consigo mismo. Recordaba sus propias palabras, sus errores, cada momento en el que la había dejado sola, cada decisión que la había lastimado. Sentía un vacío enorme, un nudo en la garganta que no desaparecía, un dolor que no le dejaba pensar con claridad.

El vapor y el agua caliente parecían insuficientes para borrar la sensación de fracaso, de haber perdido algo que jamás podría recuperar fácilmente. Adrian apretó los puños, frustrado consigo mismo, mientras los recuerdos seguían martillando su mente: Isabella, su orgullo, su distancia… y él, incapaz de arreglar lo que había destruido.

Por un momento, cerró los ojos y dejó que las lágrimas se mezclaran con el agua, aceptando que, a veces, ni siquiera el calor de la ducha podía calmar un corazón lleno de culpa y arrepentimiento.

No podía parar de pensar en ella porque su mente no se callaba.

—Fui un maldito idiota… —susurró, con rabia contenida.

El agua seguía cayendo, pero no lograba limpiar nada.

Porque el problema no estaba afuera.

Estaba dentro de él.

Cerró los ojos con más fuerza… y entonces la vio otra vez. Frente a él. En la oficina. Tan cerca… y al mismo tiempo tan lejos.

Y fue ahí cuando lo entendió.

Nada había cambiado.

Nada.

Todo lo que sentía por ella… seguía ahí.

Intacto.

Como si el tiempo no hubiera pasado.

Como si nunca hubiera dejado de amarla.

Eso fue lo que más lo destrozó.

Porque significaba que no solo la había perdido…

Sino que nunca había dejado de quererla.

Su respiración se quebró.

Y esta vez… no pudo contenerlo.

Las lágrimas comenzaron a caer, mezclándose con el agua que recorría su rostro.

—Te extraño… Isabella… —susurró, con la voz completamente rota.

Apoyó la frente contra la pared, dejando que el peso de todo cayera sobre él.

La culpa.

El arrepentimiento.

El amor que aún sentía.

Todo.

Y en ese momento, solo había una verdad que no podía negar…

Había perdido a la única persona que realmente había amado.

Y ahora…

Tenía que vivir con eso.

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La Biblioteca Central: Reynolds

Permanecía en un silencio casi perfecto, apenas interrumpido por el leve pasar de páginas a lo lejos y el sonido tenue del reloj en la pared. Isabella estaba sentada frente a Gabriel, con la espalda recta y la mirada fija en sus notas, intentando mantenerse completamente profesional… aunque por dentro aún cargaba con todo lo que había vivido ese día.

—El nuevo libro, Empity Heart, tuvo muy buena recepción —dijo, sin levantar mucho la mirada—. ¿Te inspiraste principalmente en alguien o en ti mismo para ese tipo de metamorfosis?

Gabriel la observaba con atención, notando cada pequeño gesto en su rostro, cada pausa, cada cambio en su tono.

—Digamos que parte de lo que escribo es sumamente de mi imaginación… nada personal —respondió con calma—. Claro, siempre dándole un toque realista a la historia.

—Ya veo… —murmuró Isabella, anotando algo.

Pero su expresión seguía siendo seria… distante.

Como si nada le convenciera.

Como si nada le importara.

—¿Siempre son así de irrealistas?

Gabriel levantó la mirada, sorprendido por el comentario.

—¿Irrealistas?

Isabella alzó la vista lentamente y lo miró directo a los ojos.

—Me refiero a que siempre tienen finales felices… —dijo con una calma que ocultaba algo más profundo—. No estoy en contra de eso… pero aquello no existe.

Su tono era frío.

Pero en el fondo… dolía.

Gabriel frunció ligeramente el ceño, intentando entender.

—¿Por qué lo dices?

Por un segundo, Isabella se quedó en silencio.

Sus ojos vacilaron apenas.

Pero enseguida desvió la mirada.

—Por nada… olvídalo.

Y volvió a sus papeles como si nada hubiera pasado.

Como si no hubiera dicho nada importante.

Gabriel la observó en silencio unos segundos más, analizando cada detalle. No era solo su respuesta… era su actitud, su forma de cerrarse.

—Supongo que la vida te ha tratado de la peor manera para que pienses así… ¿o me equivoco? —dijo, esta vez con un tono más serio.

Isabella no respondió.

Ni siquiera levantó la mirada.

—¿Cuál de tus libros recomiendas y por qué? —continuó, cambiando el tema con frialdad.

El cambio fue tan evidente… que Gabriel no pudo evitar notar que estaba huyendo de algo.

Sonrió apenas.

—Creo que ya entiendo el porqué de tu carácter.

Isabella levantó la mirada de golpe, claramente confundida… y molesta.

—¿Mi carácter?

—No te ofendas… —dijo él con tranquilidad—, pero necesitas cambiarlo.

El aire se volvió pesado.

Isabella dejó el bolígrafo sobre la mesa con más fuerza de la necesaria.

—¿Desde cuándo te pedí un consejo?

Su tono era cortante.

Defensivo.

Cargado.

Gabriel suspiró, apoyándose en el respaldo de la silla.

—Y seguimos con lo mismo…

—¿Disculpa? —respondió ella, frunciendo el ceño.

Él se encogió de hombros, sin perder la calma.

—Solo trato de ser honesto.

La miró fijamente, sin apartar los ojos.

—Y aquello… solo malogra tu persona.

Esa frase fue suficiente.

Isabella sintió cómo algo dentro de ella explotaba. No era solo por él… era todo lo que venía cargando desde antes. Todo lo que había intentado contener.

—¿Sabes qué?… —dijo, levantándose de la silla de golpe—. No hace falta continuar con esto.

Tomó sus cosas con rapidez, metiendo sus papeles sin demasiado cuidado.

Su respiración estaba ligeramente agitada.

Su paciencia… completamente agotada.

Gabriel la observó, sin levantarse.

—Ok… como gustes.

Su tono fue tranquilo.

Casi indiferente.

Y eso la irritó aún más.

Isabella apretó los labios, evitando decir algo de lo que pudiera arrepentirse… y comenzó a caminar hacia la salida.

Cada paso era firme.

Decidido.

Pero por dentro… todo seguía desordenado.

—Adiós, cuídate —dijo Gabriel desde su lugar.

Ella no respondió.

Ni siquiera volteó.

Simplemente salió.

La puerta se cerró suavemente detrás de ella, dejando un silencio aún más profundo en la biblioteca.

Gabriel se quedó mirando el espacio vacío por unos segundos. Luego bajó la mirada, apoyando el codo sobre la mesa, pensativo.

Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

Negó con la cabeza, soltando una leve risa.

—Qué chica…

Se quedó en silencio un momento más.

Porque en el fondo…

No era solo su carácter.

No era solo su forma de hablar.

Era todo.

Su frialdad.

Su intensidad.

Esa mezcla de enojo y tristeza que no intentaba ocultar del todo.

Era diferente.

Muy diferente a todas las demás.

Y, sin querer admitirlo demasiado…

Eso le había parecido peligrosamente atractivo.

^^^Continuará...^^^

1
Anonymous Carmen diaz
Adrián eres culpable y lo niegas pero recuerda estás junto a Isabella por su amnesia no porque en verdad ella te hubiera dado esa oportunidad sigues siendo un mal hombre manipulador y mentiroso
Anonymous Carmen diaz
Hay Adrián quieres salvarte antes los ojos de Isabella que todavía no recuerda todo pero que bien que Ethan si está rotándose mejor que tú al decir esa verdad que lastimó y daño a Isabella
Anonymous Carmen diaz
Adrián tú le confiaste a cosas eran muy amigo si sabe todo eso y más por ambición la abandonaste y nunca pensaste en que sufriría Isabella
Gloria Grijalba
muy buena
Anonymous Carmen diaz
Dile la verdad siempre haz sido su amiga victoria tú la viste destruida ir Adrián no permitas siga viviendo en esa mentira
Anonymous Carmen diaz
Tu madre ni supo todo Isabella le ocultaste cosas del porqué te dejó Adrián
Anonymous Carmen diaz
Tu llevaste la carta y pediste a una amiga se la diera a victoria de lo que Adrián iba hacer abandonarla en la iglesia
Anonymous Carmen diaz
Sigue victoria si Isabella reacciona mal están en un hospital pero ya no permitan que Adrián siga favoreciéndose con la amnesia de ella aunque la verdad vuelva a doler es mejor recuerde todo y decida ella
Anonymous Carmen diaz
Tu mente te dice que eso es falso y tú lo empiezas poco a poco a descubrir pero Isabella te darás cuenta tarde y si Gabriel no te perdona o espera será tu error
Anonymous Carmen diaz
Alfinio y porque permitieron que él manipulara ahora ven esto y ya están dándose cuenta que no es bueno para Isabella vivir engañada tu victoria sabías todo lo que le hizo Adrián y lo ayudaste omitiendo la verdad
Anonymous Carmen diaz
Será acaso este el detonante para que la duda regrese ese tiempo de amnesia y tu Adrián seas descubierto con esta falsa que estás viviendo con Isabella y ella recuerde que tú fuiste quien la destruyó no Gabriel
Susana Gerez
Autora, por qué no se toma el tiempo necesario relee su escritura y ubica en tiempo. Como dicen otros comentarios se supone según lo leído hace un año fueron por el vestido y aún no tienen fecha, pero siguen apareciendo nuevos personajes. Adiós. Hasta aquí llegué.
Modestina Fonseca Sierra
que falso es Adrián no le importo dejarla y ahora venir con enojo a joder
Anonymous Carmen diaz
Tus mentiras Adrián recuerda Whitman ya te perdono lo que hiciste con su hija si quiere destruirte tiene a Isabella para hacerlo
Anonymous Carmen diaz
Hay ojalá nunca recuerde y vivas en esa mentira aunque demuestras seguridad pero sabes que esto que estás viviendo es falso con Isabella que harás si recuerda y ve la utilizaste y dañaste
Anonymous Carmen diaz
Que bien sabes actuar Adrián pero viste que algo se metió una chispa que puede destruir esta verdad oculta y que sabes que no es real si recuerda te alejara totalmente por mentirle u aprovecharte de su amnesia a
Anonymous Carmen diaz
Gabriel o le dices todo o te alejas si ella se escuda con su amnesia y su madre y victoria no le dicen que pasó no mereces recatar a esa Isabella
Anonymous Carmen diaz
Adrián porquería de hombre
Anonymous Carmen diaz
Adrián eres una cucaracha sabes que está ahora porque no recuerda ya que ella misma te dejó por lo que hiciste crees que nunca habrá algo que haga recuerde tu traición
Anonymous Carmen diaz
Debiste contárselo aunque doliera pero no lo hiciste ahora Adrián lo ocultará y eso hará se alejen más Gabriel
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