Gian Bianchi no podía aceptar que en realidad era el protagonista de una novela. Asustado del Alfa que terminaría destrozando sus sueños y reduciendo a vivir su vida en una prisión de oro, no duda en aceptar una oportunidad de trabajo en el extranjero y junto con su pequeña hermana va en busca de un mejor futuro. Pero jamás imaginó que apenas llegar a ese nuevo país su mirada se cruzaría con un par de ojos heterocromáticos, y solo un instante bastó para que el descontrol se apoderara de su mente y su cuerpo.
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Capítulo 19
Gian creyó que tendría un almuerzo agradable con Ciel y que podría hablar un poco más con el Omega de ojos rosa. Pero terminó en una mesa con dos Omegas completamente desconocidas que lo veían de forma algo despectiva.
En especial la mujer de ojos rojos. Era quien lo ponía más incómodo, específicamente porque esos ojos le recordaban demasiado al Alfa que no quería volver a ver por el resto de su vida.
Estaba empezando a pensar que este almuerzo no podía volverse más incómodo, cuando de pronto vio a la mujer mayor ponerse de pie y sonreír ampliamente.
La mujer se dirigió a quien parecía ser su hijo. Gian se encontraba de espaldas, por lo que no podía ver quien era la persona. Luego escuchó la voz del hombre y sintió como su cuerpo se estremecía.
No había visto la apariencia de quien había hablado, y por supuesto era la primera vez que escuchaba esa voz grave y magnética. Pero Gian sabía de quién se trataba con solo escucharlo.
Sus manos, que tenía puestas sobre sus piernas, se apretaron tan fuertes que arrugó la tela de su pantalón.
Quería voltear y ver de cerca al Alfa, Pero al mismo tiempo quería salir corriendo en ese mismo instante. ¿cómo es posible que en una ciudad tan grande como ésta se volviera a encontrar con su destinado en apenas dos días después de apenas haberlo visto?
— vine a almorzar, no esperaba encontrarlos aquí — hablo tranquilamente Zian. Parecía que absolutamente nada en este mundo podía afectarlo, pero solo dios sabía las ganas que tenía de tomar el pequeño rostro de su Omega y besarlo con desesperación.
Estaba prácticamente al lado de este, por lo que podía ver a la perfección su lindo rostro, aunque el chico tenía la cara un poco gacha, como si no se atreviese a levantar la cabeza o de lo contrario se enfrentaría a una catástrofe.
— me parece excelente, mira te presento a la señorita Alessia Moretti, es la chica de quién te hablé ayer, ya que está aquí, ¿por qué no te cuentas con nosotros y luego la sacas a pasear? — dijo la mujer mientras presentaba a Zian a la Omega. Alessia era hermosa, con un cabello largo platinado y una piel blanca y sin la mas mínima imperfección, sus ojos grandes de azul claro eran encantadores, y le daban cierto aire de inocencia.
Ciel, quien estaba viendo todo el espectáculo algo divertido, también pensó que era una chica con aspecto inocente apenas la vió. Pero se decepcionó al ver que su inocencia se limitaba al aspecto, pues la manera en que se dirigió a Gian en los pocos minutos en que se había conocido, demostraba que no había que confiar en las apariencias.
Apenas supo que el Omega de cabello rosa era un modelo que no tenía una familia prominente como respaldo, prácticamente lo aisló de la charla que estaban empezando a tener y Ana no se quedaba atrás. Ciel empezó a sentir algo de lastima por Zian, estaba seguro de que por su madre lo mas probable era que se le haría difícil lograr que Gian se quedara a su lado.
— es un placer conocerla señorita — dijo el Alfa. Ambos se dieron un leve apretón de manos, la chica no tenía la intención de soltar al Alfa, Pero Zian no podía aceptar tomar la mano de otra Omega por más de dos segundos teniendo a su Omega destinado justo a su lado.
— también es un placer, y estaré encantada de pasar algo de tiempo con usted para conocerlo mejor — las palabras de la Omega contrastaban bastante con su actitud tímida. Era más que evidente que si no estuvieran en un lugar público lo más probable es que ya se le hubiera lanzado encima a Zian.
— me temo que eso será imposible, en estos momentos estoy extremadamente ocupado con el trabajo — contestó el Alfa sin inmutarse ante las feromonas que la Omega había soltado sutilmente. Esas feromonas no le causaban absolutamente nada, solo se sentía disgustado por tener que pasar por algo así justo al lado de su destinado.
— ¿y usted cómo se llama? Me presento, mi nombre es Zian Petrovich — dijo Zian, dirigiéndose por fin al pelirrosa. Extendió su mano hacia el chico y apenas este posó la suya sobre su mano y fijaba su mirada en esos preciosos ojos del color de la miel, sintió como su lobo se agitaba en su interior.
— “nuestro Omega, quiero marcarlo. Márcalo, márcalo, márcalo“ — Zian sentía que los colmillos le picaban, por lo que tuvo que soltar la mano del Omega antes de que perdiera el control. Su mano era tan suave, ojalá pudiera sostenerla para siempre.
— mucho gusto, me llamo Gian Bianchi — Gian quien sentía que se le iba a salir el corazón. Apartó rápidamente su mano, fijó su vista en el plato vacío frente a él como si fuera lo más interesante del mundo. Podía sentir como esos ojos heterocromáticos que le robarían el aliento a cualquiera, parecía no querer despegarse de él.
Es tu destinado Gian, Pero recuerda que es solo eso, al final sigue siendo un Alfa que apenas acabas de conocer, se repetía una y otra vez, tratando de hacer caso omiso a su Omega interior que parecía estar dispuesto a saltar sobre el Alfa y besarlo como loco.
Está situación era terriblemente estresante para Gian, no se sentía preparado para afrontar algo así, y por mucho que su instinto le dijese que esa era la persona con la que debía pasar el resto de su vida, la realidad era que jamás se atrevería a confiar en algo tan ilusorio como eso. Era su destinado, Pero y que, ya había visto un destino que lo sumiría en la desesperación, ¿y si al final el destino, dios o lo que sea quería encarrilar su camino a un final igual de catastrófico, Pero está vez de una forma más cruel, a través de su destinado?
Eso sin duda lo rompería por completo.
pobre zian😂😂😂😂